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Atada A La Oscuridad Del Alfa

Atada A La Oscuridad Del Alfa

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Romance oscuro
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Fernanda G

Amelia entra a la mansión del temido Alfa Lian como niñera de su pequeño hijo, sin saber que el líder ha quedado ciego y amargado tras la traición de su propia manada. En un mundo donde la debilidad se paga con sangre, Lian oculta su ceguera con crueldad, rechazando a todos. Sin embargo, el aroma de Amelia calma a su bestia y despierta una obsesión peligrosa. Entre secretos oscuros, enemigos acechando en las sombras y una atracción prohibitiva que consume sus almas, Amelia descubrirá que sanar a la bestia puede costarle la vida... o convertirla en su Luna.

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capitulo 22

​El estruendo de la muchedumbre en el patio principal de la fortaleza resonaba hasta los pasillos superiores.

Los ancianos del consejo y la facción de los Silverfang exigían el juicio inmediato de la humana, amparados en la ley marcial del clan. Sin embargo, la voluntad del Alfa se impuso con la brutalidad de un decreto incuestionable:

Amelia no pisaría los calabozos ni sería entregada a la guardia común. Su custodia quedaría reservada, de manera exclusiva, en el interior de la recámara personal de Lian.

​El traslado desde las mazmorras ocurrió antes del amanecer, en el más absoluto hermetismo. Dos guardias de la guardia de élite escoltaron a Amelia por las escaleras de servicio hasta las habitaciones privadas del Alfa, ubicadas en la torre más alta del ala oeste.

​La puerta de roble macizo reforzada con hierro se cerró tras ella con un chasquido seco.

​El lugar no se parecía en nada a la frialdad de las celdas subterráneas. Era una estancia vasta, iluminada apenas por el resplandor moribundo de la chimenea y el tono grisáceo de la nieve que comenzaba a acumularse en los ventanales.

Un aroma denso a madera de cedro, cuero y la esencia limpia de Lian impregnaba cada rincón. Sin embargo, para Amelia, el lujo del entorno no lograba ocultar la realidad: seguía siendo una prisionera.

​Lian estaba de pie junto a la ventana arqueada, con la espalda erguida y los brazos cruzados tras su cintura.

Había vuelto a colocarse la venda oscura sobre los ojos, cubriendo las marcas de las sienes que volvían a latir con una sombra violácea debido a la tensión.

​—Esta estancia será tu confinamiento hasta que la verdad salga a la luz —dijo Lian con una voz grave, seca y sin un solo matiz de calidez

—. No cruzaras ese umbral. No te acercaras a las ventanas y no mantendrás contacto con nadie del personal de la mansión. Ni siquiera con la Sra. Elena.

​Amelia se ajustó la tela gastada de su vestido, frotándose las muñecas que aún exhibían las marcas rojas del hierro de los grilletes.

​—¿Y Mateo? —preguntó ella, la voz quebrándosele ligeramente por la angustia acumulada—. Él no entiende lo que está pasando. Pensará que lo abandoné...

​Lian no se giró, pero la tensión en la línea de sus hombros se intensificó.

​—Marcos ha reforzado la guardia en el dormitorio del niño. Le dije a Mateo que te encuentras indispuesta por tus heridas y que necesitas reposo absoluto. Es todo lo que debe saber por ahora

—hizo una pausa prolongada antes de continuar—. Tu presencia en esta recámara es el único escudo que te mantiene con vida. Si el consejo o Karen supieran que estás aquí sin cadenas, invadirían la torre.

​Amelia dio dos pasos lentos sobre la alfombra espesa, aproximándose a la figura colosal del Alfa. La distancia entre la devoción del beso en la biblioteca y la fría desconfianza de esta reclusión se sentía como un abismo insalvable.

​—Usted sabe que no soy una traidora, Lian —afirmó Amelia, deteniéndose a un par de metros de él—. Siente mi pulso. Escuche mi respiración. Si cree que vine a esta mansión a envenenarlo y a vender a su hijo, ejecúteme de una vez. Pero no me mire con esa duda en el rostro.

​Lian se giró despacio hacia ella. La ausencia de visión acentuaba la inclinación de su cabeza, como si estuviera procesando cada micro-movimiento del aire que la joven desplazaba al respirar.

​—La evidencia no miente, Amelia —siseó el hombre, dando un paso frente a ella y reduciendo el espacio entre ambos

—. Los viales de acónito estaban bajo los tablones de tu habitación. Los mapas tenías las marcas de tus dedos. Y sin embargo... mi lobo se niega a considerar tu traición.

Esa contradicción me está destruyendo la mente.

​Lian extendió la mano y tomó a Amelia por la barbilla, sosteniéndola con una presión firme pero exenta de violencia. Deslizó el pulgar sobre su labio inferior, sintiendo el temblor imperceptible de la mujer.

​—A partir de este momento, estás bajo supervisión constante —sentenció el Alfa en un murmullo posesivo

—. Dormirás en este recinto. Comerás lo que yo examine primero. No habrá un solo segundo del día ni de la noche en que no sienta tu respiración a mi lado. Si vas a traicionarme de nuevo, tendrás que hacerlo mirando directamente a los ojos de la bestia.

​—No tengo nada que ocultar —respondió Amelia, sosteniendo la caricia dura de sus dedos sin apartar el rostro

—. Busque las pruebas donde realmente están. Investigue los registros de la patrulla este que Marcos dirigía la noche que entraron los renegados.

Exija los libros de cuentas de los pertrechos militares del clan. Ahí encontrará la firma del verdadero enemigo.

​Lian apretó los dientes, soltando su mentón con lentitud. La nitidez de los argumentos de la enfermera y la falta total de titubeo en su tono eran un martillazo constante contra las certezas que Marcos y los ancianos intentaban imponerle.

​Pasaron las horas y la tarde cayó en una penumbra helada.

Lian se instaló en el escritorio de caoba de la recámara, revisando al tacto los documentos y registros de la guardia que sus sirvientes más leales le traían a intervalos regulares.

Amelia permanecía sentada en un sillón de orejas junto al fuego, con las piernas recogidas y la mirada perdida en las brasas.

​La reclusión forzada creó una atmósfera claustrofóbica y saturada de magnetismo. El silencio solo era interrumpido por el paso de las hojas de papel y el crepitar de la leña.

A pesar de las acusaciones y del cautiverio, el aire entre ambos estaba cargado de un deseo reprimido, un hilo invisible que unía al Alfa con la humana contra toda lógica o mandato de la manada.

​Al llegar la medianoche, la servidumbre dejó una bandeja con cena ligera frente a la puerta cerrada. Lian la recogió él mismo, inspeccionando cada recipiente antes de colocarlo sobre la mesa pequeña frente a Amelia.

​—Come —ordenó en tono neutral.

​Amelia miró la comida y luego al hombre, quien permanecía de pie a su lado como una estatua insondable.

​—No tengo hambre.

​—No es una opción —replicó Lian, inclinándose sobre el sillón con los brazos apoyados en los respaldos, encerrándola en su sombra

—. Si te dejas debilitar, no tendrás las fuerzas para sostenerte en pie cuando llevemos este asunto frente al consejo completo.

No voy a permitir que la enfermedad o el ayuno te destruyan antes de que yo obtenga la verdad.

​Amelia alzó la vista, encontrando los labios del Alfa a escasos centímetros de los suyos. El recuerdo de la noche en la biblioteca cruzó por la mente de ambos con la fuerza de un relámpago, haciendo que la respiración de Lian se volviera más densa.

​—¿Es la verdad lo que busca, Lian... o está buscando una excusa para no tenerme que matar? —murmuró ella en un susurro cargado de desafío y vulnerabilidad.

​El Alfa guardó silencio durante largos segundos. La tensión en la estancia se volvió casi insoportable, una cuerda estirada al límite del choque. Lian no respondió;

se erguió con lentitud y caminó hacia el lecho principal, sentándose en el borde con la mirada fija en la penumbra de la estancia, sabiendo que la prisionera en su habitación era la única llave para salvar su cordura o para precipitar el fin de su reinado.

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Lobelia
muy buenas el capitulo 💯
Lobelia
está muy buena
Miriam Josefina Vander Spoeltel
esta demasiado buena escritora no tardes mucho en actualizar xfaaaaaaaa gracias
Celina
💯💯👏👏me gusta
Celina
excelente gracias por compartir
Celina
super buena está historia
Lobelia
esto se está poniendo bueno 💯💯
Lobelia
💯💯💯💯
Lobelia
me gusta
Fernanda
💯💯💯💯💯👍
Fernanda
💯💯💯💯
celimar
muy buena l historia 💯
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