Lucía Belén Carpenter planeó su boda de ensueño con los gustos de su prometido, un futbolista reconocido, Mateo Ferreti.
Siete días antes de la boda, ella descubre de la peor manera la traición que no solamente la destruiría sentimentalmente, sino que afectaría su reputación.
En un acto cometido por la rabia y el dolor, ella cometió un grave error... destrozar algo que no le pertenecía a su prometido, sino a un futbolista inocente y desconocido para ella.
El odio y el deseo de venganza la unirá a un ese hombre.
¿Qué pasará cuando ellos deban atravesar una gran exposición como una pareja consolidada? ¿Su mutuo deseo de venganza podrá convertir su matrimonio en algo más que un acuerdo o la venganza los consumirá?
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LA MAYOR VERGÜENZA
NARRADOR
Mateo temblaba de rabia al ver que su rival besaba a su ex prometida. ¿Acaso le había puesto las manos encima? ¿Ella le había dado a Cameron lo que a él le fue negado?
Él se obligó a disimular su rabia y también su desconcierto cuando su nueva esposa se acercó a su lado y lo tomó de la mano.
Ella lo apartó de la pista de baile, lejos incluso de las vibraciones que producían los altavoces en los que la voz de Emanuel sonaba.
--Mi hermana está rara, ¿Lo notaste?-- La preocupación era evidente hasta en su voz. La inseguridad que de pronto había sentido fue imposible de ignorar
--¿Cómo pensaste que estaría? Cuéntame. Me casé con mi propia cuñada, rompí el compromiso un día antes. Además quedamos en evidencia ante ella-- Respondió con rabia en su voz
--Siempre fuimos discretos, ¿De que estás hablando? Nos cuidamos muchísimo
--Tu hermana no es estúpida y mucho menos ingenua. ¿No pensabas que iba a sospechar por todo lo que escogí para la boda? Sabes que no soy fanático del salmón y que si lo pedí fue por ti. ¿Las flores? No podrían importarme menos-- Lucía Carolina tembló en su sitio
--Mis padres jamás lo creerán si ella les dice eso. ¿Por qué no pareces más tranquilo? Además, a mi hermana no le gustan los escándalos. Jamás daría declaraciones que la comprometieran también-- Sonrió mirando a su esposo, acercándose para besarlo
--¿Cómo es que llegó con Cameron Alistair a nuestra boda? No hay persona que deteste más que él-- Dijo con rabia
--Él dijo que es su esposo. No sé cuándo se casaron, pero no creo que estén mintiendo. ¿No es mejor así? Ella no nos molestará
Lucía Carolina logró calmar a su esposo finalmente. Él la había acercado a su cuerpo para fundirse en un beso apasionado. Su noche de bodas sería en poco tiempo, tan solo debían soportar un poco más la celebración.
Pero nada salió tal como los dos lo imaginaron.
Ella siempre había demostrado seguridad en la intimidad y también en su vida cotidiana porque sus acciones jamás tenían consecuencias. Si había algo que ella protegía y con lo que era pudorosa era en aspectos demasiado privados. Jamás había mencionado que tenía malestares provocados por su menstruación, mucho menos si eran estomacales.
En ese momento mientras besaba a su esposo, un inesperado retorcijón llegó de repente y fue acompañado de un gas que aunque no sonó ruidoso por el eco de la música, fue demasiado evidente para los dos debido al olor.
Mateo se separó de inmediato y apretó su nariz con sus dedos para no sentir esa desagradable fragancia.
--No puedes hacer eso mientras me estás besando. Qué asco-- Le habló con desaprobación
--Fue sin querer. No sé qué pasó, yo jamás haría algo así-- No lo negó, era imposible hacerlo si estaban solos
--Te agradecería que no me avergüences de esa manera si hay alguien presente por muy silenciosa que puedas ser-- Él se alejó para volver a la celebración. Allí el aroma era el de la mezcla de las flores frescas con las fragancias costosas de los invitados
Lucía Carolina caminó apresurada al baño de damas y se encerró allí. Para su desgracia, en el día más importante de su vida, estaba teniendo muchísimos gases apestosos imposibles de contener.
Comenzó a entrar en pánico. Además, se sentía inflamada y el vestido ajustado de novia empezaba a sentirse asfixiante.
--No pudieron ser los nervios. Me hubiese ocurrido antes-- Reflexionó-- ¿Será por algo que comí?
Cuándo salió del baño, lo hizo mirando a los lados para verificar que estaba sola. Ella caminó hacia donde estaban sus padres y le pidió a su madre que le diera perfume.
La mujer se lo entregó sin dudar y la vio rociarse una cantidad exagerada.
Lucía Belén y Cameron estaban en medio de una conversación mientras la recién casada estaba a punto de entrar en pánico debido a la vergüenza. Si ella no hubiese repetido el aperitivo previo a la cena, probablemente se hubiese sentido así bastante tiempo después.
--Estoy lista para irme. Ya cumplimos con venir y ya hice lo que mi hermana quería-- Cameron hizo un asentimiento
--¿No deberíamos esperar a que los recién casados se retiren?-- Dudó un momento él
--No si nosotros también estamos recién casados y no disfrutamos de una luna de miel por asistir a la boda. Tenemos la excusa perfecta
--Entonces nos vamos. En varias horas tendremos que abordar un vuelo. Si dormimos lo suficiente tendremos tiempo de comer antes de ir al aeropuerto-- Le comentó mientras caminaban en dirección a la salida
Cuando ellos se retiraron, la celebración continuó de acuerdo al protocolo. Lucia Carolina estaba sonriendo hacia el fotógrafo, abrazada a sus mejores amigas.
--¿Qué es ese olor? Que asco-- Todas se separaron y se miraron entre ellas
La protagonista de la noche sonrió nerviosa y se hizo la desentendida dejando que sus amigas se culparan entre si.
Cuando las fotografías fueron tomadas junto al pastel, ella volvió a tener un incidente mientras su esposo sostenía el cuchillo.
--Contrólate. No es una boda al aire libre, ¿No tienes vergüenza?-- Él la miró con desaprobación mientras sonreía apretando los dientes con fuerza
--Seguro comí queso normal. Por eso no lo consumo. Mateo perdóname-- Él notó que ella parecía a punto de llorar
--No lo sueltes delante de nadie más y mucho menos cuando lleguemos al hotel
Ella sonrió con incomodidad. También quería eso, pero cada vez que comía queso, su cuerpo no se controlaba. El malestar le duraba algunas horas y debido a eso, si le pasaba, no salía de casa hasta que no estuviera recuperada por completo. En medio de su celebración de bodas era algo absolutamente inoportuno y vergonzoso.
Lucía Carolina se alejó en dirección al baño. Estuvo diez minutos allí dentro hasta sentirse segura de salir. Quería desaparecer allí mismo. Había planeado una noche de bodas inolvidable y si continuaba de esa manera lo único que conseguiría sería: horas en el baño, un esposo molesto e insatisfecho.
ojalá Emanuel nuca vuelva con Carolina 😡 no lo merece