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Esposa Despreciada

Esposa Despreciada

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Síndrome de Estocolmo
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Miry - C

La vida de Elif se vio trágica cuando el hombre más poderoso del pueblo la obligó a contraer matrimonio. Pero resultaba que era un hombre que cuatriplicaba en edad, por lo que en la consumación, murió de un infarto, quedando ella como heredera de toda esa fortuna.
Elif creyó que todo terminaba ahí, no obstante, aparecieron los familiares de aquel hombre, y la obligaron a contraer matrimonio con el nieto de su difunto esposo, un joven de 23 años, que la odiaba y despreciaba con cada segundo de su vida, por haberse quedado con todo lo que les pertenecía.

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22

Mostrando una media sonrisa, Mert miró a Elif.

—Aquí yo decido quién trabaja y quién no.

—¿Y con qué les pagas a la servidumbre que contratas? —cuestionó de brazos cruzados—. ¿No es con el dinero de Elif? Porque hasta donde sé están totalmente arruinados, que incluso perdieron su casa y por eso están aquí, viviendo de arrimados. Porque esta no es tu casa, Reyhan. Esta es la casa de Elif. Es ella la dueña.

—Sabes muy bien que esa fortuna era de mi suegro, por lo tanto le pertenece a mis hijos y esposo… incluso a mí.

—Si tu esposo muriera y dejara una fortuna, ¿quién sería la dueña de todos sus bienes? ¿No serías tú? Entonces, Elif fue la esposa de Ahmet Demir, por lo tanto es la dueña. Incluso lo asentó en el testamento donde aseguró que ningún centavo de lo que contenía se les entregara a sus familiares. Pero eso ya lo sabes —suspiró y miró a Elif—. Wilson y Juana se quedan porque así lo decidió la dueña de esta casa, ¿verdad, Elif?

Ella asintió, pero Mert la persuadió con la mirada, pues un asentimiento no era suficiente. Él quería que hablara y dejara claro a esa mujer que quien mandaba en esa casa era ella, pero eso no ocurrió.

—Solo ellos dos regresarán.

Reyhan la fulminó con la mirada, se dio la vuelta y se marchó.

Ya estando solos, Mert les dio unas indicaciones a los empleados y estos se marcharon, dejándolos así a solas. Cuando se quedó con Mert, Elif se propuso a subir, pero el abogado la detuvo.

—Debemos hablar —la miró meticulosamente. No era necesario que ella le dijera lo que estaba pensando para que lo supiera. Le bastaba ver la forma en que quería evitarlo subiendo las gradas para saber que estaba así por lo sucedido en la universidad.

Su padre le había dicho que Elif era de pocas palabras. En su casa la habían criado bajo la sumisión y su boca solo la abría cuando se le preguntara algo. Por eso, que ella dijera lo que pensaba era imposible escucharlo.

—Te aseguro que Gamze no te volverá a molestar. Me encargaré de que se mantenga distante de ti. Además, ahora que tienes a Wilson, nadie que no quieras se te acercará.

Eso le daba un respiro, pero… ¿quién la cuidaría dentro de la universidad? Wilson no podría ingresar, ¿cierto? Entonces, ahora que todos en la facultad presenciaron ese bochorno donde quedó como una daña hogares, la juzgarían e incluso molestarían, y Wilson no estaría ahí para protegerla.

—Lo mejor es que no nos volvamos a reunir, abogado. Total, ya no hay nada de qué hablar. Y aclárele las cosas a su esposa.

—Lo haré, pero no dejes de escribirme para saber cómo va todo. Si no quieres escribirme a mí, escríbele a Melisa, pero no dejes de contactarte con nosotros —dijo acercándose a las gradas.

—Está bien.

Iba a dar la vuelta para irse, pero Mert volvió a detenerla cuando le dijo:

—Me estoy encargando de la liberación de Emre.

Elif no pudo evitar darse la vuelta y cuestionar:

—¿Podrá sacarlo?

—Sí. Un compañero viajó a Galápagos para hacerse cargo de su caso.

Inconscientemente, Elif se abrazó a Mert.

—Gracias, muchas gracias por esto —dijo al separarse.

—Quiero que sepas que cuentas conmigo, que estoy aquí para ayudarte, Elif.

Volvió a agradecer y, con una gran sonrisa, subió la escalera. Se encerró en la habitación y, contenta, se puso a resolver las tareas que tenía.

Mert había dicho que Emre podía ser liberado, y estaba segura de que cuando él saliera de prisión la buscaría y la ayudaría a salir de todo eso, que su hermano encontraría la forma de liberarla. Pensando en él, se concentró.

Al poco rato su almuerzo fue subido y, mientras realizaba las investigaciones, comía. Juana se quedó a su lado. Total, su labor era atender a Elif y permanecer cerca de ella mientras estaban en casa.

Burak, por su parte, salió de la universidad y se dirigió a la empresa. Cuando llegó se presentó. Al principio no lo quisieron dejar ingresar, pero cuando recibieron la orden de presidencia le dieron paso.

Aydın, el presidente de la compañía, agarró el intercomunicador e informó a su secretaria que dejara pasar al joven que estaba subiendo los ascensores. Esta asintió, y una vez que Burak apareció le indicó la oficina de presidencia.

Cuando el joven ingresó hizo un recorrido por toda la oficina y la deparó en el hombre de edad media sentado en el centro del escritorio. Aydın se levantó y fue hacia Burak. Le extendió la mano.

—Es un placer conocer al nieto de Ahmet.

Burak bajó la mirada a aquella mano y musitó:

—Tengo fobia a los gérmenes.

Aydın era un hombre educado y comprendió. Retiró su mano para volver al escritorio.

—¿Qué te trae por aquí? Burak te llamas, ¿verdad?

Había sido el presidente por largos años, pero jamás había conocido a los nietos de Ahmet. Al único que conocía era a Cem, pero fue cuando eran adolescentes. Incluso su amistad duró muchos años, hasta que este se casó y entonces Aydın decidió alejarse definitivamente.

Al ver que continuaba parado le indicó la silla.

—Siéntate. Está muy limpia. Usan líquidos de alta calidad para limpiar todo esto, porque incluso yo sufro de trastorno obsesivo compulsivo.

Burak se sentó confiando en aquel hombre con algunas canas en su oscuro cabello.

—Vine a entregarte esto —colocó el documento sobre la brillante madera.

Siguiendo con elegancia, Aydın agarró aquel papel y empezó a leer. Por un segundo levantó las pestañas y miró a aquel joven.

—Apenas culmine la universidad deberás entregarme ese lugar.

Aydın no tenía problema en dárselo. Sabía que su posición ahí no sería eterna, que en cualquier momento se terminaría. Incluso pensó que con la muerte de Ahmet al día siguiente sería echado. Sin embargo, cuando supo que no le heredó nada a su ex amigo, se sintió aliviado.

—¿Cuántos años tienes? —la pregunta tomó por sorpresa a Burak, ya que esperaba una objeción de parte del presidente sobre el documento recién mostrado.

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Ana Elena Jiménez
ojalá las cosas mejoren aunque sea un poquito ahora que está su hermano
Ana Elena Jiménez
excelente trama
Ana Elena Jiménez
ay Dios que susto pensé que se lanzaría
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😢😢😢😢
Ana Elena Jiménez
bueno ni modo con Burak se vive en un sube y baja de emociones
Ana Elena Jiménez
😮😮😮😮
Ana Elena Jiménez
😮😮😮🫣🫣🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😮😮😮😮🫪🫪🫪
Ana Elena Jiménez
no un momento ,eso fue culpa de los, que iban hacer tú suegros por su ambición
Ana Elena Jiménez
😮😮🫪🫪
Ana Elena Jiménez
👏👏👏👏👏👏
Ana Elena Jiménez
Dios con esta historia se sufre de una y mil maneras 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
ya sabía yo que tenía otra enemiga mas
Ana Elena Jiménez
🫣🫣🤭🤭
Ana Elena Jiménez
santa maracha será que está embarazada
Ana Elena Jiménez
😢😢😢😢
Ana Elena Jiménez
eso es obra del miserable dizque papá tuyo
Ana Elena Jiménez
viejo demente 😡😡
Ana Elena Jiménez
🙄🙄🫣🫣
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