Tres amigos fijan un objetivo cada uno y deciden grabar un vídeo esperando poder cumplirlos en un año... pero las situaciones alterarían los planes iniciales.
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Capítulo 21
Le digo a mi abogado: “La verdad me gustaría oír buenas noticias, pero escucharé lo que me tengas que decir sobre este asunto y actuaré en base a eso.”
Mi abogado: “Tuve una conversación con el abogado de la familia que denuncia y te diré paso a paso que ocurrió…”
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Mi abogado: “Llamo para representar a Priscila por la denuncia sobre el supuesto robo de los 40000 dólares.”
Abogado de la familia: “Entiendo. ¿Es usted un defensor público?”
Mi abogado: “No, soy un abogado particular contratado por un cliente privado.”
Abogado de la familia: “¿Es posible saber quién es la persona que contrató sus servicios para defender a Priscila?”
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Al notar una pausa digo: “¿Les dijiste mi nombre?”
Mi abogado: “Por la última conversación que tuvimos me diste a entender que no tenías miedo de enfrentarlos y que defenderías a Priscila, a quien si conocen, así que sí, les di tu nombre… Darío.”
Digo: “Me parece bien. Si esperan una confrontación no tengo pensado esconderme. Además, haber ocultado mi nombre hubiera podido verse como un signo de debilidad.”
Mi abogado: “Pensé exactamente lo mismo. Por eso les di tu nombre.”
Digo: “Ok. ¿Cómo siguió la conversación?”
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Abogado de la familia: “Está bien. Deme un momento por favor.”
Después de unos instantes, el abogado de la familia continúa diciendo: “El señor Darío no tiene antecedentes penales ni de ningún tipo. ¿Por qué se involucraría con una ladrona?”
Mi abogado: “Mi cliente, el señor Darío es la pareja sentimental de Priscila y él cree firmemente que su mujer es inocente.”
Abogado de la familia: “¿Sabe su cliente a quienes represento yo?”
Mi abogado: “Sí, lo sabe.”
Abogado de la familia: “¿Y aun así quiere hacer esto?”
Mi abogado: “Así es. Pero le aclaro que a mi cliente no le interesa dinero, publicidad ni causar daño a sus clientes. Su única pretensión es muy sencilla: que dejen a Priscila en paz. Si la familia retira la denuncia y deja de perseguir a Priscila, el asunto termina ahí. Nadie pretende continuar investigando a la familia ni llevar el asunto más lejos.”
Abogado de la familia: “Entiendo, pero quisiera saber que tiene pensado hacer el señor Darío si mis clientes deciden no retirar la denuncia. ¿Podría hablar con él al respecto y darme una respuesta?”
Mi abogado: “No es necesario esperar. Esa conversación ya la tuve con mi cliente. El señor Darío me ha dicho que no pretende iniciar una guerra. Pero si sus clientes deciden llevar esto adelante, está dispuesto a utilizar todos los recursos legales disponibles para defenderla. Me ha dicho expresamente que, aunque no pueda garantizar una victoria, sí está dispuesto a asegurarse de que sus clientes tengan que asumir el costo de llevar este asunto hasta las últimas consecuencias.”
Después de una breve pausa mi abogado continúa diciendo: “Si realmente van a litigar, habrá que demostrar:
Que los USD 40.000 existían;
Que efectivamente desaparecieron;
Que Priscila tuvo acceso a ellos;
Que existe una relación entre ella y el supuesto robo;
Qué relación laboral tenía con la familia;
Por qué no existen contratos, roles de pago o transferencias;
Y además, algo que es especialmente importante para mi cliente. Él ha llegado a conocer a Priscila y si van a litigar, el señor Darío desea averiguar qué condiciones laborales tenía Priscila.”
El abogado de la familia se toma unos segundos y después dice: “Conocemos nuestras capacidades y sabemos que podemos defender a nuestros clientes. Pero también sabemos distinguir entre una victoria que nos conviene y una victoria que no vale la pena. No nos interesan las victorias pírricas. Hablaré con mis clientes. Retiraremos la acusación y no volveremos a molestar a la señora Priscila.”
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Con esas palabras finales siento que me he logrado quitar un enorme peso de encima.
Después de procesar lo que he oído, digo a mi abogado: "Gracias por manejar esto con la claridad y firmeza que necesitaba. Acepto el acuerdo tal como lo han planteado. Que quede constancia de que la denuncia se retira sin que Priscila reconozca culpa ni pague nada. Y que si en el futuro intentan contactarla o perseguirla, este acuerdo se rompe y reabrimos el caso."
Entonces mi abogado me dice que siendo la primera vez en la vida que contrato sus servicios, perder no era una opción para él. Después de asegurarme que vigilará que la familia cumpla su palabra y que Priscila quede libre de problemas legales, termino la llamada, le transfiero el costo de sus honorarios a mi abogado y estoy ansioso de contarle la buena noticia a Priscila.
Claro que también llega a mi mente el siguiente asunto que debo atender. Ahora que Priscila ya no deberá preocuparse de algún problema legal y puede salir a la calle sin preocupaciones, es momento de presentarla oficialmente como mi pareja… especialmente a mis padres.