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EL SUSURRO DEL BOSQUE

EL SUSURRO DEL BOSQUE

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Mundo de fantasía
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Lariel Flowers

Holaaa regrese con una nueva hosyrtoa que espero que les encante

NovelToon tiene autorización de Lariel Flowers para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

19

El amanecer cubrió el bosque con una tenue neblina.

Era el último día del viaje.

Laira salió de la cueva estirando los brazos.

Respiró profundamente.

—¿Hoy llegaremos?

Asterion terminó de guardar sus pocas pertenencias.

—Sí.

La joven sonrió.

—¡Por fin!

Aunque...

Miró el bosque que los rodeaba.

Una parte de ella sentía que, de alguna forma extraña, iba a extrañar aquel lugar.

Incluso con todas las criaturas que habían intentado devorarla.

Caminaron durante varias horas.

El sendero comenzó a ascender entre enormes montañas.

Los árboles se hicieron menos densos.

La luz atravesaba con mayor facilidad las ramas.

Todo parecía demasiado tranquilo.

Demasiado.

Asterion se detuvo de golpe.

Su expresión cambió.

—Corre.

Laira lo miró confundida.

—¿Qué?

—Corre.

Y no mires atrás.

El tono de su voz no admitía discusión.

La joven echó a correr de inmediato.

El suelo tembló.

Un rugido estremeció el valle.

Los árboles comenzaron a caer uno tras otro.

La criatura había logrado cruzar el río.

Y venía directamente hacia ellos.

Laira corría con todas sus fuerzas.

Recordó las palabras de Asterion.

"No mires atrás."

No lo hizo.

Hasta que...

Se dio cuenta de algo.

El sonido de sus pasos había desaparecido.

Asterion ya no estaba.

Se detuvo.

Respiró con dificultad.

Giró lentamente la cabeza.

A varios metros de distancia, el Archimago contenía a la enorme bestia con un muro de luz.

El monstruo golpeaba una y otra vez la barrera.

Cada impacto hacía temblar la montaña.

Laira sintió un vacío en el pecho.

Podía seguir corriendo.

Era lo que él le había ordenado.

Pero...

No podía dejarlo atrás.

—¡No!

Sin pensarlo dos veces...

Corrió de regreso.

—¡Laira!

La voz de Asterion sonó llena de molestia.

—¡¿Qué estás haciendo?!

Ella llegó hasta su lado, completamente agitada.

—¡No iba a dejarlo solo!

Él la miró con incredulidad.

—Te dije que corrieras.

—¡Y usted también tiene que hacerlo!

La criatura rugió de nuevo.

La barrera comenzó a resquebrajarse.

Asterion soltó un suspiro.

—Eres imposible...

Sujetó la mano de Laira.

—Ahora sí...

Corre.

Los dos echaron a correr al mismo tiempo.

Minutos después...

El bosque terminó abruptamente.

Frente a ellos apareció un enorme acantilado.

Y, más allá...

Laira se quedó completamente inmóvil.

Una inmensa torre blanca se elevaba hacia el cielo.

Era tan alta que parecía tocar las nubes.

Puentes de piedra conectaban otras torres menores.

Cristales flotaban alrededor de la construcción, iluminando el aire con destellos azules y dorados.

Decenas de magos caminaban por los patios.

Algunos practicaban hechizos.

Otros estudiaban antiguos pergaminos.

Laira apenas podía respirar.

—Es...

Hermosa...

Asterion observó la torre con la misma tranquilidad de siempre.

—Bienvenida.

A la Torre de los Magos.

La joven sonrió de oreja a oreja.

—¡Llegamos!

Los enormes portones comenzaron a abrirse.

Varios aprendices se detuvieron al reconocer la figura del Archimago.

Después sus miradas se dirigieron hacia la muchacha que caminaba a su lado.

El murmullo comenzó a extenderse.

—¿Es... el Archimago?

—Despertó...

—¿Quién es la chica?

—¿Desde cuándo viaja acompañado?

—Nunca trae a nadie.

Los maestros también comenzaron a salir de las distintas salas.

Algunos permanecían tan sorprendidos que olvidaban incluso saludar.

Durante siglos...

Asterion siempre había regresado solo.

Siempre.

Verlo acompañado de una muchacha era algo que nadie habría imaginado.

Laira comenzó a sentirse incómoda.

—¿Por qué todos nos miran así?

—Porque son curiosos.

Respondió él con absoluta calma.

—Y porque hace mucho tiempo que no les doy un motivo para hablar.

Ella soltó una pequeña risa.

—Creo que ahora hablarán durante meses.

—Probablemente.

Atravesaron largos pasillos de mármol.

Escaleras interminables.

Bibliotecas inmensas.

Hasta llegar a la parte más alta de la torre.

Asterion abrió una gran puerta de madera oscura.

La habitación era enorme.

Tenía una chimenea, una biblioteca personal, ventanales gigantescos y un balcón desde el que podía verse todo el reino.

Laira giró lentamente sobre sí misma.

—¿Esta... es su habitación?

—Sí.

Ella observó la cantidad de libros.

Las plantas.

Los mapas antiguos.

Todo estaba perfectamente ordenado.

Asterion dejó su bastón junto a la puerta.

Luego caminó hacia un enorme armario.

Sin mirarla siquiera, dijo:

—Entra y límpiate.

Laira bajó la vista.

Su ropa estaba llena de tierra, hojas y pequeñas rasgaduras.

Asterion abrió el armario.

—Puedes usar la ropa que quieras.

Ella abrió mucho los ojos.

—¿La suya?

Él respondió con total naturalidad.

—No tengo ropa de mujer.

Laira soltó una pequeña carcajada.

—Creo que eso era bastante evidente.

Por primera vez desde que comenzó el viaje...

Se sintió completamente a salvo.

Sin monstruos.

Sin persecuciones.

Sin rugidos.

Solo...

Un lugar donde descansar.

Aunque ninguno de los dos lo sabía todavía...

La verdadera historia apenas estaba por comenzar.

1
Maria Luisa Campa Rosabal
me gusta
Ana19
Me ha encantado el comienzo
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