Entre cadenas y cicatrices
Antes de convertirse en asesinos, estrategas o mafiosos... fueron niños que solo querían ser amados.
Siete hombres marcados por el abandono, el dolor y los secretos del pasado terminan reuniéndose en la poderosa Mafia Portuaria. Allí descubrirán que las cadenas más difíciles de romper no son las del crimen, sino las que nacen del miedo, la obsesión y la necesidad de pertenecer.
Mientras intentan sobrevivir en un mundo donde un solo error significa la muerte, un misterioso enemigo comienza a mover las piezas desde las sombras. Su nombre es Kaiser Himura, un hombre dispuesto a destruir todo con tal de obtener aquello que desea.
Traiciones, alianzas, violencia, romance, lealtades enfermizas y cicatrices que jamás terminaron de sanar se entrelazan en una historia donde el amor puede convertirse en la peor prisión.
Porque algunos nacen para ser héroes...
Ellos solo intentan sobrevivir.
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Capitulo 16 — La primera prueba
"Las palabras pueden asustar, pero son las acciones las que revelan las verdaderas intenciones de una persona."
Después de los últimos mensajes, el grupo dejó de sentirse tranquilo.
Ya no podían ignorar la amenaza.
Durante mucho tiempo habían pensado que sus pasados
eran recuerdos que solo ellos cargaban.
Pero ahora alguien más conocía esas historias.
Alguien había leído sus heridas como si fueran páginas de un libro.
Y lo peor era que parecía disfrutar recordándoles aquello que intentaban superar.
Kento sabía que esperar no era una opción.
—Tenemos que estar preparados.
Sus palabras fueron serias.
Todos entendían que la persona detrás de las cartas no
buscaba simplemente asustarlos.
Estaba intentando provocar una reacción.
Quería ver cómo respondían.
Quería conocer sus límites.
—Entonces debemos actuar antes de que él lo haga —dijo Shuto.
Kento lo observó durante unos segundos.
—Ese es justamente el problema.
El grupo guardó silencio.
—Alguien que nos ha estado observando durante tanto tiempo probablemente ya sabe cómo pensamos.
Aquella idea hizo que todos comprendieran la gravedad de la situación.
No estaban jugando contra alguien desconocido.
Estaban enfrentándose a alguien que parecía conocerlos
mejor de lo que ellos mismos creían.
Esa misma noche, Yuki recibió una nueva notificación en su teléfono.
Un número desconocido.
Un solo mensaje.
"Quiero saber si realmente cambiaron."
Antes de que pudiera responder, apareció otro mensaje.
"Mañana recibirán su primera prueba."
Yuki sintió un escalofrío.
Mostró el teléfono al resto.
Nadie habló durante unos segundos.
—¿Una prueba? —preguntó Asher.
Zamir tomó el teléfono y revisó el mensaje.
—No parece una amenaza común.
—Porque no quiere destruirnos todavía —respondió Kento.
Todos lo miraron.
—Quiere observarnos.
Al día siguiente, encontraron un sobre en un lugar donde todos pudieran verlo.
Dentro había una serie de fotografías antiguas.
Cada una pertenecía a uno de ellos.
Pero había algo diferente.
No eran imágenes de sus momentos felices.
Eran recuerdos relacionados con aquello que más les había dolido.
Yuki sintió que su respiración se detenía al ver la suya.
Shuto apretó los puños.
Asher apartó la mirada.
Zamir dejó de sonreír.
Xoam permaneció completamente inmóvil.
Thiago observó la fotografía durante varios segundos sin decir una palabra.
Amets bajó la mirada.
Kento fue el último en tomar una imagen.
Entonces encontraron una frase escrita al final del sobre.
"La primera prueba es sencilla: demuestren que sus cicatrices no los controlan."
El silencio fue absoluto.
Porque esa persona no estaba intentando enfrentarlos físicamente.
Estaba intentando entrar en sus mentes.
—Quiere que volvamos a ser quienes éramos antes —dijo Yuki.
Kento negó lentamente.
—No.
Todos lo miraron.
—Quiere descubrir si todavía somos esas personas.
Aquella diferencia cambió todo.
Porque quizás el enemigo esperaba encontrar personas débiles.
Personas atrapadas en sus recuerdos.
Pero había algo que no había considerado.
Ellos habían cambiado.
Habían encontrado algo que antes no tenían.
Apoyo.
Confianza.
Una razón para seguir adelante.
Y aunque sus pasados todavía dolían, ya no estaban solos frente a ellos.
Esa noche, desde algún lugar desconocido, alguien observaba las cámaras de seguridad.
Esperaba miedo.
Esperaba desesperación.
Pero en lugar de eso vio algo diferente.
Un grupo permaneciendo unido.
La persona sonrió levemente.
—Interesante...
Porque aquella no era la reacción que esperaba.
La primera prueba había comenzado.
Pero quizás el verdadero juego no sería descubrir cuánto podían resistir ellos.
Sino descubrir cuánto tiempo podría mantener su propia máscara quien estaba detrás de todo.