Gabriel lo tiene todo apellido fortuna y un magnetismo por las mujeres implacable sin embargo detrás de esa fachada de hombre frío déspota y mujeriego se esconde el trauma de la muerte de su madre, su padre lo obligó a esconder bajo una armadura de desconfianza su tristeza y dolor.
para él las personas solamente son piezas de ajedrez y el amor una debilidad que no se puede permitir.
pero el juego cambia cuando es obligado a casarse con Sara.
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celos
A la mañana siguiente desperté muy temprano baje a la cocina, Carmen ya tenía la cocina oliendo a café.
— Buenos días mi señora, creí que descansaría hasta tarde.— me dijo Carmen.
— no pude dormir en toda la noche así que me encantaría hacer ese pan de elote.— dije
— Si mi señora, Pero yo antes quería disculparme no debí decirle chismes, por mi culpa usted y el patrón Gabriel discutieron.— dijo Carmen con el rostro agachado.
— Para nada Carmen, no debes disculparte, tu solo respondiste mis preguntas, en dado caso el que debería de disculparse debería de ser Gabriel quien se la pasa del brazo de Rebeca por toda la hacienda, haciéndole creer a todos los empleados que yo solo soy parte de la decoración de esta casa.— dije intentando sonar tranquila.
—No diga eso, doña Sara —murmuró con aflicción—. Usted es la patrona, la esposa legítima del patrón. Es verdad que... bueno, que la señorita Rebeca ha sido muy voluntariosa desde que ustedes llegaron, pero los empleados sabemos bien quién es la señora de esta casa. El patrón Gabriel tiene un carácter del demonio y es más orgulloso que un semental, pero anoche... anoche yo lo vi, mi señora. Cuando usted no llegaba, ese hombre no hallaba en qué rincón del despacho meterse. Estaba desesperado.
—Una cosa es el orgullo herido por el qué dirán, Carmen, y otra muy distinta el afecto —respondí, desviando la mirada hacia la mesa donde ya estaban listos los ingredientes—. Pero no hablemos más de eso hoy. Mejor dime, ¿por dónde empezamos con este pastel de elote? Gabriel me quiere lista en unas horas para ir a las cascadas a ver unos terrenos y quiero despejar mi mente antes de tener que poner mi mejor cara de esposa perfecta.
Carmen asintió de inmediato, comprendiendo que no quería ahondar más en mi dolor, y me dedicó una sonrisa compasiva mientras me pasaba un cuchillo limpio y los primeros elotes tiernos para desgranar.
Al terminar subí a mi habitación la tina estaba lista me di un baño de inmediato, Carmen me ayudó con el vestido y el corset y un poco de maquillaje sobre mis mejillas.
Baje las escaleras lentamente pude escuchar tres voces en la sala cuando baje completamente ahí estaba Rebeca Julián y Gabriel yo sentí tanto enojo en mi pecho al ver a Rebeca con una sonrisa.
La risa ligera de Rebeca se cortó en seco en cuanto el taconeo firme de mis botas resonó en el último escalón del vestíbulo. Los tres giraron el rostro hacia mí de inmediato.
Mantuve la espalda erguida, sintiendo la presión rígida del corsé bajo mi vestido y una oleada de calor quemándome por dentro al ver la cinismo con la que esa mujer se paseaba por mi casa. Rebeca lucía un vestido de amazona impecable, y su cabellera roja, perfectamente recogida hoy, caía de lado sobre su hombro. A su lado, Julián me miró con una mezcla de sorpresa y visible nerviosismo, mientras que Gabriel, que sostenía unos planos sobre la mesa de centro, se quedó inmóvil. Su mirada oscura me recorrió de arriba abajo, deteniéndose un segundo en mi pecho y cambiando de inmediato a mis ojos.
— Sara, es un placer verla de nuevo.— dijo Julián con una sonrisa besando mi mano, mientras yo le sonreí deliberadamente ocultando mi enojo.
— y usted quien es, creo que no nos han presentando y jamás la he visto en los bailes o fiestas de té de las chicas.— dije mirando a Rebeca.
— Ella es Rebeca, mi amor, es la hija de uno de nuestros mejores trabajadores.— me dijo Gabriel.
— Buenos días Sara, soy la mejor amiga de Gabriel espero no le moleste que los acompañe está tarde, bueno yo conozco muy bien las tierras que comprará gabriel.— me dijo Rebeca y yo solo sonreí amablemente.
— No te preocupes aquí todos los empleados son bien recibidos.— dije y si sonrisa se le borro al mencionar la palabra empleados.
Los cuatro desayunamos Julián no dejo de elogiar el pan que cocine con tono coqueto yo le respondí sin mirar a Gabriel.
Hasta que salimos los tres a caballo.
— Espero no te moleste Gabriel que ocupé a tu caballo, lucero.— dije tomando su correa.
— Sara, no creo que sea prudente.— dijo Gabriel.
Pero yo no lo escuché solo subí al caballo y enseguida lucero comenzó a correr.
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En palabras de Gabriel.
El desayuno fue un suplicio. Pasé cada minuto con la mandíbula apretada, observando cómo Julián no paraba de elogiar el pan de elote que ella misma había horneado, usando un tono coqueto que me hacía desear romperle la cara ahí mismo. Y lo peor era que Sara le correspondía el juego, ignorándome por completo a mí, que estaba sentado en la cabecera, sintiéndome como un maldito intruso en mi propia mesa.
Cuando por fin salimos al patio, la furia seguía quemándome las entrañas. Caminé hacia los caballos esperando que el aire de la mañana me enfriara la cabeza, pero Sara se me adelantó, caminando con paso firme directamente hacia el gran semental negro.
—Espero no te moleste, Gabriel, que ocupe a tu caballo, Lucero —dijo, tomando las riendas con una naturalidad que me congeló la sangre.
—Sara, no creo que sea prudente —le advertí, dando un paso al frente con el corazón acelerado de golpe.
Ayer había pasado el día entero al borde de la locura pensando que ese demonio la tiraría en un barranco.
No iba a permitir que se arriesgara otra vez solo por llevarme la contraria. Pero a Sara le importaron un demonio mis advertencias. Sin mirarme, se apoyó en el estribo, subió con una agilidad sorprendente y, antes de que yo pudiera siquiera tocar las correas, le dio la orden a Lucero.
El semental arrancó a un galope tendido, levantando una nube de tierra húmeda y alejándose a toda velocidad hacia los senderos que conducían a las cascadas.
— Tu esposa tiene carácter.— dijo Julián con una sonrisa mientras su caballo también lo llevaba.
Rebeca y yo subimos a nuestros caballos enseguida y arrancamos detrás de ellos.
A lo lejos, la silueta de Sara sobre Lucero recortaba el paisaje del valle. Iba firme, con la espalda recta y las manos sujetando las riendas con una destreza que, muy a mi pesar, me resultaba fascinante. Ese maldito semental negro, que se volvía una fiera indomable con cualquiera que intentara ponerle un dedo encima, respondía a sus órdenes como si la conociera de toda la vida. Sentía una mezcla insoportable de terror por verla caer y de un orgullo salvaje que me golpeaba el pecho. Ella no huía por miedo; corría para retarme, para demostrarme que no le pertenecía a nadie.
El rugido del agua a la distancia nos indicó que nos acercábamos a la zona de las cascadas. El terreno comenzó a volverse más empinado y pedregoso, lleno de raíces y lodos traicioneros por la cercanía del río.
—¡Gabriel, frena! ¡El camino está roto más adelante por las lluvias de la semana pasada! —gritó Rebeca desde atrás, con la voz ahogada por el viento y el galope
Mire al frente Sara había frenando de golpe a lucero yo también me detuve baje de inmediato y caminé hasta ella.
— Gabriel él lugar es espectacular si no compras las tierras tu lo haré yo.— dijo Julián.
Mientras yo tomaba a Sara ayudándola a bajar del caballo y mis ojos se clavaban en los suyos.
— No vuelvas hacer eso.— le dije en voz baja en su oído.
— Estás tierras ya son mías Julián, solo espero que el trato siga en pie con tu tío.— dije mientras tomaba a Sara por la cintura sin soltarla.
— las tierras son muy buenas es una buena compra Gabriel él lugar es maravilloso aquí Gabriel y yo jugábamos de niños.— dijo Rebeca.
que desgracia justamente Julián tenía que encontrarla
y ahí vamos de nuevo con los malos entendidos
y ahora quién podrá ayudarlos 😭😭😭
Sara amas al estúpido
Gabriel como que llegó los papeles de divorcio que? dejaste que digan di curso si sras idiota al menos no los firmaste
ya dense un respiro me gusta la cascada la misma donde por primera vez estuvieron juntos 😝😝😝 Sara y Gabriel en esa cascada hay buenos recuerdos no se hagan los tercios.
Gabriel
la has buscado por amor
has dejado de lado tu trabajo
un año de abstinencia te lo aplaudo
aunque bebiendo que asco puedes enfermar
has sufrido su ausencia todo este tiempo ahora sí valoras a la que fue tu esposa 🥺espero que esté año hayas reflexionado mucho 💖 y ya no te cierres en qué el amor te hace débil 🥺 ahora sabes que Sara era tu fuerza tu luz era todo 💖
bueno ya se fue ojalá pueda esconderse vien y que no la encuentre pronto para que aprenda
ambos se pongan a pensar que es lo que realmente quieren y cuando realmente este seguros llegue el encuentro y si digan lo que sienten sin enmascar las palabras
Gabriel si la amas dicelo de frente y directo
Sara si tú lo amas se lo dices también
y estaremos bien.
al menos Sara no está embarazada y la zorra está fuera de la hacienda esperemos cumplas tu palabra Gabriel.
Sara tu orgullo pudo más pero tú esposo es un idiota mejor le hubieras dicho te amo tanto que me duele si tan solo me dijeras que me amas quédate porque te amo empecemos de cero algo asi, y es que este es un animal y ahora tu Gabriel no que querías que se vaya que su orgullo no la llevaría a nada y ahora sales como loco en serio o tal vez sales a buscarla porque es de noche porque se fue en lucero y porque se fue sola y no sales porque la amas y ya sería el colmo , ambos me están volviendo loca 😵💫😵💫😵💫😵💫