NovelToon NovelToon
La Tentación Del Capo

La Tentación Del Capo

Status: En proceso
Genre:Mafia / Posesivo
Popularitas:51.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Salvatore Greco nunca tuvo problemas con la tentación.
Hasta que una mujer que no lo necesita se cruza en su camino.

Elira Rama es una sobreviviente.
No cree en rescates ni en promesas. Ha pasado su vida cuidando a otros y luchando por no perder el control de la suya.

Mientras él intenta protegerla y mantenerla a salvo, ella lucha por no depender de nadie.
Y cuando el deseo, el pasado y la ambición chocan, ambos deberán decidir si la tentación es una promesa… o una condena.

Porque no todas las mujeres quieren ser rescatadas.
Y no todos los capos sobreviven a aquello que no pueden dominar.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Dolor

Salvatore Greco

El olor a pan tostado me despierta, solo para desear nunca haberlo hecho cuando un dolor punzante reclama toda mi atención.

Trato de incorporarme, pero no puedo hacerlo, el dolor es incapacitante.

Escucho el sonido de alguien duchándose no muy lejos de donde estoy y me concentro en eso para bloquear el dolor.

Me concentro en cada pequeño sonido mientras miro a mi alrededor tratando de entender dónde estoy.

El lugar es pequeño, ínfimo incluso, pero acogedor. Hay lavandas en pequeños vasos decorando todo el lugar. A mi lado, hay una pequeña mesa donde hay tres libros de anatomía y un kit de instrumentos quirúrgicos llenos de mi sangre. O al menos es lo que creo, por la venda que cubre todo mi vientre bajo y torso.

El sonido de la ducha se detiene y luego aparece una hermosa mujer secando su cabello mientras mira el destartalado tostador, que salta con dos rebanadas de pan quemado.

La mujer suspira antes de sacarlo y dejarlo en un plato. Busca un cuchillo y comienza a raspar lo más quemado de su pan.

Su cabello castaño cae en ondas hasta la mitad de su espalda moviéndose de forma suave y cautivante.

Deja caer la toalla sin mirar en mi dirección mientras se inclina para alcanzar la ropa que hay doblada sobre una de las sillas, dejándome ver ese culo prieto en primer plano.

Supongo que es una bendición estar vivo.

Su pequeña cintura solo hace que su trasero luzca más redondo, más perfecto… más azotable.

Oh, lo que le haría a ese culo.

Se gira un poco y puedo ver la mitad de uno de sus pechos.

Mi boca se seca y comienzo a sudar helado ante la perfección frente a mí.

Tiene el cuerpo de una sirena.

El cuerpo por el que los hombres han ido a guerras y los dioses han castigado naciones completas.

El cuerpo que te puede volver a la vida o arrastrarte al infierno.

Se coloca una camiseta y quisiera llorar cuando la fea tela cubre la preciosidad que hay debajo. Luego se coloca unas bragas blancas y un pantalón de tela que le queda grande y que no muestra la forma de ese precioso trasero.

Se sienta y comienza a masticar el pan quemado sin añadirle nada, ni siquiera mantequilla.

–¿No deberías al manos acompañarlo con mantequilla? –pregunto.

La mujer se gira hacia mi voz, tan rápido, que la silla se tambalea por unos segundos antes de equilibrarse nuevamente.

Se levanta y coloca su mano fría sobre mi frente.

–Ya no tienes fiebre –susurra aliviada–. ¿Cómo te sientes?

–Como si un camión me hubiese pasado por encima –digo tratando de incorporarme.

–Creo que fue peor que un camión –dice apuntando a los fragmentos de balas sobre un plato–. Dos balas alojadas en tu costado y otra en tu hombro –agrega elevando una de sus perfectas cejas mientras sus ojos castaños, casi rojizos, me miran disgustados–. Dos heridas de cuchilla…y no olvidemos los múltiples golpes y el dislocamiento de tu hombro.

–He estado peor.

–No llamé a la policía, aunque sé que debería haberlo hecho. Te vi matando a alguien.

–¿No me tienes miedo? –pregunto con curiosidad.

Se inclina hacia mi rostro y mi respiración queda atrapada en mi garganta cuando un rayo de sol entra por la ventana iluminando sus ojos, que comienzan a cambiar del marrón rojizo a un verde suave con motas castañas rojizas.

Es un espectáculo hermoso.

–No lo creo –dice tomando una de mis armas con su pequeña mano y apuntando a mi frente–. ¿O tú crees que debería?

Mi boca se eleva en una sonrisa y tomo su mano para ayudarla a apuntar mejor.

–Ahora me matarías, de la otra forma solo romperías la pequeña ventana.

En su otra mano tiene un bisturí, cuyo filo brilla casi como si se tratara de un diamante.

–No te preocupes por mi puntería, este sí que sé usarlo bien –declara con firmeza.

–¿Es muy pronto para declararte mi amor eterno? –pregunto tratando de hacerla sonreír.

Sus ojos, que ahora vuelven a ser castaños cuando se aleja de la luz, me miran serios.

–¿Tienes hambre?

Miro sus pechos empujado esa horrible camiseta y asiento. –Muchísima.

–Solo tengo tostadas quemadas y un poco de leche –dice antes de incorporarse.

–Creo que no solo las tostadas están ardiendo.

Pone los ojos en blanco, antes de caminar a una nevera, del porte de un microondas, de la cual saca un envase de leche.

–Venció ayer, pero imagino que todavía estará buena. Siempre mienten en las fechas de caducidad –explica–. Por normativa tiene que colocar una fecha antes del vencimiento real.

–¿Cómo debo llamar al ángel que me salvó?

Su ceño se arruga. –No soy un ángel –devuelve seria–. Soy solo una estudiante de medicina… o lo era –agrega en un susurro–. Me llamo Elira Rama.

–Yo soy Salvatore…–callo cuando recuerdo que ahora mi apellido es otro–. Salvatore Greco –digo mientras el sonido se siente extraño y pesado en mi boca.

–Griego –dice mientras lleva un vaso con la leche que podría matarme.

–Sí –respondo antes de recibirle el vaso que me entrega. Primero huelo el líquido blanco, y luego, cuando no encuentro nada sospechoso, lo bebo–. Está bebestible.

–Te lo dije. Solo quieren que el dinero nos dure menos –dice sonando cansada antes de dejar una de las tostadas quemadas a mi lado–. Has estado con suero los últimos días, así que come solo lo que puedas.

–¿Últimos días? –pregunto extrañado–. ¿Cuánto tiempo llevo aquí?

–Cuatro días –responde.

–Mierda –mascullo e intento incorporarme, pero lo único que consigo es que un siseo salga de mi boca cuando algo se desgarra en mi vientre.

–¡No te muevas! –ordena molesta–. Se te abrieron los puntos –se lamenta mientras ambos miramos como la venda comienza a teñirse de rojo.

Se levanta y comienza a lavarse las manos con enfado en el lavaplatos.

–No me quedan muchas vendas ni suturas –empieza–. Tendrás que quedarte quieto o tendré que llevarte a un hospital público y no sé si puedas explicar cómo te hiciste eso.

Me dejo caer contra la almohada mientras la hermosa, pero seria mujer, se pone unos guantes y abre el botiquín.

La observo trabajar sobre mi herida mirando la perfección de ese rostro.

Dios sabe que he follado a muchas mujeres, pero nunca antes me detuve a admirar la belleza en ninguna de ellas como lo estoy haciendo ahora.

–¿Sonríes alguna vez? –pregunto curioso.

Me encantaría ver su sonrisa.

–¿Por qué lo haría? –devuelve–. No he tenido motivos para sonreír desde que soy una niña.

–Por mí –insisto.

Sus ojos se posan unos segundos en los míos, furiosos, antes de seguir trabajando con delicadeza sobre mi piel.

–Dos puntos –regaña–. Si no puedes quedarte quieto tendré que amarrarte a la cama.

Sonrío. –Ahora estamos hablando en serio –bromeo–. Puedes hacer conmigo lo que quieras, mi precioso ángel.

La piel alrededor de su boca se tensa y sé que está más furiosa con cada palabra que sale de mis labios.

Supongo que Elira es inmune a mis encantos que tantas buenas folladas me han regalado.

O quizá le gustan las mujeres.

Miro su precioso rostro y suspiro, eso sí que sería una lástima.

Sus dedos se sienten fríos y ligeros cuando se mueven sobre mi piel, dándome un alivio que disfruto.

El dolor disminuye con su tacto.

Y dice que no es un ángel cuando puedo sentir la evidencia de su poder curativo.

–Listo. No puedes moverte.

–Y si quiero ir al baño –digo para molestarla.

–Yo te traeré algo, pero no puedes levantarte, no todavía.

Mis ojos se abren, sorprendidos. –¿Sostendrás mi polla mientras me alivio? –pregunto sintiéndome impotente por no poder moverme con libertad.

–Si hace falta, sí –responde luciendo tan fresca como una lechuga, como si lo que acaba de admitir no fuera denigrante.

–No quieto que sostengas mi polla –empiezo–. Bueno, sí, pero no en este contexto.

–Es en el único contexto que lo haré alguna vez.

Todo se enfría dentro de mí. –Entonces, es verdad, ¿no? –pregunto irritado–. ¿Te gustan las mujeres?

–No –responde antes de volver a lavarse las manos–. Bueno, no lo sé. En realidad, nunca me ha gustado nadie –reflexiona.

–¿Qué quiere decir eso? –pregunto confundido–. ¿Cómo puedes no saberlo? Es como si no supieras cuál es tu sabor favorito de helado.

Suspira. –Nunca he probado el helado. Son muy caros –dice antes de sentarse.

Miro a mi alrededor y entiendo que estamos en una caravana. Mi ángel es pobre. Muy pobre.

Por eso no hay nada más que leche vencida y pan quemado.

–¿Nunca? –insisto.

Su mirada se eleva unos segundos, tratando de recordar. –Una vez mamá intentó llevarme a una heladería cuando le habían pagado por planchar veinte kilos de ropa. Dijo que nos habíamos ganado una recompensa –dice y sus ojos se suavizan con un amor profundo, sincero–, pero cuando llegamos ya habían cerrado. Y al otro día mi papá encontró el dinero de mamá y se lo robó antes de desaparecer de nuestras vidas –agrega y luego su voz se hace más suave–. Pero, ¿sabes? No verlo más fue mejor que probar todos los helados del mundo. Al menos, nunca más tuve que ver cómo lastimaba a mi madre.

–¿Dónde está él? –pregunto furioso y con ganas de poner una bala en su frente.

–No lo sé. Mi tía me dijo una vez que había muerto cuando entró a robar a la casa equivocada, pero no sé si sea cierto. Nunca me importó lo suficiente como para averiguarlo.

Mi pecho duele y esta vez no lo hace por el peso de mi propia historia y por todo lo que mamá me ocultó.

Esta vez duele por ella.

1
Grecia Osorno
que interesante se está poniendo
GiovannaXchelMayaCejudo
encontraron lo que ninguno sabía que necesitaba pero que les hacía una falta enorme de tener...
❤️‍🩹🥲🥹
GiovannaXchelMayaCejudo
siii... la mente es lo único que no podemos engañar... y ya sabe antes de que nosotros mismos sepamos lo que queremos....
Maryiset Inglese
más capítulos autora...
Yelitza Goyo
por favor alguien que me expliqueeee no estoy entendiendo pero tengo una angustia en el pecho
🌺 Diglass 🇵🇦🤗🌺
no entiendo no entiendo esto😳. ella cuando decidió bailara en el bar estaba bien lúcida ,lo hizo con un propósito luego vio un veneficio para terminar sus estudios y siempre estaba clara en lo que hacía ahora veo como si tuviera doble personalidad y que cuando esta en modo katrina no recuerda nada y prácticamente es su tía dominando su cuerpo .... que locura 🫤🫤🫤
🌺 Diglass 🇵🇦🤗🌺
el esta haciendo la amor a ktrina
Marita Peña
BA TOMANDO CONFIANZA
Marita Peña
TREMENDO
Marita Peña
BUEN CAPÍTULO VEREMOS QUE PASA
Alondra Reynoso
Quedé: 🫣😮😮😳😳❤️‍🩹
Kim Nava
por fin está dejando una parte de ella que no debe de cargar admiración la Paciencia de Salvatore👍
🐇кролик 🐇
Fue un hermoso capítulo, autora 🥰
Vicky
que lindo capitulo gracias autora , esto ya es un avance jji
Vicky
que bueno espero que ya esta vez se deje querer Ely
Zoraida Parra
hay que Cuchi
Athenas Torruco
Así se hace Eli, pon fi te abres al mundo con la vulnerabilidad que cada persona tiene y dejas atrás esa coraza que te estaba impidiendo vivir libre..... me encanta Salvatore como la acompaña y anima 🤗☺️
Athenas Torruco
Al fin se quebró ese muro que hizo para mantenerse a salvo según ella!
😜 Betsy 🇻🇪
Ese miedo se evaporó ahora confía en Salvatore
Edith Villamizar
Yo pensé que ahora sí iban a entregarse al amor 🤗
ojalá no deje que la otra vuelva, ya es hora de que disfrute su vida a su manera y con Salvatore que la ama
Kim Nava: no no amiga vamos con calma como dijo salvatore el quiere a la Ely no a catrina
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play