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Olvidada Por Mi Marido

Olvidada Por Mi Marido

Status: Terminada
Genre:CEO / Pérdida de memoria / Embarazo no planeado / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:45.5k
Nilai: 5
nombre de autor: 1x.santx

Ella se casó por amor.
Él, un poderoso CEO, perdió la memoria… y con ella, el corazón.
Después de un accidente, empieza a creer que solo lo quisieron por su dinero y la expulsa de casa sin piedad. Sola, embarazada y traicionada por quien más amaba, lucha por sobrevivir… hasta descubrir que lleva tres vidas en su vientre. Entre habitaciones baratas, trabajos extenuantes y noches frías en pasillos de hospitales, ella elige resistir.
Cuando la verdad finalmente sale a la luz y los recuerdos regresan, tal vez ya sea demasiado tarde para pedir perdón.
Porque algunas heridas no se borran… ni siquiera con amor.

NovelToon tiene autorización de 1x.santx para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Arthur

Me desperté en un cuarto que no era mío. Ya venía sintiendo eso hacía días, pero aquella mañana la sensación vino más fuerte, casi agresiva. El techo era demasiado blanco, demasiado limpio, sin marcas, sin historia. Las paredes no decían nada. Ningún detalle parecía mío. Era como si estuviera ocupando un espacio prestado. Me senté en la cama despacio, pasando la mano por el rostro. El silencio de la casa de Verónica era demasiado organizado, demasiado controlado. Hasta el aire parecía calculado. Cerré los ojos por un instante.

Luisa.

El nombre venía ahora sin pedir permiso. No como antes, fragmentado, distante. Venía con peso. Con culpa. Me levanté y fui hasta el baño. El espejo devolvió un hombre cansado, con ojeras profundas y una mirada inquieta. Apoyé las manos en el lavabo, respirando hondo.

"Yo no hice eso por mal..." murmuré para el reflejo. "Pero lo hice."

La rutina siguió casi automática. Café en la mesa, periódico doblado al lado, la cafetera encendida en el mismo horario de siempre. Verónica aún dormía. Y yo agradecí por eso. Necesitaba silencio. Necesitaba pensar sin alguien corrigiendo mis pensamientos. Me senté a la mesa con la taza en las manos, pero no bebí. El celular vibró levemente cuando lo tomé, más por hábito que por voluntad. Deslicé la pantalla sin prestar atención hasta que paré en una foto que me llamó la atención. Mi dedo se congeló sobre la pantalla.

Era el apartamento.

La sala. La ventana grande. La luz entrando del jeito específico que solo aquel lugar tenía. Mi corazón aceleró sin aviso. La imagen no venía acompañada de recuerdo claro, pero venía con sensación. Una sensación fuerte de pertenencia.

"Es aquí..." susurré.

Mi respiración quedó corta. Y entonces, como un golpe seco, la memoria vino. Yo en el hospital. Alta médica. Confusión. Gente hablando demasiado. Voces orientándome, guiándome, decidiendo por mí. Y entonces... ella. Luisa parada frente a mí. El rostro cansado. Los ojos llorosos. La voz trémula.

"Arthur, por favor..."

Mi mano abriendo la puerta.

"Vete."

El recuerdo no era completo, pero era suficiente. El sonido de la puerta. El impacto de la decisión. El vacío inmediato después. Llevé la mano al pecho, sintiendo la presión aumentar.

"Te expulsé..." hablé en voz baja. "Te mandé a irte."

El celular casi resbaló de mi mano. Si aquel lugar había guardado eso... ¿cuántas otras cosas no estaban escondidas allí? Me levanté de repente. Si yo volviera para allá... tal vez recordaría. Tal vez dolería. Tal vez empeoraría todo. Pero tal vez, por primera vez, algo hiciese sentido. Fue cuando oí pasos y me sacó de mis pensamientos.

"¿Ya te despertaste?" la voz de Verónica vino del corredor. Ella entró en la cocina impecable como siempre, observando mi rostro con atención excesiva. "Estás pálido." comentó. "¿Dormiste mal?"

"Voy a volver al apartamento." hablé directo, antes de que perdiera el coraje.

Ella paró. "¿Qué?"

"Para mi apartamento." repetí. "En el que vivía con mi esposa, quiero decir, ex-esposa."

La mirada de ella cambió. No fue sorpresa. Fue alerta. "Arthur, eso no es una buena idea." dijo inmediatamente. "Acabas de reencontrarla."

"Justamente." respondí. "Y necesito entender por qué todo aquello sucedió."

Ella cruzó los brazos. "No vas a encontrar respuestas allá. Solo confusión."

"No puedes tener tanta certeza así." retruqué.

"Yo puedo." ella rebatio. "Porque yo vi usted en aquel matrimonio."

Me aproximé a la mesa, apoyando las manos en ella. "Y aun así nunca me contó cómo terminó."

"Porque terminó mal." dijo firme. "Y punto."

"No para mí." hablé, sintiendo la rabia crecer. "Para mí, terminó con una firma hecha a ciegas."

Ella respiró hondo. "Estás emocionalmente vulnerable."

"Yo siempre estuve desde aquel maldito accidente." respondí. "La diferencia es que ahora me di cuenta."

Verónica dio la vuelta en la mesa. "Vas a lastimarte."

"Tal vez." admití. "Pero ese dolor es mío."

"Arthur—"

"¡Basta!" interrumpí. "Desde el accidente, todo el mundo decide lo que es mejor para mí. Dónde vivo. A quién veo. Qué puedo recordar."

Ella entrecerró los ojos. "Yo hice eso para protegerte."

"No." respondí calmo, pero firme. "Hiciste eso para controlar."

El silencio cayó pesado.

"Ya decidí." continué. "Si aquel lugar guarda partes de mi vida... necesito enfrentarlas."

Ella dio un paso adelante. "Yo voy contigo."

Negué con la cabeza. "No."

"No puedes quedarte solo."

"Necesito." yo dije. "Si recuerdo de algo... quiero que sea sin interferencia."

Ella apretó los labios, claramente irritada. "Estás cometiendo un error."

"Tal vez." repetí. "Pero esta vez, es mío."

Tomé las llaves y salí de casa. Mientras salía, sentí algo diferente. No alivio. No miedo. Pero una extraña sensación de estar, finalmente, andando en la dirección correcta. Si volviera para aquel apartamento... Tal vez no encontrara paz. Pero encontraría la verdad. Y, en aquel momento, era todo lo que yo necesitaba.

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H. Parra
eso sí es complicarse solita, o auto complicarse, porque debes resolver tu pasado o lo que tengas pendiente para seguir adelante, no debes seguir arrastrando el pasado contigo al presente y al futuro.
H. Parra
grandísimo idiota
H. Parra
muy buena historia 👏👏👏👏👏👏
Sonia Yrady
la novela bonita
Sonia Yrady
y cuando este tipo va a terminar de recordar
Sonia Yrady
no sé a Luisa como que le falta es más carácter
Elena Yobany Santacruz Alejandria
hermosa historia autora
Elena Yobany Santacruz Alejandria
porque verónica entra como pedro pir su casa al departamento de Arthur .....q le ponga un alto.
Gabriela Valencia
es una historia diferente gracias siga escribiendo asi le deseo muchas bendiciones
Sandryux Loor Villon
Excelente historia escritora
Elena Yobany Santacruz Alejandria
Arthur hiso mal en echarla...pero tampoco tiene la culpa de no recordar q se den otra oportunidad
Elena Yobany Santacruz Alejandria
bien hecho vieja manipuladora..ve por tus recuerdos aunque ya metiste la pata
Elena Yobany Santacruz Alejandria
q triste
Elena Yobany Santacruz Alejandria
siquiera tiene Anna una buena amiga un apoyo para no sentirse tan sólita.
Elena Yobany Santacruz Alejandria
q fuerte ese problema el marido sin memoria .la hecha de su vida porq no la recuerda y la pobre embarazada
Elena Yobany Santacruz Alejandria
q fuerte ese problema el marido sin memoria .la hecha de su vida porq no la recuerda y la pobre embarazada
Jos Qui
con el dinero que tiene el debería buscarse otro médico porque me da la impresión de que las metiches esas tienen que ver en que el no recuerde nada
Jos Qui
me gustaría autora que Marcos se interese por la amiga Luisa
Jos Qui
las metidas ya llegaron a juderles la vida 😡
Leonela Soledad Trejo
porque verifica entra en una casa que ni es de ella sin tocar y ellos se lo permiten es exasperante a veces la novela pero bueno
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