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Una Flor Nueva Y Un Nuevo Comienzo

Una Flor Nueva Y Un Nuevo Comienzo

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Matrimonio arreglado / Edad media
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: karolina oquendo

reencarne en una Duquesa maltrata por el amor y antes era una agricultura 🚜 de vegetales y mas.

como voy a sobrevivir siendo tan salvaje como un hombre 🫪

NovelToon tiene autorización de karolina oquendo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Las dudas que empezaban a crecer

Cuando Camila escuchó aquellas preguntas de Laura, algo dentro de ella se sintió extraño.

Raro.

Incómodo.

Como si poco a poco estuviera entendiendo algo… pero al mismo tiempo no quisiera entenderlo.

Porque mientras más pensaba en esa conversación, más recordaba ciertas cosas de Lucía.

Su sonrisa tranquila.

La forma en que siempre hablaba calmada.

Y esa tristeza escondida que algunas veces aparecía en sus ojos cuando pensaba que nadie la estaba mirando.

Por eso empezó a observar más.

No directamente.

Solo pequeñas cosas.

Y mientras más miraba…

Más sentía una sensación rara en el pecho.

Lucía parecía feliz.

Sonreía.

Hablaba con Laura.

Caminaba por los jardines.

Incluso hablaba emocionada sobre plantas y semillas.

Pero…

Había algo extraño.

Como si detrás de toda esa calma existiera una voluntad muy fuerte.

Una decisión.

Y eso fue lo que más inquietó a Camila.

Porque por primera vez pensó algo que jamás imaginó.

“¿Será que de verdad quiere divorciarse…?”

Pero inmediatamente otro pensamiento apareció.

Si se divorciaba…

El niño se quedaría sí o sí en el ducado.

Porque en un divorcio noble, la madre podía irse…

Pero el heredero pertenecía a la familia del esposo.

Y mientras más pensaba en eso…

Más incómodo se sentía todo.

Ese mismo día Camila observó a Killian desde lejos.

Estaba con Nieves.

Y la diferencia era demasiado evidente.

La forma en que la miraba.

La forma en que sonreía.

Incluso sus expresiones parecían más suaves cuando estaba cerca de ella.

Camila nunca había prestado demasiada atención a eso.

Porque pensaba que solo era un cariño indebido.

Algo incorrecto, sí…

Pero no algo tan grave.

Hasta ahora.

Entonces esa noche, mientras Killian hablaba tranquilamente, Camila hizo una pregunta sencilla.

—Hijo… ¿tú la amas?

Killian sonrió inmediatamente.

Y esa sonrisa estaba llena de algo muy claro.

Amor.

Un amor demasiado evidente.

—Pues obvio, madre. La amo.

Camila sintió algo raro en el pecho.

Porque esa expresión…

Nunca la había visto cuando él hablaba de Lucía.

Entonces preguntó lentamente.

—¿A quién amas?

Killian pareció reaccionar tarde.

Y por un instante…

Su rostro cambió ligeramente.

Molestia.

Incomodidad.

Como si hubiera respondido demasiado rápido.

—Pues… obvio a mi esposa.

Pero Camila ya había visto suficiente.

Y por primera vez…

Una duda empezó a crecer lentamente dentro de ella.

“¿Lucía realmente vive bien aquí…?”

Más tarde esa noche, Camila habló con su esposo.

Carlos escuchó todo en silencio mientras ella le contaba la conversación con Laura.

—Esposo… si nuestra nuera quisiera irse… ¿la ayudaríamos?

Carlos frunció el ceño.

—Explícame primero qué quieres decir.

Camila suspiró.

—Siento que alguien está sufriendo mucho… pero no quiere pedir ayuda. Como si quisiera resolver todo sola.

Carlos guardó silencio unos segundos.

—¿Hablas de Lucía?

Camila no respondió directamente.

Pero Carlos entendió igual.

—Entonces… si estuviera en esa situación, ¿la ayudarías? ¿O hablarías con Killian?

Carlos respondió con sinceridad.

—Primero hablaría con mi hijo.

Camila bajó la mirada.

—¿Y tú crees que él diría la verdad?

Eso dejó a Carlos callado unos segundos.

Porque honestamente…

No estaba seguro.

Camila volvió a hablar lentamente.

—Laura dijo algo extraño… dijo que quedaba poco tiempo.

Carlos la miró.

—¿Poco tiempo para qué?

—No lo sé… pero siento que Lucía ya tomó una decisión.

El ambiente se volvió pesado.

Finalmente Carlos soltó un suspiro.

—Hablaré con ella.

—Pero no la presiones.

—Solo haré preguntas.

Aunque honestamente…

Ni él mismo sabía qué esperaba escuchar.

Al día siguiente buscó a Lucía en los jardines.

Ella estaba sentada bajo la sombra de un árbol mientras acomodaba unas pequeñas bolsas con semillas nuevas que había comprado recientemente.

Cuando vio acercarse a Carlos, se levantó despacio.

—Buenas tardes, padre.

Carlos sonrió suavemente.

—Buenas tardes, querida hija.

Se sentó cerca de ella.

Y durante unos minutos hablaron tranquilamente sobre el embarazo, las plantas y las nuevas verduras que quería intentar cultivar.

Pero después de un rato…

Carlos finalmente preguntó.

—Lucía… ¿estás viviendo bien aquí?

Ella levantó ligeramente la mirada.

Y respondió casi automáticamente.

—Sí, padre. Estoy bien.

Pero Carlos notó algo.

La respuesta fue demasiado rápida.

Entonces volvió a preguntar.

—¿Eres feliz?

Esta vez…

Lucía se quedó callada.

Y por primera vez Carlos vio algo que jamás había notado antes.

Sus ojos.

Había tristeza ahí.

Una tristeza tan profunda que incluso parecía cansancio.

Lucía intentó sonreír.

—Sí… creo que sí.

Pero incluso ella misma parecía no creer sus propias palabras.

Carlos sintió un mal presentimiento.

Y entonces decidió preguntar directamente.

—Lucía… si quisieras irte de este lugar… podrías decirnos la verdad. Nosotros te queremos y no deseo verte sufrir.

Eso rompió algo dentro de ella.

Porque por primera vez alguien parecía preguntarle sinceramente cómo se sentía.

Los ojos de Lucía empezaron a llenarse lentamente de lágrimas.

—Yo…

Bajó la mirada.

—No soy feliz.

Carlos sintió un golpe en el pecho.

Y antes de que pudiera decir algo, Lucía volvió a hablar.

—¿Por qué tendría que decir algo…? Pensé que ustedes apoyarían a su hijo.

Carlos guardó silencio.

Porque no podía negarlo.

Entonces Lucía levantó lentamente la mirada.

Y la siguiente pregunta fue la más importante para ella.

—Si quisiera irme… ¿puedo llevarme a mi hijo?

Carlos sintió cómo todo se complicaba.

Porque sabía perfectamente la respuesta.

Y aunque quisiera ayudarla…

Ese niño seguía siendo el heredero del ducado.

—Lucía…

Ella ya parecía entender la respuesta antes de escucharla.

—Tú podrías irte…

Y en el momento que dijo eso, los ojos de Lucía cambiaron completamente.

—Pero el niño tendría que quedarse.

El silencio se volvió horrible.

Y después de unos segundos, Lucía soltó una pequeña risa triste.

—Entonces… ¿para qué me preguntó?

Carlos abrió ligeramente los ojos.

—Lucía, yo—

—Si no puedo irme con mi hijo, entonces no tengo libertad realmente.

Se levantó inmediatamente.

Las lágrimas seguían cayendo, pero esta vez ya no intentaba esconderlas.

—Gracias por preocuparse por mí, padre.

Y se fue rápidamente.

Carlos quiso detenerla.

—¡Lucía espera…!

Pero ya era tarde.

Porque en ese momento entendió que había dicho exactamente las palabras equivocadas.

Esa noche Carlos le contó todo a Camila.

Y cuando terminó…

Camila le dio un golpe en el brazo completamente molesta.

—¡Esposo tonto! ¿Cómo se te ocurre decirlo así?

Carlos suspiró pesadamente.

—No podía mentirle.

—¡Pero tampoco podías decirlo tan directo!

Camila estaba realmente frustrada.

Porque ahora entendía algo.

Lucía no estaba soportando todo por amor a Killian.

Estaba soportando todo…

Por miedo a perder a su hijo.

Y eso hizo que todo se sintiera mucho más triste.

Cambio de escena.

Laura recibió una carta de Lucía pocos días después.

En ella le contaba toda la conversación con sus suegros.

Y mientras Laura leía…

Su expresión se volvía cada vez más seria.

por que me di cuenta que lucia sospechaba de algo.

Porque ahora entendía perfectamente algo.

Lucía jamás abandonaría a su hijo.

Jamás.

Aunque tuviera que destruir todo primero.

Laura dejó lentamente la carta sobre la mesa.

—Entonces ya no queda tiempo…

Murmuró.

Porque sabía perfectamente que Lucía estaba preparándose para irse incluso si perdía el divorcio.

Y eso volvía todo muchísimo más peligroso.

No quedaban más opciones.

Tendría que acudir a Wellington.

Al día siguiente Laura fue directamente a visitar a su primo.

Wellington Stiven.

El hombre la recibió tranquilamente mientras tomaba té.

Su presencia era elegante.

Pero pesada.

De esas personas que parecían dominar una habitación sin hacer nada.

Laura le explicó toda la situación lentamente.

Sin ocultar nada importante.

Y cuando terminó…

Wellington permaneció callado unos segundos antes de responder.

—Puedo ayudarla.

Laura levantó ligeramente la mirada.

Pero entonces él continuó.

—Si después del divorcio se casa conmigo.

El silencio se volvió incómodo.

Laura frunció el ceño.

—Ni siquiera la conoces.

Wellington apoyó tranquilamente la taza.

—Precisamente por eso quiero conocerla primero.

Laura sintió inmediatamente lo arriesgado que era todo esto.

El ambiente dentro de aquella oficina se volvió pesado.

Muy pesado.

Wellington ni siquiera había cambiado su expresión.

Seguía tranquilo.

Elegante.

Como si acabara de decir algo completamente normal.

Pero Laura lo conocía demasiado bien.

Y precisamente por eso sintió peligro.

Porque Wellington Stiven jamás hacía algo sin obtener beneficio.

Nunca.

Ni siquiera cuando ayudaba a alguien de su propia sangre.

Laura apoyó lentamente la taza sobre la mesa.

—Sabes perfectamente que eso no es una decisión simple.

—Nunca dije que lo fuera.

La respuesta fue inmediata.

Calmada.

Y eso hizo que Laura se tensara más.

Wellington levantó apenas la mirada hacia ella.

—Dijiste que esa mujer quiere escapar incluso si pierde todo.

—Sí.

—Entonces necesita poder.

Laura frunció ligeramente el ceño.

Y él continuó.

—Porque una mujer sola, embarazada y sin respaldo… jamás podrá ganar contra un duque.

Laura odiaba admitirlo…

Pero era verdad.

Aunque Lucía fuera inteligente.

Aunque estuviera planeando todo cuidadosamente.

La realidad seguía siendo cruel.

El niño pertenecía legalmente al ducado.

Y Killian tenía más autoridad.

Más dinero.

Más nombre.

Más poder.

Laura apretó un poco las manos sobre su vestido.

—No quiero meterla en algo peor.

Wellington soltó una pequeña risa baja.

—Entonces llegaste al lugar equivocado, prima.

El silencio volvió.

Y esta vez Laura sintió claramente lo dominante que era la presencia de ese hombre.

Porque incluso sentado tranquilamente…

Parecía alguien acostumbrado a controlar todo.

Wellington volvió a tomar un poco de té antes de hablar otra vez.

—Cuéntame más sobre ella.

Laura dudó unos segundos.

Pero después habló.

Le contó sobre el embarazo.

Sobre cómo Lucía había cambiado.

Sobre sus cultivos.

Sobre los planes de negocios.

Sobre su deseo desesperado de proteger a su hijo.

Y mientras más hablaba…

Más silencioso se volvía Wellington.

Hasta que Laura finalmente dijo algo que hizo que él levantara ligeramente la mirada.

—Ella nunca pide ayuda.

Eso pareció interesarle.

—¿Nunca?

—No.

Laura suspiró lentamente.

—Incluso ahora… sigue intentando resolver todo sola. Ni siquiera quería que sus suegros sospecharan algo.

Wellington apoyó un dedo contra la taza pensativo.

—Interesante.

Laura inmediatamente se molestó.

—No hables como si fuera un objeto curioso.

Pero él ni siquiera reaccionó.

—No lo hago.

Y después de unos segundos agregó:

—Simplemente es raro.

Laura guardó silencio.

Porque entendía lo que quería decir.

En la nobleza las personas solían:

llorar,

buscar apoyo,

manipular,

suplicar,

o intentar conseguir protección rápidamente.

Pero Lucía no hacía nada de eso.

Solo seguía avanzando.

Incluso herida.

Incluso embarazada.

Incluso sola.

Wellington cerró lentamente los ojos unos segundos.

—Entonces ya tomó una decisión.

Laura sintió un escalofrío.

Porque él lo entendió demasiado rápido.

—Sí…

—Y cuando una persona llega a ese punto… ya no retrocede.

La oficina quedó en silencio otra vez.

Y Laura sintió por primera vez verdadero miedo.

Porque Wellington parecía entender perfectamente el estado mental de Lucía…

Sin siquiera conocerla.

Después de unos segundos él volvió a hablar.

—Quiero verla.

Laura levantó la mirada inmediatamente.

—¿Para decidir si ayudarás?

—No.

Eso la sorprendió.

Wellington apoyó el brazo sobre el asiento mientras la observaba tranquilamente.

—Quiero comprobar algo.

—¿Qué cosa?

Él tardó unos segundos en responder.

—Si realmente está preparada para destruir su vida actual.

Laura sintió un mal presentimiento inmediatamente.

Porque entendió algo importante.

Wellington no veía esto como un simple favor.

Lo veía…

Como un movimiento serio.

Uno que podía alterar completamente el equilibrio entre familias nobles.

Y entonces recordó algo.

—Sabes que Killian jamás dejará ir fácilmente a Lucía.

Wellington finalmente sonrió un poco.

Pero esa sonrisa no era cálida.

Era peligrosa.

—Nunca dije que pensara pedir permiso.

Laura abrió ligeramente los ojos.

Y en ese instante entendió algo aterrador.

Si Wellington decidía entrar realmente en este asunto…

Killian ya no estaría lidiando solamente con una esposa que quería irse.

Estaría enfrentándose a alguien mucho más poderoso que él.

Y probablemente…

Mucho más cruel.

Laura bajó lentamente la mirada.

Porque por primera vez desde que empezó todo esto…

Sintió que las cosas podían salirse completamente de control.

Pero ya era tarde para detenerlo.

Porque mientras Lucía planeaba escapar…

Y Camila empezaba a sospechar sobre el matrimonio de su hijo…

Otra pieza acababa de entrar al tablero.

Y esta vez…

Era una pieza capaz de destruir familias enteras si así lo deseaba.

Wellington Stiven.

1
Mitsuki G
En verdad me encanta como Lucia está empezando a vivir en paz con su pequeño hijo que solo deberia cuidar sus conductas y que vea la diferencia del bien y mal por qué ese padre que tenía estaba enfermo pero me da gusto que se de una oportunidad con Steven que siempre le dió su espacio
Mitsuki G
jaja este Steven se nota que le gusta ponerla roja pero me gusto como acabo la compra de ropa y que su paseo siga
Mitsuki G
Me da gusto que salgan juntos y que este Stiven quiere quitar todo rastro de ese lugar y ahora sintiendo ser tratada muy bien por Stiven muy diferente
Mitsuki G
Se nota que este Stiven si ha sabido ser diferente aguantó no apresurando las cosas y poco a poco está moviendo el corazón de Lucia que está un poco mejor
Rimuro Oquendo
que lista fuiste la unica que cayo en cuenta de ese punto☺️
Miroslava Soto Vigil
UMM su padre también era malo
Miroslava Soto Vigil
siii se lo merece ahora la arpía falta
Miroslava Soto Vigil
eso nieves basura quedas en la calle
Miroslava Soto Vigil
siiii q pase el desgraciado ala guillotina 🤭😂
Miroslava Soto Vigil
q bueno q el juez sea jisto
Miroslava Soto Vigil
bastardo hijo de tu mamá es un demente lo odio con odio
Miroslava Soto Vigil
perro sarnoso 🤭
Miroslava Soto Vigil
perro desgraciado vas a pagar caro q rabia siento rayos autora
Miroslava Soto Vigil
órale ese bombón ya buenote
Miroslava Soto Vigil
sii ya era hora ese bastardo tiene q pagar
Miroslava Soto Vigil
autora una consulta haber si entendí bien ella reencarnó cuando tenía dos meses de embarazo y ya pasó 7 meses entonces ya debería nacer creo yo 🤭
Rimuro Oquendo: jajaja estas en lo correcto y incorrecto , el tiempo esta con las semanas y meses , y solo sigue mirando y hay le coges el tiempo
total 1 replies
Miroslava Soto Vigil
infeliz
Miroslava Soto Vigil
nooo debió hablar con la verdad
Miroslava Soto Vigil
q la venganza sea sangrienta 🤭
Miroslava Soto Vigil
q se arrastren como lagartijas o como víboras era 🤭🤭😂
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