Impulsado por un afrodisíaco, una marca y la implacable presión del consejo de ancianos, el Rey Alfa se ve forzado a conseguir una Reina Luna mediante un contrato. Sin embargo, la palpable tensión entre ellos siembra la duda: ¿es su unión fruto de los sentimientos que han florecido con los años, una obligación contractual para asegurar el linaje lobuno de reyes alfas, o la innegable conexión de la marca que los une como almas gemelas?.
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Capitulo 3: Contrato De Matrimonio
__Astrid, cúbrete__. La voz del alfa es un gruñido ronco, cargado de una tensión apenas contenida.
__Que te haya respetado hasta ahora no significa que sea de piedra, y tu marca en mí no ayuda en absoluto a mi autocontrol__. Me detengo, la sangre caliente al darme cuenta de mi desnudez. Él desvía la mirada, su rostro una máscara de autocontrol forzado. Rápidamente, tomo la sábana de la cama, envolviéndome en ella, intentando mitigar la ya complicada situación. Pero verlo sufrir, con los puños apretados, me llena de una impotencia y molestia que me quema por dentro.
Todo esto, pienso con rabia, es por tomar de un vino que no era para mí. Una estupidez que me ha llevado a reclamar y marcar al alfa como mío. Sin embargo, en el fondo, sé que tiene razón: es mejor que haya sido yo y no esa desquiciada obsesionada con ser la Reina Luna. El gran problema ahora es que estamos unidos de por vida, a menos que nos rechacemos. Pero un rechazo podría causarnos un daño irreparable, ya que ambos hemos experimentado esa agonía antes. La única opción sensata, por descabellado que parezca, es permanecer juntos, aunque no haya amor entre nosotros. La diosa Luna, al parecer, aprobó mi marca en Dante, lo que significa que aprueba nuestra unión incompleta. Esa idea me recorre la espalda con un escalofrío. Nunca lo he visto como pareja, y mucho menos me imagino como Reina Luna.
__Perdon, Alfa, solo estoy causando problemas." El susurro see ahogó en la garganta, un hilo de voz apenas audible que lleva el peso de todo este embrollo. ¿Quién diría que un simple vino, uno que el Alfa jamás habría tocado o al menos eso quiero creer, desataría tal caos?.
__Ahora mi marca reposa en ti__. Continuó, la voz ganando una pizca de determinación a pesar del pánico que me aprosiona.
__Debe ser difícil para ti. Me haré responsable de mis acciones y aceptaré lo que tengas para ofrecerme__. Mi corazón es un campo de batalla. El camino más lógico, la unión completa y que la marca de Dante se grabe en mi, se alza imponente. Pero el miedo es un muro: ser Luna, mucho menos Reina, me aterra. Y la idea de dos corazones rotos, el mío y el de Dante, intentando sanar juntos... ¿Seremos buena compañía en el amor? Lo dudo.
__Un contrato de unión es lo mejor para los dos__. Dijo el alfa sin mirarme, sus puños apretados y su respiración agitada. No es difícil imaginar que sufre por la marca que le he dejado y por no haberme marcado él aún.
__El consejo de ancianos no deja de insistir en que tome una luna y ruegue a la diosa Luna por su aceptación para asegurar el linaje de reyes alfas. Pero ahora estamos unidos, Astrid, así que lo mejor es que te conviertas en mi luna y firmemos un acuerdo de matrimonio, como hacen los humanos, donde ambos salgamos ganando. Yo tendré una luna y el consejo me dejará en paz, y tú podrás pedir lo que quieras, que yo intentaré cumplirlo__. Sus palabras tocaron una fibra sensible que no sabía que tenía, haciéndome ver al alfa con otros ojos. A pesar de que tuvo la oportunidad de cobrarse que lo hubiera mordido y marcado como mío debido al afrodisíaco, no lo hizo; se contuvo. Sin embargo, el no haberme marcado cuando tuvo su propia liberación le esta pasando factura. Y aunque esta sufriendo, no me exige que me haga responsable de mis actos, solo me pide una unión a través de un contrato. Ahora me encuentro entre la espada y la pared, sin saber qué hacer. El momento íntimo que hemos compartido, aunque forzado por un afrodisíaco, ha despertado en mí sensaciones hacia el alfa que jamás imaginé tener, y ahora lo veo de una manera completamente distinta.
Trago saliva con dificultad, maldiciendo mi propia debilidad mientras mi mirada se clava en el alfa. El verlo me tiene con un deseo inoportuno de saltarle encima, de reafirmar mi reclamo y mi olor sobre él. Sin duda, es obra de mi loba, que aúlla con emoción y deseo en mi interior. Él, con su mirada fija en el pasaje, parece ignorarme, quizás para evitar el efecto de mi marca sobre él. Pero eso solo empeora las cosas. Ahora parezco una acosadora, una depredadora de alfas, mientras mis ojos recorren la forma en que su ropa deportiva se ajusta a su cuerpo, la atracción de sus tatuajes y el llamado de sus músculos. Mi respiración se agita aún más al notar su mano posada sobre su entrepierna, una oleada de excitación recorre mi intimidad al pensar que mi presencia podría estar provocandole una erección, y que él intenta ocultarla.
__Estoy dispuesta a aceptar el contrato matrimonial que me ofreces, Alfa. Pero hay una verdad que, o bien no has considerado, o has omitido por respeto. Para que nuestra unión sea creíble y completa, tu marca debe reposar en mí, al igual que tu aroma. Nadie nos considerará verdaderamente unidos si tu sello no está en mi piel. Ambos sabemos lo que eso implica. Así que, Alfa, la pregunta es: ¿Estás dispuesto a tomarme por completo como tu Luna, no solo por un contrato, sino también como mujer? ¿O el fantasma de la Reina Aylin aún te atormenta?__. La mirada del Alfa se clavó en mí al terminar de hablar, sorprendido, pero me encogí de hombros, indiferente. Él sabe que soy directa y, aunque lo haya marcado, no aspiro a atar mi vida a la de un hombre aferrado a los recuerdos de un amor imposible.
El alfa me observa con una tormenta interna en sus ojos, buscando las palabras exactas. Decido darle espacio, esperando que me busque cuando esté listo para afrontar lo sucedido. Pero su mano en mi muñeca me detiene, girándome para encarar una determinación que me estremece__La reina Aylin no es un fantasma en mis recuerdos, Astrid. Sí, me dolió perderla por idiota, pero el vínculo entre nosotros nunca fue alimentado; éramos almas gemelas, pero sin sentimientos mutuos. Sufrí por lo que representaba para Nyon y para nuestro linaje, no por amor. No creas que este contrato busca llenar un vacío que no siento. Aylin nunca fue mía y hoy es feliz con el rey vampiro y sus hijos, y eso me alegra__. Asiento, sabiendo que, aunque quisiera negarlo, sus palabras son la pura verdad. Después de librarse de años de manipulación, nunca lo vi sufrir por la pérdida de Aylin por amor, sino por haber decepcionado a su lobo y a su linaje al no haber valorado a su alma gemela y mantenerla a su lado.