Una noche equivocada para Emma, su hermanastra quién la detestaba desde muy pequeña, le tendió una trampa al llevarla a la habitación equivocada, con engaños ella esperaba a su novio, sin embargo, la vendió a un hombre poderoso, sin saber quién era.
Cuando nota que salió embarazada, su familia decide abandonarla a su suerte, pensando que era de su novio el hijo que esperaba decide buscarlo, pero él jamás estuvo con ella esa noche.
abandonaba y sola decide irse para salir adelante sola.
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Corazón humilde
Emma cansada se quedó cerca de un árbol grande con un hueco donde ella podía ocultarse
-Creo que estoy muy lejos de ellos-murmuró tratando de recuperar aire- Ahora no bebé, podremos irnos cuando estemos fuera de peligro- Quejosa al sentir a su bebé inquieto acariciaba su vientre mirando hacia fuera
Aquellos hombres que estaban al cuidado de Emma se habían percatado que había escapado, se maldecían entre ellos buscándola por el bosque; pronto se haría de noche y no la podrían rastrear si oscurecía, la noche en ese bosque era peligrosa, a los animales les gustaba acercarse a esa cabaña abandonada por los movimientos que se hacían.
Emma escuchó unos pasos, las luces de las linternas se acercaban y solo podía quedarse quieta, suplicando que no la encontrarán; una de las luces se acercó a ella, Emma con miedo se hizo más pequeña, un aullido hizo que ese hombre se alejará. Dando un suspiro grande de alivio se quedó más tranquila. Estuvo despierta un momento más hasta que se dejó de escuchar que la perseguían, pasó la noche atenta a cualquier ruido hasta que amaneció.
Emma al sentir el primer brillo de sol empezó a caminar, su camino fue largo hasta llegar a una vieja casa, dónde una mujer con su esposo trabajaba en la tierra. Se acercó a aquella casa buscando ayuda, la mujer vio que Emma se acercaba dejando de lado sus herramientas y corriendo hasta ella.
-Ayúdenme... Por favor- el cansancio hizo que se desplomara en el suelo
-Roberto, ayúdame. Tranquila muchacha, te vamos a ayudar ¡Roberto, rápido!- gritaba para que corriera más rápido su esposo
-Deja que la cargue yo, mujer.
-Con cuidado, está embarazada...
Aquellas personas amables la llevaron adentro de su humilde hogar, dejándola en el sofá hasta que cobrará la consciencia. El olor de la comida levanto a Emma, haciendo que la mujer humilde se percatara que despertó y se acercó a ella con un vaso con agua
-Tranquila, muchacha. Estás a salvo- acercando el vaso con agua, la ayudo a sentarse- ¿Sabes tu nombre?
-Emma... Emma Smith- respondió mirándola
-Que susto, muchacha. Salistes de la nada del bosque. Te pudo haber comido un animal de esos salvajes
-Me escondí en el bosque... Me secuestraron ¿dónde estoy? ¿Está lejos la ciudad?- pregunto al ver la casa de la mujer- ¿Cómo se llama?
-Soy Gloria, mi esposo se llama Roberto. Fue por algo de comer, no tarda
-Muchas gracias, señora. Me ha salvado- agradeció abrazándola
-¿Cómo te ha pasado esto, muchacha?- pregunto al ver su ropa rasgada y sucia
-No lo sé... Desperté en una cabaña solitaria, más allá del bosque
-La cabaña de los muertos...- murmuró- Muchacha ¿cómo sigues viva? Esa cabaña solo se va a tirar a los muertos, muchos alguaciles solo van ahí para ver si no hay un cuerpo fresco.
-Escape, apenas y pudieron fijarse que me les fugue. Señora por favor, dígame si estoy muy lejos de la ciudad
-Ay mi niña, estás muy lejos. Aquí ni siquiera llega la señal, nada más tenemos puros teléfonos fijos ¿Quieres usarlo?- pregunto al señalar su teléfono en una mesita pequeña junto a la ventana de la cocina
El señor Roberto llegó con comida, fijo vio a Emma despierta, se acercó a su mujer para llevársela a la cocina
-¿Qué te ha dicho?- pregunto al ver que no esté observando su conversación
-La han secuestrado en la cabaña de los muertos, viejo- contestó
-La están buscando en el pueblo, unos hombres de ciudad han preguntado a todos en el pueblo si no la han visto mostrando imágenes de esa muchacha
-¿Por qué?- cuestionó- Esa muchacha paso la noche en el bosque, se ve que está sola.
-Sola o no, nos traerá problemas mujer. Yo digo que la entreguemos, están ofreciendo una recompensa por ella, nos caería bien un poco de dinero
-Viejo, eso no. Nosotros no somos unos sapos- replicó volteando hacia la sala, observando a Emma explorando los alrededores de la casa, mirando viejas fotos en los estantes de la sala- Está asustada, viejo. Debemos ayudarla a volver a su casa
-Mujer, escucha. Esa joven nos traerá problemas si vienen acá esos hombres. Se ven rete peligrosos
Gloria no podía soportar las habladurías de su marido, negando con la cabeza se fue de su lado, no sin antes advertirle de que no lo pensara más y dejara esa absurda idea.
-Muchacha, pasa la noche aquí, puedes llamar a tu casa si gustas- dijo mientras amenazaba con la mirada a su esposo.
-Muchas gracias, señora. Se lo agradezco mucho
Ambas se dirigieron a la habitación que antes era de su hija, Gloria se disculpaba por el polvo y abandono de esa habitación.
-¿No le importará a su hija que duerma aquí, verdad?- preguntó sentándose en la cama, la señora Gloria con una sonrisa y lágrimas en los ojos negó que no le molestaría.
-Mi hija murió hace unos años. Murió junto a su bebé después de dar a luz justo aquí en la casa... Cuando murió mi hija, mi viejo se amargo. Él la amo bastante hasta que murió, esperábamos a nuestro nieto con ansias...- sus lágrimas brotaron de sus ojos claros
-Lo siento... No quería... Perdóneme, señora
-No te angusties, muchacha. Ella me cuida desde el cielo... Ahora puedes darte una ducha, creo que te quedará su ropa- limpio sus lágrimas dejando la foto de su hija en su lugar
La señora Gloria sacó unas ropas del armario viejo y se las mostró a Emma, ella con amabilidad lo aceptó. Gloria dejó la habitación para preparar la comida, dejándola sola en silencio. Sabía que su esposo de Gloria quería entregarla, había escuchado la conversación de ambos a escondidas, el pueblo era inseguro por el momento así que debía irse más lejos para que no la encontrarán.
Observo la habitación de arriba abajo mirando los arreglos tan bonitos que habían en las paredes, el marco de la puerta estaba tallado con el nombre de su hija "Alma Paola" se percató de una fotografía en el buró cerca de la cama. Era la señora Gloria con su hija, su hija había sido hermosa, con un vestido floreado, el cabello recogido con esos rizos y una sonrisa de oreja a oreja.
-Tuviste una buena vida ¿verdad? Me alegro que hayas tenido unos padres que te amarán. Alma...- murmuró
El almuerzo estaba listo y la señora Gloria le ofreció sentarse junto a ellos a comer, ella amablemente accedió a sentarse junto a ella, su corazón se sentía tranquilo y cálido por primera vez. Roberto, por otro lado, aún seguía pensando que era mala idea mantenerla ahí, era peligroso para ellos tener en resguardo a una joven que buscan unos matones de ciudad. La miraba con intensidad poniendo incómoda a Emma, haciendo que bajará la cabeza cada que volteaba hacía él. Emma se sentía segura y a la vez amenazada, no sabía si irse de esa casa o quedarse un poco más...
Quien será el padre del bebe?