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La Bebe Del Playboy

La Bebe Del Playboy

Status: Terminada
Genre:La mimada del jefe / Amor a primera vista / Padre soltero / Completas
Popularitas:593.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Evelyn Sanchez

LUCIAN SANTOS , un hombre guapo y libre de ataduras ,no vive así por alguna decepción o algo que se le parezca ,no ,es el estilo de vida que el prefiere, pero todo da un giro inesperado; cuando una mañana aparece una bebe en su puerta y solo necesita la ayuda de la mujer que siempre está a su disposición ,para ayudarlo en esta nueva travesía (su secretaria) ,sin imaginar el gran secreto que ella guarda...
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Traigan los expedientes

​El silencio en el Penthouse de Lucian Santos era un lujo que solía comprarse con aislamiento y paredes insonorizadas. Sin embargo, ese miércoles a las once de la mañana, el silencio no fue roto por el llanto de Mikeila, sino por el sonido rítmico, autoritario y metálico de unos tacones de diseñador golpeando el mármol del recibidor. No era el paso ligero de una modelo ni el caminar eficiente de Elena; era el paso de alguien que sentía que el edificio entero le

Pertenecía por derecho divino.

​Victoria Santos, la mujer que había dirigido la dinastía familiar con puño de seda y nervios de acero tras la muerte de su esposo, entró en el salón principal. Vestía un traje de sastre color marfil y sostenía un bolso de piel de cocodrilo como si fuera un cetro. Detrás de ella, dos asistentes cargaban maletas, a pesar de que nadie la había invitado a quedarse.

​Lucian salió de su despacho con el teléfono en la mano, pero se detuvo en seco al verla. El hombre que hacía temblar a los mercados internacionales sintió, por un segundo, el impulso infantil de esconderse.

​—¿Madre? ¿Qué haces aquí? No avisaste que vendrías desde París —dijo Lucian, tratando de recuperar su compostura de CEO.

​Victoria no respondió de inmediato. Se quitó las gafas de sol con una lentitud tortuosa y recorrió el salón con la mirada hasta que sus ojos se posaron en la cuna de madera noble situada cerca del ventanal. Luego, regresó su vista hacia su hijo, y la furia que emanaba de ella fue casi tangible.

​—¿Qué hago aquí, Lucian Santos? —Su voz era baja, pero cargada de una vibración peligrosa—. Estoy aquí porque he tenido que enterarme por la portada de una revista de chismes en el aeropuerto de Charles de Gaulle de que soy abuela. He tenido que ver una foto pixelada de mi propia sangre porque mi único hijo decidió que "ocultar a una heredera" era un proyecto secundario aceptable.

​—Madre, no es lo que piensas. La situación es... complicada —intentó explicar Lucian, acercándose—. No sabía cómo decírtelo hasta que tuviera todo bajo control.

​—¿Bajo control? —Victoria soltó una carcajada seca y amarga—. ¡Tienes a una niña Santos viviendo como un secreto de estado en un Penthouse de soltero! ¿Dónde está ella?

Muéstramela ahora mismo o te juro que compraré este edificio y te echaré a la calle por negligencia familiar.

​Elena, que había escuchado los gritos desde la cocina, apareció cargando a Mikeila, que acababa de despertar de su siesta. Elena se quedó paralizada al ver a la imponente mujer. Sabía quién era Victoria Santos; era la leyenda, la mujer que aparecía en los libros de historia empresarial.

​—Aquí está, señora —susurró Elena, caminando hacia ellas con cautela.

​Victoria se giró. Su rostro, endurecido por años de batallas corporativas y etiqueta social, se transformó de una manera que Lucian nunca habría creído posible. Al ver a Mikeila, la armadura de la matriarca se evaporó. Sus ojos, antes gélidos, se llenaron de una luz acuosa y sus labios temblaron ligeramente.

​—Oh, por Dios... —susurró Victoria, dejando caer su bolso sobre el sofá sin importarle el precio—. Es... es la imagen viva de tu padre, Lucian.

​Victoria extendió los brazos con una urgencia que rayaba en la desesperación. Elena, sintiendo una extraña mezcla de respeto y miedo, le entregó a la bebé. En el momento en que Mikeila pasó a los brazos de su abuela, el Penthouse pareció cambiar de atmósfera. La niña, en lugar de llorar, estiró su manita y agarró el broche de oro de la solapa de Victoria, emitiendo un gorgoteo de aprobación.

​—Hola, mi vida... Hola, mi pequeña guerrera —murmuró Victoria, ignorando por completo a su hijo y a la secretaria—. Soy tu abuela. Y te prometo que a partir de hoy, nadie volverá a tratarte como un secreto.

​Lucian observaba la escena con una mezcla de alivio y pavor. Conocía a su madre; sabía que ese enamoramiento instantáneo vendría con un precio: el control absoluto.

​Tras diez minutos de arrumacos que descolocaron a Lucian, Victoria recuperó su postura de mando, aunque se negó a soltar a la bebé. Se sentó en el sofá principal y señaló a Lucian con el dedo libre.

​—Ahora, hablemos de negocios, hijo —sentenció Victoria—. Esta niña es una Santos. No puede crecer en este entorno de "secretaria y padre ausente". Necesita una estructura. Necesita una madre, Lucian. Y no me refiero a la mujer irresponsable que la dejó en una cesta, sino a una mujer que esté a la altura de nuestro apellido.

​—Madre, no empieces —advirtió Lucian—. Mikeila está bien cuidada. Elena hace un trabajo excepcional y yo estoy presente...

​Victoria miró a Elena de arriba abajo con una frialdad clínica, como si estuviera evaluando un mueble. Elena bajó la mirada, sintiendo el peso del secreto que llevaba en el vientre de su conciencia.

​—La señorita Rivas es una empleada eficiente, no cabe duda —dijo Victoria con un tono que dejaba claro que Elena no era más que parte del paisaje

—. Pero Mikeila necesita pedigrí. Necesita una madre que sepa navegar en las aguas de la alta sociedad, que tenga educación diplomática y que pueda presentarla ante el mundo con la dignidad que merece.

​Victoria se giró hacia sus asistentes, que permanecían en la sombra.

—Traigan los expedientes. He pasado el vuelo sobre el Atlántico seleccionando candidatas de las mejores familias de Europa y Nueva York. Mujeres de linaje, con reputaciones impecables.

​—¡Madre, esto es absurdo! No voy a casarme por catálogo —estalló Lucian, caminando de un lado a otro.

​—No te estoy pidiendo que te enamores, Lucian. Te estoy pidiendo que seas un Santos —respondió Victoria con firmeza—. Vamos a organizar una serie de cenas privadas. Evaluaremos su interacción con la niña, su protocolo y su capacidad para gestionar el patrimonio. Mikeila no tendrá una "madre de alquiler" ni una "asistente" como figura materna. Tendrá a la mejor mujer que el dinero y el estatus puedan comprar.

​Elena sintió que el mundo se desmoronaba bajo sus pies. Ver a Victoria planeando "comprar" una madre para su propia hija fue como un puñetazo en el estómago. El dolor fue tan intenso que tuvo que apoyarse en la encimera de la cocina para no caerse.

​—Señora Santos... —intervino Elena con un hilo de voz—, la bebé es muy pequeña. Quizás forzar una figura nueva ahora no sea lo mejor para su estabilidad emocional.

​Victoria levantó una ceja, sorprendida por la osadía de la secretaria.

—Señorita Rivas, agradezco su dedicación, pero las decisiones sobre el linaje Santos exceden sus competencias laborales. Puede retirarse a preparar el té. Mi hijo y yo tenemos mucho que discutir sobre las candidatas.

​Lucian miró a Elena, viendo la palidez de su rostro y el brillo de dolor en sus ojos, pero antes de que pudiera decir algo, su madre lo distrajo mostrándole la foto de una baronesa alemana.

​Elena caminó hacia la cocina, con el pecho ardiendo. Sabía que la llegada de Victoria era el inicio de su mayor pesadilla. Ya no solo tenía que lidiar con su amor prohibido por Lucian y su identidad oculta; ahora tenía que enfrentarse a una maquinaria perfecta diseñada para reemplazarla oficialmente.

​"No van a quitármela", pensó Elena, apretando los puños mientras el agua del té empezaba a hervir. "Podrán tener el linaje y el oro, pero yo soy la única que conoce el sonido de su corazón desde antes de nacer".

​Sin embargo, mientras observaba a Victoria Santos meciendo a la niña con una autoridad absoluta, Elena supo que su tiempo se estaba agotando. El secreto de la madre de Mikeila tenía que salir a la luz pronto, o perdería a su hija para siempre ante una mujer de "mejor familia".

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Nini Marin
gracias escritora muchas gracias bendiciones
Maria Alejandra Gautto
Excelente novela!
Tatiana Eljaiek
primero aquí no se habló de ningún comienzo de vida, se mostró una forma con un actor principal,apático, repelente dueño de siismo y correctisimo, con la aparición de la bebé sale el objetivo de la historia
Elvira Fretes
Hermosa novela, me encantó, excelente bella Evelyn ❤️ el amor transforma y Lucian, June y Casius, son la muestra que el amor todo lo transforma, Felicitaciones bella Evelyn que sigan los éxitos 👏🏻👏🏻👏🏻❤️
Elvira Fretes
jajaja, son el reflejo de sus padres y tíos 😂😂😂
Elvira Fretes
jajaja Mikeila, toda una ternura 🥰, a Casius definitivamente le llegó la variable del amor ❤️
SYLVIA Seú
Me encantó! Me reí mucho con los personajes, con las ocurrencias de Lucian, la posesividad de Mikeila, en fin una gran historia. Felicitaciones escritora!
Elvira Fretes
jajajaja me imagino a Alexander ensuciando el pantalón de Casius 😂😂😂, es verdad a pesar de sus extrencidades son una hermosa familia ❤️
Elvira Fretes
es inevitable para Lucius dar lo mejor que el dinero pueda comprar materialmente para que su familia esté bien y a salvó ❤️, llegó el varón 👶❤️ Santos
mafer Mata
muy buena felicidades 🥳🥳🥳
Elvira Fretes
vaya Mikeila, muy celosa de su padrino y tío, jejeje ❤️
Elvira Fretes
wow Mikeila, el padrino Jules ganó todos los premios 😂,
Elvira Fretes
Casius, la cerebrito, ya está instalada en tu sistema ❤️. Marcus no aprende, ahora deben tener mayor cuidado
Mirta Liliana
Buenísima,divertidísima,imaginación absoluta,felicitaciones,autora!!!gracias x compartir.
👏👏🤔🤭🫂💗😂😂🇦🇷🇦🇷🇦🇷
Mirta Liliana
Esa Mikeila es celosa de sus padrinos,😂😂😂
Elvira Fretes
Casius se está derritiendo 😂😂
Elvira Fretes
jajaja, Casius, conoció a una niña muy intimidante, jejeje
Elvira Fretes
un animal herido es peligroso, y Marcus está herido, que lindo Sera por fin aclaro las cosas con Jules ❤️
Elvira Fretes
Casius despabilo a Sera, Jules es un dulce y su debilidad es Será pero lo intimida, el amor actúa de tantas maneras
Mirta Liliana
Ay,Marcus no escarmienta......🥊🥊🥊
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