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Deseo

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Status: Terminada
Genre:Arrogante / Amor platónico / Autosuperación / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Eve

Tras cansarse de la misma rutina de dos años, Jorge decide que ya no aguanta más estar así, pero una invitación inesperada hace que vea la verdad detrás de todo, ¿cambiará algo o todo seguirá siendo igual?

NovelToon tiene autorización de Eve para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XX

--Valery--

Después de volver a Washington el trabajo acumulado se abalanzó sobre mí como una avalancha de nieve enterrándome bajo ella.

Los momentos mágicos que pasé con Jorge debían parar hasta que cerrara mis últimos casos, así que me puse manos a la obra para terminar lo más pronto posible. Tenía tres casos el cual uno de ellos era un caso sobre abuso infantil que tenía co-defensa con el abogado Hernández.

Jorge pareció volver a su rutina, pero ya nuestro trato era diferente, un poco más cariñoso por así decirlo. Él seguía yendo a casa por mí en las mañanas y ayudándome en todo lo de siempre, pero casi no teníamos tiempo de almorzar juntos y siempre se me hacía tarde por las noches por lo que prácticamente ambos nos desmayábamos de cansancio.

Jorge y yo no tuvimos tiempo de hablar sobre nuestra relación, después del caos con mi familia solo pasamos un día de tranquilidad y ya luego avalancha de trabajo. Por esa razón decidí que estos serian mis últimos casos grandes, ya no iba a desangrarme con más trabajo porque ya tengo a alguien con quién compartir mi tiempo.

Por tanto y tanto trabajo no tuve tiempo de decirle nada de mis planes a Jorge y es algo que debía decirle ya que él, al ser mi asistente, no tendría más trabajo aquí, al menos no como mi asistente, pero claro que podía conseguirle otro empleo, solo teníamos que coincidir en eso.

Estando aquí en la oficina no podía mostrarme amorosa ya que podíamos tener problemas con recursos humanos, pero me moría de ganas de lanzarme sobre él y olvidarme de todo.

Mi caso con Hernández no me agradaba, no me agradaba pasar mucho tiempo con él, me hacía sentir incómoda, pero quería ayudar a esa niña y a esa familia.

Durante la reunión noté a Jorge agotado y se me hizo una arruguita en el corazón, yo también estaba agotada, pero tenía mucho que hacer, así que decidí enviarlo a casa y yo después me pediría un Uber, así por lo menos él descansaba.

Cuando finalmente terminamos de armar el caso, tomé todas mis cosas y me dirigí hacia la salida.

- Abogada Smith, déjame acompañarte -- dice el abogado Hernández.

- No es necesario, ya mi Uber debe estar esperando abajo -- digo mirando mi teléfono.

Él sin importar mi respuesta me sigue y ambos bajamos en el ascensor, parece querer decir algo, pero no lo hace y yo agradezco. En cuanto las puertas se abren yo salgo de inmediato y miro un mensaje entrante de Maya.

💬 ¿Podemos hablar? -- pregunta ella.

Tenía varios días mensajeandome, pero yo no había tenido tiempo de responderle.

💬 Maya, discúlpame, pero he estado ahogada con el trabajo. En lo que pueda te llamaré -- respondo.

- Si quieres yo puedo llevarte -- dice Hernández detrás de mí.

- No es necesario, ya mi Uber está por llegar -- digo sin mirarlo.

- ¿Si vendrá? Parece que se ha tardado más de lo que predijiste -- dice él.

Yo solo asiento y maldigo para mis adentros por la tardanza del Uber, pero cuando volteo justamente llega y rápidamente camino hacia él.

- Espera -- dice Hernández tomando mi brazo - Quería hablar so... -- agrega, pero un mosquito entra en su boca y lo hace atragantar.

Él empieza a toser y yo le doy un par de golpes por la espalda hasta que el mosquito sale y él empieza a limpiarse la boca con su mano.

- Buenas noches -- digo y entro al Uber.

Miro mi teléfono de nuevo y abro el chat de Jorge, no hay mensajes nuevos, no me avisó cuando llegó a su casa. Probablemente cayó rendido.

Le mando un mensaje para que sepa que ya estoy camino a casa y que todo está bien, pero no obtengo respuesta, ni siquiera abre el mensaje.

Me quedo tranquila pensando en que está dormido, dentro de pocas horas volverá a amanecer y él vendrá a recogerme para el trabajo. Mañana tenemos el juicio y será un día largo.

Al llegar a mi departamento de repente me siento sola, es como si el lugar en el que he vivido por tantos años se empiece a sentir gigante para mí sola, pero eso va a cambiar pronto.

Después del juicio de mañana gran parte de mi trabajo acabará y podré dedicarme tiempo a mí y a Jorge, podremos planear qué hacer para nuestro futuro. Con esos pensamientos me duermo tranquila.

Al día siguiente me levanto rápido y me alisto para el trabajo, pero Jorge no llega por mí, en cambio, llega un mensaje.

💬 No me siento bien, necesito un par de días -- dice Jorge.

De inmediato lo llamo, después de un par de tonos la llamada se corta, no hay respuesta.

Intento varias veces hasta que una llamada entra.

# Adelantaron la hora en el juzgado, tenemos veinte minutos para llegar -- dice Hernández en cuanto respondo.

# ¿Veinte minutos? -- pregunto irritada.

Eso es muy poco tiempo y todavía nos faltaban unas cosas por hacer y resolver.

# Sí, voy saliendo a recogerte para que terminemos de armar el caso -- dice él como leyendo mis pensamientos.

# Está bien -- digo sin otra opción.

Rápidamente tomo los papeles y voy leyendo mientras salgo del edificio, un último pensamiento de Jorge pasa por mi mente, solo espero que no sea grave, pero igual me preocupa el hecho de que en todo el tiempo que lleva trabajando para mí nunca se había reportado enfermo.

Hernández pasa por mí y de camino al juzgado repasamos todo el caso, al llegar esperamos algunos minutos y la audiencia empieza.

La audiencia demora un par de horas y el juez falla a favor de la acusada, que es nuestra clienta.

Veo como la niña corre a los brazos de su madre y algunas lágrimas se escapan, pienso en que yo sería una madre igual, capaz de hacer lo que sea por defender y proteger a mi hija.

Al salir del juzgado Hernández me invita a tomar el almuerzo, pero yo me niego y pido un Uber, me maldigo por todas esas veces que perdí mis clases de manejo, nunca aprendí a hacerlo bien y por eso siempre me he trasladado en Uber hasta que contraté a Jorge. Volver a usar Uber se siente extraño.

Intento llamar a Jorge varias veces, pero él no responde lo que me deja con una angustia mayor. Al subirme al Uber caigo en cuenta de algo.

- ¿Cuál es la dirección destino? -- me pregunta el chico del Uber.

Yo me quedo en blanco, Jorge tiene más de dos años trabajando para mí y no sé donde vive.

Al final le doy al Uber mi dirección y al estar en mi departamento llamo a Jorge repetidas veces, él nunca responde y una desesperación se empieza a esparcir en mi pecho.

Dos años viéndolo desde el amanecer hasta que el sol se escondía, dos años tomando desayunos, almuerzo e incluso cenas juntos, dos años en los que él se aprendió cada parte de mi rutina, de mis alergias, incluso de mi período, ¿y yo? Yo apenas me sabía su nombre.

No conozco nada del hombre del que me enamoré, no sé dónde buscarlo ahora que está enfermo, no sé si tiene algún familiar o amigo cercano que lo ayude.

Veo nuestro chat, el nombre de Jorge asistente sigue allí, ni siquiera lo he cambiado, los últimos mensajes son el que le envié anoche y el que recibí esta mañana. Limpio las lágrimas de mis mejillas y le envío un mensaje.

💬 ¿Cómo estás? Por favor envíame tu dirección para ir a verte -- digo.

Pasa un minuto, luego dos, luego tres, hasta que tres minutos se vuelven horas y horas sin obtener respuesta de su parte.

Mi trabajo me llama para seguir y, sin tiempo ni siquiera para mí, sigo trabajando con la angustia de que Jorge puede estar muy mal.

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