NovelToon NovelToon
EL GLACIAR Y LA SALSA

EL GLACIAR Y LA SALSA

Status: Terminada
Genre:Comedia / Mujer poderosa / Romance de oficina / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Una CEO implacable, fría y adicta al control que vive bajo la sombra de una traición pasada. Un técnico de mantenimiento alegre, gigante y de espíritu libre que contagia ritmo de salsa y sonrisas a cada paso. Cuando los mundos opue stos de Ariadna Riquelme y Jonathan Guedez chocan en los pasillos de un corporativo de lujo, el caos está garantizado. Entre hojas de cálculo imposibles, miradas que queman y un choque cultural inminente, Jonh pondrá de cabeza la perfecta y fría rutina de la jefa... demostrando que la armadura más dura a veces solo necesita un buen golpe de sabor y un corazón dispuesto a latir sin permiso.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL MISTERIO DEL MÚSCULO DE ORO

​El tiempo en el Corporativo Riquelme volaba. Faltaban apenas dos meses para "El Gran Día", esa boda que no solo uniría a Ariadna y Jonh, sino que consolidaría la fusión más épica de la historia empresarial de Caracas. Sin embargo, en el apartamento de Ariadna, la atmósfera festiva había sido reemplazada por una sombra de inquietud.

​Ya había pasado un mes desde aquella inolvidable noche en el mirador. Pero las últimas dos semanas habían sido un calvario para Jonh. El hombre que irradiaba salud, el "Músculo de Oro" que podía cargar a un hombre como Arturo Riquelme a cuestas y seguir bailando salsa hasta el amanecer, se estaba desvaneciendo frente a los ojos de Ariadna.

​Eran las seis de la mañana. Ariadna se despertó con el sonido familiar, y ahora temido, que provenía del baño. Jonh estaba allí, inclinado sobre el inodoro, con el rostro pálido y sudoroso, luchando contra unas náuseas que no parecían tener fin.

​—Jonh, mi amor, por favor… —Ariadna entró al baño, recogiéndose el cabello, y se arrodilló a su lado, frotándole la espalda con ternura mientras le sostenía el frente—. Esto no puede seguir así. Dos semanas, Jonh. Dos semanas de vómitos, de mareos, de que no pruebes bocado. Tienes que dejar que te lleve al médico.

​Jonh se limpió la boca con una toalla húmeda, tratando de esbozar una sonrisa para tranquilizarla, pero solo logró una mueca de dolor. Sus grandes músculos parecían menos definidos, y sus ojos, siempre llenos de luz, estaban hundidos y rodeados de ojeras oscuras.

​—Estoy bien, mi vida —respondió él, con una voz ronca que no le convencía ni a él mismo—. Debe ser algo que comí, un virus estomacal, ya sabes cómo es la cocina… a veces los sabores fuertes no me sientan bien últimamente. Se me pasará.

​—¡Jonh Guedez, deja de decir tonterías! —exclamó Ariadna, con esa firmeza que solía usar en las juntas directivas, pero que esta vez estaba teñida de un miedo profundo—. Eres el Director de Bienestar Corporativo, ¿y tu bienestar qué? Te estás consumiendo. Hoy mismo vamos a la clínica. No acepto un "no" por respuesta.

​Ariadna lo ayudó a levantarse y llevarlo a la cama. Lo arropó con delicadeza, como si fuera de cristal, y se sentó a su lado, sintiendo cómo el corazón le daba un vuelco cada vez que él hacía un gesto de dolor. Jonh se quedó dormido casi al instante, agotado por el esfuerzo, y ella aprovechó para llamar a su madre, Mariana, y a la madre de él, Esperanza. La angustia era compartida.

​A las nueve de la mañana, la clínica privada más prestigiosa de la ciudad era testigo de una procesión inusual. Ariadna, impecable en un conjunto de seda azul, no soltaba la mano de Jonh mientras lo conducían en una silla de ruedas hacia el área de emergencias. El personal médico, acostumbrado a tratar a la élite, no pudo evitar mirar con curiosidad a aquella pareja: la poderosa CEO de Riquelme y su robusto prometido, quien ahora parecía la sombra del hombre que había deslumbrado a todos en el restaurante.

​Tras una serie de exámenes exhaustivos —análisis de sangre, ecografías, pruebas de hidratación—, Ariadna esperó en la sala de espera, recorriendo el pasillo de un lado a otro, con las alpargatas repiqueteando contra el mármol. El silencio era insoportable. ¿Era una enfermedad tropical? ¿Algo grave que había ocultado? ¿El estrés de la boda?

​Finalmente, el doctor jefe, un hombre mayor con aspecto solemne, salió de la sala de observación. Ariadna se acercó a él de inmediato, conteniendo la respiración.

​—Doctor, ¿qué tiene? Por favor, dígame la verdad. Está muy débil, no puede retener nada…

​El médico observó la carpeta en sus manos y luego a Ariadna, con una expresión que oscilaba entre la seriedad profesional y un atisbo de desconcierto.

​—Señorita Riquelme, los resultados de los exámenes de sangre han llegado. No hay rastro de virus, ni bacterias, ni ninguna patología orgánica grave. Sus órganos están en perfecto estado, aunque presenta una deshidratación leve por los vómitos.

​Ariadna sintió que el alma le volvía al cuerpo, pero su confusión aumentó.

​—¿Entonces? ¿Por qué se siente tan mal?

​El médico dudó un segundo antes de hablar, mirando de nuevo los papeles.

​—Ariadna, existen casos poco comunes, reportados tanto en la literatura médica como en la sabiduría popular, conocidos como el síndrome de Couvade o "embarazo simpático". Sucede a veces con hombres que están profundamente conectados emocionalmente con sus parejas embarazadas.

​Ariadna se quedó paralizada. El aire se le escapó de los pulmones. Sus manos fueron instintivamente a su vientre, plano y firme bajo el traje de seda.

​—¿Embarazada? —susurró, con los ojos muy abiertos—. Pero… yo no…

​—¿Se ha hecho una prueba de embarazo últimamente, Ariadna? —preguntó el médico con calma.

​Ariadna recordó las últimas semanas. Las intensas noches de pasión, el olvido ocasional de la precaución en medio de la embriaguez de su amor recién descubierto, el retraso que había atribuido al estrés de la organización de la boda. Su mente dio un giro de 180 grados.

​—Yo… creo que necesito una prueba —dijo ella, con el corazón galopando como un caballo de carreras.

​Mientras una enfermera la guiaba hacia un baño privado, Ariadna pensó en Jonh. Él, que había dicho que su único trabajo era hacerla feliz, al parecer, estaba sufriendo los síntomas de un embarazo que ella ni siquiera sabía que estaba gestando. La vida tenía una forma irónica y hermosa de unir los destinos.

​Diez minutos después, Ariadna salió del baño con un objeto pequeño en la mano. Sus manos temblaban tanto que casi lo deja caer. Dos líneas. Claras. Indiscutibles.

​Regresó a la habitación de Jonh. Él estaba despierto, mirándola con preocupación.

​—¿Qué te dijeron, mi vida? ¿Tengo algo malo? —preguntó él con voz débil.

​Ariadna se sentó en el borde de la cama, tomó su mano y puso el resultado sobre la palma del hombre que, sin saberlo, estaba viviendo la gestación a su lado.

​—No tienes nada malo, mi amor —dijo Ariadna, con los ojos bañados en lágrimas de pura alegría—. Lo que tienes es que vas a ser papá. Y yo… yo voy a ser mamá.

​Jonh miró el test, luego a ella, y una lágrima recorrió su mejilla. El dolor, los vómitos, el mareo… todo pareció desvanecerse en un instante, reemplazado por una oleada de amor tan inmensa que parecía capaz de parar el mundo.

​La noticia corrió por la familia como una bendición. Los padres de Ariadna y la familia Guedez llegaron a la clínica antes de que el sol empezara a bajar. Arturo, ya lejos de la música llanera y el ron, no paraba de sonreír, abrazando a su hija con una ternura que nunca antes le había mostrado.

​Jonh, mágicamente recuperado tras la revelación, ya no tenía ganas de vomitar. Estaba sentado en la cama, rodeado de sus seres queridos, con una mano sobre el vientre de Ariadna, como si intentara sentir la vida que empezaba a latir allí.

​—Director de Bienestar y Felicidad —susurró Jonh cerca del oído de Ariadna, mientras el resto de la familia celebraba en voz alta—. Creo que nuestro organigrama acaba de tener un nuevo integrante.

​Ariadna se rió, sintiendo que, por fin, el Glaciar había desaparecido para dar lugar a una primavera eterna. La boda no solo sería la unión de dos personas, sino la bienvenida a una nueva vida. Un legado de amor que, sin duda, bailaría salsa antes de aprender a caminar.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play