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DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

Status: En proceso
Genre:Policial / Suspenso / Mafia
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Letra Siete

Tras la muerte de su padre, Haruto Saitō hereda una montaña de deudas que parecen imposibles de pagar. Desesperado por proteger a su madre, a su hermana y a la mujer que ama, acepta trabajar para una organización criminal creyendo que solo será por un tiempo. Pero cada deuda saldada exige un precio mayor, y cada decisión lo aleja un poco más del hombre que alguna vez fue.

NovelToon tiene autorización de Letra Siete para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Primer Disparo

La noche cayó sobre Tokio antes de lo habitual.

Las nubes cubrían la ciudad y las luces de los edificios apenas conseguían atravesar la lluvia.

Haruto llevaba más de una hora sentado frente al escritorio de Shinji.

Ninguno hablaba.

Desde el día anterior, el silencio había cambiado de significado.

Ya no era tranquilidad.

Era espera.

Shinji dejó el libro que estaba leyendo sobre el escritorio.

—¿Pudiste dormir?

Haruto tardó unos segundos en responder.

—No mucho.

—¿Sigues pensando en Masuda?

Haruto bajó la mirada.

No hacía falta responder.

Todavía veía el cuerpo cada vez que cerraba los ojos.

Todavía escuchaba aquel disparo.

Shinji apoyó ambas manos sobre el escritorio.

—Eso es bueno.

Haruto levantó la vista.

—¿Bueno?

—Quiere decir que sigues vivo.

Después caminó hacia el ventanal.

—Hoy necesito que me acompañes.

El automóvil recorrió la ciudad durante casi cuarenta minutos.

Al volante iba Kenji.

Como siempre, no pronunció una sola palabra.

Finalmente se detuvieron frente a un pequeño taller mecánico.

El lugar estaba cerrado.

Solo una luz permanecía encendida en el interior.

Shinji descendió primero.

—Espera aquí.

Entró solo.

Haruto permaneció dentro del vehículo.

Cinco minutos.

Diez.

Quince.

Entonces...

Escuchó gritos.

La puerta del taller se abrió de golpe.

Un hombre salió corriendo.

Tendría unos cuarenta años.

La camisa estaba manchada de sangre en el hombro.

No parecía una herida grave.

Pero corría desesperadamente.

Detrás de él apareció Kenji.

—¡Deténgalo!

Haruto quedó inmóvil.

Todo ocurrió demasiado rápido.

El hombre corrió hacia la calle.

Miró hacia atrás una sola vez.

Tropezó.

Volvió a levantarse.

Kenji ya estaba sacando su arma.

Había demasiada gente caminando por la avenida.

Disparar era imposible.

El hombre pasó junto al automóvil.

Haruto abrió la puerta casi por reflejo.

Lo sujetó del brazo.

—¡Espere!

El desconocido giró violentamente.

Empujó a Haruto.

Ambos cayeron al suelo.

En el forcejeo, el hombre logró sacar una pequeña pistola que llevaba escondida en la cintura.

Haruto apenas alcanzó a sujetarle la muñeca.

La lluvia volvía todo resbaladizo.

Los dos luchaban por controlar el arma.

—¡Suéltame!

—¡Baje el arma!

El disparo sonó entre los edificios.

Un único disparo.

Seco.

Breve.

El hombre dejó de resistirse.

Sus ojos se abrieron lentamente.

Miró a Haruto con una mezcla de sorpresa y dolor.

Después bajó la vista.

La sangre comenzaba a extenderse sobre su camisa.

Haruto soltó el arma.

Retrocedió de rodillas.

—No...

No...

El hombre intentó decir algo.

Solo salió sangre de su boca.

Segundos después...

Su cuerpo dejó de moverse.

La lluvia siguió cayendo.

Como si nada hubiera ocurrido.

Haruto permanecía inmóvil.

Las manos le temblaban de forma incontrolable.

No escuchaba nada.

Ni los autos.

Ni las personas.

Solo un zumbido constante.

Sintió una mano apoyarse sobre su hombro.

Era Kenji.

—Levántate.

Haruto no reaccionó.

Kenji habló otra vez.

Más firme.

—Que te levantes.

Shinji llegó caminando lentamente.

Observó el cuerpo.

Después miró a Haruto.

No había enojo.

Tampoco aprobación.

Solo silencio.

Sacó un pañuelo blanco del bolsillo.

Se arrodilló frente al cadáver.

Le cerró los ojos.

Exactamente igual que había hecho con Masuda.

Haruto sintió un escalofrío.

Más tarde, ya dentro del automóvil, nadie habló durante varios minutos.

Haruto seguía mirando sus manos.

Había sangre debajo de las uñas.

Intentó limpiarla.

No pudo.

Shinji rompió el silencio.

—¿Querías matarlo?

Haruto negó con fuerza.

—¡No!

—Lo sé.

Silencio.

—¿Él quería matarte?

Haruto recordó el arma.

Recordó el cañón apuntándole al pecho.

Asintió lentamente.

—Sí...

—Entonces hoy no asesinaste a un hombre.

Sobreviviste.

Haruto cerró los ojos.

Quería creer esas palabras.

Pero había una imagen que no desaparecía.

Los ojos del desconocido.

La expresión de sorpresa.

Como si ninguno de los dos hubiera imaginado que todo terminaría así.

Cuando llegaron a la oficina, Shinji le entregó una llave.

—Hay un baño al final del pasillo.

Haruto entró.

Abrió la canilla.

Se lavó las manos una vez.

Dos.

Tres.

Cinco.

Diez.

La sangre ya no estaba.

Pero él seguía viéndola.

Se apoyó contra el lavamanos.

Y vomitó.

Una y otra vez.

Hasta que ya no quedó nada.

Levantó lentamente la cabeza.

Frente al espejo había un hombre completamente empapado.

Los ojos rojos.

La respiración entrecortada.

No parecía un criminal.

Parecía un joven aterrado.

La puerta se abrió.

Shinji no entró.

Solo habló desde el pasillo.

—Haruto.

Él no respondió.

—Mañana vas a despertarte esperando que todo esto haya sido una pesadilla.

Pasado mañana...

Vas a recordar su cara.

Dentro de una semana...

Vas a intentar convencerte de que no fue tu culpa.

Y algún día...

Vas a descubrir que puedes pasar una mañana entera sin pensar en él.

Haruto sintió un nudo en la garganta.

Shinji guardó silencio unos segundos.

Después dijo la frase que lo acompañaría durante años.

—Cuando llegue ese día...

No festejes.

Preocúpate.

Porque no significará que lo superaste.

Significará que una parte de ti murió con él.

La puerta volvió a cerrarse.

Haruto quedó solo frente al espejo.

Y, por primera vez desde que aceptó aquel trabajo, comprendió que la muerte no siempre se llevaba a una sola persona.

Aquella noche había muerto un desconocido.

Pero también había empezado a morir el joven que, meses atrás, solo quería salvar a su familia.

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fandeloslibros
empezó muy bueno el nuevo arco👏
fandeloslibros
ya estoy al día esperando Capítulo nuevo
fandeloslibros
buen arco
Cosmo
a cosmo le agradó quiero saber que sigue
Cosmo
que buen giro
Cosmo
se siente la presion
Cosmo
este capitulo me hizo ponerme sentimental
Cosmo
se puso muy bueno
HarryAang
buen capitulo
HarryAang
me gustó mucho me tiene atrapado
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
Sin dudas, es una historia atrapante. Me deja con muchas ganas de saber cómo continúa.
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
me encantó mucho este capítulo 👏💯💥
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado.
total 1 replies
soshua
Me intriga saber como sigue
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Se irán subiendo diariamente los capítulos nuevos.
total 1 replies
M.F. Lawren
Interesante
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
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