Ella amaba dibujar, su sueño era poder dedicarse a eso.. pero, sufre un accidente.. aun así, la vida la oportunidad de reencarnar en una nueva vida.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Salon de Artes 1
Al día siguiente, Olivia todavía tenía aquella extraña sensación de inquietud.
No sabía exactamente por qué.
Quizás había sido el encuentro con el duque.
Quizás había sido la extraña conversación provocada por la poción.
O quizás eran sus sueños.
Porque aquella noche había vuelto a soñar.
Otra vez la montaña.
Otra vez la nieve.
Otra vez aquellos lugares que no reconocía, pero que su mente parecía recordar con una claridad inquietante.
Cuando despertó, Olivia permaneció unos minutos mirando el techo.
[¿Por qué sigo soñando con esto?]
No tenía respuestas.
Y como siempre que algo la inquietaba, hizo lo único que sabía hacer para sentirse mejor.
Pintar.
Se dirigió al salón de artes.
Tomó un lápiz y comenzó a dibujar.
No quería pensar demasiado.
Simplemente quería sacar aquellas imágenes de su cabeza.
[Quizás si las dibujo, dejarán de perseguirme.]
Así que comenzó.
Primero dibujó una montaña.
Después añadió la nieve.
Luego algunos árboles.
Y entonces apareció una estructura extraña.
Olivia frunció el ceño.
No sabía exactamente qué era.
Parecía una cueva.
O quizás una roca gigantesca.
Era difícil distinguirlo porque estaba completamente cubierta de nieve.
—¿Qué eres...? —murmuró.
Continuó dibujando.
Había visto aquello en sus sueños.
No sabía dónde estaba.
No sabía qué significaba.
Pero lo recordaba.
Así que lo plasmó en el papel.
Después añadió otros lugares.
Algunos paisajes.
Formaciones rocosas.
La montaña.
La nieve.
Y pequeños detalles que aparecían constantemente en sus sueños.
Cuando terminó de pintar, se alejó unos pasos.
Miró el lienzo.
Y finalmente respiró con tranquilidad.
[Ya está.]
[Ahora está fuera de mi cabeza.]
Por unos minutos se sintió mejor.
O eso creyó.
Porque aquella noche, mientras seguía trabajando en el salón de artes, escuchó unos golpes en la puerta.
—Mi lady.
Olivia levantó la mirada.
Era la señora Fany.
—¿Sí?
—Su abuelo la manda a llamar.
Olivia dejó el pincel.
—¿Ahora?
Fany sonrió.
—Hay invitados para la cena.
Olivia parpadeó.
[¿Invitados?]
Eso era extraño.
Muy extraño.
Lord Lothian no acostumbraba recibir personas.
De hecho, Olivia había llegado a pensar que a su abuelo tampoco le gustaba demasiado estar rodeado de gente.
—¿Quién vino?
Fany simplemente sonrió.
—No lo sé mi lady, solo sé que su abuelo la espera abajo.
Olivia sintió un pequeño nudo en el estómago.
[¿Quién podría ser?]
Se limpió las manos, se cambió rápidamente y bajó al comedor.
Pero apenas cruzó la puerta...
Se quedó inmóvil.
Su corazón dio un pequeño vuelco.
Sentado junto a Lord Lothian estaba él.
El hombre de cabello blanco.
La capa celeste.
La mirada seria.
El duque Victor Fitzgerald.
Olivia sintió que toda la tranquilidad que había recuperado durante el día desaparecía de golpe.
[¿Qué hace aquí?]
Pero había algo todavía más extraño.
Su abuelo.
Lord Lothian parecía incómodo.
Olivia nunca lo había visto así.
El hombre que normalmente parecía capaz de controlar cualquier situación estaba sentado con una rigidez poco habitual.
Olivia respiró profundamente.
No quería mostrar su nerviosismo.
Caminó hasta la mesa.
Hizo una impecable reverencia.
—Buenas noches, abuelo.
Después miró al duque.
—Buenas noches, Su Excelencia.
Victor asintió.
—Buenas noches, Lady Lothian.
Olivia tomó asiento.
Y comenzó una de las cenas más incómodas de su vida.
Lord Lothian apenas hablaba.
Olivia tampoco.
Victor, en cambio, parecía completamente tranquilo.
Hablaba sobre cosas aparentemente normales.
El clima.
Los caminos.
Los territorios Fitzgerald.
Las condiciones de las cosechas.
La nieve que había caído recientemente en las regiones del norte.
Lord Lothian respondía brevemente.
Olivia también.
—Entiendo.
—Sí.
—Es interesante.
Y luego volvía el silencio.
[¿Por qué vino?]
Olivia miró discretamente al duque.
[¿Qué quiere?]
Victor continuaba comiendo con absoluta naturalidad.
Como si aquella no fuera una visita completamente inesperada.
Finalmente, cuando la cena estaba terminando, el duque dejó los cubiertos sobre la mesa.
—Por cierto.
Olivia levantó la mirada.
Victor miró a Lord Lothian.
—Recientemente adquirí una pintura realizada por su nieta.
El anciano pareció sorprenderse.
—¿Usted?
—Sí.
Lord Lothian miró a Olivia.
Ella permaneció completamente quieta.
—No sabía que había sido usted quien compró el cuadro.
Victor asintió.
—Fue una obra bastante particular.
Olivia bajó discretamente la mirada.
[¿Por qué tuvo que decirlo?]
El duque continuó..
—Me gustaría ver algunas de sus otras pinturas.
Olivia palideció.
—No tengo ninguna terminada.
Victor la miró.
—¿Ninguna?
—No.
—¿Ni una?
Olivia negó rápidamente.
—No.
Lord Lothian intervino.
—Mi nieta tiene bastante talento.
Olivia giró la cabeza hacia él.
[¡Abuelo!]
[¡Justo ahora tenias que mostrarte orgulloso!]
Por primera vez desde que había llegado a la mansión, Lord Lothian parecía completamente orgulloso.
—Tiene varias obras.
Olivia quiso desaparecer debajo de la mesa.
—Abuelo...
—¿Sí?
—No tengo nada realmente bonito para mostrar.
Victor la observó.
—¿Está segura?
—Sí.
La respuesta salió demasiado rápido.
El duque entrecerró ligeramente los ojos.
Había vivido muchos años.
Había conocido comerciantes, nobles, soldados y personas acostumbradas a ocultar información.
Y Olivia era una pésima mentirosa.
No porque dijera algo falso de manera evidente.
Sino porque su cuerpo decía exactamente lo contrario.
La forma en que había bajado la mirada.
La tensión de sus manos.
La rapidez de sus respuestas.
Y, sobre todo...
Su nerviosismo.
[Está ocultando algo.]
Victor volvió la mirada hacia Lord Lothian.
—Me gustaría ver el lugar donde pinta.
Olivia intervino inmediatamente.
—No es necesario.
—¿Por qué no?
—Porque...
Buscó una respuesta.
—Está desordenado.
Lord Lothian levantó una ceja.
—No está desordenado.
Olivia lo miró.
[¡Abuelo!]
El anciano continuó con absoluta tranquilidad:
—Te esfuerzas bastante en mantenerlo ordenado.
Olivia cerró los ojos durante un segundo.
[Esto no puede estar pasando.]
Victor se levantó.
—Entonces, si no es molestia...
Lord Lothian también se puso de pie.
—Lo acompañaré.
Olivia sintió que el corazón se le detenía.
—¡Abuelo!
El anciano la miró.
—¿Qué ocurre?
—Yo...
No sabía qué decir.
No podía decir que no quería que Victor viera sus pinturas.
Porque entonces tendría que explicar por qué.
Y no podía explicar por qué.
El duque permaneció en silencio, observándola.
Había algo en aquella reacción que confirmaba sus sospechas.
Olivia estaba ocultando algo.
Lord Lothian caminó hacia la puerta.
—Vamos.
Victor lo siguió.
Olivia permaneció sentada unos segundos.
[¡No!]
Pero finalmente no tuvo más remedio que levantarse.
Porque si su abuelo mostraba el salón de artes...
El duque iba a ver exactamente lo que ella había estado intentando sacar de su cabeza.
La montaña.
La nieve.
La roca.
La cueva.
Y aquellos lugares que solo existían en sus sueños.
Olivia caminó detrás de ellos con el corazón acelerado.
Mientras tanto, Victor avanzaba en silencio.
No sabía exactamente qué encontraría.
Pero tenía una sensación cada vez más fuerte.
Aquella joven no estaba simplemente escondiendo pinturas.
Estaba escondiendo algo que ella misma todavía no comprendía.