Tres amigos fijan un objetivo cada uno y deciden grabar un vídeo esperando poder cumplirlos en un año... pero las situaciones alterarían los planes iniciales.
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Capítulo 20
Después de analizarlo en mi mente, tomé una decisión…
No quiero dejar a Priscila en total ignorancia. Sé que ella me ha dado permiso para hacerlo si creo que es lo mejor, pero yo no la veo simplemente como alguien a quien proteger, sino como quien será mi compañera de vida. Sin embargo, voy a ser muy cuidadoso con lo que le voy a decir y le dejaré muy claro que sí bien no me interesa perseguir con la ley a quienes la explotaron laboralmente, protegerla a ella en el presente es para mí un requisito no negociable. Si eligen meterse con ella, se meten conmigo.
Así que digo: “Priscila, he pensado mucho en lo que me dijiste. Y quiero que sepas que no voy a investigar tu pasado ni a buscar a esa familia. No porque no me importe, sino porque lo que pasó antes de que estuviéramos juntos no define lo que somos ahora. Pero también quiero que sepas que si ese pasado decide tocar nuestra puerta, no lo voy a enfrentar solo con miedo. Voy a enfrentarlo contigo, y con todo lo que tenga. No busco guerra, pero si vienen a hacerte daño, van a tener que pasar por mí primero.”
Después de confirmar que Priscila sabe que la voy a proteger, continúo diciendo: “Seguramente es esa familia la que te ha puesto una demanda que mi abogado ha descubierto. Debes saber que la demanda no tiene pies ni cabeza. No hay evidencia ni nada sólido contra ti. Le dije a mi abogado que se comunique con ellos y les dejé claro que lo único que me interesa es que retiren la demanda y te dejen en paz. Si lo hacen, nos olvidamos de este asunto para siempre. Pero si insisten en causarte problemas, mi abogado ya sabe que eres mi pareja y que llegaré hasta las últimas consecuencias para protegerte… y se los va a hacer saber a ellos.”
Me pareció apropiado no mencionar que la demanda es por 40000 dólares ni que mi abogado había inicialmente recomendado no protegerla. A mi criterio eso solo la hubiera lastimado y no hubiese sido de ayuda en nada.
Entonces Priscila me dice: “Está bien. Lo que tú creas que debemos hacer está bien para mí. En realidad, yo nunca quise hacerles nada malo. Solo quería alejarme de ellos.”
Digo: “Entiendo. Con todo, no quiero que esta noche gire en torno a abogados y demandas. Solo quería que supieras que eso está en manos de alguien en quien confío. Ahora, lo que quiero es estar contigo. ¿Qué te parece si dejamos eso por hoy y hacemos algo que nos recuerde por qué estamos juntos?”
Priscila sonríe y dice: “Me parece genial. Te preparé una cena que espero te guste.”
La comida que preparó Priscila estaba deliciosa. Se me hacía difícil no pensar en cómo le tocó perfeccionar sus habilidades hogareñas, pero me esforcé por no pensar en eso y pasar un momento agradable con ella. Además, hasta que el abogado no me dé más información, creo que Priscila debe evitar salir demasiado por lo que estuvimos planeando algunas compras de cosas que ella podría necesitar para que no tenga que salir por ahora. Desde luego, eso implicó seguir con nuestra vida y nuestros planes por lo que en las compras que debía hacer… incluimos pruebas de embarazo.”
Al día siguiente decidí que no me pasaría pensando en el asunto de la demanda, sino que me concentraría en mis actividades diarias y en la nueva relación que estaba creando con Priscila. Sabía que de momento había que dejar algunas cosas en pausa hasta que tenga la seguridad de que Priscila podía salir libremente a la calle, pero iba avanzando en aquello que si se podía hacer. Pero para mi sorpresa, mi abogado me llama para hablar del asunto de la demanda.
En mi mente llegó inmediatamente la idea: “Apenas ayer me enteré de la demanda y le dije a mi abogado que hacer, lo que implicaba hablar con la familia que había puesto la demanda, y ya hoy tiene una respuesta. Esta velocidad me hace creer que las cosas han salido excepcionalmente bien… o catastróficamente mal.”