NovelToon NovelToon
La Tentación Del Capo

La Tentación Del Capo

Status: En proceso
Genre:Mafia / Posesivo
Popularitas:474.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Salvatore Greco nunca tuvo problemas con la tentación.
Hasta que una mujer que no lo necesita se cruza en su camino.

Elira Rama es una sobreviviente.
No cree en rescates ni en promesas. Ha pasado su vida cuidando a otros y luchando por no perder el control de la suya.

Mientras él intenta protegerla y mantenerla a salvo, ella lucha por no depender de nadie.
Y cuando el deseo, el pasado y la ambición chocan, ambos deberán decidir si la tentación es una promesa… o una condena.

Porque no todas las mujeres quieren ser rescatadas.
Y no todos los capos sobreviven a aquello que no pueden dominar.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Sentimiento real

Salvatore

Espero impaciente mientras la bella mujer a mi lado me ignora por completo. Está tan concentrada en la pantalla de su celular, que incluso creo que se olvidó de mi existencia. Y eso duele.

Miro su perfil mientras lee. Su lengua se asoma cada ciertos segundos para mojar sus labios de una forma tan seductora, que puedo sentirlo alrededor de algunas partes de mi cuerpo.

Partes que están sufriendo por su culpa.

Suspira y pasa su dedo por la pantalla mientras su ceño se arruga cada vez más.

–Esto es imposible –se queja y lanza el teléfono a mi lado–. Mierda, lo siento –se disculpa cuando el aparato cae sobre mi pierna, confirmándome que sí, se había olvidado de mi existencia.

–Es tu casa… o auto –digo mirando a mi alrededor.

–Era de mamá. Hubo un tiempo que vivíamos en la casa de mi abuela, pero se quemó cuando era un bebé, y desde ahí que vivimos aquí. Bueno, supongo que ahora solo sigo yo aquí –susurra con voz apagada–, pero un día saldré de aquí y tendré una pequeña y adorable casa que cuidar –termina levantándose y mirándome por fin.

El color de sus ojos, ahora verdes, me observan con detenimiento, repasando mi torso, abdomen y brazos. Espero ver la chispa de deseo que veo en todas las mujeres, pero en ella solo veo curiosidad clínica, nada más.

Pone su mano sobre mi frente y asiente.

–Estás bien.

Me muevo incómodo. –Necesito ir al baño.

Muerde su labio, mientras piensa, ignorando por completo el efecto que ese gesto tiene en mí. –Vuelvo enseguida –dice antes de salir de la caravana.

La escucho caminar afuera y quejarse de las ratas que se comen los vegetales de su huerta antes de que vuelva a entrar con un objeto de metal ovalado.

–Puedes usar esto.

–¡No! –digo de inmediato.

–Puedes orinar, incluso defecar si lo necesitas.

Levanto mi mano para detener su explicación. –No haré en una lata. Me levantaré e iré al baño.

–Si lo haces, te desmayarás y las heridas se abrirán nuevamente –me explica antes de acercarse con ese objeto–. Puedo ayudarte.

–No. No sacaré mi polla delante de ti.

–He visto cientos –declara y yo la miro confundido–. Soy estudiante de medicina –me recuerda–, y te aseguro que las he visto de todos los colores y tamaños. Estoy acostumbrada.

Recibo el objeto metálico de mala manera. –Voltéate –le ordeno.

–No sé si podrás con el brazo derecho restringido –empieza–, ¿o eres zurdo?

–Solo… voltéate –gruño cuando mi cuerpo me exige un alivio.

Cuando se gira levanto la sábana y bajo mi bóxer, furioso con la situación y con mi vejiga que no coopera. El dolor en mi brazo comienza a escalar peligrosamente y nada sucede.

Comienzo a sudar cuando ya no puedo mantener la posición y caigo hacia atrás con la respiración pesada.

Elira se voltea y niega con su cabeza. –No puedes hacerlo solo. No en tu estado –dice y tengo que ver como la preciosa mujer sostiene mi polla de manera clínica e impersonal, como si no le impresionara lo que está viendo.

–¿Cuántos años tienes? –pregunto para pensar en cualquier cosa menos en lo que está pasando.

–Veintitrés.

Tengo trece años más. Maldita sea, debo parecerle un viejo.

Sus dedos comienzan a darme pequeños masajes en la pelvis y mis ojos se abren en pánico cuando comienzo a excitarme.

–¿Qué haces?

–Claramente esto no está funcionando. Estoy tratando de ayudarte con la micción.

–No lo hagas.

–Si no orinas tendré que ponerte una sonda.

Maldigo en griego y luego cuando sus dedos calientan la base de mi polla, por fin puedo liberar mi vejiga.

–Esto es lo más humillante que he vivido en mi vida.

–Sobrevivirás –devuelve impávida a todo lo que está haciendo conmigo.

–No deberías tener que hacer esto.

–Es mi trabajo…–Su rostro se contrae en un gesto de dolor–. O quizá vuelva a hacerlo algún día –dice cuando por fin me suelta y se va con ese artefacto del infierno al baño.

No pienso comer ni beber nada más. No hasta que pueda ir al baño por mi cuenta.

Mi celular vibra y es cuando escucho el golpeteo en la puerta.

Elira sale del baño secándose sus manos con una toalla antes de abrir la puerta.

–Su pedido –dice una voz masculina.

–¿Pedido? –pregunta Elira confundida–. Creo que es un error.

–¿Elira Rama? –pregunta la voz.

–Lo soy, pero no he pedido nada.

–Fui yo –grito desde la cama, levantando la parte superior de mi torso.

Miro a mi alrededor y solo ahora me doy cuenta que la única cama la estoy ocupando yo.

Elira entra con las bolsas y un gesto de molestia en su rostro.

–No tenías que hacerlo –dice antes de dejar la docena de bolsas de papel sobre la pequeña mesa, que desaparece detrás del papel.

–Me parece que es lo mínimo que puedo hacer.

–Pues te parece mal –devuelve–. No necesito la ayuda de nadie –declara con una fuerza que no le había escuchado antes–. Todavía me quedaba un poco de dinero, hubiésemos estado bien hasta que te mejoraras y estoy buscando trabajo…

–No soy tu problema, Ely –digo y sus ojos se agrandan cuando la llamo así–. No tienes que usar tu comida en alimentarme. No después de todo lo que has hecho.

–No somos amigos –declara–. Ni familiares. Ni siquiera conocidos. No me debes nada.

–Ni tú tampoco y no dudaste en ayudarme.

–Está en mi ADN, soy doctora… o lo seré una vez que pueda poner mi vida en orden. Solo… no lo hagas más –exige antes de cerrar la puerta y comenzar a guardar las cosas, más enojada de lo que la he visto alguna vez.

Imagino que hay algunas personas, como Damián, que les cuesta pedir ayuda.

–Pedir ayuda no es una señal de debilidad –le digo con cuidado.

Sus ojos se clavan en los míos, y me rindo ante la dureza en su mirada.

Creo que la palabra ayuda no existe en su vocabulario.

Supongo que hay personas que nacen para cuidar de todos menos de sí mismos.

Su mano queda congelada en el aire con el envase de helado de una de mis marcas favoritas.

Compré tres envases de trescientos milímetros de diferentes sabores, esperando que puedan caber en su pequeña nevera. Hubiese comprado todos los sabores, pero sé que su espacio es reducido.

Sus ojos miran el envase como si estuviera mirando el momento exacto en donde dos átomos colapsan para crear el universo, como si no pudiera creer lo que está viendo.

Mi pecho duele cuando un suspiro tembloroso sale de sus labios mientras sus preciosos ojos brillan con lágrimas no derramadas. Lágrimas que quizá nunca derrame delante de mí o de nadie.

Lágrimas que valen más que cualquier piedra preciosa.

Deja el envase sobre la mesa y se encierra en el baño, llevándose con ella cualquier posibilidad de penetrar en su mundo.

Llevándose el único sentimiento real que he sentido en mucho tiempo.

1
Llado Auad Ana
Esta novela me encanta, distinta a muchas que leí, cada capitulo más atrapante que el anterior..... Me encanta autora.
Betty González
Escritora eres magnífica, no he comentado ninguna parte de esta saga, porque no quería perder tiempo en iniciar con la siguiente, agradezco tu respeto con redacción, sintaxis y sobretodo con la ortografía, en cada una de tus novelas me llevas a utilizar mi imaginación gratamente, disfrute todas y cada una de ellas, mil gracias por tus novelas!!!! son maravillosas, me encantaron, eres una excelente escritora...
ojalá me leas!!!!!
Edith Villamizar
MUY emotivo éste capítulo y ya va a nacer la princesa de papá 👶
Korina Recinos
LAS 2 LES GUSTA MOLESTARSE 🤣🤣🤣
Dulce maria Canelon
,jajajajaja, valla que está chica está loca , como se va hacer el tacto ella misma 🤭🤭🤭🤭
Isabel Balbuena
es encerio Ely jajaja ni recién llega Salvatore a donde sea que fue y ya deberá regresar jajaja su hija y esposa lo proclaman jaja🥰🥰👏👏
ana rosa cobos torres
hermosa trama tendrá continuación???
Athenas Torruco
Katrina ya quiere nacer, le dará un paro cardíaco al Salvatore si se llega a perder el nacimiento de su beba 🤭😜
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
🇲🇽Lety 💞🌛🌹
huy que rápida que suerte la tuya
Roselia Lanza Villarroel
excelente 🥰🥰🥰
GiovannaXchelMayaCejudo
qué tal te gusta estar peleando chamaca
ahora a soportar
Vicky
pronto conoceremos a katrina 🥰
Roselia Lanza Villarroel
al fin se casaron 🥰🥰🥰🥰
Lucy alejo
por fin llegará al mundo Katrina la princesa de papá y apuesto que no esperarán la cuarentena esos golosos🤭🔥🔥🔥, gracias por actualizar autora 🌹🌹🌹
Kim Nava
ya nacerá la que lo domara más 🤭
Mariana Gruber
no tardes tanto en actualizar😔
Nayeli Chab Rodriguez
baby
👒⃟𝓐𝓷𝓰𝓲𝓮𝓓𝓮𝓢𝓾𝓪𝔃𝓪⃟👒
Debe estar soñando, porque ella lo reconocería 🙄
👒⃟𝓐𝓷𝓰𝓲𝓮𝓓𝓮𝓢𝓾𝓪𝔃𝓪⃟👒
Esta chica si tiene talento 🤣
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play