Esta es la historia de Glenn, un joven criado en la forja, que narra su historia desde sus origenes.
Debera afrontar retos y malos presagios que deparan en su vida, ademas desvelara los secretos y corrupción que existe en el reino magico de Magnolia, para así luchar por consolidar y crear un mundo donde la magia cumpla su verdadero propósito.
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Un primigenio aparece
/Asmar/- ¡AAHHH! ¡HIJOS DE PUTA!
/Gonzalo/- No sé qué demonios ocurrió, pero bien hecho hijo.
Nuevamente, las carretas pudieron alejarse de la criatura, el apóstol había sido aturdido un momento junto con la bestia después de ese ataque. Gracias a aquel poder que el collar o Janine me había brindado logre comprar algo de tiempo. Pero aún no habíamos terminado, no mientras la bestia siguiera viva.
/Gonzalo/- Maldita sea ¡GLENN, NO BAJES LA GUARDIA!
Mi padre había notado un extraño ruido desde el estómago del Leviatán, el apóstol obligaría a la bestia a que usará aquel ácido nuevamente.
/Asmar/- ¡PUEDE QUE NO PUEDA APLASTARLOS, PERO SÍ LOS VOY A FREÍR CABRONES!
Le costaba mucho trabajo a la calamidad poder responder a la instrucción de su amo, pero aun así ya empezaba a abrir si hocico y regurgitaba poco a poco y con dificultad aquel líquido verde. Lo entendí al momento, tenía intención de lanzar ese ácido a la gente y a cualquier que estuviera en medio.
Vi a mi padre trotar en dirección mía con aquel escudo que había cambiado de forma. Le fue fácil ubicarme porque aún se escuchaba el violín desde el collar qué usaba, me vio confundido al ver mi armadura, pero no había tiempo para preguntas, llego finalmente a mi lado y me dijo:
/Gonzalo/- Necesito que hagas el escudo más grande.
/Sandra/- ¿Crees poder hacerlo Janine?
Me quedé confuso con eso que había dicho mi madre. Pero la voz de ella contesto desde el collar:
/Janine/- Si puedo, pero no resistirá mucho, solo aguantará un ataque de esa criatura.
/Gonzalo/- Eso es suficiente, él no tardará mucho en llegar.
/Glenn/- ¿A quién te refieres padre?
La calamidad rugía, ya estaba a punto de escupir su ácido, una molesta y escandalosa risa por parte del apóstol se escuchaba.
/Gonzalo/- ¡HÁGANLO AHORA!
El guantelete hizo que mi brazo se moviera hacia el escudo que sostenía mi padre y yo solo cedi mientras me colocaba para recibir el ataque. Y justo cuando la bestia iba a liberar el ácido, sentí como mi fuerza se drenaba junto con una poderosa magia que fluía del collar. En ese instante pude ver una imagen de Janine a lado mío apuntando con sus manos haciendo mucho esfuerzo mientras el violín se escuchaba fuertemente sonar. El escudo se alzó y cubría las dimensiones justas para que el ácido no le llegara a las carretas.
Mi padre, mi madre, Janine y yo gritábamos del esfuerzo, el escudo se desquebrajaba y escuchaba como cristales partiéndose.
/Gonzalo/- ¡RESISTAN SOLO UN POCO MÁS!
/Asmar/- ¡JA, JA, JA, JA! ¡ESO ESFUÉRCENSE, DEN HASTA LO ÚLTIMO QUE LES QUEDA, LOS HUMILLARÉ CON MI PODER!
El escudo estaba a punto de romperse, pero ninguno de nosotros estábamos dispuestos a quebrarnos, a dejarnos ganar. Sentía como mis huesos hacían ruidos extraños, mis ojos, oídos y nariz sangraban del esfuerzo, la armadura de mi padre cada vez más rápido se desvanecia y mi escudo se encogia, pero poco a poco también ese ácido dejaba de salir de la bestia y cuando lo último de ello salio, mi padre lo sintió nuevamente:
/Gonzalo/- Por fin llegaste... ¡BAJEN EL ESCUDO AHORA!
Poderosos pasos se escuchaban tras nosotros, en ese momento que mi padre termino su frase ambos caímos al suelo rendidos quebrando el escudo. Pero no baje la cabeza, solo alcance a ver como un largo destello atravesó el cuello de la bestia.
Y algo había aterrizado pesadamente hasta atrás de toda la calamidad. Luego un poderoso chorro de sangre brotó del cuello del Leviatán y lentamente la cabeza de este cayó hacia un costado, la criatura habia sido limpiamente decapitada. Mientras la cabeza giraba aún estaba el apóstol aferrada a ella gritando desesperadamente.
/Asmar/- ¡NO, NO, NO, NOOOOOOOO!
El resto del cuerpo de la inmensa bestia simplemente se dejó caer, y dejó de moverse mientras mi padre y yo tratábamos de reincorporarnos, mi padre sonreía, caminando por encima del cadáver se escuchaba como mallas y piezas de metal rozaban entre sí, alguien caminaba por encima de este.
/Gonzalo/- Lo logramos hijo, llegaron refuerzos.
Mi padre al dificultarsele pararse, lo ayude sosteniendolo en mi hombro, y ambos lo veíamos, un hombre alto, fornido y pelinegro, que portaba en una de sus manos una inmensa espada resplandeciente, un caballero primigenio había acabado con la criatura de un solo golpe.