NovelToon NovelToon
CICATRICES DE LUJO. LA VENGANZA DE LA HEREDERA

CICATRICES DE LUJO. LA VENGANZA DE LA HEREDERA

Status: Terminada
Genre:Venganza / CEO / Romance / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Katerina lo tenía todo: una mente matemática brillante, el imperio de superdeportivos Vanguard Atelier y un prometido ideal. Pero el día de su coronación como CEO, su mundo se derrumba. Traicionada por su novio y una enemiga oculta, es narcotizada y expuesta en un falso montaje de infidelidad. Humillada públicamente y al borde del colapso, la obligan a firmar la renuncia que le arrebata el negocio familiar.
En la ruina absoluta, Katerina encuentra un aliado inesperado: Luke, el implacable y magnético CEO de la firma legal más poderosa del país. Conocido como el "tiburón de los negocios", Luke no cree en la compasión, pero la brillantez y dignidad de Katerina despiertan en él una obsesión incontrolable.
Entre noches de pasión salvaje y una complicidad peligrosa, ambos diseñan un algoritmo de venganza implacable. Sin embargo, una red de secuestros, atentados armados y secretos oscuros amenazará con destruirlos antes del juicio final. ¿Podrán recuperar el imperio automotriz, o las cicatrices del pasado los consumirán a ambos? Una historia adictiva de traición, mafia corporativa y un amor indomable.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 11. LA TORMENTA PERFECTA

El despacho principal de la sede central de Vanguard Atelier olía a café recién hecho y a victoria anticipada. Leo permanecía de pie junto al gran ventanal, ajustándose los gemelos de oro de su camisa blanca. Tenía una sonrisa cínica dibujada en el rostro mientras contemplaba los coches deportivos estacionados en el patio de la fábrica.

Detrás de él, sentada cómodamente en el sillón de piel negra que antes pertenecía a Katerina, Laya revisaba una serie de carpetas corporativas. Llevaba un vestido sastre de diseñador que pretendía imitar el estatus de la heredera, pero su mirada carecía de la sofisticación natural de Katerina; destilaba una codicia vulgar y desesperada.

—La junta extraordinaria empieza en diez minutos, mi amor —dijo Laya, cerrando la carpeta de un golpe—. Los directores comerciales ya están en la sala. En cuanto firmes la reestructuración y transfieras las patentes de Brandon a nuestra sociedad en Panamá, los habremos asfixiado por completo. Los padres de Katerina tendrán que vender sus acciones restantes por cacahuetes si quieren pagar las facturas médicas del viejo.

Leo se giró, su sonrisa ensanchándose. Caminó hacia el escritorio y se inclinó para darle un beso rápido en los labios a su amante.

—Es el final más poético para la perfecta Katerina —se burló Leo, soltando una carcajada seca—. Se creía tan brillante por saber de números. Ahora está escondida en casa de sus padres, llorando por su reputación destruida. El lunes abrirá la bolsa y verá cómo su nombre desaparece de la industria automotriz para siempre.

Laya se puso en pie, alisándose la falda con un gesto de triunfo absoluto.

—Vamos a la sala de juntas. No hagamos esperar a nuestros nuevos súbditos corporativos.

Tres pisos más abajo, un sedán negro de vidrios blindados se detuvo frente a la entrada principal de Vanguard Atelier. El chofer se apresuró a abrir la puerta trasera.

Primero bajó Luke. Su presencia imponente, potenciada por un traje a medida color carbón y una corbata de seda oscura, hizo que los guardias de seguridad del vestíbulo se enderezaran de inmediato por puro instinto. Se giró y le ofreció la mano a Katerina para ayudarla a salir del vehículo.

Katerina vestía un traje sastre blanco marfil, una declaración visual de que no tenía nada que ocultar y de que regresaba limpia de toda culpa. Su cabello estaba perfectamente recogido y sus ojos esmeralda destellaban con la frialdad de un témpano de hielo. Detrás de ellos bajaron Brandon, Monique y una comitiva de tres abogados de la firma de Luke, portando maletines de cuero negro.

—¿Lista, Katerina? —preguntó Luke en voz baja, deteniéndose un segundo antes de cruzar las puertas giratorias. Sus ojos oscuros la recorrieron con una mezcla de protección y orgullo corporativo—. Hoy recuperas lo que es tuyo.

—Más que lista, Luke —respondió Katerina, clavando su mirada en el logotipo cromado de la empresa familiar—. Vamos a demoler su castillo de naipes.

En la sala de juntas del último piso, la atmósfera era tensa. Los seis directores principales de la empresa escuchaban a Leo, quien ya se había sentado en la cabecera de la mesa.

—Como nuevo accionista mayoritario de Vanguard Atelier —anunció Leo con voz engolada y autoritaria—, mi primera orden es revocar todos los poderes financieros anteriores y comenzar el traspaso de la división de desarrollo tecnológico a nuestra nueva filial internacional...

—Esa orden es ilegal y carece de validez jurídica —una voz profunda, magnética y cortante como una cuchilla interrumpió las palabras de Leo desde el umbral.

Las puertas dobles de madera noble de la sala de juntas se abrieron de par en par de golpe.

Leo se quedó petrificado, a mitad de frase, con la boca abierta. Laya, que estaba sentada en una silla auxiliar detrás de él, dio un respingo y se puso en pie, con los ojos abiertos de par en par por el shock.

Katerina entró con paso firme y elegante, sus tacones resonando con fuerza en el suelo de madera. A su lado, flanqueándola como una muralla de poder absoluto, caminaba Luke. Detrás de ellos, Brandon y Monique observaban a los traidores con un desprecio mal disimulado.

—¡¿Qué significa esta intrusión?! —rugió Leo, recuperando la voz e intentando mantener la compostura, aunque un sudor frío empezó a perlarle la frente en cuanto reconoció el rostro del hombre que acompañaba a su exesposa—. ¡Seguridad! Katerina, estás divorciada y ya no formas parte de esta empresa. No tienes derecho a estar en este edificio. ¡Fuera de aquí!

—Te sugiero que te ahorres los gritos, Leo. Solo estás logrando que tu humillación sea más ruidosa —sentenció Luke, dando un paso adelante. Su imponente estatura eclipsó por completo la presencia del novio estafador. Con un gesto fluido, Luke sacó un documento oficial sellado en oro de su maletín y lo arrojó con desdén justo en el centro de la mesa, frente a los directores.

—¿Qué es eso? —preguntó uno de los directores comerciales, con la voz temblorosa.

—Es una orden judicial de urgencia emitida hace exactamente dos horas por el Tribunal de Comercio número cuatro —explicó Luke, cruzándose de brazos y barriendo la sala con su mirada de depredador legal—. El juzgado ha decretado la congelación inmediata del derecho a voto del 51% de las acciones de Leo por indicios graves de fraude civil, conspiración delictiva y vicio de consentimiento en el acuerdo de divorcio.

Laya palideció por completo, dando un paso atrás hasta chocar contra la pared. Sus dedos comenzaron a temblar descontroladamente.

—¡Eso es mentira! ¡Ese papel no vale nada! —chilló Leo, perdiendo los papeles por completo. Intentó tomar el documento, pero la mano de uno de los abogados de Luke se lo impidió con firmeza.

—Vale todo, Leo —intervino Katerina. Dio dos pasos hacia la cabecera de la mesa, clavando sus ojos esmeralda en el hombre que la había drogado y traicionado—. El documento también estipula que, mientras se resuelve el juicio penal por narcotización y fraude corporativo que Raúl Méndez ya ha iniciado en tu contra, la gestión mayoritaria de Vanguard Atelier queda bajo administración judicial provisional.

Katerina se apoyó con ambas manos sobre la mesa, inclinándose ligeramente hacia Leo. Su voz sonó clara, afilada y llena de un poder absoluto que hizo que los directores de la junta bajaran la mirada.

—Y el juez me ha nombrado a mí como la administradora judicial externa con plenos poderes ejecutivos. Lo que significa, Leo... que estás despedido. Levántate de mi silla. Ahora mismo.

El silencio en la sala de juntas se volvió sepulcral. Los directores de la empresa miraron el documento sellado por el juez y luego miraron a Katerina. Ninguno de ellos se movió para defender a Leo; en el mundo de los negocios, el poder real reconoce a sus verdaderos dueños.

Leo miró a Katerina, luego miró a Luke —quien lo observaba con una sonrisa gélida de medio lado que prometía destruirlo en los tribunales— y finalmente miró a Laya, que estaba al borde de un ataque de pánico. El pánico comenzó a devorarlo por dentro; el plan de seis años se estaba desmoronando en un solo segundo bajo el peso de la ley.

1
Mary Cabrera
la sentencia muy baja para lo que hicieron 😏
Mary Cabrera
está peste de 💩 es tanto su envidia y locura que quiere hacerle daño a como de lugar, no matarla
Mary Cabrera
bueno a ver si esa gente inteligencia la utiliza para destruirlos como ellos lo hicieron
Mary Cabrera
tanta inteligencia y nunca descubrió nada siempre hay que tener algo de malicia 🫤🤨
Mary Cabrera
una envidiosa que culpa a Katerine por ser inteligente y brillar con luz propia y como ella no es capaz se une a la basura de novios para ganar algo que no les corresponde 😏
Ana Cortes
las matemáticas no cuadran Katerina dice que fueron 10 años de frialdad por parte de Leo pero según en los primeros capitulos fueron 6 años de noviazgo y 1año de matrimonio si sumo me dan 7 años de donde salieron los otros 3 años
Ana Cortes
esa Laya es una sicopata criminal como Leo no se a dado cuenta de que esta al lado de una mujer con esa mente criminal y es por pura envidia
Ana Cortes
ese Leo es un desgraciado y esa Laya envidiando pero que disfruten su triunfo qué después va la revancha 😭😭😭😭
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play