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Protege Mi Corazón

Protege Mi Corazón

Status: Terminada
Genre:Mafia / Amor eterno / Completas
Popularitas:66.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Vanesa Casarino

Elena Rossi, la princesa consentida de los Rossi, tras la disolución de la trinidad, busca un nuevo comienzo académico en Manhattan. Sin embargo, el pasado de los Rossi es un lazo de sangre imposible de cortar, y las mafias locales no tardan en rastrear sus pasos en Nueva York.

Para sobrevivir en este nueva etapa de su vida, Elena no estará sola. Cuenta con el amparo constante de Christopher Sterling, un frío y letal custodio profesional encargado de su seguridad perimetral. En medio de balaceras en callejones húmedos y persecuciones a alta velocidad, la estricta relación jerárquica y el protocolo de un contrato laboral por su padre empiezan a desmoronarse.

Entre la adrenalina del peligro y la soledad de las noches, un sentimiento profundo e indomable transformará a la heredera y a su sombra en un equipo indestructible y un amor que atravesará todas las barreras que les pondrá la vida en el camino.

NovelToon tiene autorización de Vanesa Casarino para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 21

El martes amaneció envuelto en un silencio absoluto, como si la ruidosa ciudad de Manhattan hubiera decidido darnos una tregua después de la intensa jornada en Queens. Las persianas americanas del dormitorio dejaban pasar apenas unos hilos de luz plateados que dibujaban líneas suaves sobre el acolchado de la cama

Me desperté despacio, sintiendo una calidez hermosa en los músculos, esa paz que solo aparece cuando la mente se libera de un peso enorme. El examen de macroeconomía estaba aprobado con honores, la trampa técnica contra Santino Moretti había diezmado las comunicaciones y, por primera vez en meses, no había un peligro inmediato acechando detrás de la puerta del departamento de la Quinta Avenida

Giré la cabeza sobre la almohada y me encontré con los ojos oscuros de Christopher. Ya estaba despierto, de costado, apoyando la cabeza sobre su mano derecha mientras me observaba con una mirada tan cargada de ternura que me hizo sonreír de inmediato. Su brazo izquierdo estaba estirado sobre mi cintura, manteniéndome unida a su costado en un abrazo suave pero posesivo

No llevaba su habitual vestimenta de protección, la ausencia de la camisa oscura dejaba al descubierto los tatuajes que trepaban por sus hombros robustos y la cicatriz limpia en su lateral izquierdo, recordatorios de una vida de batallas que, en este rincón del mundo, parecía quedar flotando en el olvido

— Buenos días, mi analista brillante — me susurró con esa voz profunda, ronca por el sueño, que me generaba un vuelco hermoso en el pecho. Estiró los dedos para delinearme la mejilla, apartándome un mechón de pelo detrás de la oreja con una delicadeza increíble — Estaba pensando en lo afortunado que soy de tenerte acá. Ayer demostraste que no solo sos la protegida de los Rossi, sino la mujer más fuerte e inteligente que conocí en mi vida

— Buenos días, Christopher — le respondí en un murmullo, acortando la mínima distancia que nos separaba para pegar mi frente a la suya. Mis manos buscaron sus hombros, recorriendo la piel cálida y sintiendo la firmeza de sus músculos completamente relajados — Ayer funcionamos como un equipo perfecto. Pero hoy no quiero pensar en los balances de Chelsea, ni en los remitos manuscritos que le mandamos a Franco, ni en la aduana de Chicago. Hoy solo existís vos

Él no contestó con palabras. Se inclinó sutilmente y me buscó los labios en un beso pausado, un roce lento que no tenía la urgencia del pánico de las balaceras ni la adrenalina de los operativos perimetrales en la facultad. Era un beso que sabía a verdad, a un sentimiento que había crecido de forma incontenible entre los pasillos del campus y las paredes silenciosas de nuestro refugio alto

Sus labios se movieron contra los míos con una suavidad que me desarmó por completo, haciéndome soltar un suspiro largo que él recibió directo en su boca

El transcurso de la mañana nos encontró flotando en esa misma atmósfera de romance absoluto. Decidimos ignorar el reloj, la cafetera de la barra y las carpetas de apuntes universitarias que descansaban sobre la mesa ratona del living. No había apuro, no había horarios que cumplir en el sector este del predio académico, el martes era un lienzo en blanco que íbamos a pintar exclusivamente para nosotros

Christopher se incorporó sobre el colchón, tomándome de las manos para sentarme frente a él. Me miró con una devoción tan pura que me llenó los ojos de una emoción hermosa. Sus manos grandes, esas que tantas veces habían sostenido un arma corta para garantizar la paz de la consentida de la casa, ahora me recorrían los brazos con un temblor sutil, desnudando una vulnerabilidad que jamás le había mostrado a nadie en la central de Illinois

— Desde el primer día que te vi en la mansión de tu padre, Elena, supe que ibas a cambiar mi mundo — me confesó, mirándome fijo a los ojos, con el corazón abierto de par en par — Intenté mantener la distancia, quise ser el custodio frío que cumplía las directivas manuscritas de la firma, pero fue imposible. Tu inteligencia, tu forma de mirarme y la dulzura que escondés detrás de tu apellido me atraparon por completo. No te amo por el deber de protegerte, te amo porque sos mi vida entera

Las lágrimas de felicidad me rozaron las mejillas, y Christopher las secó con las yemas de sus dedos pulgares antes de darme un beso tierno en cada párpado

— Yo también te amo, Christopher — le contesté, sintiendo que el pecho me estallaba de agradecimiento y de pasión — Con vos aprendí lo que es sentirse cuidada de verdad, no como un objeto de valor de la familia Rossi, sino como una mujer libre. Sos mi único refugio seguro en este mundo

Con una lentitud coreografiada por el amor más puro, Christopher me fue quitando el abrigo liviano que usaba para dormir, manteniendo sus ojos fijos en los míos, pidiéndome un permiso tácito que yo le otorgué entregándome por completo a sus brazos

— ¿Quieres que continúe? — me preguntó deteniéndose un momento

— Si, estoy lista, quiero estar con vos en todos los sentidos Christopher — le dije acariciando su pecho

Él continuó quitando cada prenda que me quedaba, cada centímetro de mi piel que quedaba al descubierto era recibido por sus manos cálidas o por la caricia suave de sus labios. No había prisa, cada gesto era una demostración de afecto tejida con hilos de oro en medio de la oscuridad romántica de la habitación

Me recostó sobre las sábanas de hilo blanco, posicionándose encima de mí pero distribuyendo su peso para no lastimarme, rodeándome con esa estructura imponente que siempre me había servido de escudo exterior

Sentir el contacto directo de nuestras pieles, el latido acelerado de nuestros corazones golpeando al mismo compás, transformó el silencio del departamento en una melodía hermosa de suspiros y promesas susurradas al oído

— Sos hermosa, Elena. Mi reina, mi prioridad absoluta — me murmuró al oído, rozando mi cuello con sus labios y haciéndome estremecer por completo

Sus manos bajaron por mis costados, delineando la curva de mi cintura con una adoración que me hizo sentir la mujer más deseada del universo. Yo enredé mis piernas en su cintura, uniendo nuestros destinos en ese espacio privado donde las bandas locales, las deudas contables y los búnkeres de comunicaciones de Santino Moretti simplemente dejaron de existir

Éramos solo dos jóvenes despojados de sus títulos, de sus armas y de sus obligaciones familiares, uniéndose por el único lazo legal que realmente reconocíamos: el amor indestructible que nos profesábamos

Él comenzó a introducirse dentro de mí con un romanticismo sublime, una entrega total que se sintió como el broche de oro para todos los meses de miradas contenidas en los pasillos de la universidad

Christopher se movió con un cuidado extremo, mirándome en todo momento, asegurándose de que cada sensación fuera perfecta para mí, uniendo su respiración con la mía en un juego lento y profundo que nos elevó por encima de cualquier realidad terrenal

El dolor del pasado, las presiones de la aduana central y el miedo al mañana se disolvieron en esa complicidad hermosa, transformándose en una fuerza nueva que nos unía para siempre

Mis manos se aferraron a su espalda firme, acariciando la textura de sus tatuajes y sintiendo cómo sus músculos se tensaban y se relajaban bajo mi guía. Nos besamos con una profundidad nueva, un intercambio de almas que sellaba de forma definitiva el pacto de amor que habíamos iniciado bajo las luces del distrito este. Cada embestida era una caricia, cada suspiro una confirmación de que ya no había vuelta atrás, el custodio y la protegida habían dejado su lugar a dos personas dispuestas a enfrentar al mundo entero con tal de defender la paz de su intimidad

Cuando la marea de la pasión empezó a bajar, dejándonos en una calma flotante y reparadora, nos quedamos abrazados en el centro de la cama, envueltos en las sábanas desordenadas. Christopher me acomodó contra su pecho, rodeándome con sus brazos fuertes mientras yo apoyaba la oreja justo encima de su corazón, escuchando el ritmo regular y tranquilo que me devolvía la paz. Me daba besos cortos en la frente y en los hombros, manteniendo una caricia constante en mi brazo que me hacía sentir plenamente amparada

La luz del mediodía ya se filtraba con más fuerza por las persianas americanas, iluminando la habitación con un tono dorado que hacía resaltar la belleza del momento. Miré la mesa de luz, donde nuestros teléfonos seguían apagados, y sentí un orgullo profundo por haber sabido defender este día de descanso absoluto

— Gracias por esto, mi amor — me susurró Christopher, estrechándome un poco más contra su cuerpo — Nunca imaginé que hacer el amor contigo pudiera sentirse de esta manera, con tanta paz, con tanta entrega. Me cambiaste la vida para siempre, Elena

— Vos me la cambiaste a mí, Christopher — le respondí, levantando la vista para regalarle una sonrisa sutil, llena de una felicidad que no me cabía en el cuerpo — Ahora sabemos por lo que estamos luchando. No es por el control de las firmas de transporte de Manhattan ni por los balances de mi padre. Es por esto. Por este futuro juntos, por estas mañanas donde solo importamos nosotros dos

Nos quedamos suspendidos en ese refugio de sábanas durante el resto de la tarde, demostrándonos amor con cada mirada y cada palabra tierna, sabiendo que la batalla contra Santino Moretti tendría que reanudarse eventualmente, pero con la certeza absoluta de que el equipo que habíamos consolidado en el amor era verdaderamente indestructible.

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𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
Elena vamos para delante y mire la vida con otros ojos
𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
Ay no necesito un Christopher en mi vida 😍
𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
Ay no es el amor de mi vida. Lo amo 😍
𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
Creo que me enamore de ese hombre. Mira cuánta belleza y todo grandote 😍
𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
🤭🤭🤭 ay, eso es rápido
𝙄𝙧𝙞𝙨§♀️
🤭 seguro le tocará uno bien guapote🥰
Maria Gudiño
es una verdadera belleza 🥰
Veronica Araceli Salinas cabrera
al parecer este par ya decidieron estar juntos
KCCC
hermoso
mariel⚘️
linda novela 😘
mariel⚘️
🤭🤭🤭🤭😘😘😘😘hermoso bebe
mariel⚘️
😘😘😘😘😘😘😘
mariel⚘️
🤭🤭😘😘😘😘
mariel⚘️
🤠🤠😘
mariel⚘️
🤭🤭🤭🤭
mariel⚘️
👍👍
mariel⚘️
l😘
mariel⚘️
🤭🤭🤭
mariel⚘️
🤠🤭
mariel⚘️
👍
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