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La Luna Humana del Alfa

La Luna Humana del Alfa

Status: En proceso
Genre:Romance / Aventura de una noche / Hombre lobo / Embarazo no planeado
Popularitas:18k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Aurora Rivas solo quería sobrevivir aquella noche.
Traicionada por su prometido, drogada por su propia familia y perseguida en un hotel de lujo, terminó en brazos de Damian Montero, el hombre más poderoso de la Ciudad de México… y el Alfa de la manada más antigua.
Para Aurora fue una noche que debía olvidar.
Para Damian, fue el despertar de su lobo.
Ella huyó antes del amanecer sin saber que la mordida que dejó en su hombro no era una simple marca, sino el lugar exacto donde una Luna reclama a su Alfa.
Semanas después, Aurora descubre que está embarazada.
No de un bebé.
De cuatro.
Ahora la familia que quiso destruirla quiere arrebatarle lo único que le queda, mientras la manada Montero empieza a inclinarse ante una humana que jamás pidió ser reina.
Aurora no sabe que nació Luna.
Damian sí.
Y esta vez, el Alfa no va a dejar escapar a su pareja destinada.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

# Capítulo 018: Viaje de negocios

El martes por la tarde, Aurora encontró una maleta negra sobre el sillón de la sala.

No necesitó preguntar de quién era.

Nadie en ese departamento tenía una maleta tan seria.

Damián salió del despacho con el saco sobre el brazo y el celular en la mano. Hablaba en inglés con alguien de voz desesperada al otro lado de la línea.

Aurora se quedó junto a la mesa del comedor.

Doña Lupe, que estaba acomodando flores frescas en un jarrón, la miró con demasiada compasión.

Eso fue peor.

Damián terminó la llamada.

—Tengo que salir esta noche.

Aurora cruzó los brazos.

—¿Salir como ir a cenar o salir como desaparecer?

—Viaje de negocios.

—Ah.

La palabra cayó entre los dos con el peso de una puerta cerrándose.

Damián guardó el celular.

—São Paulo primero. Después Monterrey, si no se resuelve desde allá.

—¡Qué internacional tu drama!

—Aurora.

—¿Cuánto tiempo?

—Una semana.

Ella asintió demasiado rápido.

—Está bien.

Damián no se movió.

—No está bien.

Aurora apretó los brazos contra el pecho.

—Pues no, pero tampoco puedo encadenarte a una silla.

—Podrías intentarlo.

—No me tientes. Ya aprendí que soy buena negociando en alturas.

Damián dio un paso hacia ella.

La broma murió antes de llegarle a la boca.

Aurora miró la maleta, luego el ventanal, luego la cocina. Cualquier lugar menos él.

—Pensé que... —empezó.

Se detuvo.

Damián esperó.

—Da igual.

—Dilo.

—Pensé que te ibas a quedar más.

La frase salió pequeña.

Le dio rabia sonar así.

Le dio más rabia que él la hubiera escuchado.

Damián dejó el saco sobre el respaldo del sillón.

—Quiero quedarme.

Aurora soltó una risa sin gracia.

—Pero no puedes.

—Pero no puedo.

Ella tragó saliva.

La ciudad se veía naranja detrás del vidrio. Abajo, Reforma hervía con tráfico y luces. Arriba, en el departamento, el silencio se les metió en la piel.

Damián se acercó hasta quedar frente a ella.

—Vas a estar segura.

—No te pregunté eso.

—Lo sé.

—Tampoco soy una niña.

—Lo sé.

—Entonces deja de hablarme como si solo necesitara vigilancia.

Damián bajó la mirada a sus manos. Aurora tenía los dedos cerrados sobre las mangas de su propia blusa.

—¿Qué necesitas? —preguntó.

Aurora lo miró.

La respuesta estaba ahí, tonta y peligrosa.

«Quédate».

Pero pedirle eso la hacía sentir ridícula.

La hacía sentir como Patricia cuando rogaba cariño a un hombre que nunca volvía entero a casa.

La hacía sentir como Mariana esperando que Ricardo la eligiera aunque fuera una vez.

Aurora se mordió el interior de la mejilla.

—Que no me acostumbre a cosas que luego me van a quitar.

Damián sintió el golpe en el pecho.

Extendió la mano despacio.

Esta vez sí le tocó la cara.

Aurora cerró los ojos apenas sus dedos rozaron su mejilla.

—No soy ellos.

—Todos dicen eso.

—Yo lo voy a demostrar.

Una lágrima le resbaló antes de que pudiera detenerla.

Aurora abrió los ojos, furiosa consigo misma.

—¡Qué oso!

—No.

—Sí. Estoy llorando porque un hombre rico se va de viaje. Ya parezco personaje de telenovela barata.

Damián limpió la lágrima con el pulgar.

—Las telenovelas baratas no tienen a Marco amenazando pilotos privados.

—Eso sí mejora la trama.

Damián sonrió apenas.

Aurora intentó sostener la sonrisa, pero se le quebró.

Entonces él la abrazó.

La rodeó con una calma cuidadosa, como si le diera permiso de apoyarse sin pedir nada a cambio.

Aurora tardó un segundo en reaccionar.

Después hundió la cara en su camisa.

Olía a madera oscura, lluvia sobre tierra y ese calor extraño que le calmaba el cuerpo.

—Te odio un poquito —murmuró.

—Acepto un poquito.

—Y tu maleta también me cae mal.

—Eso ya es personal.

—Muy personal.

Damián apoyó la barbilla sobre su cabello.

El lobo dentro de él se estiró con una satisfacción lenta.

La reconocía con una certeza que no necesitaba permiso de nadie.

Damián cerró los ojos.

La luna llena estaba a tres noches.

Cada hora cerca de Aurora hacía que el control pesara más.

Cada gesto suyo, cada lágrima, cada respiración contra su pecho lo empujaba hacia una línea que no podía cruzar sin explicarle primero la verdad.

Y si le decía la verdad demasiado pronto, quizá la perdía.

La soltó antes de que sus manos pidieran más.

Aurora fingió acomodarse el cabello.

—¿A qué hora sale tu vuelo?

—En dos horas.

—Entonces todavía puedes cenar.

—No tengo hambre.

—Yo tampoco tenía ganas de seguir viviendo esta mañana y acabé comiendo tacos. Siéntate.

Doña Lupe apareció desde la cocina con una expresión inocente.

—Ya está lista la sopa.

Damián miró a la mujer.

—¿Desde cuándo?

—Desde que vi la maleta y la cara de la niña.

Aurora señaló la mesa.

—Siéntate, tío.

Doña Lupe se atragantó con una tos.

Damián le lanzó a Aurora una mirada lenta.

—Vas a pagar por eso.

—Con sesenta y nueve pesos de tacos cuando vuelvas.

Comieron sopa de fideos, pollo deshebrado y tortillas calientes. Damián contestó dos mensajes, pero después dejó el celular boca abajo.

Aurora lo notó.

No dijo gracias.

Le sirvió más sopa.

Cuando Marco avisó que el coche estaba listo, la noche ya había caído.

Damián tomó la maleta.

Aurora lo acompañó hasta la entrada.

—No hagas tonterías —dijo él.

—Define tonterías.

—Escaparte, pelearte con medio campus, ir sola a ver a Bruno Zavala, meterte en problemas por orgullo.

—Acabas de describir mis planes de la semana.

—Aurora.

—Está bien. Voy a portarme como persona funcional.

—Eso no me tranquiliza.

—A mí tampoco.

Se quedaron frente a frente.

Damián sacó una tarjeta negra de un sobre y se la entregó.

Aurora no la tomó.

—¿Qué es eso?

—Una tarjeta.

—Ya veo que no es una quesadilla.

—Tiene fondos suficientes para cualquier emergencia.

—No quiero tu dinero.

—No te estoy comprando.

—Eso dicen todos los que tienen dinero.

Damián sacó también una tarjeta blanca, escrita a mano, y la puso encima del sobre.

—Léela después.

Aurora lo miró con sospecha.

—¿Después de que te vayas para que no pueda pelearte?

—Exacto.

—Cobarde.

—Práctico.

Ella tomó el sobre al fin.

Damián abrió la puerta.

Antes de cruzarla, se volvió.

—Aurora.

—¿Qué?

—Voy a volver.

Aurora sostuvo el sobre contra el pecho.

—Más te vale.

La puerta se cerró.

Durante unos segundos, el departamento quedó demasiado grande.

Aurora caminó hasta la sala con el sobre en la mano. Se sentó en el sillón donde había estado la maleta y abrió la tarjeta.

La letra de Damián era firme, inclinada, elegante sin esfuerzo.

«Para que cuides a tu bisabuelo. Y para que sepas que alguien piensa en ti».

Aurora dejó de respirar.

Leyó la frase otra vez.

Don Augusto.

Damián sabía.

Sabía que ella tenía un bisabuelo en un centro de cuidados.

Sabía que la familia Rivas lo había escondido como si fuera una vergüenza.

Sabía que una parte de su corazón vivía encerrada en un cuarto con olor a medicina y sábanas limpias.

La tarjeta tembló entre sus dedos.

—Ay, Damián —susurró.

No sonó como queja.

Sonó como una rendición.

En el pasillo de servicio, Doña Lupe recibió a Damián antes de que bajara al elevador privado.

—Señor.

Damián le entregó otro sobre.

—Los datos de la doctora de confianza, el contacto del hospital y mi línea directa. Si Aurora se siente mal, me llama aunque esté en junta con el presidente de Brasil.

Doña Lupe guardó el sobre en el mandil.

—Sí, señor.

—Natalia e Itzel van a estar asignadas desde mañana. Discretas. Mujeres. Que Aurora no sienta que la persiguen.

—¿Ella sabe?

—Se va a enojar si sabe.

—Entonces no sabe.

—Correcto.

Doña Lupe lo miró con ternura tranquila.

—La niña también va a extrañarlo.

Damián apretó la manija de la maleta.

—Cuídela.

—Como si fuera de la casa.

Damián bajó la voz.

—Es de la casa.

Doña Lupe no respondió.

Tampoco hizo falta.

En la camioneta, Marco revisaba la ruta al hangar.

Damián subió y cerró la puerta.

El vehículo arrancó.

Durante varias cuadras nadie habló.

Las luces de la ciudad pasaban sobre el vidrio como cuchillos amarillos.

Marco fue el primero en romper el silencio.

—Alfa, la luna llena es en tres días.

Damián miró por la ventana.

—Lo sé.

—¿Está seguro de querer pasarla fuera de territorio principal?

—En mi territorio hay demasiadas cosas que quiero tocar.

Marco guardó silencio.

Damián cerró los ojos.

La voz le salió áspera.

—Cerca de ella es más peligroso.

—¿Por la marca?

—Por la falta de marca.

Marco entendió demasiado rápido.

Damián siguió, casi contra su voluntad:

—Mi lobo me exige marcarla cada vez que respira cerca. En luna llena no sé si podría detenerlo.

—Usted nunca ha perdido el control.

—Porque nunca la había tenido a ella dormida en mi cama, llorando en mi camisa, diciendo que mi maleta le cae mal.

Marco miró al frente.

—Entonces la distancia es la decisión correcta.

Damián no contestó.

La decisión correcta también dolía.

Tres días después, Aurora salió al balcón del departamento con una cobija sobre los hombros.

No había dormido bien desde que Damián se fue.

El departamento seguía limpio, luminoso, impecable, pero algo le faltaba al aire. Doña Lupe decía que era porque se estaba acostumbrando a la paz.

Aurora sospechaba que era porque se estaba acostumbrando a él.

Arriba, una luna redonda colgaba sobre la CDMX.

La ciudad seguía viva abajo: autos, claxonazos lejanos, música filtrada desde algún departamento, el zumbido constante de una capital que nunca cerraba los ojos.

Aurora apoyó los brazos en el barandal.

Pensó en Damián.

En su mano limpiándole una lágrima.

En la tarjeta sobre la mesa de noche.

En Don Augusto, cuya próxima mensualidad de cuidados ya estaba pagada sin que ella hubiera tenido que rogar a nadie.

El viento le movió el cabello.

Entonces lo escuchó.

Un aullido largo, bajo, perdido entre los edificios.

Aurora levantó la cabeza.

Venía de lejos.

Tal vez de la zona de Bosques de las Lomas.

El sonido volvió a cortar la noche, más suave esta vez, como si algo enorme llamara desde un lugar donde la ciudad todavía guardaba sombras.

Aurora se quedó helada.

—¿Lobos? —murmuró—. ¿En la ciudad?

Se abrazó más fuerte a la cobija.

Después negó con la cabeza.

Seguro lo había imaginado.

Abajo, la CDMX siguió rugiendo.

Pero muy lejos, bajo la luna llena, algo respondió otra vez.

1
Josephine 💜
🥰🥰🥰🥰
Primi Mendez
esta por terminar sin pasar casi nada 😕
Eva Domínguez Cobos
estuvo súper espero el final pronto
Primi Mendez
Mariana está pisando arena movedizas. no le conoce al protector de Aurora 🤢
Primi Mendez
esta bueno TÚ novela me encanta está pareja
Primi Mendez
Que hermoso como Damián cuida a su mujer y a su cachorro que viene en camino
Ivana Bollici
m encanta...super atrapante!
JZulay
Aurora no cayó en cuenta , lo de los 400 años 🤔🤭
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/🤭...muy sensibles.
El único de acero es el abuelo Esteban 😜
JZulay
comparsa.../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Joyful//Proud/ mucha gente 🤭
JZulay
comparsa 🤭🥹🥹🥹/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
JZulay
por Dios......y se pela con las manos 🤭/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Doubt/...no solo fisgonear
JZulay
no fue mi lejos , no en distancia no en tiempo 🤭/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Emily Morillo ♥️
pero que terca esa pendeja
JZulay
🐺❤️🥰/Kiss//Kiss//Kiss/
JZulay
ay tía Lupe..../Facepalm//Facepalm//Facepalm/
ud es querendona y alborotadora 🤭
JZulay
estás bien ñepra...🤭...hasta el tape /Facepalm//Facepalm//Facepalm/
JZulay
yupiiiiiii .....🥳...estamos avanzando 👏🏼👏🏼
JZulay
los golpes enseñan /Sweat/
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