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¿Traicionada? Sí. ¿Destruida? Jamás.

¿Traicionada? Sí. ¿Destruida? Jamás.

Status: Terminada
Genre:Madre soltera / Traiciones y engaños / Reencuentro / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:650.7k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Tônia Fernandes

Me llamo Elise Langford.
Crecí en una de las familias más respetadas de la costa oeste de los Estados Unidos, hija de un empresario que construyó un imperio con trabajo y visión. Siempre lo tuve todo: educación, oportunidades y una carrera prometedora como diseñadora de moda.
Pero nada se comparó con el día en que conocí a Daniel Stuart Bradford.
Él era diez años mayor que yo, un empresario respetado y conocido por su inteligencia y ambición. Durante dos años vivimos un romance que parecía perfecto. Nos enamoramos, nos comprometimos y finalmente nos casamos en una ceremonia digna de la alta sociedad.
Creía que estaba viviendo mi cuento de hadas.
Poco después de la boda, descubrí que estaba embarazada. La noticia pareció completar la felicidad que creía perfecta. Daniel se mostró emocionado, y yo estaba segura de que estábamos construyendo una familia sólida.
Pero la vida tiene una forma cruel de revelar verdades que preferimos no ver.

NovelToon tiene autorización de Tônia Fernandes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

DECISIONES DIFÍCILES

Daniel

A la mañana siguiente, me desperté incluso antes de que sonara el despertador. Casi no había dormido. La conversación con Elise seguía resonando en mi cabeza, así como las palabras del padre de ella. Sabía que ya no había espacio para la vacilación.

Si quería salvar mi matrimonio, necesitaba empezar a actuar.

Llegué a la empresa temprano. El edificio aún estaba silencioso, con pocos empleados circulando por los pasillos. Tan pronto como entré en mi oficina, pedí a mi secretaria que llamara al departamento de Recursos Humanos.

Pocos minutos después, la directora de RR. HH. entró.

—¿El señor pidió hablar conmigo, señor Daniel?

Asentí.

—Sí. Quiero que preparen inmediatamente una carta de despido para la señorita Emma.

Ella me miró con sorpresa, pero no hizo preguntas. Solo asintió.

—De acuerdo. Lo voy a proveer.

Mientras ella salía, me pasé la mano por el rostro, intentando mantener la cabeza fría. Aquella era la decisión correcta, lo sabía. Pero eso no significaba que sería fácil.

Algunos minutos después, la carta ya estaba sobre mi mesa.

Tomé el teléfono.

—Pida a la señorita Emma que venga a mi oficina, por favor.

Mi secretaria confirmó y colgó.

No demoró mucho para que Emma apareciera en la puerta.

Ella entró como siempre lo hacía, con seguridad, postura elegante, casi confiante de más.

—¿Usted quería hablar conmigo?

Yo hice un gesto para que ella se sentara.

Ella percibió inmediatamente el sobre sobre la mesa.

—¿Qué es eso?

Yo empujé la carta en dirección a ella.

—Tu despido.

Ella frunció el ceño.

—¿Despido?

Respiré hondo.

—Después de lo que sucedió algunas noches atrás, no hay condiciones de que continuemos trabajando juntos.

El silencio cayó entre nosotros por algunos segundos.

—Y tampoco hay condiciones de que continúes trabajando en mi empresa.

Ella me miró con incredulidad.

—Pensé incluso en transferirla a una de mis otras filiales —continué—, pero eso también generaría constreñimiento para mi esposa.

Emma se recostó en la silla.

—¿Su esposa?

—Elise ya sabe de todo.

Ella abrió levemente los ojos.

—¿Cómo así que ella sabe?

Respiré hondo.

—El día en que fuiste hasta mi casa a visitarla y a conocer a mi hijo… ella se dio cuenta.

Hice una pausa.

—El color del lápiz labial que usas.

—El perfume.

Continué mirando directamente hacia ella.

—Era el mismo perfume que estaba en mi ropa cuando volví del viaje.

Emma permaneció en silencio.

—Y yo no sé —continué— si aquella marca de lápiz labial fue un descuido… o si hiciste aquello de propósito.

Ella arqueó una ceja.

—¿Está insinuando qué?

—Estoy diciendo apenas lo que sucedió.

Respiré hondo antes de continuar.

—En aquel día de la reunión, estabas usando tu perfume bien fuerte.

—Las otras directoras se despidieron de todos con dos besos en el rostro, como es de costumbre. Tú también hiciste eso.

Paré por un segundo.

—Pero conmigo también me abrazaste.

La expresión de ella se endureció.

—Elise sintió el olor del perfume.

Bajé los ojos por un instante.

—Y yo le conté a ella lo que sucedió entre nosotros.

Ella quedó inmóvil.

—Yo le pedí a ella una chance para salvar mi matrimonio.

Levanté nuevamente los ojos.

—Por eso no hay más condiciones de que continúes aquí.

Empujé el sobre en dirección a ella.

—Te estoy entregando una carta de recomendación.

Ella tomó el sobre lentamente.

—Ya conversé con un amigo mío, que es empresario. Él necesita de alguien en su área.

Continué:

—Vas a ganar el mismo salario.

Mi voz quedó firme.

—Pero yo necesito que hagas una cosa.

Ella me miró.

—No me busques más.

—No busques a Elise.

—Y olvida lo que sucedió aquella noche.

Emma quedó algunos segundos en silencio. Después soltó una pequeña risa irónica.

—¿En serio que estás haciendo esto?

Ella se inclinó levemente sobre la mesa.

—Nosotros podríamos continuar lo que comenzamos aquella noche… sin que Elise supiera.

Los ojos de ella tenían un brillo provocador.

—Por lo visto no sabes hacer nada mismo.

Yo fruncí el ceño.

—¿Cómo así?

Ella sonrió con sarcasmo.

—Como todo gran empresario.

Ella cruzó los brazos.

—Todo gran empresario tiene una amante.

Respiré hondo.

—Yo no nací para tener amante.

Mi voz salió firme.

—Yo amo a mi esposa.

Continué:

—El error que yo cometí en pasar aquella noche contigo… yo no lo voy a colocar apenas en la cuenta de la bebida.

Pasé la mano en la nuca.

—Yo estaba borracho, sí.

—Pero eso no apaga mi culpa.

Levanté los ojos nuevamente.

—Y yo no me perdono por eso.

Respiré hondo.

—Yo quiero salvar mi matrimonio.

Emma quedó mirando para mí por algunos segundos.

Después se levantó.

Tomó la bolsa.

Antes de salir, se volteó en la puerta.

—Espero que no te arrepientas de lo que estás haciendo.

Yo mantuve la mirada firme.

—No me voy a arrepentir.

Ella me observó por un segundo, como si intentara descifrar algo en mí. Después salió de la sala.

La puerta se cerró.

Y el silencio volvió.

Yo pasé la mano por el rostro.

—Dios mío… ¿qué fue lo que hice?

El recuerdo de las palabras del padre de Elise volvió a mi mente.

Tal vez él estuviera en lo cierto.

Tal vez Emma hubiera armado todo aquello.

Tomé el teléfono y llamé a mi suegro.

Él atendió casi inmediatamente.

—¿Daniel?

—Yo la despedí.

Del otro lado de la línea hubo un breve silencio.

—Pero…

Respiré hondo.

—Yo estoy comenzando a desconfiar que el señor estaba en lo cierto.

—Tal vez Emma haya armado todo aquello.

Él respondió con calma.

—Tú conocías a los suegros de ella.

—Tú eras amigo de Ralph desde la adolescencia.

Continué:

—Yo voy hasta ellos.

—Voy a preguntar lo que realmente sucedió.

Respiré hondo.

—Porque hace un año Ralph estaba bien.

—De repente él muere.

Mi voz quedó más baja.

—El cuerpo de él nunca apareció.

—El entierro fue hecho sin el cuerpo presente.

Hice una pausa.

—Y la hija de ellos… Rafaela… está con los abuelos paternos.

—¿Por qué no quedó con la madre?

Del otro lado de la línea él respondió:

—Porque tú eres un empresario, Daniel.

—Y empresarios necesitan aprender a divisar más allá de lo que está en la superficie.

Él continuó:

—Ni siempre quien te sonríe es tu amigo.

—Muchas veces el hombre que te da una palmada en tu hombro… es el mismo que clava un puñal en tu espalda.

Respiré hondo.

—Es exactamente eso lo que voy a hacer.

Miré para el teléfono en mi mano.

—Voy a llamar al padre de Ralph.

—Él está administrando la empresa ahora.

Mi voz quedó firme.

—Y voy a descubrir lo que realmente sucedió.

1
Diana Quintero
Yo creo que ese hombre es Ralph 🤔🤔
Oraida Rodriguez
Es una zorra malvada, muy mala la condenada. que la atrapen y la metan a la cárcel
Lydia Beltran Beltran
quien es tadeus?
Lydia Beltran Beltran
cambie el chip y se acabo el problema, ya le había dado una oportunidad y ahora va en retroceso.
Lydia Beltran Beltran
y esto que fue? no entendí nada
Gloria Galvan
Y ya ni se supone nada de los demás personajes, que pasó con su amigo y la brasileña y su mamá y su hijo si lograron salir de su país ☺️
Emiux Emiux
No jodas 🙈 como que recordó los buenos momentos? 🤯
Así o más pend… jo
Emiux Emiux
Coincido con las demás lectoras
- si esto es una traducción, es mala. Hay palabras que ni siquiera conozco (soy demás México)
- la redacción es muy mala

Todos estos errores en 1 solo capítulo
🤯🤯🤯🤯 ok espero aguantar
Mercedez Peréz
adi es tiene mas enredo que una trenza repite y buelve. a escribir casi lo mismo con razon es.tan larga veremos mas adelante
Mercedez Peréz
escritora tiene que fijarse repitio el capitulo tiene que fijarde
Maria Refugio
Buenas noches, no entiendo a las personas que critican a los escritores, con los errores de caligrafía, simplemente sigan leyendo o dejen de leer, los buenos lectores entienden 🤭
xioly gonzalez
demasiado interesante tu novela, felicidades y q sigas creando más historias 😘😘
Aida Rodriguez
estas.novelas no me gustan mucho
Ana Marín
recuerden queridas lectoras que Daniel fué quien contrato el detective para buscar al esposo de la zorra de emma
Edith Meraz
Un poco aburrida 😁😁😁😁😁😁😁😭😭😭
Ana Marín
por favor chicas se les olvidó que emma tiene un amante? con él es ella está hablando
Jeaneth López
Malísimo, quedaron huecos en la narración con algunos personajes
Ana Marín
por favor a la lectora que no critique tanto, de lo contrario ponte tú a escribir, ésto no es tan fácil
olga quinteros
realmente entre los errores de palabras ,la mala traducción y los garrafales fallos en cuestiónes médicas arruinaron una buena novela
olga quinteros
no me están gustando tantos errores la testa es la cabeza y no puedes fruncir la cabeza ,lo que se frunce es el ceño ,en todo caso la frente
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