🚩🔞⚠️Tras cinco años de injusto exilio en las heladas estepas del norte, el implacable General Yan Jincheng regresa a la capital con un solo objetivo: vengarse de la dinastía Li. Para salvar a su familia biológica de la ejecución pública, el Segundo Príncipe, Li Xiaowei, acepta un destino humillante: convertirse en el consorte cautivo de su antiguo amor.
En un palacio militar donde el rencor y los secretos dictan las reglas, Xiaowei soportará el dolor de la servidumbre y la crudeza del cautiverio en un silencio frío. Sin embargo, lo que el general ignora es que el príncipe sacrificó su propia reputación para mantenerlo con vida.
¿Podrá el remordimiento de Jincheng sanar un cuerpo y un alma destrozados cuando la verdad salga a la luz en medio de un imperio en cenizas? Una historia BL oscura de traición, redención y amor incondicional.
HAY SUFRIMIENTO. SI NO ESTÁN LISTOS, NO LO LEAN.⚠️🔞🚩
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Juntos
Tres años pasaron desde que las cenizas de la venganza cubrieron por última vez el suelo de la capital. Tres largos años de lunas pacíficas, reconstrucción política y una curación médica meticulosa que transformaron por completo la realidad del Palacio de la Primavera Eterna. El Imperio de la dinastía Li, que alguna vez estuvo al borde de la aniquilación total debido a las intrigas de la corte y la carnicería del ejército del norte, florecía ahora bajo un orden sin precedentes. Los ministros que sobrevivieron a la purga se habían convertido en consejeros dóciles, temblorosos ante la firmeza del trono y conscientes de que la era de las traiciones silenciosas había sido enterrada para siempre en las celdas del subsuelo.
Físicamente, la transformación de Li Xiaowei fue un milagro obrado por la constancia y el respeto. Tras los masajes profundos con aceite de loto salvaje y las miles de agujas de plata de la acupuntura, el daño estructural en los tendones de su cadera y los músculos de la pelvis sanó por completo. El hueso se alineó de forma perfecta, eliminando de manera definitiva la cojera sutil que el médico militar le había diagnosticado.
Ahora, el Emperador caminaba con un paso firme, simétrico y de una elegancia aristocrática implacable que infundía reverencia en cada rincón de la corte. Las túnicas imperiales dorada ya no ocultaban un cuerpo roto ni unas zonas desgarradas por la violencia del pasado; cubrían la anatomía esbelta y fortalecida de un soberano que había recuperado la soberanía absoluta sobre su propia carne.
El trauma y la desconfianza eterna, esas llagas abiertas que dominaron su unión, se habían disuelto bajo el bálsamo de la paciencia de su esposo. Yan Jincheng ya no era la sombra distante y culposa que guardaba los cuatro pasos de distancia reglamentarios. El general había demostrado, día tras día, noche tras noche, que su devoción no era una estrategia de tiranía posesiva, sino un amor puro, limpio de la paranoia que las estepas heladas del norte le habían regalado. Las manos grandes y ásperas del comandante, que alguna vez se hundieron con brutalidad en la carne del joven, se habían convertido en el refugio más seguro de Xiaowei, caricias suaves que adoraban su piel sin dejar marcas moradas ni despertar el pánico del pasado.
En la mañana del equinoccio de primavera, el Salón del Trono de la Armonía Suprema lucía una majestuosidad que borraba cualquier rastro del olor a hierro de la guerra. Las columnas de laca roja brillaban bajo los rayos de un sol cálido, y los ministros de la corte permanecían de rodillas, con la frente pegada al suelo pulido, en el silencio que reflejaba la entrega total del protocolo.
Li Xiaowei presidía la asamblea desde su sitial de oro. Su rostro, libre de las ojeras profundas y la palidez de la fiebre de la servidumbre, reflejaba una paz soberana. Sus ojos, profundos y serenos, miraban al centro del salón.
—Ministros del Imperio —la voz de Xiaowei resonó en todo el recinto, clara, limpia y dotada de una autoridad imperial que dejó mudos a los sabios de la corte—. Durante tres años, esta dinastía ha reconstruido sus cimientos sobre la base de la justicia y la verdad. La estabilidad de nuestras fronteras y la prosperidad de nuestras provincias no habrían sido posibles sin el sacrificio y la lealtad inquebrantable de las tropas que defienden nuestra paz.
El Emperador hizo una ligera seña con su mano derecha, cuyas muñecas ya no lucían los vendajes limpios de las heridas, sino pesados brazaletes de oro con el sello del dragón.
Yan Jincheng avanzó desde el fondo del pasillo central. El general ya no vestía la armadura abollada y sucia de los rebeldes, sino un traje ceremonial de seda negra y brocados de plata que acentuaba la anchura de sus hombros y la rigidez aristocrática de su porte. La cicatriz de su mejilla izquierda, un regalo de los bárbaros que alguna vez causó terror en Xiaowei, ahora se tensaba de forma sutil al dibujar una sonrisa de orgullo incondicional hacia el hombre del trono. Caminó con paso firme, pero al llegar al pie del altar imperial, no se detuvo a los tres pasos de la sumisión de la coronación. Subió los tres escalones de forma pausada y solemne.
El pánico del protocolo que alguna vez dominó a los ministros ante su intervención posesiva se había transformado en una aceptación unánime. Los consejeros sabían que la dinámica de poder entre ambos hombres ya no era la de un prisionero y su captor; era la unión de los dos pilares del imperio.
Xiaowei desenrolló un pergamino dorado, el edicto histórico más importante de su reinado, y leyó las palabras con una firmeza que pareció congelar el aire del salón:
—Por decreto real y bajo el testimonio de los dioses de esta corte, promulgo que el Comandante Supremo Yan Jincheng queda nombrado formalmente como el único co-gobernante y Compañero Imperial Perpetuo de este imperio. Su palabra llevará el sello del dragón, su lealtad protegerá mi lecho y su acero comandará las armas de la dinastía. Quien ose cuestionar su estatus o levantar sospechas sobre la legitimidad de nuestra unión, será considerado un traidor a la patria y pagará su deuda ante la plaza pública. La dinastía Li y el Ejército del Norte son, a partir de hoy, una sola carne y una sola corona.
Jincheng dobló una rodilla de forma ceremoniosa ante el sitial, pero Xiaowei extendió su mano de inmediato, entrelazando sus dedos con los del general para obligarlo a incorporarse y sentarse a su lado en el trono doble de oro. Los ministros postraron sus cuerpos una vez más, entonando un cántico de larga vida para los dos soberanos que resonó en todas las esquinas de la capital.
La entrega del edicto selló la estabilidad política del Imperio, transformándolo en un imperio de jade y luz.
Al caer la tarde, los aposentos imperiales y el bullicio de la corte quedaron atrás. Los dos gobernantes se retiraron hacia el jardín privado del dragón, el mismo rincón de sauces llorones y estanques de loto que tres años atrás había sido el escenario de su primer beso verdadero y el fin de los traumas de Xiaowei.
El aire de la primavera era suave, cargado de la fragancia de los crisantemos y los jazmines que florecían con fuerza. Los sauces mecían sus ramas verdes sobre el agua cristalina, donde los pétalos flotaban en una danza pacífica.
Xiaowei caminaba al lado de Jincheng sobre la grava del sendero, con un paso perfectamente coordinado y seguro. Ya no vestía las ropas oficiales; llevaba una túnica sencilla de seda celeste inmaculada que recordaba a la pureza del joven que Jincheng había amado en el jardín de las promesas muertas. El general caminaba a su lado, manteniendo su brazo derecho rodeando la cintura de Xiaowei con una delicadeza infinita, sintiendo la firmeza y la calidez del cuerpo del monarca contra el suyo.
Se detuvieron en el centro del puente de piedra tallada que cruzaba el estanque. Jincheng metió la mano en su túnica interior y sacó un pequeño objeto que había guardado con un celo sagrado durante los últimos años: los cuatro fragmentos del amuleto de jade blanco. Sin embargo, el jade ya no estaba roto. El general se había tomado el tiempo de acudir con el mejor artesano del imperio para unir las piezas mediante la técnica del oro fundido, rellenando las comisuras y las grietas con hilos de oro brillante que unían el tallado original con una firmeza indestructible.
—Lo reparé —susurró Jincheng, colocando el amuleto unido sobre la palma de la mano de su esposo. Su voz, suave, limpia y carente de toda la crueldad del pasado, vibró con una emoción desgarradora—. Las grietas siguen ahí, como las marcas de nuestra historia, pero el oro las hace más fuertes. Ya no hay deudas de sangre entre nosotros.
Xiaowei tomó el amuleto de jade y oro, mirándolo bajo la luz dorada del atardecer que teñía el horizonte de un color púrpura y pacífico. Una sonrisa pura, la misma sonrisa que Jincheng creía haber enterrado en la nieve, iluminó el rostro del Emperador. Levantó los ojos hacia su esposo, un amor incondicional que había sobrevivido a la tormenta de la traición y a la crudeza de los maltratos.
—Nuestra historia nació de las cenizas —dijo Xiaowei, con una melodía suave que borró los fantasmas del campamento —. Pero las cenizas vuelan con el viento de la primavera, y el jade permanece. No hay nada que perdonar. Estamos juntos, y este imperio finalmente ha encontrado su amanecer.
Xiaowei inclinó el rostro y buscó los labios del general de forma voluntaria. El beso que compartieron sobre el puente de piedra fue el sello de su redención: un roce largo, cálido y sumamente tierno que unió sus almas libres de mentiras, de deudas políticas y del peso del pasado. Jincheng lo estrechó contra su pecho con una fuerza que ya no pretendía castigar ni poseer por la fuerza, sino proteger la existencia del único ser que alguna vez había adorado.
El sol terminó de ocultarse tras las montañas, dejando al Palacio de la Primavera Eterna sumergido en una paz absoluta. El arrepentimiento de un general ciego y el sacrificio silencioso de un príncipe de jade podían reescribir un destino de crueldad, transformando el dolor de la carne herida en el nacimiento de una dinastía eterna gobernada por el amor, la paciencia y el respeto mutuo en el Trono de la Luz.
Fin.
⚠️✨️Mis hermosxs, llegamos al final de esta historia. No es el final que algunos esperaban, pero que le vamos a hacer, no todo puede terminar en tragedia ¿o si?🫣🤔
Estamos cargados de ideas para dark romance y también cosas tan románticas que les daría diabetes. Dejen sus comentarios y sobretodo sus estrellas😉😁
HAY UN EXTRA A CONTINUACIÓN 😅
Nos vemos, mis bebés.✨️⚠️