Una apuesta. Un engaño. Un precio imposible de olvidar.
Porque hay decisiones que cambian la vida para siempre.
NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 16 Siete años para renacer de verdad
Siete años parecen un parpadeo para quien los mira desde afuera, pero para mí fueron toda una existencia entera.
Fueron el tiempo exacto que necesité para borrar cada rastro de la chica que se escondía, para sanar cada herida y para aprender que yo no tenía que esperar a que nadie me amara para sentirme valiosa.
Cada mañana al despertar y escuchar la risa cristalina de Leylany recorriendo la casa, o verla correr hacia mí con su cabello color chocolate brillando bajo la luz del sol y mis mismos ojos grises grandes y curiosos, entendía que todo el dolor que sufrí tuvo un propósito:
traerme hasta aquí, hasta este amor limpio y verdadero que nada ni nadie podría manchar jamás.
Ella fue mi fuerza cuando no tenía aliento, mi consuelo cuando los recuerdos volvían y la razón por la que decidí que nadie volvería a verme inclinar la cabeza.
Poco a poco empecé a cuidarme no por impresionar a nadie, sino por respeto a mí misma.
Dejé de ver mi cuerpo como algo de lo que debía avergonzarme y empecé a tratarlo con cariño y dignidad.
Comencé a cuidar mi salud, a moverme con seguridad, a vestirme con elegancia y a levantar la mirada sabiendo que tenía tanto valor como cualquier otra persona.
Lo que al principio fueron pequeños pasos, con el tiempo se convirtieron en mi nueva forma de ser:
desaparecieron los miedos, las dudas y esa voz que siempre me decía que no era suficiente.
Cuando me miraba al espejo ya no veía a la chica a la que todos se burlaban:
veía a Renata.
Una mujer elegante, segura, inteligente, con una luz propia que llamaba la atención a donde quiera que iba.
Había transformado mi dolor en fortaleza y mi tristeza en dignidad.
Estudié con dedicación, construí mi propio camino, hice amistades sinceras que me quisieron por quien soy y me rodeé de gente que me enseñó lo que es el cariño real.
A veces, en los momentos de silencio, mi mente viajaba de regreso a Chile, me preguntaba si Leonardo seguía perdido en su culpa o si algún día había llegado a entender el daño que hizo, pero no me quedaba allí mucho tiempo.
Mi vida ya no tenía espacio para él.
Yo había pasado de ser un premio en un juego a ser la dueña absoluta de mi destino.
Leylany crecía sana, feliz y llena de amor; nunca le faltó nada, y mucho menos la certeza de que era lo más importante del mundo para mí.
Siete años fueron suficientes para cambiarlo todo:
para que el nombre de Valentina quedara guardado en el pasado y Renata surgiera con toda su fuerza, para que las cicatrices dejaran de doler y se convirtieran en mi historia, y para que estuviera lista para cualquier cosa que viniera.
No lo sabía aún, pero el tiempo de la distancia se estaba agotando.
Pronto volveríamos al lugar donde todo se rompió, pero esta vez no volvería asustada ni con el corazón en la mano.
Volvería invencible.
Y él tendría que aprender que esta vez, ya no tenía nada que ofrecerme que yo no tuviera ya.