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El Amor Eterno Del Rey Vampiro

El Amor Eterno Del Rey Vampiro

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Amor en la guerra / Fantasía épica / Salvando al mundo
Popularitas:10.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Gloria Escober

**Una promesa sellada con sangre y eternidad.**

Tras la traición de su prometido, Cecil intenta concentrarse en lo único que siempre le ha dado sentido a su vida: la medicina. Como parte de una comisión médica de Oxford, viaja al reino de Kratos, sin imaginar que aquel viaje cambiará su destino para siempre.

Desde su llegada, extraños sueños y recuerdos que no le pertenecen comienzan a atormentarla. Al mismo tiempo, se siente inexplicablemente atraída por el rey Azharel, un hombre tan poderoso como enigmático, cuyos ojos parecen guardar el dolor de siglos enteros.

Lo que Cecil ignora es que su historia con Azharel comenzó mil años atrás, cuando él era un príncipe vampiro que renunció a todo por amor. Separados por la tragedia y la muerte, una promesa sellada con sangre y eternidad los mantuvo unidos a través del tiempo.

Ahora, mientras los secretos del pasado resurgen y antiguos peligros vuelven a despertar, Cecil deberá descubrir quién fue realmente y por qué el rey vampiro la mira como si hubiera esperado mil años para volver a verla.

Una apasionante historia de amor, destino y reencarnación, donde ni siquiera la muerte puede romper los lazos de un amor eterno.

NovelToon tiene autorización de Gloria Escober para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Necesitan una vida sin pecado.

Después de regresar de la torre del príncipe, Merida caminó en silencio hasta la torre donde dormían las jóvenes brujas.

La madrugada era fría y apenas comenzaban a escucharse los primeros cantos de las aves.

Mi Lord seguía profundamente dormido entre sus brazos.

Al entrar en su habitación, cerró la puerta con cuidado para no despertar a nadie.

Se acercó a la cama y dejó con delicadeza al pequeño león sobre las mantas.

El cachorro apenas abrió un ojo.

Bostezó.

Luego, sin siquiera despertarse por completo, caminó torpemente hasta Merida, que acababa de acostarse.

Con toda la confianza del mundo, trepó sobre ella, dio un par de vueltas buscando la posición perfecta y terminó acomodándose sobre su pecho.

—Grrr...

Fue el único sonido que hizo antes de volver a quedarse profundamente dormido.

Merida sonrió.

Con una mano comenzó a acariciar lentamente el suave pelaje blanco del cachorro.

Con la otra llevó sus dedos hasta sus propios labios.

Los rozó apenas.

Su respiración se hizo más lenta.

Recordó aquellos besos.

La forma en que Azharel la había sujetado por la cintura.

El calor que sintió cuando él la acercó a su cuerpo.

La intensidad con la que la miraba.

Y, sobre todo...

Aquellas palabras.

"¿Aceptarías convertirte en mi esposa?"

Merida cerró lentamente los ojos.

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

No entendía qué le estaba sucediendo.

Nunca antes un hombre la había hecho sentir así.

No era miedo.

No era vergüenza.

Era algo completamente distinto.

Algo que nacía muy dentro de ella.

Algo cálido.

Como una pequeña llama que no quemaba, pero que poco a poco se extendía por todo su cuerpo.

—¿Qué me está pasando...?

Susurró en voz baja.

Mi Lord movió una de sus orejas al escucharla, pero siguió profundamente dormido sobre su pecho.

Merida volvió a acariciarlo.

Sin darse cuenta, una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

Sin embargo, esa misma sonrisa desapareció casi al instante.

Porque sabía que enamorarse del príncipe vampiro era imposible.

Él pertenecía a un mundo.

Ella a otro.

Y aun así...

No podía dejar de pensar en él.

________________________________________

Muy lejos de las torres de las brujas...

En el reino humano de Oferia.

El rey Agust permanecía de pie frente a Melisandre.

Las llamas de las velas iluminaban la enorme sala donde descansaban los gigantescos huevos de dragón.

El silencio era absoluto.

Hasta que Melisandre habló.

—Cuando los dragones nazcan, necesitarán alimentarse para crecer.

El rey la observó.

—¿Qué clase de alimento?

Melisandre sonrió con tranquilidad.

—No puede ser comida común.

Su poder proviene de los sacrificios humanos.

Mientras más pura sea el alma que consuman, más rápido crecerán.

Agust frunció el ceño.

—¿Qué estás diciendo?

Melisandre caminó lentamente hasta quedar frente a él.

Le tomó una mano.

—Necesitan una vida sin pecado.

Una existencia completamente pura.

Una vida creada con la misma magia con la que ellos fueron concebidos.

Guardó unos segundos de silencio.

Luego dijo con absoluta serenidad.

—Un hijo.

Nuestro hijo.

Cuando nazca...

Lo entregaremos a las crías para que se alimenten de él.

El rostro del rey perdió todo color.

Retrocedió un paso.

—¡No!

Su voz retumbó por toda la sala.

—Una cosa es sacrificar criminales...

O personas que jamás conoceré.

¡Pero un niño!

¡Mi propio hijo!

La miró horrorizado.

—Esto iba a servir para liberar a los humanos de los monstruos...

No para convertirnos en uno de ellos.

Melisandre no perdió la calma.

Su expresión permaneció serena.

—Te entiendo, amor.

Pero ya te lo dije.

La paz siempre exige sacrificios.

El rey negó lentamente con la cabeza.

—¿Tú podrías hacerlo?

La miró fijamente.

—¿Podrías entregar al hijo que llevarías nueve meses en tu vientre?

—¿Podrías verlo morir para alimentar a esas criaturas?

Melisandre respondió sin la menor vacilación.

—Sí.

Agust sintió un escalofrío.

Ella continuó hablando con la misma tranquilidad.

—Hace muchos años quise realizar un antiguo ritual de sangre para obtener un poder absoluto.

Para completarlo necesitaba ofrecer al dios oscuro un sacrificio de mi propia sangre.

Un hijo.

Me embaracé de un humano.

Al principio, mi hermana creyó que solo había sido una aventura.

Pero meses después descubrió mis verdaderas intenciones.

Intentó detenerme.

Luchamos.

Resulté gravemente herida.

Y entré en trabajo de parto antes de tiempo.

El rey la escuchaba en silencio.

—Después me desmayé.

Cuando desperté...

Me dijeron que el niño había nacido muerto.

Mi hermana me expulsó de las torres.

Agust la observó.

—¿Y qué hicieron con el niño?

Melisandre se encogió ligeramente de hombros.

—Lo dejé allí.

Supuse que ellas lo enterrarían.

El rey permaneció callado.

Entonces Melisandre volvió a acercarse.

Le acarició el rostro.

Y dijo con una frialdad que helaba el alma.

—Los hijos solo tienen dos propósitos.

Prolongar nuestro legado...

O servir a nuestros planes.

Pueden convertirse en herederos.

O en peones.

Lo importante...

Es que sean útiles.

El silencio volvió a apoderarse de la sala.

Por primera vez, Agust sintió un miedo profundo.

No hacia los dragones.

Sino hacia la mujer que tenía frente a él.

Aquella mañana, el príncipe Azharel había salido temprano de las torres para reunirse con algunos de sus hombres. Merida, al enterarse de que no estaría durante varias horas, decidió aprovechar el tiempo para despejar su mente.

Antes de salir dejó a Mi Lord en la torre.

El pequeño cachorro era demasiado travieso. Seguramente pasaría la mañana corriendo por los pasillos, robando bollitos de pan de la cocina o jugando con las jóvenes brujas. Lo último que quería era que volviera a perderse.

Con las manos entrelazadas detrás de la espalda comenzó a caminar por los senderos del bosque.

La suave brisa movía su largo cabello y hacía bailar el borde de su vestido. El canto de los pájaros y el murmullo de los árboles hacían del bosque un lugar tranquilo.

Pero la mente de Merida estaba lejos de allí.

No dejaba de recordar los besos del príncipe.

Su propuesta de matrimonio.

Y la manera en que la había mirado aquella madrugada.

Sin darse cuenta, caminó cada vez más profundo entre los árboles.

Cuando finalmente levantó la vista, ya no reconocía el sendero.

—Creo... que me alejé demasiado.

Se dio la vuelta con intención de regresar.

De pronto, una mano cubrió su boca desde atrás.

Los ojos de Merida se abrieron de par en par.

Sin perder un segundo llevó una mano hasta la pequeña daga escondida en su cintura.

La desenvainó con rapidez y la hundió en el abdomen de quien la sujetaba.

El desconocido soltó un leve quejido.

Merida logró soltarse y dio varios pasos hacia atrás.

Al levantar la vista quedó completamente inmóvil.

—¿Príncipe...?

Frente a ella estaba Azharel.

Él sonrió mientras sacaba lentamente la daga de su abdomen.

Ante los ojos de Merida, la herida comenzó a cerrarse poco a poco, hasta desaparecer por completo.

Ella soltó un largo suspiro de alivio.

Luego frunció el ceño.

—¡¿Qué hace, príncipe?!

Azharel observó la daga en su mano.

—Debo admitir que tiene muy buena puntería.

Merida cruzó los brazos.

—¡Pude haberlo matado!

Él soltó una pequeña risa.

—Difícilmente.

Le devolvió la daga tomándola por el mango.

—Venía regresando cuando la vi caminar sola hacia el bosque.

No debería estar aquí sin compañía.

Podrían lastimarla.

Merida guardó la daga nuevamente en su cintura.

—Este bosque pertenece a las brujas.

Ningún bandido se atrevería a entrar.

Después lo miró fijamente.

—Solo usted.

Azharel dejó escapar otra sonrisa.

—Aun así...

No debería caminar sola, mi lady.

Merida negó con la cabeza.

—El único que podría hacerme daño en este bosque...

es usted, príncipe.

Él llevó una mano hasta su mandíbula.

—Lo intenté una vez.

Pero usted me recibió con una piedra en los dientes.

Todavía me duele.

Merida no pudo evitar reír.

—Ahora sabe a qué atenerse.

—Sí.

Pero debo reconocer que sus besos fueron una excelente medicina.

La sonrisa desapareció lentamente del rostro de Merida.

Sus mejillas comenzaron a teñirse de rojo.

—Príncipe...

Eso no debe volver a repetirse.

Azharel inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Por qué?

—Porque pensarán que soy una mujer fácil.

Y aunque usted no lo crea...

no lo soy.

La expresión del príncipe se volvió completamente seria.

—Jamás he pensado eso de usted.

Merida levantó lentamente la vista.

Él continuó.

—¿Ha pensado en mi propuesta?

Ella parpadeó.

—¿Cuál?

—Ser mi esposa.

Merida guardó silencio unos segundos.

Después respondió con sinceridad.

—Nos acabamos de conocer.

Soy una humana.

Usted es un príncipe vampiro.

No tenemos futuro.

Respiró profundamente.

—No voy a mentirle.

Usted me atrae.

Mucho.

Pero eso no significa que sea amor.

Azharel sonrió con una tristeza apenas perceptible.

—Aún.

Merida lo observó confundida.

Él dio un paso hacia ella.

—Porque yo sí la amo.

Ella abrió los ojos.

—¿Cómo puede decir eso?

Apenas me conoce.

El príncipe permaneció unos instantes en silencio antes de responder.

—Los vampiros originales no somos iguales a los humanos.

Cuando encontramos a nuestra pareja...

simplemente lo sabemos.

No es una decisión.

No es un capricho.

Es algo que ocurre una sola vez en nuestra existencia.

Merida escuchaba atentamente.

—Mi padre también encontró a la suya.

—¿Entonces ella también se enamoró de él a primera vista? —preguntó Merida con curiosidad.

Azharel permaneció callado durante unos segundos.

Después desvió la mirada hacia los árboles.

—No.

Solo respondió esa palabra.

Luego respiró profundamente.

—Aprendí hace mucho que el destino puede decirte quién es tu pareja...

pero jamás puede obligar a esa persona a amarte.

Volvió a mirarla.

Sus ojos rojos ya no reflejaban orgullo.

Solo una profunda sinceridad.

—Por eso jamás la obligaré a permanecer a mi lado.

No la retendré.

No le quitaré la vida que conoce.

No deseo una reina que permanezca conmigo por obligación.

Quiero ganarme su confianza.

Su amistad.

Y, si algún día es posible...

su amor.

Merida sintió que aquellas palabras nacían del fondo de su corazón.

Azharel dio un paso más.

Quedó frente a ella.

—Pero también quiero pedirle algo.

Merida lo miró en silencio.

—Si algún día descubre que su corazón pertenece a otro hombre...

yo mismo me apartaré de su camino.

No lucharé contra su felicidad.

Merida bajó lentamente la mirada.

Su corazón latía con fuerza.

Nunca antes un hombre le había hablado de esa manera.

No sabía qué responder.

Después de unos segundos levantó nuevamente la vista.

—Príncipe...

No sé qué sentir.

Todo esto es demasiado rápido.

Apenas nos conocemos.

Azharel sonrió con suavidad.

—Lo sé.

Y esperaré el tiempo que sea necesario.

Porque, aunque usted todavía no pueda creerlo...

para mí...

ya es la única mujer que existe.

El viento volvió a recorrer el bosque.

Merida permaneció inmóvil, sin apartar la mirada de aquellos ojos color sangre.

Y, por primera vez desde que conoció al príncipe vampiro, sintió que el miedo comenzaba a desaparecer... dejando espacio a algo mucho más peligroso.

La esperanza

Se me repitieron unos capítulos tendré cuidado para la próxima vez

1
Doris Angelica Pinzón Avila
osea que My Lord en realidad es la mascota de Mérida n su primera vida, y cuando ellos se casan Mérida se lleva al León con ellos, por eso My Lord vive con el rey Azharel y viene a rescatar a Cecil
Doris Angelica Pinzón Avila
su primer encuentro no fue muy bueno que digamos pues Azharel la quería atacar para tomar su sangre y ella descubrió que era un vampiro y no lo iba a ayudar
Elizabeth Delvicier
Tranquila escritora se comprende el entusiasmo
Elizabeth Delvicier
tengo una duda el 👑 vampiro y su 👑Aurora solo tenían un hijo y en entonces quien es la madre de Morgana
jessica jh
mas capitulos👏
Elizabeth Delvicier
y todo comenzó x una niña perdida buscando un 🐉 y un príncipe que buscaba una alianza sin saber que la 🧹 y los 🐺 tenían el mismo plan matar al 👑🦇 y esté en el 🌳🌳🌲 nunca pensó que encontraría el ❤️
Elizabeth Delvicier
no sé podía confiar en nadie esas brujas cochinas prepararon la flecha
Limaesfra🍾🥂🌟
mi lord que traidor 🤣🤣🤣🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
no te preocupes la historia esta impactante💞💞💞
Adriana Trejo
esta melisandre maneja al rey a su antojo 😡
y el no cae en cuenta como es manipulado por ella , ciego por no querer ser menos en un mundo donde las bestias tienen poder y eso le va a jugar en contra 🤔
Alexandra Ortiz Posada
De verdad que los humanos se estaban llevando la peor parte
Nata Mazó
🤣🤣🤣🤣🤣 el dirá es tu problema no el mío yo siempre protesto y griii y nada 🤣🤣🤣 ahora arregleselas 🫣🫣
Limaesfra🍾🥂🌟
todo un minino heroico grrrr😋😋
Limaesfra🍾🥂🌟
cuida a Merida 🦁x el 🦇quiere comer a la nena🤣🤣🤣🤣
Cecilia castro zeledon
asi como se relata la historia entiendo al rey completamente la verdad lo apoyo ya que los otros se pasan de salvaje pero desafortunadamente no salio como se espero
Edith Leyva
así es, fue pura manipulación de la bruja para obtener el hijo del rey😡😡😡
Kim Nava
seguro ella es cimpable
y el rey segado por el dolor tomando malas decisiones😡😡
Nata Mazó
😂😂😂😂 a penas se viene acordar de mi Lord
Limaesfra🍾🥂🌟
Gracias por escribir tan buenas historias
Viviana Mosquera
Muy buena,.espectacular ¡a la espera de más capitulos¡
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