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Cuando La Luna Vuelva A Recordarme

Cuando La Luna Vuelva A Recordarme

Status: En proceso
Genre:Regreso a la infancia / Reencarnación / Mundo de fantasía
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

En un reino donde las leyendas nunca mueren, una joven noble comienza a tener sueños con una vida que no recuerda y una tragedia que aún no ha ocurrido. Mientras la sombra de una antigua profecía vuelve a extenderse sobre el imperio, su destino se entrelaza con el del príncipe heredero, un hombre marcado para morir antes de reclamar el trono.

Cada recuerdo la acerca a una verdad capaz de cambiar el curso de la historia, pero también despierta a quienes han esperado siglos para impedir que el pasado se repita. En un mundo donde nadie es completamente inocente y cada decisión tiene un precio, proteger al príncipe podría significar condenarse a sí misma una vez más.

Porque algunas promesas sobreviven a la muerte... y hay destinos de los que ni siquiera una nueva vida puede escapar.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 20— Nos volveremos a encontrar.

Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.

Mi nombre acababa de salir de los labios de una niña a la que jamás había visto, di un paso hacia atrás casi por instinto. Cassian volvió a colocarse delante de mí con rapidez.

—¿Cómo sabes su nombre?

La niña lo observó durante unos segundos, no respondió, solo sonrió con una tristeza tan profunda que hizo que mi pecho se sintiera extraño.

Mi padre avanzó lentamente hasta quedar entre nosotros. Su voz conservaba la calma, pero podía notar la firmeza con la que hablaba cuando debía proteger a alguien.

—Pequeña, ¿cómo te llamas?

Ella bajó la cabeza. El viento comenzó a mover su largo cabello.

—Ya no lo recuerdo...

Nadie dijo nada. La respuesta nos dejó completamente desconcertados.

—¿Cómo que no lo recuerdas? —preguntó Cassian, frunciendo el ceño.

—Hace mucho... que nadie me llama por mi nombre.

Mi padre intercambió una mirada con Thomas. Era evidente que intentaba averiguar si aquella niña estaba desorientada o había sufrido algún golpe.

—¿Dónde está tu familia?

La pequeña levantó lentamente la vista hacia el cielo. La luz del sol atravesaba las ramas de los árboles, formando pequeñas manchas doradas sobre su rostro.

—Muy lejos...

—¿En qué pueblo viven?

Ella negó despacio.

—No... mucho más lejos.

No entendía sus respuestas. Parecía contestar a las preguntas, pero al mismo tiempo no lo hacía. Como si hablara de algo completamente distinto. Mi padre respiró hondo.

—Está bien. No vamos a hacerte daño. Puedes venir con nosotros. Te llevaremos al pueblo más cercano y allí encontraremos a tu familia.

La niña permaneció inmóvil, después negó suavemente.

—No puedo salir del bosque.

Aquellas palabras hicieron que Alaric cerrara los ojos con fuerza, como si hubiera esperado escucharlas.

—Lo sabía...

Murmuró.

—Lo sabía...

Mi padre se volvió hacia él.

—Alaric.

El anciano tardó unos segundos en responder. Cuando abrió los ojos, había una enorme preocupación en ellos.

—Mi señor... debemos marcharnos.

Mi padre frunció el ceño.

—¿Dejar aquí a una niña sola?

—No es una niña cualquiera.

El silencio volvió a caer sobre todos. Thomas observó alternativamente a la pequeña y a Alaric.

—¿La conoce?

—No.

—Entonces, ¿cómo sabe eso?

Alaric guardó silencio, apreté con fuerza el colgante de mi madre, no entendía nada, pero una parte de mí sentía pena por aquella niña. Parecía tan sola... Tan triste... Que me costaba creer que pudiera ser peligrosa.

Me armé de valor y di un paso hacia delante.

—¿Tienes hambre?

Todos me miraron, la niña también. Asentí con una pequeña sonrisa.

—Beatrice hizo muchos pastelillos.

Cassian soltó una risa nerviosa.

—Claro... tú siempre piensas en comida.

—No.

Negué rápidamente.

—Solo... si yo estuviera perdida, tendría hambre.

Durante unos segundos nadie habló, entonces ocurrió algo inesperado, la niña sonrió, fue una sonrisa pequeña, muy pequeña, pero completamente distinta a todas las anteriores. Por primera vez parecía la sonrisa de una niña.

—Gracias.

Susurró.

—Hace mucho que nadie me ofrece comida.

Corrí hasta la cesta que Beatrice había dejado sobre una roca, tomé uno de los pastelillos con muchísimo cuidado, Beatrice abrió la boca para decir algo, pero terminó sonriendo.

—Ve.

Regresé despacio, al llegar frente a la niña, extendí la mano.

—Toma.

Ella observó el pastelillo, después levantó la vista hacia mí, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, no entendía por qué.

—¿He hecho algo malo?

Pregunté preocupada, la niña negó rápidamente.

—No...

Su voz se quebró.

—Es solo que...

Guardó silencio unos segundos.

—Ella también hacía eso.

Fruncí el ceño.

—¿Quién?

La niña levantó lentamente la mano, con una enorme delicadeza acarició apenas el colgante que llevaba sobre el pecho, ni siquiera llegó a tocarlo, sus dedos se detuvieron a pocos centímetros.

—La dueña de esa estrella.

Mi respiración se detuvo.

—¿Mi mamá?

La pequeña cerró los ojos, una única lágrima resbaló por su mejilla.

—Sí...

El bosque entero pareció quedarse inmóvil.

Mi padre dio un paso al frente, su expresión había cambiado por completo.

—¿Cómo conoces a mi esposa?

La niña abrió los ojos, miró a mi padre durante unos largos segundos, había un inmenso respeto en su mirada.

—Ella fue muy bondadosa conmigo.

Mi padre tragó saliva.

—Eso es imposible.

—¿Por qué?

—Porque mi esposa murió hace seis años.

La niña sonrió con una inmensa tristeza.

—Lo sé.

Sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo, no solo yo, vi cómo Cassian apretaba los puños, Thomas observaba fijamente a la pequeña. Los soldados comenzaban a persignarse discretamente. Y Alaric... Alaric parecía al borde del desmayo.

La niña bajó la vista.

—Lamento mucho no haber podido despedirme de ella.

Aquellas palabras hicieron que incluso mi padre perdiera, por primera vez desde que podía recordar, la seguridad que siempre transmitía, nadie sabía qué decir, yo tampoco.

Solo podía mirar a aquella extraña niña. Porque, por alguna razón... En el fondo de mi corazón sentía que no estaba mintiendo y fue entonces cuando un fuerte viento atravesó el bosque, las hojas comenzaron a girar a nuestro alrededor.

Los caballos relincharon con desesperación,los soldados sujetaron las riendas, cerré los ojos para protegerme del polvo, todo ocurrió en apenas unos segundos, cuando el viento cesó... Abrí los ojos.

La niña había desaparecido, no había huellas, no había ramas rotas, no había absolutamente nadie frente a mí.

Solo el pequeño pastelillo que le había ofrecido descansaba intacto sobre la hierba, como si jamás hubiera habido una niña allí y, en ese mismo instante, una voz suave, casi imperceptible, susurró muy cerca de mi oído.

—Nos volveremos a encontrar... cuando la luna vuelva a llamarte.

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Afrodita Hada♥️
wow se ve interesante muchas gracias 😊😊🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️
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