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Srta. Mentirosa Y El CEO

Srta. Mentirosa Y El CEO

Status: Terminada
Genre:CEO / Amor-odio / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:8.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Genesis Paz

En una sociedad donde el apellido lo es todo, Zaira Moretti no es nadie. Es la chica que limpia desastres, la que suma centavos para las medicinas de su madre y la que esconde su talento tras pinceles gastados. Alaric Vanguard, por el contrario, es el dueño del tiempo y el orden.

NovelToon tiene autorización de Genesis Paz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: Caminar bajo la lluvia

^^^Zaira^^^

El calor pegajoso de agosto en Queens ha dado paso a un viento helado que anuncia que el 2026 está llegando a su fin. Mi vida ha cambiado, pero mis manos siguen oliendo a aguarrás y mis botas siguen pisando el mismo asfalto de siempre.

—¡Zaira! ¡Ha llegado el correo! —gritó Maya desde la sala.

Abrí el sobre con los dedos manchados de ocre. Era una invitación, pero no de esas estiradas a las que Alaric me llevaba. Era una beca de residencia artística en Florencia, Italia. Tres meses para pintar, aprender y, finalmente, alejarme de los fantasmas de Nueva York.

—Es tu oportunidad, mija —dijo mi madre, Elena, mientras tejía en el sofá. Se veía fuerte, sana. El milagro que la mentira compró ahora era una realidad cotidiana—. Vete. Aquí ya no tienes nada que salvar. Solo te queda vivir.

Miré por la ventana hacia el horizonte, donde los edificios de Manhattan brillaban como joyas lejanas. Florencia. Estaba a un paso de poner un océano de por medio entre mi corazón y el hombre que lo rompió.

^^^Omnisciente^^^

Alaric ya no contaba las acciones de la bolsa al despertar; contaba los meses que habían pasado desde que escuchó la risa de Zaira por última vez. La mansión Vanguard se sentía como un mausoleo. Lady Margaret se había mudado a su casa de campo, dejando a Alaric a solas con sus decisiones.

—Señor Vanguard, la Srta. Moretti ha aceptado la beca en Italia —informó su asistente personal—. Sale en tres días.

Alaric no dijo nada. Se limitó a mirar el cuaderno de Elara Thorne-Valerius que ahora siempre descansaba sobre su escritorio de caoba. Releyó la frase: "La historia se escribe en los momentos en que dejamos de ser un juego de guerra".

Él siempre había tratado su vida como un juego de guerra. Estrategia, contratos, control. Pero Zaira no era una ficha de ajedrez. Era el fuego que le recordaba que estaba vivo.

—Prepare el coche —dijo de repente, levantándose—. Y no el Bentley. El todoterreno.

—¿A dónde vamos, señor?

—A Queens.

^^^Zaira^^^

Faltaban dos días para mi vuelo. Estaba sentada en los peldaños de la entrada de mi edificio, comiendo una porción de pizza fría y mirando cómo los niños jugaban con un hidrante abierto. Ese era mi mundo. Sin máscaras.

Un coche oscuro se detuvo frente a la acera. No era un coche que perteneciera aquí. De la puerta del conductor bajó Alaric. No llevaba traje. Vestía unos jeans oscuros y una camisa de algodón con las mangas remangadas. Se veía... extrañamente normal. Extrañamente humano.

—Te vas —dijo él, deteniéndose al pie de la escalera.

—Vaya, el servicio de inteligencia Vanguard sigue funcionando —le di un mordisco a mi pizza, tratando de que no se me notara el temblor en las manos—. Sí, me voy. Florencia me espera. Dicen que allí los hombres saben apreciar el arte sin necesidad de contratos.

Alaric subió un peldaño. Estaba a mi altura ahora.

—Zaira, he pasado meses intentando encontrar las palabras correctas. He redactado discursos tras discursoshe pensado en buscar algún especialista... pero nada de eso sirve contigo.

—No, Alaric. Nada de eso sirve —me levanté, limpiándome las manos en los jeans—. Me mentiste a la cara cuando dijiste que me cuidarías y luego me dejaste sola en el muelle. Me miraste con asco cuando mi cuerpo gritaba que algo estaba mal. ¿Qué quieres ahora? ¿Un cuadro para tu colección?

—Quiero pedirte perdón —susurró él, y el ruido de la calle pareció desvanecerse—. No como tu jefe, ni como un Vanguard. Como el hombre que fue tan cobarde que necesitó una mentira para permitirse sentir algo por ti.

^^^Omnisciente^^^

Alaric vio el desafío en los ojos oscuros de Zaira. Ella no se lo iba a poner fácil, y él no lo merecía.

—No te pido que te quedes —continuó él, dando otro paso hacia ella—. Vete a Florencia. Pinta hasta que te duelan las manos. Pero antes de que te vayas... quiero que sepas que el cuadro de la mancha roja... lo he colgado en mi habitación. Para no olvidar nunca lo que perdí por no saber amar.

Zaira se quedó callada. El viento le agitaba los rizos, y por un momento, Alaric vio a la chica descarada de la noche del club mezclada con la mujer herida de la mansión.

—¿Viniste a Queens solo para decirme eso? —preguntó ella, con la voz un poco más suave.

—Vine a decirte que, si alguna vez decides volver... ya no habrá contratos. Solo habrá una silla en mi mesa y un lugar en mi vida que nadie más ha podido llenar.

Alaric sacó un pequeño objeto del bolsillo. No era un diamante. Era una vieja llave de hierro, la llave de la puerta trasera de la mansión, la que ella usaba para escaparse a ver a su madre.

—Quédatela. Por si alguna vez el invierno de Aethelgard se vuelve demasiado frío y necesitas un hogar donde ya no haya secretos.

^^^Zaira^^^

Miré la llave en mi mano. Pesaba más que el anillo de diamantes. Alaric se dio la vuelta para irse, caminando hacia su coche con la cabeza baja.

—¡Vanguard! —le grité.

Él se detuvo y me miró.

—En Florencia solo aceptan artistas —le dije, con una pequeña sonrisa cargada de la vieja Zaira—. Si te apareces por allá con un traje de tres piezas, te voy a tirar un bote de pintura encima.

Él soltó una carcajada, una risa real, corta pero profunda.

—Lo tendré en cuenta.

Subió al coche y se fue. Me quedé allí, con el sabor de la pizza y el frío del hierro en la mano. Me iba a Italia, sí. Pero por primera vez en meses, sentía que el vacío en mi vientre no era solo dolor. Era espacio para algo nuevo.

La mentira se desmorono. El bebé se había ido. Pero entre las cenizas de lo que fuimos, Alaric Vanguard finalmente había aprendido a caminar bajo la lluvia.

1
Patricia De Lourdes Vergara Briones
Me encantó
Vianey Bravo
Hay no que oso
Hasta a mi me. Dio pena ajena
Vianey Bravo
Me encanta esta novela👏🥰
Milagros Suarez
Hermoso EPÍLOGO
Que lindo honrar ese b.b no nacido y al fin poder construir una familia feliz
👏👏👏👏
Bendiciones autora
GRACIAS 🙏🙏
Milagros Suarez
Hay Epilogo?🙏🙏
Gracias nuevamente
Milagros Suarez
A mi me pareció hermosa 👏👏👏
Gracias por regalarnosla
Chevere que se dieron el tiempo para sanar y perdonar para poder estar juntos
Milagros Suarez
Génesis gracias por regalarnos esta historia que va super
Aunque yo creo que ahora sí se embarazo, pobre Zaira lleva el peso de la responsabilidad sola y la a llevado a tal punto
Bendiciones 🙏🙏🙏🙏
Milagros Suarez
Me encanta esa forma jocosa que tiene Zaira 🤣🤣 y poco a poco le vamos vajando los niveles a nuestro muñeco 💘💘 Gracias por el bello capitulo
Teresa Mata: buenísima la actitud de Zaira para ocultar lo Q ya siente y la sorpresiva Q se van a llevar cuando la examine el médico.felicidades escritora deseándole muchos éxitos
total 1 replies
Milagros Suarez
Y ahora que hará Zaira? como saldrá de éste lío en el que se metió?
Virgen del agarradero, asegurala a ella primero 🙏🙏🙏🙏
Excelente capítulo autora, gracias
Andre: Una mentira tras otra 🥺🥺🥺🥺🥺🥺🥺. Pobre.Mil gracias por la oportunidad 💖
total 1 replies
Milagros Suarez
Autora te animo a seguir, ésta me parece na super historia, me encantó desde el primer capítulo
En mí, una seguidora mas
Saludos y bendiciones 🙏🙏🙏🙏
Verónica Bustos
al parecer es la historia de los padres de Berenice
Maria uy
ya me llamó la atención la historia parece muy interesante besos desde Uruguay
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