NovelToon NovelToon
EL LEGADO DE LA AMBICIÓN

EL LEGADO DE LA AMBICIÓN

Status: En proceso
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Paulina Yolanda Olivares Carrasco

El Legado de la Ambición En la cúspide del éxito corporativo, los apellidos no son solo nombres; son sentencias. Samantha San Lorenzo ha pasado su vida bajo el escrutinio de una familia que valora la perfección por encima de la libertad. Su mundo de porcelana se agrieta cuando colisiona con Vladimir Musk, un hombre cuya visión del futuro es tan audaz como peligrosa. Lo que comienza como una rivalidad por el control de un imperio se transforma en una atracción prohibida que desafía toda lógica. Entre juntas de accionistas y secretos que podrían hundir industrias enteras, Samantha y Vladimir descubrirán que, en el juego del poder, el corazón es el único activo que no pueden permitirse perder. Una historia de redención, deseo y la lucha por escribir su propio destino.

NovelToon tiene autorización de Paulina Yolanda Olivares Carrasco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

La Última Noche de Libertad

POV: Samantha San Lorenzo

El silencio en la mansión San Lorenzo era tan denso que podía cortarse con un cuchillo de plata. Faltaban menos de veinticuatro horas para que mi apellido se fusionara con el de la familia más implacable del sector tecnológico, y yo me sentía como una condenada a muerte que inspecciona la calidad de la soga.

Me encontraba en la biblioteca, rodeada de ediciones numeradas de clásicos que mis antepasados habían coleccionado no por amor a la lectura, sino por el prestigio del lomo de cuero. Tomé un volumen de El Arte de la Guerra de Sun Tzu. Mi padre solía decir que era el único libro de autoayuda que un San Lorenzo necesitaba. Irónico, considerando que nos habían derrotado sin disparar una sola bala, solo con algoritmos y flujos de caja.

—Es un poco tarde para tácticas de guerrilla, ¿no crees? —la voz de Vladimir surgió de las sombras del pasillo.

Me sobresalté, pero no permití que mis manos temblaran. Él estaba allí, apoyado en el marco de la puerta de roble, con una camisa blanca desabrochada en el cuello y las mangas remangadas. Parecía extrañamente humano, despojado de su armadura de trajes de tres piezas, pero seguía emanando esa aura de peligro que me ponía los pelos de punta.

—Un buen estratega nunca deja de estudiar el terreno, incluso cuando ha sido ocupado por el enemigo —respondí, dejando el libro sobre la mesa de centro—. ¿Qué haces aquí, Vladimir? El protocolo dice que no deberías ver a la novia antes de la ceremonia.

Él soltó una risa seca, un sonido que vibró en la madera de la habitación.

—Tú y yo rompimos el protocolo el día que firmamos ese contrato prenupcial de trescientas páginas, Samantha. He venido porque tu padre ha estado llamando a mis abogados cada hora para renegociar la cláusula de las acciones preferentes. Vine a decirle personalmente que se detenga si no quiere que reconsidere la inyección de capital de mañana.

Sentí una oleada de rabia caliente subir por mi pecho.

—Él está desesperado. Está tratando de proteger lo único que le queda. No tienes por qué ser tan cruel.

Vladimir caminó hacia mí, acortando la distancia con la parsimonia de un depredador que sabe que su presa no tiene a dónde ir. Se detuvo a escasos centímetros, obligándome a inclinar la cabeza hacia atrás para sostenerle la mirada.

—La crueldad es subjetiva, Samantha. Yo lo llamo eficiencia. Tu padre vivió en un mundo de caballeros y acuerdos de palabra. Ese mundo murió hace veinte años. Yo solo estoy enterrando el cadáver.

De repente, su mano se levantó y, antes de que pudiera retroceder, sus dedos rozaron el mechón de pelo que caía sobre mi frente. El contacto fue eléctrico, una chispa que recorrió mi sistema nervioso y me dejó sin aliento. Odiaba esa reacción. Odiaba que mi cuerpo no hubiera recibido el memorándum de que este hombre era el villano de mi historia.

—Mañana a esta hora, serás mi esposa —susurró, su voz bajando a una octava que me hizo estremecer—. Tendrás todo el dinero del mundo, seguridad absoluta y el apellido más poderoso del planeta. Solo te pido una cosa a cambio: no me mires con ese odio cuando las cámaras estén encendidas.

—¿Y cuando se apaguen? —le desafié, mi voz apenas un susurro firme—. ¿Cómo quieres que te mire cuando estemos solos en esa jaula de oro que has construido para nosotros?

Él se inclinó más, su aliento con aroma a café y ambición rozando mis labios. Por un segundo, creí que me besaría, y una parte traidora de mí deseaba saber si sus besos eran tan fríos como sus negocios.

—Cuando las cámaras se apaguen, Samantha... quiero que me mires como al hombre que te devolvió el fuego. Porque admitámoslo: estabas aburrida de tu perfección. Yo soy lo único real que te ha pasado en años.

Se apartó bruscamente, dejándome con una sensación de vacío que me irritó profundamente. Se giró y salió de la biblioteca sin mirar atrás, dejándome sola con Sun Tzu y un corazón que latía con una violencia que no tenía nada que ver con los negocios.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play