Tras un accidente automovilístico que lo deja en una silla de ruedas, Carlos Eduardo enfrenta las consecuencias de su arrogancia y crueldad. El accidente, en realidad, fue provocado por su prometida, Sarah, quien teme ser abandonada. Para asegurarse de que él reciba los cuidados necesarios, su familia contrata a una joven sencilla del interior, acostumbrada a la vida en el campo. Obligada a convivir con Carlos Eduardo, ella debe lidiar con su carácter duro y sus actitudes ásperas. ¿Lograrán su bondad y sencillez ablandar el corazón de un hombre que parece incapaz de sentir compasión?
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Capítulo 24
La conversación con mi padre no fue nada productiva, me estresé con él y terminé diciendo lo que no debía, le eché en cara la muerte de mi madre.
Él dijo que mi accidente me había afectado, que la muerte de mi madre había sido por fallas mecánicas. Como nunca supe de eso, salí de la oficina y llamé a Thomas para encontrar dónde estaba el coche de mi madre.
Esperé en el área del jardín, no quería que Betina me viera nervioso. Thomas me llama avisando que el coche de mi madre estaba en el depósito, que iba a ser destruido pronto. Le mandé llevar peritos y mandé un mensaje para que me buscaran.
Subí y vi a la mujer que amo, arreglando la cama. Nos hablamos, le pedí que fuera mi novia, pero tuve que salir. Thomas ya me esperaba en la parte de abajo. Cuando pasé por la puerta, sentí que alguien me miraba a escondidas.
Bajé y Thomas me ayudó a entrar en el coche. Seguimos directo hasta el depósito, allí estaba el coche de mi madre.
Los peritos ya lo miraban todo. Cuando un especialista nos llama, vamos hasta allá.
Perito- Los frenos fueron cortados.
Thomas- ¿Consigue ver si tiene huellas dactilares?
Él pide luminol y encuentra una mancha de sangre y dos huellas dactilares en la manguera. El perito las retira.
Perito- Voy a mandarlas al banco de datos y analizar la sangre, y compararla con lo que tenemos en el banco de datos.
Cadu- Puede dar preferencia a este asunto, los quiero para ayer.
Perito- Claro señor, estarán en manos de su abogado mañana bien temprano, con permiso.
El coche de mi madre fue liberado para que yo entrara. A pesar del polvo, entré dentro de él, me senté y lo miré todo, y algo me llama mucho la atención. En la alfombra había un pequeño bulto y llamé a Thomas.
Cadu- Este coche nunca fue evaluado antes.
Thomas- No, su padre no dejó que nadie lo tocara. Como fue un accidente de carretera, solo vino a parar aquí, ¿por qué?
Cadu- Hay alguna cosa debajo de la alfombra.
Thomas me ayuda a levantar la alfombra y encuentro una carpeta con algunos sobres dentro.
Thomas- ¿Qué es esto?
Cadu- No sé, pero mi madre no quería que nadie lo encontrara.
Salimos del coche de mi madre y mandé llevarlo a un taller. Aunque estuviera mal, me gustaría restaurarlo todo y guardarlo de recuerdo. El camión llega y se lleva el coche de mi madre.
Mi teléfono comienza a vibrar así que estaba yendo para casa. Miro el visor, era uno de los guardias de seguridad.
Cadu- ¿Qué?, estoy yendo.
Cuelgo.
Thomas- Mi padre está muerto.
Seguimos directo para casa, y así que entro en mi residencia, había coches de policías y Bernardo también estaba entrando, con algunos papeles en la mano.
No paré para hablar, entramos directo. Betina estaba esposada y mi madrastra llorando sin parar, acusando a Betina de matar a mi padre. Así que ella me ve, se derrumba en el suelo llorando pidiéndome perdón. Fui directo a mi padre.
Mi padre, él... él estaba siendo ensacado, los peritos recogiendo la saliva de él, una espuma, mi padre había sido envenenado.
Cadu- Bernardo, ¿qué estás haciendo?
Bernardo- Lo siento mucho, mi amigo, pero encontraron las huellas dactilares de Betina en los tés, y una nota de que ella encomendó una remesa de té.
Cadu- ¿Qué?, tú sabes que no es verdad, ¿no?, suéltala.
Vanessa comienza a llorar, avisando que Betina era la ruina de la casa. No quería oír a Vanessa, grité mandándola a callar la puta boca y fui hasta Betina. Mandé soltarla, pero Bernardo no podía.
Betina- No fui yo, yo nunca lastimaría a tu padre, Edu.
Cadu- Yo sé, mi amor, yo sé.
Bernardo- Necesito llevarla, Cadu, lo siento mucho.
Cadu- Voy a mover cielo y tierra, Betina, pero tú sales de la cárcel.
Betina- Te amo, no lo olvides.
Bernardo se lleva a Betina, y mi mundo vuelve a ser sombrío y frío. Una furia creció en mí y avancé al pescuezo de Vanessa con todo. Los policías me quitan de encima de ella, y juro que noté una leve sonrisa en su rostro.
Cadu- Fuiste tú, tú armaste todo, las joyas, a mi madre, ahora mi padre.
Vanessa vuelve a derramar sus lágrimas de cocodrilo. Salí, pero Thomas me impidió.
Thomas- Cadu, piensa, era eso lo que ella quería. Si no piensas con calma, ella saldrá victoriosa. Betina estará segura, voy a defenderla. Sabemos de la verdad mi amigo, espera que el examen salga. Ahora necesitas resolver la situación de tu padre.
Cadu- La autopsia.
Entré con Thomas empujando mi silla de ruedas, llamé al perito y mandé hacer la autopsia en mi padre, y Vanessa abrió los ojos, porque eso va a llevar al envenenamiento de antes, el té que él tomó, solo agudizó lo que él ya venía tomando, y la prueba yo ya tenía de las muestras de las otras.
Vanessa podía estar a un paso delante de mí, pero el rompimiento de ella será por mí. Vanessa grita para no abrir el pecho del marido que ama, falsa, ella sabía ser cínica toda la vida.
Pero yo que decidía, mandé hacerla. Vanessa no mandaba en nada, ella era viuda, pero nunca fue casada en el papel con mi padre, y eso la dejaba en desventaja.
Mi padre fue llevado y yo no aguantaba ver a Vanessa ser amparada por los empleados, su cara era cínica, sus lágrimas eran falsas. Berta entra en pánico con unas bolsas en la mano.
Cuando conté, Berta desmayó, no tenía tiempo para ayudar a Berta, los funcionarios cuidaron de todo. Mandé a los policías recoger los tés y mandarlos para análisis, pero ya sabía el resultado. Vanessa da otro paso, ella dijo que mandó a instalar cámaras en la cocina y el escritorio.
Touché, ella era más esperta de lo que yo pensé, ella ya hasta tenía separado las imágenes exactas, de Betina recibiendo la encomienda, abriendo y marcando los potes con sus huellas dactilares, ella comparaba los potes, que eran diferentes, Betina era tan inocente, que ni percibió que aquello la colocaría en la escena de un crimen, el té de la muerte.
Todo fue asistido por la policía, cuando ellos descendieron de los cuartos, la bolsa de Betina fue traída para que yo autorizara que ellos la tocaran, autorizo.
La policía encuentra en la bolsa de ella una nota fiscal, de los tés, yo la agarro para ver, Vanessa, la desgraciada pensó en absolutamente todo, ¿en base a cual interés?
Policía- Señor, la contraseña del celular.
Salí del trance con el hombre pidiéndome para desbloquear el celular de Betina, sabía la contraseña, pues ella ya desbloqueó en mi frente varias veces.