Todos a su alrededor sabían lo que el sentía por ella, ella solo podía mirarlo como su mejor amigo, su hermano mayor, pero una noche mientras regresaban de una fiesta el se acercó a ella y mirando a los ojos le confesó que sentía cosas por ella. Ella no lo acepto, se alejo de el.
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No quiero que nada cambie.
Llegamos al restaurante, bajamos todos del auto.
Juls tenía su brazo sobre mis hombros, Lea me tomó de la mano.
Demi colgaba del brazo de Caleb.
Entramos al restaurante, pedimos los tacos, juls peleaba con Lea. Discutían que bebida era mejor.
Yo solo sonreía.
Demi le daba de su bebida a Caleb.
- No quiero, le dijo molesto Caleb a Demi, todos nos quedamos callados.
Demi sonrió y comenzó a comentar de su bebida, yo le dije que era muy buena, que ya la había probado.
Caleb se levantó al baño serio.
Demi se levantó detrás de él.
- No entiendo, si no la quiere para que sale con ella, decía Juls tomando su bebida.
- Es un idiota, decía Lea molesta.
- deberían dejarlos solos, tal vez ellos quieren privacidad.
- Si claro, dijo juls.
Los tacos llegaron, Demi y Caleb regresaron, se sentaron en la mesa, yo tomé la salsa de habanero al mismo tiempo que Caleb, nuestras manos se tocaron, yo lo mire y sonreí.
- Prueba primero, sonreí.
El tomo la botella y la coloco en su taco.
Me lo entregó.
- Pica, dijo mientras yo le colocaba salsa a mi taco.
- Dios ya le puse demasiado, dije nerviosa.
El tomo mi plato y me cambio el taco.
- Siempre es lo mismo, no puedes esperar a que te diga si pica, decía regresando el plato a mi lugar.
Demi nos miro.
Yo sonreí.
- Siempre es lo mismo, siempre tenemos que cuidarte, decía Juls.
Me comí el taco con poca salsa. Juls me pasaba una botella de agua que había pedido.
Yo la tomé, bebía y Lea se reía a carcajadas de mi.
Juls movía la cabeza y se reía.
Caleb me miraba serio. Yo tenía mi rostro rojo, tomaba la botella de agua y bebía desesperada.
- ¿Pero le pusiste poco?, decía Demi.
- Ella no puede comer picante y siempre dice que quiere probar, por poco que sea siempre termina así, decía Lea.
- Y ellos siempre se rien de mi, dije bebiendo mi bebida.
- Eres necia, decía Juls.
Terminamos de comer, Juls pago, yo mire mi celular, tenía mensajes de Noa, sonreí.
- ¿quién es?, decía Juls mirando la pantalla.
Pensé que era broma cuando Lea me contó que salías con Noa, pero veo que es verdad, vaya quien lo diría te vas de casa y ya sales con alguien.
- Tenía que ser libre de ti, le dije a Juls sonriendo.
- Te cuido de hombres idiotas, decía Juls.
- Lea se reía. Claro tu le coqueteas a nuestros pretendientes.
- No puedo perder mi oportunidad, sabes que los chicos guapos son mi debilidad.
- Solo no quiero que estés coqueteando con Noa, por favor.
- Tranquila, el no es mi tipo.
Caleb se levantó y Demi detrás de él.
- ¿Te vas a quedar a dormir con nosotros?, podemos obligar a Caleb que nos prepare sus famosos hotdogs, decía Lea.
- Si, pero no lo presiones, lo mejor es que pase tiempo con su novia.
Subimos al auto, al llegar a casa, Lea y yo nos fuimos directo a su habitación.
- Por fin solas, jamás pensé que iba a detestar a mi hermano, no sé que le sucede, salir con Demi, ni siquiera se ve feliz, ya ni sonríe, decía Lea.
Me quedé callada, ella tiene razón, el cambio desde el día de la fiesta de bienvenida en mi facultad.
Nos acostamos en la cama, mirábamos la serie de besos Kitty.
- Que ganas de enamorarme, decía Lea. Cuéntame, ¿que se siente caminar de la mano de Noa?
- Me siento en una serie romántica. Aún no puedo creer que el sea mi novio, es el chico más popular de la universidad y yo no me siento a la altura de el.
- Eres muy bonita, solo tienes que creerlo.
Después Juls tocó la puerta.
- ¡Adelante!, grito Lea.
- Loquitas, ya convencí a Caleb y nos preparó unos hotdogs, bajen para cenar.
- Si, que rico, dije sonriendo.
Cuando vivía aquí, Caleb no quería prepararlos solo cuando yo le rogaba, porqué es uno de mis platillos favoritos.
Al llegar a la cocina, Demi lo estaba ayudando, Lea lo abrazo.
- Gracias por la cena, hermanito.
- De nada, dijo serio.
Yo me acerque y lo abrace.
- Gracias por la cena, herma... no termine la frase, recordé que a él se había molestado la última vez que le dije.
El sonrió al ver mi cara asustada.
- De nada, hermanita, dijo sonriendo.
Nos sentamos en la mesa a comer, Juls, Lea y yo nos chupabamos los dedos, el los preparaba increíbles, tenían tocino muy dorado, las cebollas estaban sazonadas. Lea y yo bailamos sobre nuestras sillas de felicidad, siempre era algo que hacíamos desde que teníamos diez años, el cada año que los preparaba iba mejorando.
Juls se reía de nosotras, el día que nos vio hacerlo, nos miró como si fuéramos dos locas.
Caleb se reía al vernos, Demi nos miro asustada.
- Si, tus amigas están locas, decía Juls a Demi.
- Si veo que si están locas, decía ella.
Después de terminar de cenar, a Lea y a mí nos tocó lavar los platos.
- Voy al baño, ahora regreso, decía Lea.
Yo tomé la fibra, termine de lavar los platos.
Juls se me acercó.
- ¿Me puedes decir que paso entre Caleb y tú?
Yo lo mire asustada, el nos vio, pensaba.
- No le quieres decir hermano, te fuiste de la casa como si fueras una ladrona, sin avisar. Ya no lo abrazas como antes, ¿que te hizo?
- Nada, respondí rápido.
- No soy un idiota.
No sabía cómo explicarlo, como decirle que me dijo que le gustó que no quiere que salga con otros, que trato de besarme y le di una cachetada.
- ¿Es por lo de tu abuela?, ¿eso te está afectando?, sabes que puedes hablar conmigo cuando te sientas sola.
Lo abrace.
- Gracias, primo pero ni yo sé que estaba pensando cuando decidí irme de aquí.
- Puedes volver, puedes quedarte con Lea, desde que te fuiste todo cambio en esta casa. Lea siempre está encerrada en su habitación, Caleb está enojado y esa niña solo hace preguntas estupidas.
- ¿preguntas estupidas?
- Si, pregunto el primer día, ¿por qué todos tomamos café en la mañana?, ¿por qué tenemos el congelador lleno de helado?, ¿por qué son viernes de pizza?, ya no la soportó.
- No seas cruel, ella no tiene idea de nuestros gustos, además tu también tuviste problemas para adaptarte a nosotros.
- regresa, si Caleb te regaño te juro que voy a patearle el trasero.
- No me regaño, solo con lo de mi abuela, mi mente se nubló, no te prometo regresar pero si puedo pasar noches aquí.
- No es justo, eres nuestra familia y te alejas de nosotros.
Lea se acercó.
- ¿que hablan?
- Dile que regrese a casa, la necesitamos aquí.
- Si ella no quiere, no puedo obligarla, decía Lea.
Juls se marchó enojado.
- La cagué, al irme, ¿verdad?
- No se que sucedió entre mi hermano y tú, pero si no te sientes cómoda aquí, lo aceptó.
- Pero no paso nada entre Caleb y yo, dije nerviosa.
- Claro Katia, no soy tonta, antes tu y el se la pasaban bromeando, el te abrazaba todo el tiempo, tu estabas encima de el todo el tiempo golpeándolo, no dejabas de decirle hermano. De pronto dejaron de mirarse.
Yo me quedé callada, mirando nerviosa a Lea.
- Solo discutimos, yo le di una cachetada muy fuerte, me siento mal por lo que le hice.
- ¿por qué discutieron?
Yo miraba nerviosa a Lea.
- le dije que no saliera con Noa, dijo Caleb entrando a la cocina.
- Pero ella es libre de salir con quién quiera, decía enojada Lea.
- Noa es un idiota, le dijo enojado Caleb.
- ¿Tú no lo conoces?, decía Lea enojada.
- Da igual ya está saliendo con el, así que dejala en paz, si ella se fue es porque no quería discutir conmigo, además es mi último año aquí, el próximo puede regresar a la casa si así lo desea, decía Caleb mirándome serio.
- Yo lo mire, tenía ganas de llorar, yo también extrañaba estar con ellos, ellos eran mi familia.
- perdoname, por favor, me acerque a el. No quiero que cambie nada, dije con lágrimas en mi rostro.
El me abrazo y yo lo abrace, mientras sumergía mi rostro en su pecho.
- Nada va a cambiar loquita, eres importante para mí.
- ¿qué sucede?, pregunto Demi al verme abrazada de Caleb y Lea mirándonos con lágrimas.
- cosas de hermanos, respondió Lea.
Caleb me soltó, deja de llorar berrinches, dijo sonriendo.
Yo me reí mientras secaba mis lágrimas y lo miraba feliz.
Caleb salió de la cocina y Demi detrás de él.
Lea me abrazo y lloraba.
- Los amo tanto a los dos, decía llorando.
Nos subimos a la habitación, esa noche Lea durmió abrazándome, yo no podía dormir, es que no podía quitarme de la cabeza lo de la noche donde me dijo que le gustaba, donde intentó besarme, entonces fue solo una broma, el solo me lo dijo para que no saliera con Noa, no dejaba de pensar en eso.