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Salvando A Mi Hechicero Malvado

Salvando A Mi Hechicero Malvado

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor eterno / Fantasía LGBT
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Yulian, un estudiante universitario harto de su gris y monótona vida, encuentra su único refugio en una novela gráfica de fantasía titulada El amanecer del amor. Aunque la trama sigue el romance tradicional entre la heroína Clara y el noble Albert, Yulian está perdidamente obsesionado con el antagonista: Eric, el brillante, incomprendido y temido Señor de la Torre Mágica, cuya trágica obsesión por Albert lo lleva a la locura y a una muerte injusta.

​Tras una rabieta de frustración por el final del último capítulo, Yulian sufre un accidente mortal desde el balcón de su apartamento. Al despertar, descubre que ha reencarnado en el cuerpo de Daniel, el hermano mayor de la protagonista y oficial de la guardia real. Decidido a reescribir el destino y evitar la trágica muerte de su personaje favorito, Daniel se infiltra en el mundo de la novela con un solo propósito: amar y salvar al hechicero malvado, cueste lo que cueste.

NovelToon tiene autorización de Lelixi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: En el santuario de la locura

​El interior de la Torre Mágica era un prodigio de la arquitectura arcana y, al mismo tiempo, un monumento a la soledad de su dueño. Paredes de piedra pulida reflejaban luces flotantes de color azul que servían como antorchas. El silencio era casi sepulcral, roto únicamente por el suave eco de los mecanismos mágicos que movían el ascensor central.

​Un mago sirviente, completamente mudo y con la mirada perdida por un hechizo de obediencia, guio a Daniel a través de una plataforma levitante que subió a una velocidad vertiginosa por el núcleo hueco de la torre, dejando atrás decenas de pisos llenos de bibliotecas, laboratorios y salas de rituales.

​Finalmente, la plataforma se detuvo en el piso cien: el Santuario del Maestre.

​Las puertas de bronce tallado se abrieron lentamente.

​El santuario era un espacio gigantesco con un techo abovedado de cristal transparente que permitía ver el cielo matutino. Estanterías de miles de libros antiguos cubrían las paredes hasta el techo, mientras que en el centro de la sala flotaban mapas astrales tridimensionales hechas de luz purpúrea.

​En el fondo de la estancia, tras un enorme escritorio de piedra negra sepultado bajo pergaminos, frascos de reactivos y artefactos arcanos, estaba Eric.

​No vestía la túnica formal de la noche anterior. Llevaba una camisa negra de seda floja con las mangas arremangadas hasta los codos y un pantalón ajustado del mismo color. Su cabello azabache estaba ligeramente despeinado, y sus ojos azul violeta tenían sombras oscuras debajo, evidencia inequívoca de que no había dormido en toda la noche.

​Cuando Daniel entró, Eric ni siquiera levantó la mirada del pergamino en el que estaba escribiendo con una pluma de fénix.

​—Tienes tres minutos para explicar por qué no debería convertirte en una estatua de sal por lo que hiciste anoche y por irrumpir en mi hogar —dijo Eric con voz monótona, aunque el trazo de su pluma era demasiado rígido como para ocultar su tensión.

​Daniel caminó despacio hacia el escritorio, observando todo a su alrededor con una fascinación genuina. Reconocía cada libro, cada artefacto. Era la primera vez que pisaba el espacio personal de Eric.

​—No dormiste bien, ¿verdad? —preguntó Daniel en tono casual, deteniéndose a solo dos metros del escritorio—. Déjame adivinar: pasaste toda la noche pensando en el beso. Intentaste buscar algún hechizo de control mental en tus libros para convencerte de que te estaba manipulando, pero no encontraste ningún rastro de magia en mi cuerpo.

​La pluma en la mano de Eric se rompió en dos con un chasquido seco.

​Eric levantó la cabeza lentamente. Su mirada era tan intensa y mortífera que el aire alrededor del escritorio comenzó a distorsionarse por la presión del maná.

​—Eres demasiado confiado para ser un simple mortal, Lord Daniel —siseó Eric, poniéndose de pie. La sombra de su figura se proyectó de forma amenazante sobre el suelo de piedra—. Anoche jugaste con la sorpresa. Te me acercaste cuando no estaba prestando atención. Pero estás en mi territorio. Aquí soy un dios.

​—Un dios muy solitario —corrigió Daniel sin inmutarse—. Un dios que pasa las noches quemándose por dentro porque el hombre al que desea ni siquiera sabe que existes como ser humano.

​—¡Cierra la boca! —rugió Eric.

​Con un movimiento de su mano, un vendaval de magia invisible golpeó a Daniel, empujándolo violentamente hacia atrás. Daniel chocó contra una de las gruesas columnas de mármol del salón, perdiendo el aire por el impacto.

​Sin embargo, antes de que pudiera recuperarse, Eric se teletransportó instantáneamente frente a él.

​Una mano pálida y fría apretó la garganta de Daniel con una fuerza sobrehumana, estampándolo contra la columna. Eric estaba a escasos centímetros de su rostro. Sus ojos morados brillaban con una furia salvaje, pero en el fondo de sus pupilas, Daniel vio exactamente lo que buscaba: pánico. El pánico de un hombre cuya armadura emocional estaba siendo destruida desde adentro.

​—No vuelvas a hablar de mis sentimientos —amenazó Eric, apretando el agarre en su cuello justo lo suficiente para dificultarle la respiración—. No sabes nada de mí. No sabes lo que soy capaz de hacer. Puedo torturarte durante semanas en las mazmorras de esta torre y nadie vendrá a buscarte.

​Daniel, a pesar de la falta de aire y del dolor en la espalda, miró a Eric a los ojos. En lugar de mostrar miedo o dolor, una sonrisa lenta y cautivadora se dibujó en sus labios.

​Con un esfuerzo, levantó la mano derecha y colocó la palma suavemente sobre la nuca de Eric, acariciando los cabellos negros de su nuca.

​—Hazlo entonces... —susurró Daniel con la voz entrecortada pero cargada de una devoción febril—. Enciérrame en tu mazmorra. Atame a tu lado. Hazme lo que quieras, Eric... Pero no me pidas que me calle. Porque cada vez que me mires, te recordaré que el único hombre que realmente te desea en este mundo soy yo.

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1
Anni Arias
Eric es de las personas que me caen bien personas que están dispuestas a sacrificar el mundo por la persona que amas y no al revés por eso me encantan los villanos
Anni Arias
va a correr sangre
Anni Arias
así es como me gustan los protagonistas dispuestos a pasar por encima de quien sea con tal de proteger lo que es suyo y dispuestos a destruir a quien sea
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hay que tierno🫂🫂😍😍
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pues si... a estas alturas Daniel es un monstruo,😈😈😈 🔥🔥🔥 uno bien sobroson
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jajajajja rey tarado, si sabías, solo querías ignorar la realidad
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que declaración!😈
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Erick! salva a tu amadoooo
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🔥🔥🔥🔥🔥 😎😎😎😎 echando lecha al fuego
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jajajajajajaJAJAJAJAJAJ😈😈😈🔥🔥🔥🔥🔥 provocación total🔥🔥🔥
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totalmente confiado😎😎😎😎😎
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Dominación total🔥🔥🔥🔥
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uffff dominio total😎
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a callar moscas😎
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pura lava🔥🔥🔥🔥
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si el mundo quiere arder 😎😎😎 que arda
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votos de amor eterno 🫂🫂🫂🫂
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este si es un amor de fantasía 🔥🔥🔥🔥🔥🔥 no esos tibio de los cuentos de hadas
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cuánta pasión! ... 😎 que envidia
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🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
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