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El Precio De Tu Orgullo

El Precio De Tu Orgullo

Status: En proceso
Genre:Enfermizo / Traiciones y engaños
Popularitas:44.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Vanesa Casarino

Un trágico accidente dejó al multimillonario Alexei Von Krahn en silla de ruedas, arrebatando su autonomía y rodeado por la traición de quienes dijeron amarlo. Consumido por el rencor y ante la delicada salud de su madre, cuyo último deseo es verlo acompañado, Alexei decide buscar una esposa por contrato.

Por su parte, Emilia San Martín enfrenta una situación desesperada: la grave condición de su madre y la imposibilidad de saldar las deudas, la llevan al límite. Para salvar a su única familia, acepta casarse durante un año con un desconocido amargado a cambio de una suma millonaria y el traslado inmediato de su madre a una clínica privada.

Sin embargo, lo que comenzó como un acuerdo frío se transforma en un torbellino de sentimientos encontrados.

Atrapado por un profundo complejo de inferioridad y el miedo a la dependencia, Alexei oculta su amor y monta una despiadada farsa para distanciar a Emilia de su vida, ignorando que la verdadera amenaza aun acecha entre las sombras.

NovelToon tiene autorización de Vanesa Casarino para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 2

Alexei

El silencio de la casa siempre me había resultado soportable, casi necesario, pero esa noche se sentía distinto, cargado de una presencia ajena que me irritaba la piel, no había dejado de repasar el momento en que vi a Emilia San Martín por primera vez hoy. No era la clase de mujer que solía orbitar en mi antiguo círculo social. No había artificios en su rostro ni esa elegancia ensayada de las herederas que antes buscaban mi atención. Tenía la mirada de alguien que ha conocido la desesperación de cerca y una postura erguida que parecía desafiar mi propia amargura

Me impulsé en la silla de ruedas hasta el gran ventanal de mi estudio en el segundo piso, mirando hacia los jardines oscuros de la propiedad en Santiago. El reflejo en el cristal me devolvía la misma imagen que detestaba cada mañana, la mitad de mi cuerpo inerte, sostenida por estructuras metálicas y cuero. El accidente de tránsito no solo me había destrozado la columna, había desmantelado mi existencia entera

En cuestión de semanas, los supuestos amigos de la alta sociedad chilena, los socios comerciales que me sonreían en los directorios y las mujeres que juraban fascinación por mí, desaparecieron sin dejar rastro. La compasión disfrazada de incomodidad era todo lo que tenían para ofrecer, y yo preferí el aislamiento absoluto antes que tolerar su lástima

El único motivo por el que había cedido a la locura de un matrimonio comprado era por mi madre. Su corazón fallaba a pasos agigantados y los médicos en la clínica no me daban esperanzas de muchos meses más, no había cura, la única solución era un trasplante y hasta el momento no habíamos conseguido donante

En su última crisis, tomándome la mano con una fragilidad que me destruyó por dentro, me rogó que no me quedara solo, que le permitiera ver que habría alguien a mi lado cuando ella ya no estuviera. No pude negarme. Pero tampoco estaba dispuesto a permitir que una extraña se involucrara de verdad en mi vida. Un contrato, una suma exorbitante pagada a tiempo y un año de puesta en escena eran la única solución lógica

Escuché unos pasos lentos en el pasillo. La casa era amplia, construida con materiales nobles que solían amortiguar cualquier sonido, pero mis oídos se habían vuelto absurdamente agudos desde que perdí la movilidad de las piernas. Reconocí el andar de Emilia, que avanzaba hacia la habitación del fondo, la más alejada del ala principal. Al menos demostraba tener el tacto suficiente para mantenerse al margen, tal como lo habíamos acordado

Un suave golpe en la puerta de madera me sacó de mis pensamientos. No esperé a que entraran, giré la silla con un movimiento brusco para encarar a quien interrumpía mi aislamiento

— ¿Qué sucede? — pregunté con tono seco

Tomás el mayordomo de la casa asomó la cabeza con expresión cautelosa. Llevaba años trabajando para la familia Von Krahn y era de las pocas personas que aún se atrevían a mirarme a los ojos sin vacilar

— Sr Alexei, disculpe la molestia. La señorita Emilia ya se ha acomodado en su habitación. Le pregunté si necesitaba algo para cenar, pero prefirió quedarse a descansar. Solo quería confirmar si usted cenará en el comedor o prefiere que le traiga la bandeja aquí

— Aquí, como siempre. Y no la llame señorita. A partir de hoy, ante el personal y las visitas, es la señora Von Krahn. No me conviene que nadie empiece a hacer preguntas innecesarias — respondí sin matices en la voz

— Entendido, sr Alexei. Prepararé su bandeja de inmediato — asintió él con serenidad antes de cerrar la puerta

Me pasé una mano por la cara, sintiendo la tensión acumulada en los hombros. La idea de compartir mi espacio con Emilia me resultaba invasiva, pero la farsa tenía que ser impecable. Mañana mismo mi madre vendría a almorzar con nosotros a la residencia, ansiosa por conocer a la mujer que, según la historia que inventamos, había conquistado mi corazón de forma repentina en medio de mi convalecencia. Un relato ridículo, pero que mi madre necesitaba creer para descansar en paz

El teléfono sobre mi escritorio comenzó a sonar. El identificador mostraba el nombre del abogado. Presioné el altavoz sin moverme de mi lugar

— Habla — ordené

— Sr Alexei, le confirmo que las transferencias hacia el hospital donde está internada la madre de la señorita San Martín se han completado con éxito. Todas las deudas han sido saldadas y el fondo para sus medicamentos de alto costo quedó constituido a nombre de la clínica — informó el abogado con su habitual frialdad profesional

— ¿Ella puso alguna objeción a las cláusulas adicionales?

— Ninguna. Firmó cada página sin discutir. Solo solicitó la garantía de que los pagos del hospital no sufrieran interrupciones bajo ninguna circunstancia mientras el contrato estuviera vigente

— Bien. Eso demuestra que tiene claros sus intereses. Mantén los documentos bajo llave y asegúrate de que nada de esto se filtre a la prensa. Si algún periodista se entera de la naturaleza de este acuerdo, la responsabilidad será tuya

— Descuide, el acuerdo de confidencialidad es blindado. Buenas noches, señor Von Krahn

Corté la llamada. Saber que Emilia aceptó todo sin dudar me daba cierta tranquilidad, pero al mismo tiempo aumentaba mi cinismo

— Todos tienen un precio — me dije a mí mismo

Ella vendía un año de su vida y su dignidad por el dinero necesario para salvar a su madre, mientras que yo compraba una tranquilidad efímera para la mía. Al final, los dos éramos mercenarios actuando por desesperación, utilizando el apellido Von Krahn como moneda de cambio

Decidí salir del estudio para dirigirme hacia la cocina a buscar un vaso de agua antes de que el personal recogiera todo. No me gustaba depender de los empleados para cosas básicas cuando podía valerme por mis propios medios de la cintura para arriba

Al avanzar por el pasillo central, la puerta del fondo se abrió ligeramente y Emilia salió al corredor. Nos cruzamos a mitad del trayecto. Ella vestía ropa sencilla, holgada, y llevaba el cabello suelto. Al verme, se detuvo de golpe, sorprendida por el encuentro inesperado. Durante un par de segundos ninguno dijo nada, y la distancia entre nosotros se sintió abrumadora

— Pensé que estabas en tu despacho — dijo ella rompiendo el silencio, con la voz tranquila pero distante

— Esta es mi casa. Ando por donde quiero y a la hora que quiero — repliqué con frialdad, deteniendo la silla a un metro de distancia

— No pretendía cuestionarte. Solo salí a buscar un vaso de agua — explicó sin inmutarse ante mi tono agresivo

La observé fijamente, buscando algún gesto de molestia, de rabia o de sumisión, pero Emilia mantenía una expresión serena, casi impenetrable. Esa falta de reacción me irritaba más que un reclamo directo. La mayoría de la gente se ponía nerviosa a mi alrededor, intentaba disimular la mirada hacia la silla de ruedas o hablaba con un tono condescendiente. Ella simplemente me miraba a los ojos, como si la estructura de metal no existiera o no le importara en absoluto

— Mañana a mediodía llega mi madre — le anuncié sin rodear la situación — Almorzará con nosotros. Espero que recuerdes la historia que te entregó el abogado sobre cómo nos conocimos

— Repasé el documento dos veces. Sé exactamente qué decir, cómo nos conocimos y qué detalles debo omitir — contestó con seguridad

— Bien. Mi madre está muy delicada del corazón. Cualquier sospecha o incoherencia en tu relato puede causar un problema grave. No arruines la única razón por la que estás aquí

Emilia dio un paso al frente, acortando la distancia entre los dos. Se detuvo lo suficientemente cerca como para que pudiera notar la firmeza en su mirada

— Entiendo perfectamente la importancia de esto para ti y no tengo intención de fallar. Pero déjame aclararte algo, Alexei. Cumpliré mi parte del contrato con rigor profesional, cuidaré a tu madre y mantendré la mentira ante quien sea necesario. Sin embargo, no voy a tolerar que me trates como si fuera un enemigo o una amenaza. Acepté este acuerdo por una necesidad extrema, igual que tú aceptaste pagar por él. Ninguno de los dos está en posición de juzgar al otro

Me quedé en silencio durante un segundo, sorprendido por la contundencia de sus palabras. Ninguna persona me había hablado así desde el accidente. Todos me trataban con pinzas, temiendo mis arranques de ira o compadeciéndose de mi invalidez. Que esta mujer, pagada con mi dinero, se plantara frente a mí con semejante aplomo resultaba algo completamente inédito

— Si cumples con lo prometido, no tendrás problemas conmigo — logré decir, bajando ligeramente la intensidad de la voz, aunque manteniendo la distancia

— Entonces estamos de acuerdo — concluyó ella dando un paso atrás — Iré a la cocina por el agua y me retiraré a descansar. Buenas noches

No respondí. La vi alejarse por el pasillo con paso firme, sin mirar atrás. Me giré lentamente con la silla y me quedé en medio del pasillo, escuchando el sonido de sus pasos perderse en la lejanía

Emilia San Martín no era la mujer maleable o asustadiza que había imaginado. Tenía una fuerza interna que chocaba directamente contra mi amargura, y por primera vez en meses, sentí que la presencia de alguien en esta casa no me producía lástima, sino una incómoda y persistente curiosidad.

Alexei ...

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Arminda Ovelar
quien quita que no hayan regresado tres de ese viaje en el campo 🫣😁estuvo intensa la semana 🥰🥰😁
Arminda Ovelar
ten la certeza de que todo va salir muy bien y en menos de lo que te imaginas ya estarás caminando 🥰
Arminda Ovelar
el amor infinito que ambos se tienen es la fuerza para ti Alexei para enfrentar todo lo sea
Arminda Ovelar
que hermoso capítulo 🥰🥰🥰🥰 lo único que me preocupa es Bruno...su silencio su quietud me deja intranquila 🫤🫤
Mari rosas 💫fantastique ✨🌻🌹
sus piernas se recuperan poco a poco no sera fácil pero el amor lo puede todo 😘
Mari rosas 💫fantastique ✨🌻🌹
que bueno que va poder caminar 😘 serán una bella familia, sospecho que bien bebé 🚼 💕 en camino 🤭
Mari rosas 💫fantastique ✨🌻🌹
los tortolitos 🤭🤭🤭se la pasan dándole duro jaja
Mari rosas 💫fantastique ✨🌻🌹
ojalá pronto atrapen a Bruno /Smug/para que su tranquilidad este mejor
🌻Carmen 🦋🌻
el amor sera el aliciente de Alexei, a caminar de nuevo
🌻Carmen 🦋🌻
que todo salga bien y puedas recuperar la movilidad en tus piernas😘
..TuRiky ..
🥹🥹🥹🥹🤧🤧🤧👏👏👏
🫪💀♥️BêTh.G🎖💍 Diablo♥️☠🜲🦁
/Drool//Drool/🥵🥵🥵 jAaa Alexei preocupado🤭 por si se venía antes/Doubt//Doubt//Doubt/pikaron🥵🥵🥵
🫪💀♥️BêTh.G🎖💍 Diablo♥️☠🜲🦁
woooooow 🥰🥰🥰 que hermoso
🫪💀♥️BêTh.G🎖💍 Diablo♥️☠🜲🦁
🤬🤬🤬maldito HDP Bruno🤬🤬
Carola Videla 😈🇦🇷
👏🏾👏🏾👏🏾👏🏾👏🏾👏🏾
Carola Videla 😈🇦🇷
me encanta, le canta las 40. jajajajaja
orquídea
☺️☺️☺️☺️
Marita Peña
QUE BUENO QUE TODO ESTE SALIENDO FALTA QUE AGARREN AL DEMONIO
orquídea
con dos años de abstinencia y no se cuidarnos seguro que le hicieron el encargo a la cigüeña 😊
orquídea
🔥🔥🔥🔥🔥❤❤❤🥰
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