Dos personas marcadas por heridas del pasado se encuentran cuando menos lo esperan. Ella ha aprendido a esconder su dolor detrás de una sonrisa. Él carga con un pasado que no logra perdonarse. Ninguno busca enamorarse, pero el destino los une y descubrirán que, incluso en la oscuridad más profunda, una sola persona puede convertirse en la luz del otro.
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capítulo 3 - el hombre detrás de la mirada (parte 1)
"Todos llevamos una historia escrita en el corazón. Algunos la cuentan con palabras; otros la esconden detrás de una sonrisa."
El despertador sonó exactamente a las seis de la mañana. Efraín abrió los ojos antes de que la alarma terminara de sonar y, como cada día, permaneció inmóvil durante unos segundos mirando el techo de su habitación.
Dormir nunca había sido sencillo para él.
No era el cansancio lo que le faltaba, sino la tranquilidad.
Desde hacía varios años, las noches eran el momento en que los recuerdos encontraban la forma de regresar.
Se incorporó lentamente, respiró hondo y caminó hasta la cocina. Preparó una taza de café negro sin azúcar. Mientras el aroma llenaba el pequeño departamento, observó por la ventana cómo el sol comenzaba a iluminar los edificios de la ciudad.
La gente despertaba con prisa. Algunos corrían para llegar al trabajo; otros llevaban a sus hijos a la escuela.
Efraín los observaba en silencio.
Siempre se preguntaba cómo sería vivir una vida sin cargar el peso del pasado.
Tomó las llaves de su camioneta y salió rumbo a la empresa donde trabajaba desde hacía varios años. Era ingeniero civil y dirigía varios proyectos de construcción. Sus empleados lo respetaban por su disciplina y por la forma en que trataba a cada persona.
—Buenos días, ingeniero —saludó Miguel, uno de los maestros de obra.
—Buenos días, Miguel. ¿Cómo va todo?
—Todo en orden. Ya empezamos con la cimentación.
Efraín recorrió la obra revisando cada detalle. Era perfeccionista. Creía que hacer bien su trabajo era una forma de honrar los valores que alguna vez le enseñó su padre.
Sin embargo, había algo que nadie conocía.
Cada vez que escuchaba el ruido de una ambulancia o veía luces de emergencia, su expresión cambiaba por completo.
Un escalofrío recorría su cuerpo.
Su mente viajaba inevitablemente hacia un día que llevaba años intentando olvidar.
Sacudió la cabeza para alejar aquellos pensamientos y continuó trabajando.
Al mediodía, Daniel, su mejor amigo desde la universidad, llegó para invitarlo a almorzar.
—Si sigues viviendo solo para trabajar, un día vas a olvidar cómo disfrutar la vida —dijo entre risas.
Efraín sonrió apenas.
—Alguien tiene que sacar este proyecto adelante.
—No cambias. Siempre escondiéndote detrás del trabajo.
Caminaron hasta un pequeño restaurante cercano. Mientras esperaban la comida, Daniel lo observó con atención.
—¿Hace cuánto no sales con alguien?
Efraín bajó la mirada hacia su taza de café.
—No lo sé... mucho tiempo.
—No puedes seguir castigándote por algo que pasó hace años.
El ambiente cambió de inmediato.
Efraín permaneció en silencio.
Había heridas que todavía dolían demasiado para pronunciarlas en voz alta.
Daniel entendió que había tocado un tema que su amigo aún no estaba preparado para enfrentar.
A veces, el silencio decía mucho más que cualquier explicación.
nota: espero les guste esta novela es basándome un poco en imaginación pero también con ayuda ya que mis ideas muchas veces no se como ponerlas en una sola explicación, espero y les guste a quienes la lean