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Renací Como Limpiadora ...Pero Soy La Madre Dela Hija Del CEO

Renací Como Limpiadora ...Pero Soy La Madre Dela Hija Del CEO

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / CEO / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Lucía era una joven campesina traicionada por su prometido y su propia hermana, que la envenenaron para robarle todo. Pero el destino le da una segunda oportunidad: ¡despierta 5 años en el pasado! Esta vez no será la chica ingenua de las gallinas. Se infiltra como limpiadora en la empresa del multimillonario CEO Alejandro Montenegro para cobrarse venganza... sin saber que su hija genio de 5 años, la pequeña Mía, que también viajó en el tiempo, ¡se cruzará con su papá biológico en los pasillos! Ahora Lucía debe ocultar su identidad, destruir a los traidores y evitar que el CEO frío descubra que la niña inteligente y adorable que le sigue por todas partes es su heredera. ¿Podrá el amor florecer entre la limpiadora que manda en secreto y el hombre que no sabe que ya es papá?

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 15: El sabotaje

Lo hicieron un martes, de madrugada. Yo lo sé porque esa noche no podía dormir, el bebé me pateaba sin parar, y a las tres me levanté a tomar agua. Miré por la ventanita del corral y vi una luz, un instante, como de un celular encendido. Pensé que era algún gato callejero o un perro perdido. Volví a la cama.

A las cinco me despertó Sofía, gritando desde el patio.

Corrí descalza. El olor me golpeó antes de ver nada: algo fuerte, amargo, a veneno y a muerte. Abrí la puerta del corral y me quedé clavada en el suelo, sin poder dar un paso más.

Las gallinas estaban tiradas por todas partes. Casi doscientas. La mitad de las que teníamos. Algunas todavía se movían, con las alas temblando, haciendo ruidos bajos que me partían el pecho. Otras ya no se movían. El agua de los bebederos estaba turbia, amarilla. El maíz del comedero tenía un polvo blanco encima, brillante, que no debía estar ahí.

Entré despacio. Me arrodillé en el pasto mojado. Cogí a una gallina joven, la más bonita de las nuevas, que respiraba con la boca abierta. Se murió en mis manos antes de que pudiera hacer nada. La acosté con cuidado en el pasto y me levanté con las manos temblando.

Sofía venía detrás de mí, se tapó la boca y sollozó bajito.

—Lucía… ¿quién hizo esto?

—Ellos —dije, y la voz me salió seca—. Carlos. Vega. Mendoza. Los mismos de siempre.

Llamé al veterinario. Llamé a la policía. Llamé a todo el mundo que se me ocurrió. Pero mientras esperábamos, fui sacando las gallinas muertas una por una. No lloré. No podía llorar. Tenía que moverme. Tenía que limpiar. Tenía que hacer algo con tanta rabia acumulada.

Cuando llegó la policía, tomó fotos, tomó muestras del agua y del maíz, y me dijo lo que ya sabía: era un veneno fuerte, de esos que se venden en ferreterías para matar ratas, pero concentrado. Lo habían echado todo adentro, a mano, con cuidado, para que todas bebieran.

—¿Tiene enemigos, señorita? —me preguntó el oficial.

—Sí —le dije—. Muchos. Y sé quiénes son. Pero no tengo pruebas de que entraron anoche.

Se fueron diciendo que investigarían. Yo sabía que no encontrarían nada. Habían sido cuidadosos. No habían dejado huellas, ni ropa, ni nada. Solo el dolor de ver mi trabajo tirado en el suelo.

Esa tarde, cuando ya estaba todo limpio y las gallinas que quedaban estaban a salvo en la casa, escuché un motor afuera. Era Alejandro. Bajó de su coche y venía caminando rápido, como si supiera exactamente lo que había pasado.

—Me enteré —dijo, sin saludarme—. Ricardo habló con el veterinario. Vengo a ayudarte.

No le pregunté cómo se había enterado tan rápido. En ese momento no me importaba.

—No necesito tu ayuda —le dije, sin mirarlo—. Ya hicieron suficiente.

—No fui yo —dijo, y su voz fue firme, casi dura—. Yo no te haría eso. Pero ellos sí. Y mientras estés sola, van a seguir haciéndotelo.

Me giré hacia él. Tenía los ojos rojos, las manos sucias, el delantal manchado de veneno y de plumas.

—¿Y qué quieres hacer tú? —le grité, por fin soltando todo—. ¿Vas a protegerte tú también? ¿Vas a decirles que pare? ¿O es que acaso también quieres quedarte con lo mío cuando ya no tenga nada?

Él no se enojó. Se quedó quieto, aguantando mis palabras, y dijo:

—Te envié al mejor veterinario de la ciudad. Te envié doscientas gallinas nuevas, mañana a primera hora. Y pondré seguridad aquí, de noche, hasta que esto termine. No te pido nada a cambio. Solo que dejes de pensar que todos son tus enemigos. Algunos estamos de tu lado.

Se fue. Yo me quedé sola en el patio, con el olor a veneno todavía en la ropa, y no sabía si creerle o si esa era la trampa más grande de todas. Pero cuando amaneció y llegaron las doscientas gallinas nuevas, sanas, fuertes, con el camión de la empresa de Alejandro, me di cuenta de algo: él no me había mentido. Al menos no en eso.

Esa noche, miré por la ventana y vi el coche de seguridad estacionado al final del camino. Nadie se acercó. Nadie entró. Por primera vez en mucho tiempo, dormí sin ponerme el despertador cada hora.

Pero sabía algo más: al haber aceptado su ayuda, ahora les había dado a ellos una razón para estar más cerca. Y eso, tarde o temprano, me iba a costar caro.

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nezhan
Hola, Rosemary, muchas gracias por leer con tanto detenimiento y por tus excelentes preguntas. 💛

Sofía es mi hija de mi vida anterior. Cuando renací, ella ya estaba conmigo: una niña de cinco años que me dio la fuerza para empezar de nuevo. Su existencia es parte de mi pasado, de todo lo que perdí y de todo lo que decidí recuperar. No apareció de la nada; siempre estuvo ahí, siendo mi mayor motivación desde antes del primer capítulo.

En cuanto a la gallina Clara, es un elemento simbólico que dejé intencionalmente sin explicación detallada. Representa la protección de mis raíces, el espíritu de mi madre y el alma de la finca El Rosal. Es mi guardiana, y como tal, no necesita origen lógico: solo necesita ser sentida.
nezhan
Hola, Jessica, gracias por tu comentario. 🐔💛

Has comprendido perfectamente el espíritu de la historia. Los animales son, en efecto, nuestros guardianes silenciosos. La gallina Clara es la más especial de todos: su aparición y su mensaje en sueños representan la protección invisible que rodea a Lucía. Es la voz de su madre, la esencia de la tierra y el corazón de El Rosal velando por ella.

Me llena de alegría que logres percibir estos detalles. Tu sensibilidad hace que esta historia cobre aún más vida. ✨
Rosemary Hernandez
de dónde salió esa primera hija?
Jessica Flores
los animalitos son guardianes 🥰,y la gallina clara es su guardiana
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