NovelToon NovelToon
El Anillo De La Venganza

El Anillo De La Venganza

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

Una joven que sufrió la violencia y la humillación pública más desgarradora regresa irreconocible al lugar de su pesadilla, convertida en alguien que ya no tiene miedo y viene por lo que le pertenece.

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

. CAPÍTULO 11— UN DÍA QUE PARECÍA NORMAL

“Yo pensaba que estaba viviendo los mejores días de mi vida… sin imaginar que, para alguien más, cada uno de esos días era parte de una cuenta regresiva.”

El miércoles llegué al colegio antes que de costumbre.

No sabía exactamente por qué tenía tantas ganas de llegar. Quizás era porque desde que Demián y yo estábamos juntos, hasta los días más normales parecían diferentes.

Entré a la sala y lo encontré sentado en nuestro puesto.

Cuando levantó la mirada y me vio, sonrió.

—Llegaste temprano.

—Tú también.

—Te estaba esperando.

Sentí que mi corazón daba un pequeño salto.

Dejé mi mochila junto a la silla y me senté.

—¿De verdad me estabas esperando?

—Obviamente.

Bajé la mirada para esconder mi sonrisa.

—Eres demasiado lindo conmigo.

Demián se quedó observándome unos segundos.

—Solo contigo.

Aquellas palabras se quedaron dando vueltas en mi cabeza durante toda la mañana.

La profesora comenzó la clase y todos tuvimos que guardar silencio. Intenté concentrarme, pero cada cierto tiempo sentía la mirada de Demián sobre mí.

En un momento, mientras escribía, encontré un pequeño papel doblado junto a mi cuaderno.

Lo abrí cuidadosamente.

“No sonrías tanto o van a descubrirnos.”

Lo miré y tuve que contener una carcajada.

Escribí debajo:

“Entonces deja de hacerme sonreír.”

Se lo devolví.

Demián lo leyó y soltó una pequeña sonrisa.

—¿Qué están haciendo? —preguntó Emilia desde atrás.

—Nada —respondimos casi al mismo tiempo.

Emilia nos miró con sospecha.

—Ustedes están raros.

—Siempre dices eso —contesté.

—Porque siempre están raros —insistió.

Mateo se rio.

—Déjalos tranquilos.

Lo miré agradecida.

Mateo conocía mi felicidad mejor que nadie.

Y, aunque no podía contarle a todo el mundo lo que estaba viviendo, tenerlo cerca me hacía sentir segura.

Cuando llegó el recreo, salimos los seis juntos.

Nos sentamos en un rincón del patio donde podíamos conversar tranquilos.

Catalina comenzó a hablar sobre la próxima actividad del colegio, mientras Thiago hacía bromas.

Yo escuchaba, pero estaba más pendiente de Demián.

Él estaba extrañamente callado.

Me acerqué un poco.

—¿Te pasa algo?

—No.

—¿Seguro?

—Sí, Sophie.

Lo miré fijamente.

—Puedes contarme si tienes algún problema.

Demián sonrió.

—No tengo ningún problema.

—Entonces, ¿por qué estás tan serio?

—Estoy cansado, nada más.

Acepté su respuesta, aunque una pequeña sensación de inquietud quedó dentro de mí.

Emilia interrumpió la conversación.

—¿Vamos a comprar algo?

Todos nos levantamos.

Mientras caminábamos, Demián se quedó unos pasos atrás conmigo.

—No te preocupes tanto.

—¿Por qué?

—Porque estás pensando demasiado.

—Es que me importas.

Se quedó en silencio.

Después sonrió.

—Tú también me importas.

Seguimos caminando.

Yo no podía saber qué estaba pasando por su cabeza.

Para mí, esas palabras eran suficientes.

Durante las últimas clases, todo volvió a la normalidad. Cuando sonó el timbre de salida, guardé mis cosas y esperé a que los demás salieran.

Demián se acercó.

—¿Nos vemos mañana?

—Sí.

—¿Vas a estar bien?

—Claro.

Sonreí y salí de la sala.

Esa tarde, mientras hacía mis tareas, recibí un mensaje.

Demián: “¿Qué haces?”

Yo: “Terminando unas cosas. ¿Tú?”

Demián: “Pensando.”

Yo: “¿En qué?”

Tardó unos segundos en responder.

“En nosotros.”

Sonreí inmediatamente.

“Yo también.”

Dejé el teléfono sobre el escritorio y miré mi mano.

El anillo seguía ahí.

Lo toqué suavemente.

Nunca había imaginado que algo tan pequeño pudiera significar tanto para mí.

Esa noche hablamos durante bastante tiempo. Reímos, recordamos algunas cosas del colegio y hablamos de lo que queríamos hacer el fin de semana.

Antes de despedirnos, Demián escribió:

“Buenas noches, Sophie.”

Respondí:

“Buenas noches. Te quiero.”

Vi que estaba escribiendo.

La respuesta llegó unos segundos después.

“Yo también.”

Apagué el teléfono con una sonrisa.

Me dormí convencida de que todo estaba bien.

Convencida de que aquel secreto nos pertenecía.

Convencida de que el anillo representaba algo verdadero.

Pero mientras yo cerraba los ojos, había algo que todavía no entendía:

el tiempo seguía avanzando… y alguien sabía exactamente cuánto faltaba.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play