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A Los 42, Me Enamoré De Un Stripper

A Los 42, Me Enamoré De Un Stripper

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Amor en la madurez / Romance / Completas
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Darianrb

Claudia tiene 42 años, un matrimonio vacío y un bar de barrio que apenas sobrevive. El día que descubre que su marido la engaña, un joven se presenta por error a una entrevista de trabajo... para stripper, no para mozo. Lo que empieza como un malentendido incómodo termina convirtiéndose en la decisión que le cambia la vida: contratarlo para revivir su negocio.

NovelToon tiene autorización de Darianrb para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Primera fila

—Esperá, esperá, esperá —logró decir Claudia por fin, levantando ambas manos como si eso pudiera frenar lo que ya había pasado y lo que había visto—. Hubo un error. Nosotros buscamos un mozo.

Eric se quedó a mitad de camino de un giro de cadera, con la sonrisa desarmándose de a poco en su cara.

—¿Un... mozo? Osea, ¿nudista?

—Emm, no. Un mozo normal, para servir mesas. —Claudia sintió que el calor le subía por el cuello—. Vos viniste a la entrevista equivocada.

Él se pasó una mano por el pelo, entre avergonzado y divertido, y empezó a juntar la ropa del piso.

—Uy, perdón. Tenía anotada una dirección de acá cerca, pensé que era este el lugar. —Se puso la camisa de nuevo, sin apuro, como si el papelón no le costara nada—. Yo trabajo de esto en un local del centro de la ciudad. Pero, pagan una miseria por función.

—¿Cómo se llama el lugar? —La pregunta se le escapó a Claudia antes de poder pensarla.

—Eclipse sensual —dijo él, terminando de abotonarse—. Bueno, discúlpame de nuevo. Que tengas buen día.

Y se fue. Así, sin más, dejando a Claudia sentada frente a una silla vacía y una campera de cuero olvidada en el respaldo, hasta que él volvió corriendo a buscarla, le sonrió una última vez y desapareció por la puerta.

Ella se quedó mirando el lugar donde había estado parado, todavía con la libreta apretada contra el pecho. Debería sentirse escandalizada. Debería sentir vergüenza ajena, o propia, algo.

Pero lo único que sentía era esa palabra, Eclipse sensual, dando vueltas en su cabeza, y la imagen de ese cuerpo moviéndose sin el más mínimo pudor, como si el mundo entero fuera su escenario y a él no le importara nada quién estuviera mirando o deseando tocar y besar su piel.

Hacía mucho que no veía a nadie sentirse tan cómodo con algo.

Esa noche, cuando se metió en la cama, encontró a Fabián de espaldas, con el teléfono contra el pecho como si durmiera abrazado a él. Al sentirla acercarse, hizo un gesto casi imperceptible: lo deslizó bajo la almohada.

Claudia se quedó quieta, mirando el techo. Sabía la clave. Se la sabía de memoria, la fecha de cumpleaños de los dos, la que él nunca se había molestado en cambiar. Podía estirar la mano ahora mismo, esperar a que se durmiera del todo, y tener la confirmación que necesitaba.

Pero no lo hizo.

......................

Cuando la respiración de Fabián se volvió pesada y regular, se levantó despacio, se puso una campera arriba del pijama y agarró las llaves.

Encontró Eclipse Sensual sin mucho esfuerzo, un cartel de neón discreto entre una ferretería cerrada y un local de repuestos. Pagó la entrada sin pensarlo demasiado, como si otra persona estuviera tomando las decisiones por ella, y entró a una sala en penumbras, con música fuerte y mesas alrededor de un escenario circular.

Fue al acomodarse en una de las sillas del fondo que la vio.

—¿Melina?

Su socia estaba en primera fila, con una copa medio vacía en la mano y el rímel un poco corrido, sacudiendo la cabeza al ritmo de la música. Tardó un segundo en reconocerla, parecía estar alcoholizada.

—¡Claudia! —Se rió fuerte, sin ningún disimulo, y le hizo un gesto para que se acercara—. No lo puedo creer. ¿Vos acá? Ay perdón, no me escapé para venir acá eh, solo me quedaba de paso.

—¿Y vos? Pensé que le habías dicho a tu novio que te ibas a dormir.

Melina puso los ojos en blanco, como si la pregunta fuera absurda.

—Le dije eso, sí. —Se llevó la copa a los labios—. Mirá, con Gustavo está todo bien, pero tiene más de 45 años, Claudi. A mí me gusta venir acá. Me gusta mirar. No es tan grave, aún me siento pendeja para estas cosas.

Antes de que Claudia pudiera responder algo, las luces del escenario cambiaron. La música bajó de golpe y un reflector único cayó sobre una figura que entraba caminando despacio, con una máscara negra tapándole medio rostro.

El cuerpo se movió con una seguridad que a Claudia ya le resultaba conocida. Los mismos gestos, el mismo control de cada músculo, esa manera de mirar al público como si supiera exactamente el efecto que causaba.

—Uy, este está buenísimo, siempre es el último que veo y hasta le dejo alguna billetito en el boxer —dijo Melina, inclinándose hacia adelante — y estoy rogando que algún día se lo quite —.

Claudia no contestó. Tenía la vista clavada en esos ojos que, aun bajo la máscara, reconoció al instante.

Cuando la coreografía llegó a su punto final, él se llevó las manos a la máscara y la deslizó despacio hacia arriba, revelando la cara entre los aplausos.

Era Eric, sin dudas, era él.

Melina soltó una carcajada y se dio vuelta hacia Claudia, todavía sin saber lo que pasaba.

—¿Qué te pasa? Estás pálida.

—Ese es el que se equivocó de entrevista hoy —dijo Claudia, sin poder despegar los ojos del escenario—. Vino al bar pensando que buscábamos stripper.

—¿En serio? —Melina abrió mucho los ojos, y después sonrió con esa picardía que la caracterizaba—. Bueno, ojalá se hubiera confundido conmigo ja, ja. Mira lo que es, un bombón.

Claudia se quedó callada un momento, viendo cómo Eric se movía en el escenario entre aplausos, saludando con la misma soltura de siempre, aún en ropa interior, sin demasiado que ocultar a la vista.

—Melina —dijo por fin, muy despacio— creo que sé lo que necesita el bar para salvarse de la quiebra.

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Betty Saavedra Alvarado
Cuando ama tiene que dejar volar cada uno tiene que cumplir sus sueños
Betty Saavedra Alvarado
La de la Ceo todavía no la subes no sale en tu historial
Darian RB🌹: nop, estoy en eso
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Daríanrb un abrazo desde mi Piura Perú no sé porque se rompió tu corazón hay que ser fuerte la vida siempre nos da golpes hay que seguir adelante Clau y Erick juntos no sé si seguirán hasta el final si no cada uno seguirá su camino
Betty Saavedra Alvarado: El lunes seguiré con tus historias
total 1 replies
Gaby❤️
Me encantó el final 😍, gracias autora por esta novela ❤️, espero que cures pronto ese hermoso corazón, abrazo enorme 😘
Gaby❤️
Me encantó el final 😍, gracias autora por esta novela ❤️, espero que cures pronto ese hermoso corazón, abrazo enorme 😘
Gaby❤️
hermoso capitulo 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻
Betty Saavedra Alvarado
Clau Erick no quiere que sufras el pronto se irá es mejor para los dos
Claudia Marcela Casas
muy caliente esta 🤣
Betty Saavedra Alvarado
Clau Erick te salvará no lo dudes esos dos no tienen porque mezclar las cosas así no es el trabajo
Betty Saavedra Alvarado
Clau y Erick llenos de nervios parecen dos adolescentes con miedo
Betty Saavedra Alvarado
Erick a conversar con Clau aclarar todo es mejor si su amor es fuerte seguirá si no cada uno seguirá su camino
Betty Saavedra Alvarado
Erick cómo todo joven tiene amigos
Betty Saavedra Alvarado
Erick no desaproches la oportunidad de salir adelante la vida es muy duro contigo
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
te felicito,me tienes en Vilo por cada capítulo 👏🏽👏🏽☺️
Betty Saavedra Alvarado
Erick no hay mal que por bien no venga
Betty Saavedra Alvarado
Erick por el stress se confundió bailara en el bar de Clau
Gaby❤️
Entonces el primero que mintió fue el 😢
Gaby❤️
💔🥺😢
Betty Saavedra Alvarado
Clau ahora los jóvenes se olvidan rápido Erick está saboreando su fama tu estarás enamorado el no se cómo actúa parece que no
Betty Saavedra Alvarado
Clau Erick te escuchará creo que si es lo mejor para los dos Fabián ya tiene novia
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