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DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

Status: En proceso
Genre:Policial / Suspenso / Mafia
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Letra Siete

Tras la muerte de su padre, Haruto Saitō hereda una montaña de deudas que parecen imposibles de pagar. Desesperado por proteger a su madre, a su hermana y a la mujer que ama, acepta trabajar para una organización criminal creyendo que solo será por un tiempo. Pero cada deuda saldada exige un precio mayor, y cada decisión lo aleja un poco más del hombre que alguna vez fue.

NovelToon tiene autorización de Letra Siete para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Puerta Se Abre

El despertador sonó a las seis. Haruto abrió los ojos antes de que la alarma terminara el segundo pitido.

Había dormido poco. Pero, por primera vez en varios días, no sintió aquel peso insoportable sobre el pecho apenas despertó. Quizá era porque había tomado una decisión. No la correcta. Ni siquiera una buena. Solo una decisión.

Se levantó con cuidado para no despertar a Aiko. Ella seguía profundamente dormida, abrazada a la almohada que él había dejado libre. Durante un instante se quedó mirándola. Recordó cuando se conocieron en la universidad. Ella siempre decía que él tenía la mala costumbre de cargar el mundo sobre los hombros. Él respondía que alguien tenía que hacerlo.

Ahora entendía que, tal vez, ella había intentado advertírselo desde el principio. Salió de la habitación sin hacer ruido.

Mientras desayunaban, Yui hablaba sin parar sobre la secundaria.

—Dicen que el uniforme es incómodo. Mamá dice que exageran.

La madre de Haruto sonrió.

—Dentro de unos meses vas a descubrirlo por vos misma.

—¿Y si me queda grande?

—Te va a quedar bien. Siempre te queda bien todo.

Haruto observaba la conversación en silencio. Su madre fingía tranquilidad. Yui fingía entusiasmo. Él fingía que no estaba contando mentalmente cuánto costaría ese uniforme.

Cuando terminó el desayuno, se levantó.

—Hoy vuelvo un poco más tarde.

Su madre lo miró.

—¿Conseguiste otra entrevista?

Haruto sostuvo la mirada apenas un segundo.

—Sí.

No sabía por qué seguía mintiendo. Quizá porque admitir que se estaba quedando sin opciones lo hacía demasiado real.

El número estaba escrito en la tarjeta con una tipografía sencilla. Sin logotipos. Sin nombres. Sin dirección. Solo un teléfono.

Haruto permaneció varios minutos frente a una cabina pública. Sacó la tarjeta. La guardó. La volvió a sacar. Sentía que, en cuanto marcara ese número, algo cambiaría para siempre.

Finalmente respiró hondo. Introdujo las monedas. Marcó. El tono sonó una sola vez.

—Buenos días, Saitō.

Haruto frunció el ceño.

—¿Cómo sabe que soy yo?

La voz del otro lado sonrió antes de responder.

—Porque sabía que hoy llamarías.

Haruto sintió un escalofrío.

—Quiero saber en qué consiste el trabajo.

—No por teléfono.

La voz hizo una pausa.

—Café Hoshizora. Distrito de Chiyoda. En una hora.

La llamada terminó.

El Café Hoshizora era pequeño. Tranquilo. Con apenas seis mesas. Olía a café recién molido y madera antigua.

Haruto llegó diez minutos antes. Pidió el café más barato del menú.

Apenas dio el primer sorbo, una voz habló a su espalda.

—La puntualidad dice mucho de una persona.

Era el mismo hombre de traje. Sin paraguas. Sin prisa. Se sentó frente a él.

—Mi nombre es Shinji Kurogane. Es la primera vez que nos presentamos como corresponde.

Haruto hizo una leve inclinación. No respondió.

Shinji pidió un café. Esperó a que el mozo se alejara. Recién entonces habló.

—Antes que nada... No trabajo para un banco. Tampoco para una empresa de cobranzas.

Haruto permaneció inmóvil.

—Entonces...

—Trabajo para personas que invierten en otras personas.

Haruto soltó una risa breve. Sin humor.

—Suena mucho mejor dicho así.

Shinji sonrió.

—Las palabras importan. Las personas aceptan más fácilmente una verdad cuando se la dices con calma.

Haruto bajó la mirada.

—¿Qué quieren de mí?

Shinji no respondió enseguida. Observó por la ventana. Después volvió a mirarlo.

—Dime algo, Haruto. ¿Cuántos trabajos rechazaste ayer?

Haruto sintió un nudo en el estómago. No recordaba haber visto a ese hombre. Sin embargo... Él sabía.

—Once.

Shinji asintió.

—Doce. El último ni siquiera te dejó entrar.

Haruto apretó lentamente la taza.

—¿Me están siguiendo?

—Sí.

La respuesta fue tan natural que resultó inquietante.

—¿Por qué?

—Porque queríamos saber qué clase de hombre eres.

Silencio.

—¿Y qué descubrieron?

Shinji tomó un sorbo de café.

—Que sigues intentando. A pesar de todo. No robaste. No huiste. No abandonaste a tu familia. No culpaste a tu padre. Sigues levantándote cada mañana. Eso... No es común.

Haruto sintió que aquellas palabras atravesaban todas las defensas que había construido. Nadie le había dicho algo así desde hacía mucho tiempo.

Shinji dejó la taza sobre el plato.

—No buscamos matones. Esos sobran. Buscamos personas capaces de cargar peso sin quebrarse. Y tú llevas años haciéndolo.

Haruto tragó saliva.

—¿Qué tendría que hacer?

Shinji sonrió apenas.

—Todavía nada que ensucie tus manos. Solo conducir. Entregar paquetes. Cobrar dinero. Trabajo sencillo. Bien pago. Puedes irte cuando quieras.

La frase quedó suspendida entre ambos. Haruto quería creerla. Necesitaba creerla. Porque, si era cierta, todavía existía una forma de salvar a su familia sin convertirse en alguien diferente.

Shinji metió la mano en el bolsillo interno del saco y dejó un sobre blanco sobre la mesa.

—Dentro hay un adelanto. No tienes que aceptarlo hoy. Pero tampoco puedo esperar para siempre.

Se levantó con la misma tranquilidad con la que había llegado. Antes de irse dijo una última frase.

—Las personas no cambian por el dinero, Haruto. Cambian cuando sienten que ya no tienen otra opción.

Y desapareció entre la gente.

Haruto permaneció inmóvil. El sobre seguía frente a él. No lo abrió. No todavía. Pero tampoco fue capaz de devolverlo.

Por primera vez desde que todo había comenzado, la salida que más miedo le daba era también la única que podía imaginar.

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fandeloslibros
empezó muy bueno el nuevo arco👏
fandeloslibros
ya estoy al día esperando Capítulo nuevo
fandeloslibros
buen arco
Cosmo
a cosmo le agradó quiero saber que sigue
Cosmo
que buen giro
Cosmo
se siente la presion
Cosmo
este capitulo me hizo ponerme sentimental
Cosmo
se puso muy bueno
HarryAang
buen capitulo
HarryAang
me gustó mucho me tiene atrapado
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
Sin dudas, es una historia atrapante. Me deja con muchas ganas de saber cómo continúa.
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
me encantó mucho este capítulo 👏💯💥
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado.
total 1 replies
soshua
Me intriga saber como sigue
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Se irán subiendo diariamente los capítulos nuevos.
total 1 replies
M.F. Lawren
Interesante
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
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