NovelToon NovelToon
Vas A Ser Mi Hombre

Vas A Ser Mi Hombre

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Romance / Diferencia de edad / Completas
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Araceli Settecase

​«Ella es la tentación de diecinueve años que rompió todas sus reglas. Él, el hermano mayor de su mejor amigo de toda la vida... y el hombre del que jamás debió enamorarse.»
​Mía siempre supo lo que quería, y lo que quería era a Leónidas Benavídez: un imponente arquitecto de treinta años, serio, dominante e inalcanzable. Para el mundo, Leónidas es un ejecutivo de hielo; para Mía, el único hombre capaz de hacerla arder.
​Cansada de ser vista como "la enana" o "la amiga de su hermano", Mía desata un peligroso juego de seducción que pondrá a prueba el rígido autocontrol de Leónidas.

NovelToon tiene autorización de Araceli Settecase para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 24: ¡Prueba positiva y antojos a medianoche!

Dos años después del casamiento.

​La vida en el penthouse había encontrado un equilibrio idílico. Mía se había graduado de la universidad con honores en Ciencia Política y comenzaba a trabajar en proyectos de investigación social, mientras que Leónidas continuaba al frente de la firma arquitectónica, aunque ahora priorizaba sus horarios para pasar la mayor parte del tiempo junto a su esposa.

​Sin embargo, en las últimas dos semanas, una extraña alteración había afectado la rutina del hogar.

​Mía mostraba un cansancio inusual, pequeños cambios de humor repentinos y una aversión misteriosa al olor del café por las mañanas, una bebida que anteriormente adoraba.

​Era un martes por la mañana, a las siete. Leónidas estaba en el baño principal abrochándose la camisa blanca del traje, acomodando el cuello frente al espejo.

​De pronto, Mía salió del pequeño baño secundario del vestidor. Tenía el rostro levemente pálido, los ojos muy abiertos y sostenía entre sus dedos temblorosos un pequeño dispositivo de plástico blanco.

​Leónidas se giró al verla por el espejo, frunciendo el ceño con preocupación inmediata.

​—Mía... ¿qué pasa, mi amor? ¿Te sientes mal otra vez? —preguntó acercándose a ella a pasos rápidos, tomándola por los hombros.

​Mía no dijo una palabra. Simplemente levantó la mano y le extendió el dispositivo de plástico.

​En la pequeña pantalla digital se leían dos líneas rosadas perfectamente marcadas y, debajo, una palabra en letras claras: EMBARAZADA.

​Leónidas se congeló por completo. El gran ejecutivo, el hombre de negocios impecable que negociaba contratos de millones de dólares sin pestañear, se quedó mirando el pedazo de plástico como si fuera un plano indescifrable en un idioma extranjero.

​—¿Mía...? —alcanzó a articular con la voz ahogada.

​—Vas a ser papá, Leónidas —susurró Mía, sintiendo que las lágrimas de emoción le corrían por las mejillas—. Estamos esperando un bebé.

​El rostro de Leónidas mutó en una fracción de segundo de la parálisis absoluta a un brillo de felicidad pura y abrumadora. Soltó la camisa, tomó a Mía por la cintura, la alzó en el aire y la hizo girar en medio del vestidor mientras soltaba una risa profunda y masculina que resonó en todo el piso.

​—¡Dios mío, Mía! ¡Un bebé! ¡Vamos a tener un bebé! —exclamó besándole la cara, los labios, el cuello y finalmente inclinándose para depositar un beso suave sobre su vientre plano.

​La confirmación médica tres días después trajo una noticia aún más impactante: el ecografista confirmó que no esperaban un bebé... sino gemelos.

​A partir de ese momento, la transformación de Leónidas Benavídez en un futuro padre hiperprotector, obsesivo y desesperadamente atencioso fue una comedia diaria.

​El hombre que antes leía informes financieros antes de dormir ahora pasaba las noches leyendo libros sobre obstetricia, nutrición prenatal y desarrollo infantil. Instaló monitores de aire en cada habitación del penthouse, cambió los productos de limpieza del hogar por versiones orgánicas sin químicos y prohibió que Mía levantara cualquier objeto que pesara más de un kilo.

​—Leónidas, es una carpeta con tres folios, no una bolsa de cemento —protestó Mía una tarde en el salón cuando su esposo le quitó suavemente sus apuntes de la mano para llevarlos él mismo al escritorio.

​—El médico dijo que tienes que evitar cualquier esfuerzo innecesario, mi amor —respondió él con toda la seriedad del mundo, acomodándole un almohadón en la espalda.

​El punto culminante de la transformación paternal de Leónidas ocurrió a los cinco meses de embarazo, en una fría noche de invierno a las tres de la mañana.

​Mía se despertó en la cama matrimonial king size, sintiendo una punzada imperiosa en el estómago. Se giró despacio, tocando el hombro de su esposo, quien dormía profundamente a su lado.

​—Leónidas... amor... despertate —susurró Mía dándole unos toquecitos en el brazo.

​Leónidas abrió los ojos al instante, pasando del sueño profundo a la alerta máxima en un segundo. Se incorporó de golpe en la cama, mirando a su esposa con pánico contenido.

​—¿Qué pasa? ¿Tienes dolor? ¿Sentiste una contracción? ¡Llamo al obstetra! —exclamó buscando el celular en la mesa de luz.

​—No, no, tranquilo —dijo Mía riendo suavemente y tomándole la mano—. No es nada médico. Los bebés tienen hambre.

​Leónidas suspiró con alivio, pasándose una mano por el rostro.

​—Está bien... voy a la cocina a prepararte una tostada o fruta.

​—No quiero fruta —dijo Mía con una sonrisa culpable—. Quiero helado de pistacho con dulce de leche y medialunas calientes con jamón y queso.

​Leónidas se quedó mirándola en la penumbra de la habitación, parpadeando.

​—Mía... son las tres y diez de la mañana. No hay ninguna heladería abierta a esta hora. Y las panaderías abren a las seis.

​—Pero los gemelos quieren eso ahora —insistió ella, poniendo cara de perrito mojado y acariciándose la pancita abultada que ya se notaba claramente bajo el pijama de seda—. Dijiste que ibas a hacer cualquier cosa por tus hijos...

​Quince minutos después, el imponente arquitecto Leónidas Benavídez, vistiendo un pantalón de gimnasia, un camperón negro de abrigo y una gorra de lana, estaba recorriendo las calles desiertas de la ciudad en su camioneta en busca de una estación de servicio de veinticuatro horas o una confitería nocturna.

​Tras recorrer tres barrios distintos, logró convencer al empleado nocturno de una panadería que estaba preparando la primera horneada del día para que le vendiera una docena de medialunas recién salidas del horno, ofreciéndole el triple del valor comercial. Luego, consiguió un pote de helado en un minimarket de turno.

​A las cuatro y veinte de la mañana, Leónidas ingresó al dormitorio llevando una bandeja con las medialunas calientes y el helado.

​Mía estaba esperándolo sentada en la cama con los ojos iluminados de alegría.

​—¡Eres el mejor esposo y el mejor papá del mundo! —exclamó Mía devorando la primera medialuna con un entusiasmo infantil.

​Leónidas se acostó a su lado, apoyando la espalda en el respaldo de madera, mirando a su joven esposa comer con un apetito voraz en medio de la madrugada. A pesar del cansancio, el arquitecto sintió un orgullo y una ternura insondables. Le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja y le acarició el vientre abultado.

​—Lo que sea por ustedes tres, mi amor —susurró él con la voz llena de devoción—. Lo que sea.

1
Martha Divas Delgado
❤️❤️❤️🤭🥰 estoy henamorada☺️
Martha Divas Delgado
hay Vanesa te van a ASER k comas polvo en tu caida🤭
Martha Divas Delgado
🥰me encanta mia sabe lo k quiere❤️
Martha Divas Delgado
jajaja jajaja jajaja pobre leonidas☺️
Martha Divas Delgado
jajaja jajaja leonidas cuídate por k mia te comerá y🤭 completito
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play