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¡¿Y Que Si Ahora Soy Una Mujer?! Sigues Siendo Mío

¡¿Y Que Si Ahora Soy Una Mujer?! Sigues Siendo Mío

Status: Terminada
Genre:Omegaverse / ABO / Reencarnación / Enfermizo / Completas
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Novela +18
Dante, un poderoso Alfa y líder de la mafia, entrega su vida para salvar a su amado omega, Kael, durante una sangrienta guerra entre organizaciones criminales.

Sin embargo, la muerte no fue el final.

Al abrir los ojos, descubre que ha reencarnado en el cuerpo de Elizabeth, una joven Alfa universitaria que murió durante el despertar de su poder. Ahora, atrapado en el cuerpo de una mujer, Dante solo tiene un objetivo: recuperar al omega que juró proteger y amar.

Pero todo ha cambiado.

Kael ya no es el omega indefenso del pasado. Ahora es un frío y brillante CEO, marcado por un accidente que lo dejó paralítico. Y, para empeorar las cosas, rechaza rotundamente a Elizabeth, pues asegura que jamás podría enamorarse de una mujer.

Dante no piensa rendirse.

No importa si ahora posee un cuerpo diferente, si el mundo entero está en su contra o si Kael lo odia. Para él, Kael sigue siendo su omega... y jamás permitirá que otro Alfa lo reclame.

Porque, aunque haya renacido como...

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 2 — EL PARADERO DE KAEL

Al día siguiente

Los débiles rayos del sol atravesaban las cortinas gastadas del pequeño apartamento cuando Elizabeth abrió los ojos.

Por un instante, al despertar, olvidó todo lo ocurrido.

Sin embargo, bastó con observar el techo desconocido para que la realidad volviera a caer sobre ella.

Ya no era Dante.

O, al menos, ya no tenía el cuerpo de Dante.

Se incorporó lentamente sobre la cama y soltó un largo suspiro.

—Sigo siendo una mujer...

Aquellas palabras sonaron extrañas incluso para sus propios oídos.

Se dirigió al baño y observó su reflejo en el espejo.

Los ojos verdes de Elizabeth le devolvieron la mirada.

Instintivamente llevó una mano a su rostro.

Todavía le costaba aceptar aquella apariencia.

Durante veintiocho años había vivido como Dante: un hombre de cabello rubio, ojos azules y físico atlético. Ahora, esta mañana era recibido por el rostro de una joven universitaria de diecinueve años.

Era irritante.

Muy irritante.

—Al menos sigo siendo un Alfa —murmuró.

Después de asearse comenzó la tarea que más detestó desde que había despertado en aquel cuerpo.

Vestirse.

Observó la ropa del armario con evidente disgusto.

Faldas.

Blusas.

Vestidos.

Su ceño se profundizó.

—¿Es necesario tener tanta ropa incómoda?

Terminó escogiendo lo más sencillo que encontró.

Aunque seguía sintiéndose extraño, había comprendido que quejarse no cambiaría nada.

Una vez lista, tomó la mochila, el teléfono móvil y las llaves del apartamento.

Antes de salir lanzó una última mirada al pequeño cuarto.

Apenas podía creer que aquella fuera ahora su realidad.

Luego cerró la puerta y emprendió el camino hacia la universidad.

......................

La mañana transcurrió con relativa normalidad.

Elizabeth llegó al aula y tomó asiento en una de las primeras filas.

Como antiguo jefe mafioso, estaba acostumbrado a observarlo todo desde posiciones privilegiadas.

Aquella costumbre seguía presente.

Poco después llegó el profesor.

La clase comenzó.

Elizabeth escuchó apenas una parte de la explicación.

La mayor parte del tiempo su mente estaba ocupada con una sola persona.

Kael.

Diez años.

Diez malditos años.

¿Dónde estaba?

¿Qué había sido de él?

¿Seguía vivo?

¿Lo habría olvidado?

Solo imaginar aquella posibilidad hacía que una desagradable sensación naciera en su pecho.

......................

Al finalizar las clases, Elizabeth salió del aula.

Los estudiantes llenaban los pasillos mientras conversaban animadamente.

Ella caminaba sin prestar demasiada atención a su entorno cuando una conversación cercana llamó su atención.

—A pesar de que el CEO Kael es un omega, no es mi tipo.

Elizabeth se detuvo en seco.

Su corazón pareció saltarse un latido.

—Es demasiado rudo para mí —continuó diciendo el joven entre risas—. Prefiero los omegas lindos y tiernos.

Uno de sus amigos se encogió de hombros.

—A mí me da igual. Yo si le doy.

El mundo pareció volverse silencioso.

Elizabeth giró lentamente la cabeza.

—¿Qué acabas de decir?

Los tres estudiantes la observaron confundidos.

Antes de que pudieran reaccionar, Elizabeth arrebató el teléfono móvil de las manos del primero.

—¡Oye! ¡Devuélvemelo!

Ella ignoró completamente el grito.

Sus dedos se movieron rápidamente por la pantalla.

Entonces lo vio.

Una fotografía.

Cabello negro.

Rostro severo.

Mirada fría.

Más maduro que en sus recuerdos.

Más elegante.

Más distante.

Pero era él.

Kael.

Su Kael.

Una sonrisa lenta comenzó a dibujarse en los labios de Elizabeth.

No era una sonrisa amable.

Ni alegre.

Era una sonrisa que hizo que los tres estudiantes sintieran un escalofrío recorrerles la espalda.

Encontrarte fue mucho más fácil de lo que esperaba, Kael.

Pensó que le llevaría mucho tiempo encontrarlo...

Y acababa de encontrarlo en un simple pasillo universitario.

Qué irónico.

—¡Te dije que me devolvieras el celular!

El dueño del teléfono perdió la paciencia y se lanzó hacia ella.

Su puño avanzó directamente hacia su rostro.

Elizabeth ni siquiera se movió.

Lo vio venir con una lentitud casi ridícula.

Lo atrapó por la muñeca.

El muchacho abrió los ojos.

—¿Eh?

Antes de que pudiera reaccionar, Elizabeth respondió con un golpe directo.

El impacto lo lanzó varios metros hacia atrás.

El chico cayó al suelo entre quejidos.

Los otros dos quedaron boquiabiertos.

—¡Es una Alfa!

—¡Estas infringiendo el reglamento!

Elizabeth ni siquiera los escuchaba.

Su atención estaba puesta en las palabras que habían dicho sobre Kael.

Especialmente en una de ellas.

"A mí me da igual. Yo si le doy"

Aquello le resultó desagradable.

Muy desagradable.

Se acercó al segundo estudiante.

—¿Tú dijiste que te daba igual?

El muchacho retrocedió.

—E-esp...

No terminó la frase.

Elizabeth le dio un golpe en el estómago.

El aire abandonó los pulmones del joven.

Cayó de rodillas mientras tosía desesperadamente.

Ella lo sujetó por el cabello y lo obligó a levantar la cabeza.

Sus ojos verdes brillaban peligrosamente.

—Kael es mío, maldito bastardo.

El joven palideció.

—¿Q-qué?

—No te atrevas a fantasear con él.

Le dio otro golpe, esta vez suficiente para hacerlo caer al suelo sin llegar a causarle una lesión grave.

El tercer estudiante observaba la escena completamente inmóvil.

En ese momento una energía verde comenzó a expandirse alrededor de Elizabeth.

La presencia dominante de un Alfa inundó el pasillo.

Los estudiantes cercanos comenzaron a apartarse.

Algunos incluso sintieron un impulso instintivo de retroceder.

El tercer muchacho tragó saliva.

Elizabeth volvió la mirada hacia él.

El joven levantó ambas manos inmediatamente.

—¡Yo no dije nada!

Su voz temblaba.

—¡Lo juro! ¡No me golpees!

Elizabeth chasqueó la lengua.

Patético.

Aquellos chicos le recordaban a los subordinados inútiles que mataba sin contemplaciones.

Tomó al muchacho por la chaqueta.

—Llévame con él.

—¿C—Con quién?

—Con Kael.

El joven casi lloró.

—¡Yo no puedo llevarte con él!

La presión de la energía Alfa aumentó.

El estudiante sintió que respirar se volvía difícil.

—P-pero...

—Habla.

—¡Puedo llevarte a su empresa!

Elizabeth aflojó ligeramente la presión.

—¿A su empresa?

—S-sí.

El muchacho asintió frenéticamente.

—Todo el mundo sabe dónde está la sede principal.

Elizabeth permaneció en silencio unos segundos.

Finalmente soltó su chaqueta.

—Bien.

El estudiante dejó escapar un suspiro de alivio.

—Vámonos.

Y sin esperar respuesta comenzó a caminar.

El muchacho intercambió una mirada aterrada con sus amigos antes de apresurarse a seguirla.

Mientras avanzaba por el pasillo, Elizabeth no podía dejar de sonreír.

Después de diez años.

Después de una muerte.

Después de despertar en un cuerpo ajeno.

Finalmente estaba a punto de volver a verlo.

Kael.

Esta vez... ¿qué sorpresas tendrás para mí?

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inuyasha/ Tomoe🦊
10/10
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu calificación y comentario, me hacen muy feliz.🫂
total 1 replies
Anajely Franco
Excelente bonita historia muy buena la trama
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu comentario y calificación, me hacen muy feliz.
total 1 replies
Anajely Franco
que bonita historia y que bien que también lexon encontró el amor
rosanyelis mendoza
hermosaaa lindo final
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu comentario y calificación, me hacen muy feliz.
total 1 replies
🖤💜it's.me.ednerline🩵
ay mi pobre Lexon 😭😭😭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
Me agrada mucho Lexon 🤭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
ooooh pero q golosa 🤭🤭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
Con Dael ,kael nunca podría decir que no
🖤💜it's.me.ednerline🩵
no me gusta 🤭me encanta 👏🤭
rosanyelis mendoza
me siento ofendida cuando me dejan en suspenso 😂😂😂
rosanyelis mendoza
oyeee porque me lo dejaste solito, 😭
tampoco así, debe haber una forma de que le diga que es dante sin que no se vuelva loco
🖤💜it's.me.ednerline🩵: siii😭😭
total 1 replies
Anajely Franco
me gusta 👏
🖤💜it's.me.ednerline🩵
waaah😭 tan rápido terminé de leerlo
🖤💜it's.me.ednerline🩵
esta muy bueno 👏
Anajely Franco
una disculpa pero una cosa no me gusta y es que te refieres a el cómo ella cuando también es hombre aunque sea un Omega
rosanyelis mendoza: en el mundo del omergaverse, es normal que el el niño llame madre al padre gestante, por ese motivo ella investigo.
a algunos les incomodara, pero es una de las cosas normales dentro del mundo omergaverse, ya depende de la autora que desee modificarlo y ajustarlo a sus formas

pero Omega es madre y alfa o hasta beta es padre, ya que casi los únicos que pueden gestar son los Omega
total 6 replies
rosanyelis mendoza
bueno criatura como te va a dar explicaciones si estabas MUERTO MUERTESITO
Anajely Franco
está bueno el comienzo
Anajely Franco
vamos 👏
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