NovelToon NovelToon
LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:255.2k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

La ambulancia llegó con las sirenas aullando en la noche. El director de la clínica, el doctor Ángel Velasco, caminaba por los pasillos cuando escuchó el reporte por radio: mujer en condición crítica, sangrado incontrolable, posible aborto.

Ángel tenía treinta y dos años. Los periódicos lo llamaban "el cirujano prodigio". Pero nada de eso importaba cuando tenía un bisturí en la mano y una vida dependiendo de sus decisiones. Se preparó y entró a la sala de cirugía. Las enfermeras ya habían colocado a la paciente en la camilla.

Lo que vio al revisarla lo hizo apretar la mandíbula. Los moretones eran evidentes bajo las luces quirúrgicas. Frescos, oscuros. Otros amarillentos, sanando apenas. El aborto había sido causado por trauma severo. El conducto vaginal lastimado. Las contusiones en abdomen y pelvis no dejaban duda.

—¿Quién le hizo esto? —murmuró.

Nadie respondió, pues todos en esa sala conocían la respuesta.

Tres horas después, se quitó los guantes ensangrentados y pidió restringir las visitas hasta poder entender quien la había lastimado tanto.

En su oficina, lo revisó el expediente completo, pero como pensó este era impecablemente limpio. Sin trauma, sin violencia doméstica registrada. Como si los años de golpes nunca hubieran existido. El apellido lo explicaba todo: Castro. El esposo era Alberto Castro. Empresario de exportación. Conexiones en el gobierno. Capaz de comprar silencio.

—Maldito. Murmuro y arrojo la tableta aun lado.

Caminó hacia el ala de recuperación. En el pasillo encontró lo que esperaba: Alberto Castro, fumando junto a una ventana, quiso golpearlo, darle al menos un 10% de los moretones que tenia su paciente.

—Apague el cigarrillo. No se puede fumar aquí.

Alberto se giró, listo para responder. Pero reconoció al director y heredero de los Velasco y se contuvo.

—¿Cómo está mi esposa, doctor? Dijo con fingida preocupación.

—Viva. Pero debe permanecer internada. Tuvo un aborto espontáneo debido al trauma severo.

—¡Mi esposa no fue abusada! Estábamos teniendo relaciones. Ninguno sabía que estaba embarazada.

Ángel dio un paso hacia él, apretando el puño dentro de los bolsillos de su bata.

—Los desgarros vaginales. Las contusiones pélvicas. Las fracturas costales antiguas. Todo cuenta una historia diferente, maldito animal.

Alberto se puso rojo.

—¿Me está acusando de algo?

—No lo estoy acusando de nada. Solo leo lo que su esposa no puede decir.

—Cuidado, doctor está sobrepasando sus límites.

Ángel sonrió sin humor.

—Y usted tenga cuidado, si no fuera porque el expediente de su esposa está limpio ya estaría preso.

Se miraron como depredadores. Pero Alberto sabía quién era Ángel Velasco. Sabía que la familia Velasco tenía más recursos, más poder, más conexiones que los Castro. No era un hombre con el que se pudiera jugar.

—No podrá verla hasta que despierte. Regrese mañana.

Alberto apretó los puños y se fue.

Ángel entró en la habitación de Cynthia. Yacía inmóvil, pálida. Se sentó junto a la cama.

Los recuerdos lo golpearon. Ángela. Su hermana mayor. Casada con un hombre que la destruyó. Cuando descubrieron la verdad, ya era tarde, ella se ahorcó en el baño.

Miró a Cynthia.

—No sé quién eres. Pero esta vez voy a hacer las cosas bien.

---

Dos días después, Cynthia despertó.

Con el pitido de las máquinas y sintiendo ese vacío horrible en su vientre.

—Mi bebé —susurró.

La puerta se abrió. Un hombre joven entró. Treinta y pocos, bata blanca, ojos que no mostraban lástima sino rabia contenida.

—¿Cómo se siente?

—Mi bebé... ¿dónde está mi bebé?

Ángel se sentó junto a la cama.

—Lo siento. Cuando llegó, ya lo había perdido.

El grito que salió de Cynthia fue desgarrador. Las lágrimas caían sin control.

Ángel le tomó las manos, sabía que no debía, pero ella lo necesitaba.

—Es mi culpa —sollozó Cynthia—. Fui a una clínica. Iba a deshacerme de él. Pero escuché su corazón y no pude. Y ahora ese maldito me lo arrebató de todas formas.

—No es su culpa.

—¡Sí lo es! Si hubiera sido más fuerte...

—Si su esposo no la hubiera violado sabiendo que estaba embarazada, su hijo estaría vivo. Esa es la verdad.

Cynthia lo miró.

—Usted no entiende.

—Entiendo más de lo que cree. Leí su expediente. Las fracturas antiguas. Los moretones. Esto no empezó ayer.

—No. Cinco años. Desde que nos casamos.

—Tiene una hija. Valentina. ¿Qué cree que está aprendiendo?

Las palabras fueron como bofetadas.

—Hace dos años huía con ella y con Lucía, pero él nos encontró. Me fracturó tres costillas y a su hermana le partido dos dedos frente a mí, luego me dejo encerrada en el sótano un mes, solo con pan y agua, cree que no me mataría si lo intento de nuevo.

—Esta vez será diferente.

—¿Cómo? Alberto tiene ojos en todas partes. Cámaras. Guardias. Rastreadores.

—Porque esta vez tendrá ayuda. Mi ayuda.

—¿Por qué? ¿Por qué haría eso por mí?

Ángel se quedó callado.

—Tuve una hermana. Ángela. Su esposo la maltrataba. Cuando lo descubrimos, ya era tarde. Se había ahorcado. No pude salvarla. Pero puedo salvarla a usted.

—Lo siento.

—Yo también. Por eso no voy a permitir que le pase lo mismo.

Cynthia cerró los ojos.

—¿Qué necesita que haga?

—Que confíe en mí. ¿Puede?

Silencio largo.

Entonces Cynthia asintió.

—Voy a dejar a mi esposo. Y acepto su ayuda.

Ángel sintió algo aflojarse en su pecho.

—No se va a arrepentir.

---

Al día siguiente, la puerta de la oficina de Ángel, se abrió de golpe.

Alberto entró furioso, Catalina detrás.

—¿Dónde está mi esposa?

La secretaria se levantó, asustada.

—Señor Castro...

—Lléveme con Cynthia. Ahora.

Ángel salió, bata manchada de sangre.

—Ya le dije que no puede verla.

—Llevo dos días esperando. O me deja verla o traigo a mis abogados.

Catalina asintió.

—Mi hijo tiene derecho a ver a su esposa.

Ángel los evaluó.

—Está bien. Diez minutos. Si la alteran, los saco.

Alberto sonrió.

—Sabía que entraría en razón.

Los condujo al cuarto. Cynthia estaba sentada, mirando por la ventana. Cuando vio a Alberto, se tensó.

—Amor —Alberto corrió, tomó sus manos—. Gracias a Dios, me tenías muy preocupado.

Cynthia no respondió.

Catalina se acercó.

—Qué lástima lo del bebé. Alberto estaba tan ilusionado.

—Yo también señora. Dijo ella apretando los puños, sabia como terminaría esa conversación, esa mujer no perdía oportunidad.

—Si te hubieras cuidado mejor, tal vez no lo habrías perdido.

Ángel dio un paso adelante, conteniendo su furia.

—Suficiente. Salgan.

—¡Apenas llevamos cinco minutos!

—Y ya cumplieron su propósito. Fuera.

Catalina bufó y se mordió el labio con rabia, nunca se había sentido tan humillada en su vida.

—Qué grosero.

Alberto besó la frente de Cynthia, sabia que no era el lugar ni el momento para discutir. Puso su mejor sonrisa.

—Volveré mañana, con Valentina cariño. —Bajó la voz—. Más te vale comportarte, como una esposa amorosa.

Cuando salieron, Cynthia se dejó caer, las lágrimas llenaban sus ojos.

Ángel se acercó y le dio un pañuelo.

—Tuvo que hacerlo. Si no, sería peor.

—Lo entiendo doctor, solo que, para esa mujer, soy la campesina que atrapó a su príncipe.

Ángel apretó la mandíbula.

—Aguante, saldrá de aquí y luego podrá librarse de ese animal y su familia viciosa.

Cynthia lo miró con determinación nueva.

—Doctor Velasco. Cuando salga... voy a necesitar su ayuda para irme, tengo ahorros, nunca dejo de esconder dinero de Alberto por si tengo oportunidad, pero sola no puedo.

—La tendrá. Se lo prometo.

Y por primera vez en cinco años, Cynthia creyó que había una salida.

1
Doris Torre
una novela con una muy buena narrativa, un género bien fuerte difícil de lograr y que se haga con respeto
Doris Torre
yo creo que Alberto es el que va a morir
Antonia Garcia
No tengo palabras me a encantado es una historia que pasa en la vida real y es muy doloroso aunque esto es una historia pero muchas gracias por compartir 😃
Antonia Garcia
Muy bonita historia y muy dura es para no parar de llorar gracias autora
Lupita Carmen
para mi el mismo que iso matar a la hermana
Gloria Galvan
Pero el es medico está para salvar vidas no para matar , porque es lo que hizo al mandar a ésa mujer infectada😭😭
Gloria Galvan
Una venganza muy cruel, no estoy de acuerdo, el médico resultó peor que Alberto Castro😭 y espero que lo pague
Gloria Galvan
Y que va a pasar cuando el monstruo se de cuenta que no son sus hijos que son del doctor😭😭😭
Gloria Galvan
Hay no que no les pase nada malo a ninguno de los dos 😭
Sofia Pradenas
ése hombrecito es un,mounstro y toda su familia la única que es buena es Lucia
yelitza campos
Bueno la vieja Catalina debió advertir fue a Alberto, y ahora veamos si puede con la culpa, y Valeria... bueno, el que a hierro mata, no puede morir a sombrerazos!!!
yelitza campos
Creo que de alguna manera Alberto se entera y sale corriendo a evitar el desastre y termina pagando él, junto a Valeria..
yelitza campos
,Y ahora que vas a hacer Cynthia, lo hecho hecho está, lo bueno de todo esto es que el monstruo parece que está cambiando, pero eso no lo excusa de todo el horror que viviste, no confío en ese tipo.. Y lo peor, Catalina y Valeria conspirando para sacarte del medio, creo que por ahí va a desenrrollarse la trama, esperaré y veremos...
yelitza campos
Las inseminaciones la mayoría de las veces resultan en partos múltiples! ay! papá👴....
yelitza campos
Hasta cuándo con ésta mujercita vale.. Lo mejor será que estire la pata, y muerto el perro se acaba la rabia 😡😡
yelitza campos
Creo que el doctor va a ser el donante!! jajaja😂😂😂
yelitza campos
Creo que Lucía puede hacer algo, no se!
yelitza campos
Ese desgraciado psicópata, ahora tiene una obsesión enferma por Cynthia, otra vez el infierno, ella va a terminar matándolo.. 😡😡
yelitza campos
No vale! que cruel destino, las mujeres golpeadas y sometidas a tantos vejámenes nunca denuncian por terror y terminan muertas, ojalá que Cynthia tenga valor por su hija y le ponga una caución 😡
yelitza campos
Quien la manda a estúpida! tanto dolor y golpes que aguantó, que al parecer le afectaron el cerebro.. que rabia..
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play