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La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Enfermizo / Completas
Popularitas:74k
Nilai: 5
nombre de autor: Frida Escobar

La madre de Estefanía siempre fue “la otra”. La amante secreta de un hombre rico. Y ella… la hija ilegítima que la familia Rosales mantiene lejos en un convento.
Cuando el imperio de los Castellanos queda al borde de la quiebra, Alexander Castellanos, el CEO de la familia quien sufrió un accidente quedando discapacitado y necesita de un bastón para caminar, acepta casarse con la hija de la familia Rosales para salvar los negocios.
Pero la madrastra de Estefanía idea un engaño cruel: enviarla a ella como la hija legítima, aprovechando que nadie conoce la existencia de la bastarda.
Deseando por fin salir del lugar donde ha estado por años, Estefanía acepta convertirse en la esposa por contrato de Alexander.
Lo que comienza como un acuerdo frío pronto se vuelve peligroso. Porque vivir bajo el mismo techo despierta una tensión imposible de ignorar, mientras los secretos amenazan con destruirlo todo.
Y cuando la verdad salga a la luz, ninguno estará dispuesto a perder lo que considera suyo.

NovelToon tiene autorización de Frida Escobar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Conocer a la familia.

La voz femenina la obligó a abrir los ojos.

Estefanía suspiró suavemente antes de salir de la bañera.

El aire frío del baño chocó contra su piel húmeda mientras tomaba una toalla grande y comenzaba a secar su cabello lentamente.

Miró el vestido de novia abandonado sobre la silla.

La tela blanca seguía arrugada y rota por uno de los lados.

Por un momento recordó lo nerviosa que estaba unas horas atrás sosteniendo aquel vestido entre las manos, creyendo que casarse sería suficiente para cambiar su vida.

Ahora ni siquiera sabía qué pensar.

Su mirada se movió hasta una bata blanca colgada cerca del lavabo.

La tomó sin pensarlo demasiado.

Era enorme para ella.

Las mangas le cubrían parte de las manos y la tela rozaba el suelo incluso después de ajustarla con fuerza a su cintura.

Estefanía soltó una pequeña risa al verse en el espejo.

Parecía una niña usando ropa prestada.

Continuó secando su cabello mientras caminaba hacia la puerta.

Apenas la abrió, la mujer que esperaba afuera abrió ligeramente los ojos sorprendida.

Su mirada recorrió rápidamente el cabello mojado de Estefanía, la bata enorme y sus pies descalzos.

—Hola —saludó Estefanía con naturalidad.

La señora tardó varios segundos en reaccionar.

—Eh… buenas noches, señora Castellanos.

Aquellas palabras todavía le parecían extrañas.

Señora Castellanos.

Ni siquiera estaba acostumbrada a escuchar el apellido Rosales.

Mucho menos aquel.

Estefanía bajó las escaleras lentamente mientras la mujer continuaba observándola como si no supiera exactamente qué hacer con ella.

Al llegar a la sala encontró a Alexander sentado junto a otro hombre de aspecto elegante y sonrisa relajada.

El desconocido levantó la mirada.

Y se quedó completamente inmóvil al verla bajar envuelta únicamente en aquella bata blanca.

Alexander endureció la expresión de inmediato.

Sus ojos oscuros recorrieron rápidamente la escena.

El cabello mojado.

Los pies descalzos.

La bata demasiado grande.

Y la mirada descaradamente divertida de José.

—¿Así verás a tus padres?

Su voz salió fría. Autoritaria.

Estefanía bajó el último escalón sintiéndose repentinamente incómoda.

—Le comenté que perdí mi maleta… no tengo ropa.

Dijo aquello jugando nerviosamente con sus dedos.

Alexander cerró los ojos un segundo y se pasó una mano por el rostro con evidente paciencia agotada.

—Dana, pide ropa para…

—Para su esposa —intervino José con diversión.

Alexander lo fulminó con la mirada.

Sabía perfectamente cuánto odiaba aquella frase.

Esposa.

Sonaba demasiado permanente.

Demasiado real.

Dana asintió rápidamente antes de alejarse hacia la parte superior de la casa.

—Sube a cambiarte.

Estefanía no discutió.

De hecho, agradeció tener una excusa para escapar de aquella tensión incómoda.

Subió nuevamente las escaleras y una vez dentro de la habitación cerró la puerta suavemente.

El silencio volvió a envolverla.

Tomó el vestido de novia con cuidado y dobló la tela lentamente antes de guardarlo en un rincón del armario.

Por alguna razón no quería tirarlo.

Se sentó sobre la enorme cama y observó la alianza en su dedo.

El anillo le quedaba ligeramente ajustado.

Lo giró lentamente mientras suspiraba.

Todavía le costaba creer que realmente estaba casada.

Casada con un hombre al que apenas conocía.

Y que claramente no quería tenerla cerca.

Su mirada cayó hasta las zapatillas.

Solo verlas hizo que sus pies dolieran otra vez.

Las pequeñas ampollas seguían ardiendo.

—Voy a morir usando esos zapatos… —murmuró para sí misma.

Mientras tanto, abajo en la sala, Alexander comenzaba a perder la poca paciencia que le quedaba.

Solo quería terminar aquella noche de una vez.

Firmar los acuerdos.

Cumplir con las apariencias.

Y regresar a trabajar.

José observaba divertido la expresión irritada de su primo.

—Dicen que mientras más rico eres, más codo te vuelves —comentó mientras servía una copa—. Creí que los Rosales eran de esas familias que malgastaban dinero sin pensar. ¿No pudieron mandarle más ropa?

—No lo sé ni me importa.

Alexander respondió sin darle importancia.

José soltó una risa.

—O quizás no trajo nada porque ni siquiera quería casarse.

Alexander levantó lentamente la mirada hacia él.

—Su padre me llamó.

José arqueó una ceja sorprendido.

—¿Qué?

—Me imagino que hizo algún berrinche antes de la boda y tuvieron que convencerla con algo.

José apoyó el brazo sobre el sillón mientras negaba divertido.

—La tienes difícil.

A diferencia de Alexander, José disfrutaba observando el desastre ajeno.

Tal vez porque ambos eran completamente diferentes.

Alexander era control.

José era caos.

Pero después de todo seguían siendo familia.

Dana pasó frente a ellos con varias bolsas en las manos antes de subir rápidamente las escaleras.

Minutos después, Estefanía observaba el nuevo vestido frente al espejo.

Era blanco, sencillo y elegante.

Ajustado en la parte superior y cayendo suavemente hasta sus rodillas.

Le gustó inmediatamente.

Se peinó con cuidado frente al espejo antes de suspirar resignada al ver nuevamente las zapatillas.

—Odio esos zapatos.

Aun así se las puso.

Tomó aire profundamente y salió de la habitación.

Cuando comenzó a bajar las escaleras nuevamente, José ya la esperaba al pie de estas.

—Ahora sí pareces una esposa millonaria.

Estefanía soltó una pequeña risa nerviosa.

José sonrió satisfecho.

—Yo dejaré que los esposos viajen solos. Nos vemos en casa de tus padres.

Alexander lo observó con molestia evidente.

José simplemente se despidió levantando una mano antes de desaparecer.

Alexander tomó el bastón y caminó hacia la salida.

Abrió la puerta del automóvil para que Estefanía entrara primero.

Ella obedeció rápidamente.

Cuando Alexander intentó subir después, el bastón quedó atorado entre la puerta.

Estefanía reaccionó por instinto.

—Yo puedo ayudar.

Alexander apartó el bastón antes de que ella lo tocara.

El gesto fue inmediato.

Frío.

Casi brusco.

Estefanía retiró lentamente la mano.

Lo entendió enseguida.

Él no quería que nadie lo ayudara.

Durante el trayecto permaneció en silencio mirando por la ventana.

Las luces de la ciudad seguían fascinándola.

Los edificios enormes.

Los restaurantes llenos.

Las parejas caminando por las calles.

Entonces recordó algo.

Había dejado el celular arriba.

Se acomodó nerviosamente las manos sobre las piernas.

Esperaba que nadie lo revisara.

Cuando finalmente llegaron a la propiedad de los padres de Alexander, Estefanía bajó rápidamente por el lado contrario del automóvil para no incomodarlo mientras salía.

Alexander descendió segundos después ajustando ligeramente su traje.

Estefanía lo observó en silencio.

Incluso apoyado sobre un bastón seguía viéndose imponente.

Intimidante.

Su sola presencia daba miedo.

Y no pudo evitar preguntarse cómo habría sido antes del accidente.

Porque estaba segura de algo.

Ese hombre no nació asi.

Algo tuvo que romperlo.

—¿Vas a entrar o piensas quedarte afuera?

La voz grave de Alexander la hizo reaccionar inmediatamente.

Caminó rápido hasta alcanzarlo.

Entraron juntos.

Pero apenas cruzó la entrada, Estefanía se detuvo.

Todo era demasiado diferente al silencio frío al que estaba acostumbrada.

Apretó ligeramente las manos.

El pequeño nudo en su estómago regresó.

Los padres de Alexander ya esperaban afuera.

La madre de Alexander sonrió apenas al verla.

—Tus suegros ya llegaron.

El corazón de Estefanía se aceleró de inmediato.

Eso significaba que él estaba ahí.

Su padre.

1
Mary Ney
Sueño cumplido una familia grande hermosa novela escritora
Flavia Claramunt
es de ésas historias que no podés soltar ,me atrapó desde el capítulo uno,espero que el padre no salga con un amor abnegado por la hija a la que nunca visitó,cuido o protegió,o que no sabía que vivía mal ,hombre disque super poderosos que nunca tienen idea de nada
Violeta
Autorita, no va a haber epílogo? que tenga porfaaaaaaaa
Yany Hurtado
Excelente fabulosa novela cada día te superas más!! Veremos la próxima un beso
Yohelis López cabarca
los dos semerecen ser feliz con esa hermosa familia que construyeron ❤️❤️❤️
Cintia Taboada
Preciosa historia gracias
Carmen Palencia
Frida que hermosa novela nos has dado te felicito por qué tienes mucho talento cada capítulo que escribías era mejor que el anterior de verdad que esta novela merece un premio es demasiado buena
ana luisa
de tercera no puede ser debería ser de primera esta esta plataforma no respeta los comentarios quiénes van de primero no siempre una una Betty Saavedra Alvarado siempre la primera no puede ser
ana luisa
Me encantó el capítulo final fue buenísimo una familia completa que que formó Alexander y Estefanía una que ella nunca tuvo una familia vive un convento pero lo formó con Alexander que la amo falta el epílogo pero fue muy buena
ana luisa
otra vez de segunda no puede ser debería ser de primera por qué la plataforma es así
ana luisa
Me encantó el capítulo porque una se parece Estefanía la otra se parece al Alexander y la otra es la más quieta que está que está pegada a su papá me encantó porque van a tener un hijo varón y están creciendo y se aman tanto
Liliana Torres
Muy hermoso una maravillosa 💖💖💖
ana luisa
Me encantó el capítulo emocionante porque ya tuvieron sus trillizas son papas los dos quién tuvo más pendiente Alexander con su bebés y no quieren hermanito Yo quiero un hijo de Dios que cuiden a sus tres hijas
Sakura
muy hermosa me encanta
Claudia Marcela Casas
hermosa historia del principio al fin donde nos isiste reír y otras veces llorar me encanta tu escritura porque le pones todo mil veces gracias ❤️❤️❤️❤️❤️❤️💝💝💝💝💝💖💖💖💖💖
Marilin Barboza
Me encantó la historia muchas gracias
Marilin Barboza
🥰🥰🥰🥰🥰
Gloria Dominguez
wou Frida que libro ,no cabe duda cada historia supera la anterior ,⭐⭐⭐⭐⭐ eres mi autora favorita 💯💐💐💐
Gloria Dominguez
no chiquita es tu culpa, eso era lo que querías y lo lograste!! 🤭 estoy orgullosa de ti 👍
Mony Hernández
muuuy buena ,,como todas las novelas de Frida Escobar 👏👏👏👏
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