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Entre Las Garras De La Villana

Entre Las Garras De La Villana

Status: Terminada
Genre:Dominación / Reencarnación / Mundo de fantasía / Romance oscuro / Completas
Popularitas:373.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Amilkar

Cheryl solía ser una chica común, adicta a las novelas románticas y a una vida sin sobresaltos… hasta que murió. Ahora ha despertado en el cuerpo de la mujer más odiada de su historia favorita. Pero ella no piensa repetir el final.
Entre seducción, traición y poder, Cheryl jugará con las reglas del imperio para cambiar su destino. Porque esta vez, la villana no está dispuesta a caer.

NovelToon tiene autorización de Amilkar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Por poco y no dura ni el dia

Despertó en el lecho real, esta vez sola. Las sábanas habían sido cambiadas, el incienso purificado. Estaba bañada, vestida con un fino camisón de lino blanco y cubierta con una manta de seda. Y esta vez… recordaba todo. Los recuerdos de Aerya ahora eran suyos. Las emociones también. Odiaba a Nerys, la criada que su hermano amaba. Amaba el poder. Disfrutaba del dolor ajeno. Ansiaba la sangre. Cheryl contuvo un grito. Su mente se rebelaba, pero el cuerpo reaccionaba con naturalidad a esas ideas. ¿Cómo diablos iba a sobrevivir en el cuerpo de una psicópata sádica con enemigos por todas partes?

—Maldita seas, Aerya —murmuró, levantándose de la cama con pasos vacilantes.

No podía mostrar debilidad. No ahora. Sabía perfectamente qué venía en la historia. Si no actuaba pronto… moriría. Quemada. Humillada. Por ese esclavo de mirada de acero… Rael. Recordó su rostro. Tan hermoso como letal. Aerya lo deseaba. Cheryl… no sabía qué sentir. Mandó a traer un escriba. Escribió una misiva para su padre, el emperador, con el sello real:

“Me estoy recuperando. Ocúpate del asunto de la criada y la dama. No deseo interrupciones.”

Fría. Calculada. Aerya estaría orgullosa.

Pero Cheryl tragó saliva. Aquellas mujeres eran culpables, sí. Pero Aerya merecía cada intento de asesinato. No importaba. Debía sobrevivir. Por ahora, dejaría que la historia siguiera su curso. No podía salvarlas sin arriesgar su propia cabeza. Pasó una semana encerrada en sus aposentos. Leyendo los informes que llegaban, aprendiendo el sistema de títulos, nombres y reglas de la corte. Evitaba el contacto físico. Evitaba su reflejo. Evitaba pensar demasiado. Pero entonces, su hermano llegó. El príncipe heredero. Aquel al que Aerya intentó asesinar. Entró con paso elegante, vestido de blanco y dorado, con la expresión dulce de siempre. Su belleza era angelical.

—Hermana… —susurró con voz suave—. Al fin despiertas. Temí perderte.

Cheryl parpadeó. Lo recordó como un personaje noble, demasiado bueno para el mundo que lo rodeaba. Y ahora lo tenía frente a ella. Viéndola con cariño genuino. Pero también sintió lo que Aerya sentía: desprecio. Repudio hacia su debilidad, su corazón tierno. Cheryl apretó los dientes y obligó una sonrisa.

—Estoy bien, hermano. Gracias por tu preocupación.

El joven se congeló un segundo. Esa no era su hermana. No esa voz amable. No esa calidez. Pero asintió.

—Me alegra mucho escucharlo. Si necesitas algo…

—Te lo haré saber —respondió ella con suavidad.

Cuando él salió, Cheryl suspiró largo. No podía confiarse. Él puede que creyera que era su hermana, quizás debe estar pensando que se volvió loca, pero no le importa, ahora solo debía pensar como sobrevivir y tenía que ser más cuidadosa. Y entonces pensó en Rael. El esclavo. El enemigo. El asesino. A estas alturas, debía estar maquinando mil formas de vengarse. Y ella… tendría que enfrentarlo. Tendría que intentar sobrevivir a ese lobo con piel de hombre.

—Tengo que hacer las paces contigo… —murmuró mientras se dirigía al ventanal—. O moriré… lentamente.

La historia ya estaba escrita. Pero Cheryl tenía otras ideas. Ahora la villana no era Aerya. Era ella. Y ella no pensaba morir. El silencio del ala este era casi sobrenatural. Las doncellas evitaban pasar por esa zona, y los guardias fingían no ver. Sabían perfectamente a quién pertenecía esa habitación. A Rael. El esclavo de la princesa.

El hombre marcado, domado a base de latigazos y deseo. Un lobo enjaulado.

Cheryl apretó la capa contra su cuerpo, su corazón latiendo con fuerza mientras caminaba por el pasillo. Sabía que era una locura. Que Aerya nunca lo habría hecho. Que ese hombre había sido reducido a cenizas mentales por culpa suya... por culpa del cuerpo que ahora ocupaba.

Pero también sabía que si quería sobrevivir, tenía que ganarse al asesino de Aerya. ¿Era posible revertir ese odio? Lo dudaba. Pero lo intentaría. No tenía otra opción. Llegó a la puerta de madera oscura, que colgaba un poco de las bisagras, como si alguien la hubiera golpeado recientemente. Nadie la detuvo. Nadie preguntó. Ella era la princesa. Y nadie se interponía en su camino. Empujó la puerta. El olor a sangre y pus la golpeó como una bofetada. El cuarto estaba en penumbras. La luz de la chimenea lanzaba sombras anaranjadas sobre las paredes. Y allí, agachado junto a un balde de agua sucia, estaba él. Rael. Su torso desnudo estaba cubierto de heridas abiertas. Cortes que cruzaban su espalda en líneas gruesas, como si lo hubieran desollado vivo. La piel estaba rota, inflamada, supurando. Había intentado limpiarse él mismo. Sus dedos temblaban sobre una venda manchada de sangre. Cheryl se quedó inmóvil por un momento. Nunca había visto algo tan... brutal.

—Qué estás haciendo aquí. —Su voz fue un gruñido. No volteó a verla.

Ella tragó saliva. Dio un paso dentro.

—Quiero ayudarte.

Él se giró. Sus ojos, de un azul pálido, la miraron como si ya la viera muerta.

—¿Ayudarme? —espetó con una risa sin humor—. ¡Tú! ¡Maldita bruja! ¡Despúes de todo lo que me hiciste!

Dio un paso hacia ella, tambaleante pero furioso. Su cuerpo temblaba de fiebre, la piel brillando por la infección. Cheryl levantó las manos.

—Rael, por favor. No soy quien crees...

—¡Cállate!

Fue tan rápido que apenas lo vio venir. Pero se detuvo justo antes de tocarla. El dolor lo había debilitado.

—Tus heridas están infectadas —dijo ella en voz baja—. Si no las trato, morirás. Y dudo que eso te convenga. No antes de terminar tu venganza, ¿no es así?

Rael la miró con desconfianza. El odio seguía ardiendo en su mirada, pero también había algo más: duda.

—Déjame verlas. No voy a hacerte daño.

Rael soltó una carcajada amarga. Pero se dejó caer sobre un banco, de espaldas a ella. Las heridas eran peores de lo que parecían. Cheryl tragó el náusea. Levantó las manos y buscó dentro de sí la chispa de poder. El cuerpo de Aerya tenía magia. Lo había sentido al despertar. Concentró su energía en las manos. Una luz pálida y azul brotó de sus dedos. Rael se tensó.

—Qué estás haciendo...

—Curándote.

La energía fluyó hacia él, entrando en su piel como un susurro tibio. Las heridas comenzaron a cerrarse, la inflamación cedió. Cheryl sintió el poder drenándose de su cuerpo, pero no se detuvo. Sólo cuando la última cicatriz desapareció, soltó el aire. Rael se quedó quieto un momento. Luego, sin aviso, se giró con violencia y la tomó del cuello.

—¡Maldita! ¡Qué me hiciste!

La empujó contra la pared. Cheryl jadeó, sus pies pataleando en el aire. Pero el instinto de supervivencia fue más fuerte. Le clavó la rodilla en el abdomen. Rael gruñó, soltándola un segundo. Ambos cayeron al suelo. Rodaron por las alfombras del cuarto, entre gruñidos, jadeos y maldiciones. Rael intentaba sujetarla, ahorcarla, golpearla. Cheryl lo esquivaba, lo empujaba, se defendía. No podía usar magia en ese estado, pero sus reflejos eran agudos. Aerya sabía luchar. Y ahora, ella también. Finalmente, ambos se quedaron exhaustos, el uno sobre el otro. Rael con la respiración agitada, su rostro a centímetros del de ella.

—¿Es esta tu nueva idea de sublevación? —murmuró con el ceño fruncido.

Cheryl, con el pecho subiendo y bajando rápidamente, susurró:

—No se de que hablas. Yo solo quería ayudar a un pobre esclavo guapo.

Rael se quedó mirándola, sus ojos Azules oscuros clavados en los de ella. No respondió. Se levantó sin decir palabra y salió del cuarto, dejando la puerta abierta tras de sí. Cheryl quedó en el suelo, tosiendo, el cuello adolorido, las piernas temblorosas. Pero viva. Y con eso, por hoy, bastaba.

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Rosa Elena Lozada
Maravilloso trabajo, felicitaciones autora, gracias por su dedicación y esfuerzo por regalarnos esta genial historia.
Miriam Piedrabuena
Maravillosa!!!
Chaparrita
No pos si es guapo .. yo quiero uno de esos , donde lo consigo 🤣
Mara
jajaja ella creída que la suegrita la va a apoyar /Chuckle/
bajate de tu nube que te vas a somatar mijaaaa
SANDRA
Excelente trabajo autora ,es la primera vez que tengo el gusto de leer una de tus novelas y me gustó mucho la manera en la escribías cada capítulo. la narración es muy buena y aunque dices que es la primera vez escribiendo este tipo de historias te quedó genial. Muchas felicidades por tu gran talento.
Elisa Patico
100/10 me encantó la historia
Elisa Patico
Wey, hasta te entiendo
Elisa Patico
por eso dicen que los villanos se hacen
Elisa Patico
uy si la hubieras conocido antes jajaja
Elisa Patico
tal para cual jajaja les encanta duro y contra el muro
Elisa Patico
con esa cara, ya entiendo porque lo quería de esclavo jajajaja
Elisa Patico
si está bastante interesante la novela original
Adriana Vargas
Super y excelente historia. felicidades aurora.
Lina Garcia
divino! cualquiera pierde la cabeza!
Liliane Weto
Tsk, sinceramente no llegan ni a los talones de su padre, al menos es digno de llamarse villano y por eso es tan difícil tratar con el, pero la antigua dueña de ese cuerpo era una verdadera villana, la atual no llegaba ni a sus talones que decepción 🙄😒
Liliane Weto
Nuevamente, estúpida.. No sabe como domar a si misma ni a su esclavo 🙄como villana estoy un poco decepcionada, creí que sería más astuta y inteligente. Parece solo una típica villana lujuriosa y mala entre comillas. Falta lhe los encantos de una verdadera villana, astuta que seduce sin la necesidad de utilizar a su cuerpo o dejarse montar, solo utilizando la arte del seduciendo, como arte y no una mera herramienta
Liliane Weto
Una vez más, estúpida.... Realmente tuviste realmente sexo con alguien que te quiere matar, y se en medio de todo, saca una navaja y te mata. 🤨
Liliane Weto
Soy la única que cree que la prota es muy confiada y estúpida, 🤨realmente vás a besar a alguien que quiere matarte y que con quien debes estar recelosa, cuando puedes simplemente matarlo o confundirlo para romperlo 😒 creí que sería más astuta
Liliane Weto: Pensé que no, bueno al menos podrían ser más cuidadosos
total 2 replies
Liliane Weto
Muy estúpida de chery, realmente curar a alguien que la odia y ser gentil com su hermano, obviamente van a sospechar que nos ella, que estúpida, al menos que sea gentil pero con frialdad
Yamii Stepnicka
Excelente historia, atrapante en cada párrafo, la redacción y la ortografía fue un deleite visual. Simplemente magnífica 🥰
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