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La Nobleza Del Combate

La Nobleza Del Combate

Status: Terminada
Genre:Romance / Reencarnación / Época / Completas
Popularitas:361.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella ha dedicado su vida a entrenar y aunque ahora reencarna en otra época no dejará sus sueños.

* Esta Novela es parte de un mundo mágico*
** Todas novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Identidades

Las semanas siguientes se deslizaron con una rapidez casi inquietante.

La rutina de Constance se volvió tan precisa como un mecanismo de relojería.

Antes del amanecer.. cuando el cielo aún estaba teñido de azul grisáceo.. era la figura enmascarada que cruzaba el campo húmedo.

Horas después, cuando el sol iluminaba las torres de la academia, era la impecable señorita de vestido elegante sentada en primera fila de Comercio.

Dos identidades.

Un mismo propósito.

El profesor de las cicatrices tenía nombre.

Profesor Davies.

Y su ayudante, más joven pero igual de observador, era el Profesor Evans.

Davies era directo, exigente, casi brutal en su método.

Evans era meticuloso, analítico, con mirada afilada y silenciosa.

Ambos empezaron a notar algo peculiar.

Una mañana, durante combate práctico, el “enmascarado” ejecutó una combinación impecable.. desvío, golpe al abdomen, barrida y control en el suelo.

—Otra vez —ordenó Davies sin expresión.

Constance repitió.

Más rápido.

Más preciso.

Evans, desde el borde del campo, murmuró..

—Su centro de equilibrio mejoró desde la semana pasada.

—No lo suficiente —respondió Davies.

Pero sus ojos mostraban interés genuino.

Horas después, en el aula de Comercio, Evans.. que también supervisaba módulos estratégicos avanzados.. se detuvo al revisar los resultados de un ejercicio complejo de simulación mercantil.

—Primera posición… Constance Valmont.

Levantó la vista.

Ahí estaba.

Cabello azul oscuro suelto sobre un vestido azul marino de corte refinado. Espalda recta. Expresión serena.

Nadie habría imaginado que esa joven había estado rodando sobre tierra húmeda antes del amanecer.

Evans intercambió una mirada breve con Davies, que había entrado al aula para entregar documentos.

No dijeron nada.

Pero entendieron.

Esa doble vida no era coincidencia.

El contraste era casi absurdo.

En combate..

Ropa masculina ajustada.

Cabello oculto.

Respiración pesada.

Golpes secos.

Rodillas con moretones.

En Comercio..

Guantes blancos.

Vestido estructurado.

Voz clara al exponer estrategias.

Argumentos lógicos que dejaban en silencio a jóvenes nobles.

En Equitación..

Postura elegante.

Control firme de las riendas.

Mirada fija al horizonte.

Davies empezó a observarla con mayor atención durante los entrenamientos.

—Tu fuerza aumentó.. pero aún dudas al atacar primero.

—Estoy evaluando —respondió ella.

—En combate real, evaluar demasiado te mata.

Evans intervino con tono más técnico.

—Pero su lectura del oponente es superior a la media. Anticipa patrones.

Davies resopló.

—Entonces que anticipe más rápido.

No la felicitaban.

No suavizaban las críticas.

Al contrario, parecían empeñados en empujarla más allá de su límite.

Una tarde, tras un entrenamiento particularmente duro, Constance cayó de rodillas. El sudor empapaba su camisa. La respiración le ardía en el pecho.

Davies se acercó.

—¿Cansada?

Ella alzó la vista tras la máscara.

—Sí.

—Bien. El cansancio es honesto. Te muestra dónde aún eres débil.

Evans le ofreció una cantimplora.

—Tu progreso en seis semanas equivale al de un semestre completo.. Pero eso solo significa que ahora podemos exigir el doble.

Constance bebió agua.

Y asintió.

No buscaba admiración.

Buscaba superarse.

Lo más curioso era el silencio.

Ni Davies ni Evans mencionaban su identidad en el campo de entrenamiento.

Ni hacían comentarios cuando la veían cruzar los pasillos con vestidos de seda.

Solo intercambiaban miradas breves.

Una especie de pacto tácito.

Un día, al finalizar una clase de Comercio, Davies entró al aula para hablar con Evans.

Constance estaba guardando sus libros.

El contraste era evidente: su figura delicada inclinada sobre apuntes financieros.

Davies la miró unos segundos más de lo habitual.

—Valmont —dijo con tono neutro.

Ella levantó la vista con calma.

—Profesor.

No hubo gesto de reconocimiento.

No hubo complicidad.

Solo formalidad académica.

Evans añadió..

—Su análisis de riesgos fue preciso.

—Gracias.

Davies cruzó los brazos.

—No se confíe. En combate, la sobreconfianza es el error más común.

Ella sostuvo su mirada apenas un segundo más de lo necesario.

—No lo haré.

Cuando salió del aula, Evans murmuró..

—Es extraordinaria.

Davies respondió sin suavizar el tono.

—Es un diamante sin pulir. Y los diamantes se rompen si no se tallan bien.

—La está llevando al límite.

—Debe acostumbrarse. El mundo no será indulgente cuando se quite esa máscara.

Y así continuaron las semanas.

Constance ya no era la más débil del grupo de combate.

Tampoco la más fuerte.

Pero su progreso era el más rápido.

Sus movimientos eran limpios.

Su mente estratégica se reflejaba en cada enfrentamiento.

Su resistencia mejoraba día tras día.

En las clases formales, su reputación académica crecía.

En combate, su identidad seguía siendo un misterio.

Algunos estudiantes empezaron a respetar al “enmascarado”.

Otros intentaban superarlo.

Nadie sabía que detrás de esa figura disciplinada estaba la hija ignorada de los Valmont.

Una mañana, tras derribar a un oponente más grande usando una finta perfectamente ejecutada, Davies se acercó con expresión severa.

—Ya no estás aprendiendo a pelear

Constance se puso de pie.

—¿Entonces?

—Estás aprendiendo a ganar.

Evans añadió con una leve sonrisa..

—Y eso es mucho más peligroso.

El viento agitó la tela negra que ocultaba su cabello azul.

Constance respiró profundo.

Las semanas habían pasado rápido.

Pero el final del año se acercaba.

Y cuando llegaran las pruebas oficiales…

No solo demostraría que podía aprender.

Demostraría que podía dominar.

1
Triny López
Que bello mensaje, así debería ser todo ser humano: amor propio, superación personal, amor por elección y no imposición.... hayyy muchas en verdad muchas de las cosas de novelas hacen falta hoy en día para mejorar la humanidad.
Mercesan
Me encanta esta novela, totalmente diferente, muy cálida y emocionante
marcela Gimenez
muy buena historia gracias
Laina Josefina Lopez Delgado
❤️❤️❤️❤️
teresa najera
me encanta la historia 😘👍👌
🗡️🔥Miko🔥🗡️
Que bonito (ya no me caes tan mal Damián)
🗡️🔥Miko🔥🗡️
Gente, funenme, critíquenme y demás pero él Damián me cae mal😫
Ana Gonzalez
me encantó ,diferente,discreta ,muy buena
Mary Lemos
muy buena narrativa/Drool/
Lourdes Garcia
Excelente
Ana Gonzalez
me encanta la forma de escribir de esta autora,hace que una se traslade a ese lugar . escritura contundente clara profunda ,me encanta
Zaida Tami
Excelente
Ana Rodriguez
yo igual
Irene Nievecita
La historia me gustó muchísimo, los protagonistas realmente estaban hechos el uno para el otro,Asaf es una excepción entre los personajes, por que nunca se mostró como alguien posesivo ni celoso como troglodita, siempre mostró respeto y admiración por su perseverancia, valentía y desicion de superarse, nunca le falto el respeto creyéndose superior a ella, siempre la considero una igual y le permitió sentirse libre para aceptarlo o rechazarlo
Irene Nievecita
Me gustó desde el principio que ella tuviera tan claro lo que quería y lo que no, y eso están raro en una mujer menor de edad, más haya de sus vivencias anteriores.
Irene Nievecita
Es imposible que alguien que desde pequeño vivió rodeado de privilegios solo por ser varón, entienda la situación de ser un objeto de cambio transaccional solo por el hecho de ser mujer, vivir sin ser tomada en cuenta ni amada, como algo que ocupa un lugar en la casa solo por el precio que pagaran en el futuro.
Irene Nievecita
Me encanta qué no sea celoso ni posesivo, hombres así seguros de sí mismo y de la mujer que aman, no necesitan comportarse como nehandertales
Irene Nievecita
Lo bueno que tienen los nobles, es el orgullo que los enceguece, se sienten tan por encima de los demás, que no alcanzan a ver el peligro de sus decisiones, al creerse superiores al resto de las personas y que pueden hacer lo que quieran sin sufrir las consecuencias.
Irene Nievecita
Exacto ella no es una mercancía que se vende al mejor postor, es en primer lugar una mujer mayor de edad, segundo una cadete al cuidado del ejército siguiendo sus reglas y tercero al servicio del reino para protegerlo. El ya no tiene autoridad para venderla y menos a un viejo decrépito que debe tener hasta concubinas para su placer.
Irene Nievecita
Debieron ser encarcelados, la pudieron dejar con secuelas graves ¿ y solo las expulsaron? demasiado fácil se la llevaron, para un ataque tan artero.
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