NovelToon NovelToon
Mi Ex Me Perdió — Ahora Soy La Reina Del Campus

Mi Ex Me Perdió — Ahora Soy La Reina Del Campus

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Completas
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Elisa Raven pesaba 127 kilos y vivía invisible… hasta que el chico que amaba y su novia la humillaron públicamente, rompiendo su corazón y su dignidad. Pero aquel día no terminó su historia: comenzó su transformación. Con esfuerzo brutal, disciplina de hierro y la guía inesperada de un ex-militar que vio en ella lo que nadie supo ver, Elisa se reconstruyó: cuerpo, mente y alma. Ahora ya no es la misma. Brilla, lidera, inspira… y quienes la despreciaron hoy miran hacia arriba, desde donde ella ya no los ve. Ella no buscó venganza: buscó ser ella misma. Y lo logró. Su ex la perdió… y el mundo entero la encontró: la reina que nació para reinar.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: El día que dejé de ser su recuerdo para convertirme en su obsesión

La línea entre recordar y obsesionarse es fina, y Adrián la cruzó sin darse cuenta, paso a paso, día tras día, cada vez que yo aparecía y él dejaba de respirar. Ya no era curiosidad lo que sentía al verme: era necesidad. No buscaba burlarse: buscaba verme. No quería que me equivocara: quería que me quedara. Y cada vez que yo lo ignoraba, se consumía un poco más.

Lo confirmó una tarde lluviosa, bajo los soportales del edificio principal. Esperé a que amainara el aguacero, apoyada contra una columna, absorta en mi libreta, cuando sentí su presencia antes de verlo. Su perfume, su respiración entrecortada… lo reconocería con los ojos cerrados.

—Elisa —dijo, y su voz sonó extraña, ronca, como si mi nombre le costara pronunciarlo y a la vez no pudiera callarlo más—. ¿Por qué huyes de mí?

Levanté la vista lentamente, cerré el cuaderno con un golpe seco y lo miré a los ojos, serena, sin un ápice de miedo.

—No huyo, Adrián. Camino hacia adelante. Tú te detuviste en el pasado y crees que yo sigo allí esperándote. Error. Ya no estoy donde me dejaste. Estoy muy, muy lejos.

Dio un paso hacia mí, ignorando la lluvia que empezaba a salpicar su ropa. Tenía los ojos brillantes, desesperados, como si se ahogara y yo fuera la única orilla.

—Te busco en todas partes —confesó, con una sinceridad que antes habría anhelado y que ahora solo me pareció patética—. No dejo de verte, Elisa. En clase, en el campo, en mis sueños… ¡siempre tú! ¿Qué me hiciste? ¿Qué me hiciste para no poder arrancarte de la cabeza?

—Te hice ver la realidad —respondí firme, sin apartarme ni retroceder—. Te mostré que la chica que humillaste era polvo al lado de la mujer que soy ahora. Y te duele. Te duele darte cuenta de que tiraste un diamante por creer que era piedra. Tu obsesión no es amor, Adrián: es regretro. Es el miedo a haber perdido algo que no merecías y que ahora otros sí querrán.

Se estremeció como si le hubiera dado una bofetada. Extendió una mano hacia mí, dudosa, temblando, queriendo tocarme como quien toca algo sagrado que se le escapa entre los dedos.

—Perdóname —suplicó, y por primera vez vi lágrimas en sus ojos—. Fui un idiota. Un ciego cruel. Dime qué hacer para compensarlo. Dime qué hacer para volver a tu lado. Lo que sea, Elisa. Lo que pidas.

Una sonrisa fría y hermosa se dibujó en mis labios. Ahí estaba. El momento que soñé entre lágrimas de noche. El momento en que él suplica y yo decido. Y sabía exactamente qué decirle.

—Nada —le respondí, bajito y tajante—. No hagas nada. Porque ya no necesito nada tuyo. Ni tu perdón, ni tu mirada, ni tu amor arrepentido. Llegaste tarde, Adrián. Demasiado tarde para todo.

Giré sobre mis talones y salí bajo la lluvia sin mirar atrás, dejándolo plantado en la entrada, solo con su culpa y su lluvia. El agua me empapó al instante, pero no me importó. Caminé erguida, bajo la tormenta, con el corazón fuerte y limpio. No era suya su disculpa. Era mía mi victoria.

Al doblar la esquina, me detuve un instante y respiré hondo. Y entonces lo vi: Cristóbal, apoyado en la pared de sombras, con los brazos cruzados, observándome. No había interrumpido. Había esperado a que yo misma lo hiciera. Se acercó lentamente y me cubrió con su paraguas, protegiéndome del agua sin apartar la vista de mis ojos.

—Le diste la respuesta correcta —dijo con voz grave, suave como el trueno lejano—. No se gana volviendo con quien te lastimó. Se gana dejándolo atrás. Para siempre.

—Lo sé —respondí, sintiendo cómo el agua goteaba de mi barbilla y él la limpiaba con el pulgar, un gesto tierno que me dejó sin aliento—. Y jamás volveré a cometer el error de mirar hacia atrás.

—Bien —susurró, y su rostro se acercó peligrosamente al mío—. Porque el futuro te espera, Elisa Raven. Y no vas sola.

El aire se detuvo entre nosotros. La lluvia caía con fuerza alrededor, aislándonos del mundo entero. Su mirada bajó a mis labios y sentí que me desvanecía… hasta que se apartó levemente con una media sonrisa.

—Corre a casa. Cámbiate. Descansa. Mañana nos espera una etapa nueva. Y ya sabes mi regla: lo mejor siempre está por llegar.

Asentí sin poder hablar y salí corriendo hacia casa con el alma desbocada y el corazón a mil por hora. Dejé a Adrián en el pasado donde pertenecía. Pero a Cristóbal… a Cristóbal lo llevaba ya grabado en el futuro.

1
Sylvia Farias
deja una hermosa enseñanza para las personas que tenemos unos cuantos kilos demás
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Gracias de todo corazón! Me hace inmensamente feliz saber que la historia te dejó una enseñanza tan bonita — esa era exactamente mi intención: que nos sintamos orgullosas y valiosas siempre. Gracias por tu apoyo y por tu corazón tan grande 🤗
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play