"Él fue mi primer amor y yo el suyo, estuvimos juntos en nuestros peores y mejores momentos, sin embargo ahora me estaba cambiando por alguien más joven."
Karla nunca estuvo preparada para descubrir la infidelidad del hombre que consideraba el amor de su vida, y mucho menos para ser echada a la calle tras una vida entera de entrega. Por si fuera poco, el desprecio de sus propios hijos —al no encajar en su ideal de madre— termina de destrozar su mundo. Con el corazón roto y la vida en ruinas, Karla se encuentra en un punto de no retorno: dejar que el dolor la consuma o reunir las fuerzas para sanar y reconstruirse desde cero.
NovelToon tiene autorización de Erica Catse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
¿Estás feliz de verme?
Por la noche, luego de dejar a los niños resguardados con Regina, tuve que regresar al taller para entregarle el auto a Johan.
Aunque las palabras de Regina me habían dejado un poco nerviosa, la preocupación no lograba opacar la inmensa felicidad que me embargaba por estar de nuevo con mis hijos.
— ¿Ha sucedido algo bueno? ¿Acaso te ganaste la lotería o simplemente estás feliz de verme? —preguntó Johan con una sonrisa coqueta al recibir su vehículo.
— Sería fabuloso ganarme la lotería, pero dudo que me pase; el mar me ganará en agua, pero jamás en sal —bromeé.
— Nunca digas nunca —refutó él, para luego añadir moviendo las cejas de manera picarona—: Entonces... ¿estás feliz de verme?
— Ya quisieras —le respondí, sintiendo cómo el rostro se me encendía en llamas—. ¿Tanto se me nota la alegría?
— Bastante. Tienes una enorme sonrisa y tus ojos irradian muchísima vida. Te ves absolutamente hermosa.
Me mordí el labio, sin saber muy bien cómo reaccionar ante sus halagos. La verdad era que no estaba acostumbrada a recibir este tipo de atención masculina. Armando solo había sido detallista y romántico durante nuestro noviazgo; tras irnos a vivir juntos, nada volvió a ser igual, tal vez porque nos obsesionamos demasiado con conseguir dinero.
— Pude recuperar a mis hijos —le confesé. Después de todo, Johan conocía mi historia entera por culpa de mi bocota; no tenía sentido ocultarle nada. Él ya me había visto en mis peores momentos, esos que me encantaría borrar de la memoria—. Hoy fui a su escuela solo para verlos de lejos; no esperaba para nada que quisieran venir conmigo, ya que me habían rechazado antes. Pero en cuanto me vieron, comenzaron a llorar y a rogarme que no los abandonara. No podía dejarlos. Ellos dijeron que esa mujer los había maltratado y que su padre no había hecho nada al respecto para protegerlos. Y mientras cambiaba a Karina pude ver marcas de uñas en su piel.
Me mordí el labio tratando de contener mi ira. Es que si tan solo al tuviera enfrente de mí…
— Muchas felicidades, Karla —expresó Johan con una sonrisa tan sincera que me entibió el pecho haciendo que mi ira se enfriará, después de todo, ya llegará el momento en que saldaré cuentas con esa mujer—. Realmente espero que esta vez sí lo denuncies. Las acciones y agresiones que cometió en tu contra y su negligencia con los niños no pueden quedar impunes. Además, me parece que deberías comunicarte con él de inmediato para avisarle que los niños están contigo; no queremos darle la oportunidad de que intente denunciarte por sustracción o secuestro de menores.
— Sí, eso mismo hice —asentí con firmeza—. Regina también me advirtió que ese infeliz podría intentar meterme a la cárcel acusándome de secuestro. Y no te preocupes, lo voy a denunciar por mi bien y el de mis hijos.
— Si gustas, te puedo ayudar a conseguir un abogado —comentó Johan mientras cruzaba los brazos y se recostaba sobre su coche, una postura que lo hacía ver sumamente atractivo—. No te preocupes por los honorarios; él... cada cierto tiempo toma un caso como servicio social.
— Muchas gracias por tu ayuda —le dije sonriente.
Johan me devolvió la sonrisa, lo que me hizo sentir como si el sol hubiera salido de nuevo en mi vida. Después de todo, él no tenía ninguna necesidad de ayudarme ni tendría por qué escuchar mis problemas; el hecho de que estuviera haciendo exactamente eso hablaba de par en par sobre la clase de ser humano que era.
Por un momento, el ambiente se tornó silencioso, pero no de forma incómoda, sino acogedora, como si en el silencio de la noche pudiéramos escuchar el retumbar de nuestros corazones. No sé quién dio el primer paso, tal vez fuimos los dos; la cuestión fue que, de un instante a otro, mi rostro quedó a escasos centímetros del suyo. Tan cerca que, si me lo proponía, podía contar sus pestañas, espesas como las alas de un cuervo.
Contuve la respiración mientras me extraviaba en sus ojos. Johan colocó con suave delicadeza una de sus manos sobre mi mejilla; su toque fue tan sutil que se sintió como la caricia de una flor. Esta vez fue él quien me dio la oportunidad de rechazarlo, pero no supe la razón exacta por la que no lo hice. Mi mente me decía claramente que me alejara, que no era correcto tener ese tipo de contacto con alguien a quien apenas conocía y que no estaba lista para abrir mi corazón. Sin embargo, mi corazón dictaba otra cosa: parecía haberle abierto la puerta de par en par y se mostraba eufórico por lo que podía suceder entre nosotros.
Pronto, nuestros labios se enredaron en un beso pausado. No había nada puramente impulsivo o desbordado en ello; nuestras bocas solo se estaban explorando como lo haría un navegante en una tierra nueva.
— Eres tan hermosa. Me encantan tus ojos llenos de esperanza y amor —susurró antes de volverme a besar.
La calidez que sus labios transmitieron a los míos me hizo sentir abrazada por el sol, apreciada y querida. Nunca me había sentido de esta manera; jamás nadie me había provocado tanto con un solo beso.
Sin embargo, la euforia del momento se vio ensombrecida por la llegada de alguien indeseable.
Armando.
El hombre que un día pensé que sería mi compañero de vida. El mismo que me traicionó de la manera más vil y ruin. El hombre a quien ahora más despreciaba en el mundo.
— ¿Qué se supone que significa esto?
Los manipulo también a los chicos obvio que quieren a su madre.
Por algo pasa las cosas, para hacerte más fuerte, para valorarte más.
Armando y Cristel que quieren ahora 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Ahora llegará acompañada de Johan y Armando se agarrará de allí veremos qué pasará en la fiscalía.
Karla lo mejor que te ha pasado es haber salido de ese parásito bueno para nada tienes ahora a tus hijos, a Johan que te está conquistando y de paso te ganas la lotería mejor imposible.