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Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación / Romance
Popularitas:27.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Darcalie

Morir fue inesperado.

Despertar dentro de una novela fue absurdo.

Pero reencarnar como Serena Valmont, la villana destinada a morir a manos de su propio esposo, fue una completa pesadilla.

Conozco esta historia.

Sé que el emperador Kael Draven jamás amará a Serena. Sé que muy pronto conocerá a la verdadera protagonista. Y sé que, cegada por los celos, Serena cometerá una serie de crímenes que terminarán llevándola al cadalso.

Pero yo no soy Serena.

Y no pienso seguir su destino.

Mi plan es simple: alejarme de la protagonista, pedirle el divorcio al emperador y desaparecer antes de que la historia comience.

Solo hay un problema.

—Quiero el divorcio.

Kael alzó la mirada hacia mí.

—No.

...¿Cómo que no?

Se suponía que esta historia ya estaba escrita.

Entonces, ¿por qué está empezando a cambiar?

NovelToon tiene autorización de Darcalie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

Capítulo 3: Quiero el divorcio.

—¿Tú me odias?

Había cometido un error.

Uno pequeño.

Minúsculo.

Prácticamente insignificante.

Solo le había dicho a mi esposo que lo odiaba después de que la mujer cuyo cuerpo estaba ocupando pasara los últimos tres años proclamando que lo amaba más que a su propia vida.

Nada sospechoso.

Todo perfectamente normal.

—¿Podemos volver a la parte del divorcio?

Kael dejó la pluma sobre el escritorio.

Mala señal.

—No.

—¿No podemos volver a hablar del divorcio o no quieres divorciarte?

—Ambas.

Respiré profundamente.

Bien.

No pasaba nada.

Éramos adultos.

Podíamos solucionar aquello civilizadamente.

—Kael.

—Serena.

—Quiero divorciarme.

—Ya lo mencionaste.

—Y tú dijiste que no.

—Me alegra comprobar que tu memoria funciona.

Lo miré.

Él me miró.

Empezaba a entender por qué había guerras en aquel Imperio.

—Creo que no me estás tomando en serio.

—Eso también es correcto.

Hijo de...

Sonreí.

—Entonces permíteme explicarlo mejor.

Tomé una silla y me senté frente a él.

Kael observó el movimiento.

—No te invité a sentarte.

—Estamos casados. Consideraré que tengo ciertos privilegios.

—Hace treinta segundos querías dejar de estarlo.

—Todavía quiero.

—Entonces levántate.

Me quedé sentada.

Por principios.

—Analicemos nuestra situación —dije—. Tú no me amas.

—No.

Rápido.

Ni siquiera fingió pensarlo.

Qué considerado.

—Yo...

Me detuve.

No podía decir otra vez que no lo amaba.

Bueno, podía.

Pero aparentemente eso despertaba más preguntas que decirle que quería divorciarme.

—Yo he decidido respetar tus sentimientos.

Kael arqueó una ceja.

—¿Mis sentimientos?

—Sí.

—¿Desde cuándo?

—Desde hoy.

—Conveniente.

—Nunca es tarde para convertirse en una mejor persona.

—En tu caso tengo ciertas dudas.

Apreté los labios.

No iba a asesinar al emperador.

No iba a asesinar al emperador.

No iba a asesinar al emperador.

Principalmente porque estaba bastante segura de que aquello aceleraría mi ejecución.

—El punto —continué— es que este matrimonio no hace feliz a ninguno de los dos.

—Nunca fue celebrado con ese propósito.

—Qué romántico.

—Fue una alianza política.

—Más romántico todavía.

Kael entrelazó las manos sobre el escritorio.

—La Casa Valmont, tu casa y la de tu padre, controla gran parte de la frontera occidental. Tu padre posee el ejército privado más numeroso después del Ejército Imperial. Nuestro matrimonio garantiza su lealtad a la Corona.

Eso sí lo recordaba.

Más o menos.

La novela no había dedicado demasiado tiempo a la política porque estaba ocupada describiendo los abdominales de Kael.

Con bastante detalle, por cierto.

Información completamente inútil para mi supervivencia.

—Mi padre seguirá siendo leal.

—¿Eso te lo dijo él?

—No.

—Entonces no lo sabes.

Maldito hombre lógico.

—Podemos preguntarle.

—No.

—¿Por qué dices tanto esa palabra?

—Porque desde que entraste aquí no has dicho nada a lo que pueda responder que sí.

Me quedé pensando.

—¿Quieres que me vaya?

—Sí.

—¡Ajá!

Kael cerró los ojos.

Victoria.

Pequeña, pero victoria.

—Mira —dije, inclinándome hacia el escritorio—. No estoy pidiendo nada extraordinario.

—Me estás pidiendo que disuelva un matrimonio imperial de tres años porque esta mañana decidiste que ya no me amas.

—Exactamente.

—Ayer intentaste meterte en mi cama.

¿Por qué seguíamos volviendo a eso?

—Todos cometemos errores.

—Me dijiste que querías tener un hijo.

Mi mandíbula cayó.

—¿QUÉ?

Kael me observó impasible.

—Dijiste que un heredero solucionaría nuestros problemas.

Sentí un escalofrío.

Serena.

Amiga.

Necesitábamos hablar.

Bueno.

No podíamos porque probablemente estaba muerta, desaparecida o quién sabía dónde.

Pero espiritualmente necesitábamos tener una conversación muy seria sobre dignidad.

—He cambiado de opinión.

—En menos de doce horas.

—Soy una mujer dinámica.

—Eres muchas cosas. Dinámica nunca ha sido una de ellas.

—¿Siempre eres así?

—¿Así cómo?

—Desagradable.

Algo brilló en sus ojos.

—Normalmente disfrutas cuando te presto atención.

Auch.

Eso fue directo al orgullo de una mujer que ni siquiera era yo.

Me levanté.

—Bueno, pues tengo excelentes noticias para ambos. Ya no tienes que hacerlo.

Kael se recostó ligeramente en la silla.

—¿Qué quieres?

—¡El divorcio!

—Además del divorcio.

—Nada.

—Tierras.

—No.

—Joyas.

—Tengo suficientes.

—Una propiedad.

—También tengo.

—¿Dinero?

Lo pensé.

Nunca había que rechazar dinero demasiado rápido.

Pero tenía una misión.

—No.

Su expresión cambió apenas.

—Entonces hay alguien.

Me quedé mirándolo.

—¿Alguien?

—Otro hombre.

Tardé dos segundos en comprender.

Después solté una carcajada.

No pude evitarlo.

Kael no pareció encontrarlo divertido.

—¿Eso crees?

—No encuentro otra explicación.

—¿Para qué?

—Para tu comportamiento.

—Quizá finalmente desarrollé amor propio.

Silencio.

Ups.

Eso había sonado bastante peor de lo previsto.

Kael se levantó.

Y recordé de inmediato algo que las ilustraciones no conseguían transmitir correctamente.

Era enorme.

No monstruosamente enorme.

Pero sí lo suficiente para hacerme reconsiderar varias decisiones.

Rodeó el escritorio.

Yo permanecí quieta.

No retrocedas.

No retrocedas.

No...

Retrocedí.

Una vez.

Kael lo vio.

Por supuesto que lo vio.

—Otra vez.

—¿Qué?

—Te alejas de mí.

—No.

—Acabas de hacerlo.

—Necesitaba espacio.

—Siempre intentas acercarte.

—Las personas evolucionan.

Dio otro paso.

Retrocedí otro.

Maldito instinto de supervivencia.

Kael se detuvo.

Esta vez no había diversión en su rostro.

Me estudió.

Realmente me estudió.

Y por primera vez desde que había despertado sentí algo distinto a irritación cuando lo miré.

Nervios.

Porque estaba demasiado atento.

—¿Qué te ocurrió anoche?

Mi corazón dio un pequeño salto.

—Nada.

—Serena.

—Kael.

—Deja de hacer eso.

—¿Qué cosa?

—Responder mi nombre cuando digo el tuyo.

—Tú empezaste.

Su mandíbula se tensó.

Perfecto.

Si conseguía irritarlo lo suficiente quizá reconsideraría el divorcio.

—Anoche estabas perfectamente —continuó—. Esta mañana no soportas que me acerque. Aparece un gato en tus aposentos cuando detestas a los animales. No recuerdas lo que hiciste ayer. No quieres asistir a la recepción de Lady Rosenthal y ahora quieres divorciarte.

Espera.

—¿Cómo sabes que no quiero asistir a la recepción?

—Tus criadas hablan.

Voy a despedirlas.

No.

Eso era algo que hacía la Serena original.

Voy a conversar respetuosamente con ellas.

Después quizá despedirlas.

—No me gustan las fiestas.

—Adoras las fiestas.

Maldita Serena.

—Ahora no.

—Adoras organizar fiestas.

Maldita Serena.

—He descubierto la tranquilidad.

—Amenazaste con despedir a veinte criados porque las flores de tu último banquete eran del tono equivocado.

Maldita Serena.

—No me siento orgullosa de eso.

Kael frunció el ceño.

Y comprendí que había vuelto a equivocarme.

La antigua Serena jamás habría dicho aquello.

Tenía que empezar a tener cuidado.

—¿Te golpeaste la cabeza antes o después de levantarte?

—¿Insinúas que tengo daño cerebral?

—Estoy considerando seriamente la posibilidad.

—Qué agradable.

Intenté rodearlo.

—Como sea. Si no quieres darme el divorcio hoy, volveré mañana.

Me sujetó de la muñeca.

Me congelé.

Kael también.

Miré su mano.

Luego su rostro.

No parecía estar intentando hacerme daño.

Pero el contacto provocó una reacción automática.

Tiré de mi brazo.

—Suéltame.

Lo hizo inmediatamente.

Eso me sorprendió.

Durante un instante ninguno habló.

Kael miró su propia mano.

Después a mí.

Había algo extraño en su expresión.

No sabía qué.

Y tampoco quería averiguarlo.

—Volveré mañana —repetí.

—La respuesta seguirá siendo no.

—Volveré pasado mañana.

—No.

—El día siguiente.

—No.

—Puedo hacer esto durante seis meses.

Silencio.

Mierda.

Seis meses.

No debería haber dicho eso.

Los ojos de Kael se estrecharon.

—¿Por qué seis meses?

Mi cerebro dejó de funcionar.

—¿Qué?

—Dijiste seis meses.

—Es una expresión.

—No lo es.

—Ahora sí.

Intenté caminar hacia la puerta.

—Serena, eso fue bastante específico.

Seguí andando.

—Tengo cosas que hacer.

—¿Qué ocurre dentro de seis meses?

Me detuve.

No debía girarme.

No debía parecer nerviosa.

No debía decir:

Ah, nada importante. Solo que vas a ordenar que me corten la cabeza porque tu futura novia casi muere envenenada y aparentemente será culpa mía.

Giré lentamente.

—Es...

Piensa.

PIENSA.

—Mi cumpleaños.

Kael me observó.

—Tu cumpleaños fue hace dos meses.

Fantástico.

—El tuyo.

—Es la próxima semana.

¿Por qué sabía tanto?

—Nuestro aniversario.

—Dentro de cuatro meses.

¡¿Por qué sabía tanto?!

—¿No tienes un Imperio que gobernar?

—Lo estoy gobernando.

—Pues parece que tienes mucho tiempo libre.

Me dirigí a la puerta.

—Serena.

Agarré el picaporte.

—¿Qué?

—No te daré el divorcio.

Respiré profundamente.

Me giré.

—¿Quieres saber algo, Kael?

—Probablemente no.

—Voy a conseguirlo.

Una de sus cejas se elevó.

—¿Eso es una amenaza?

—Una promesa.

—¿Y qué harás si sigo negándome?

Abrí la boca.

La cerré.

No había pensado tan lejos.

Así que dije lo primero que se me ocurrió.

—Haré que quieras divorciarte de mí.

Silencio.

Eso... había sonado mejor dentro de mi cabeza.

Una sombra de diversión apareció en sus ojos.

—¿Más de lo que ya quiero?

Maldito.

—Exactamente.

—Me interesa saber cómo piensas lograr semejante hazaña.

—Ya lo descubrirás.

Abrí la puerta.

—Serena.

—¿Ahora qué?

—La cena del Consejo.

Cerré los ojos.

Lo había olvidado.

—A las ocho —añadió.

—¿Es obligatoria?

—Sí.

—¿Puedo enfermarme?

—No.

—¿Y si estoy muriendo?

—Enviaré un médico.

Lo miré indignada.

—Eres una persona horrible.

—Hasta esta mañana decías que era el hombre más maravilloso del Imperio.

—Claramente tenía fiebre.

Y cerré la puerta.

...****************...

—No quiere divorciarse.

Salem estaba sentado sobre mi cama.

Miau.

—No sé por qué.

Miau.

—Sí, ya sé que hay una alianza política. Pero podría buscar otra solución.

Me quité los zapatos.

Los lancé al suelo.

—Podría darle dinero.

Miau.

—Tierras.

Miau.

—Una concubina.

Salem dejó de lamerse.

—No me mires así. Es un emperador medieval ficticio. Probablemente las tiene.

Aunque...

No recordaba que Kael tuviera concubinas.

Extraño.

Sacudí la cabeza.

No importaba.

Necesitaba otro plan.

Me acerqué a la lista.

1. No molestar a Elena.

Fácil.

2. No enamorarme de Kael.

Después de aquella conversación, todavía más fácil.

3. No participar en eventos importantes.

Complicado.

4. Divorciarme.

Taché la palabra.

Después escribí al lado:

CONVENCER AL IDIOTA.

Mucho mejor.

—Tengo seis meses.

Salem saltó al escritorio.

—Y conozco toda la historia.

Eso era lo importante.

No necesitaba desesperarme.

Mientras siguiera los acontecimientos desde lejos, podía evitarlos.

Elena llegaría en diecisiete días.

El primer conflicto importante ocurriría doce días después.

El envenenamiento tardaría meses.

Tenía tiempo.

Muchísimo.

Nada podía sorprenderme.

Porque aquella historia ya estaba escrita.

Conocía cada capítulo.

Cada giro.

Cada personaje.

Cada acontecimiento.

Sonreí.

Entonces llamaron a la puerta.

—Adelante.

Entró una criada.

—Su Majestad, llegó esto para usted.

Me entregó una carta.

Reconocí el sello inmediatamente.

Una rosa blanca.

Rosenthal.

Mi sonrisa desapareció.

—¿Quién la envió?

—Lady Elena Rosenthal.

Sentí un escalofrío.

—Eso es imposible.

La criada parpadeó.

—¿Su Majestad?

Rompí el sello.

Leí.

A Su Majestad Imperial, Serena Valmont:

Le agradezco profundamente que haya aceptado recibirme mañana en el Palacio Imperial. Será un honor conocerla finalmente.

Dejé de respirar.

Mañana.

No.

Elena Rosenthal no debía llegar mañana.

Volví corriendo hacia mi escritorio.

Busqué la cronología.

Primer día de Lumin.

Miré el calendario.

Decimocuarto de Aster.

Diecisiete días.

Revisé la carta.

Mañana.

—No...

Salem maulló.

—Esto no pasa mañana.

Leí nuevamente.

Quizá había recordado mal.

No.

Recordaba perfectamente aquella parte.

La llegada de Elena marcaba el inicio real de la novela.

Faltaban diecisiete días.

Miré la carta.

Después el calendario.

Otra vez la carta.

—Salem...

El gato levantó la cabeza.

Sentí por primera vez desde que había despertado que algo estaba realmente mal.

Porque si Elena llegaba mañana... la historia ya no estaba ocurriendo como yo la recordaba.

1
Aurora
Quede loca y sin ideas 🫣🤭🤭🤭 aunque así ando como que desde el principio de la historia 🤭🤭🤭🤭🤭😂😂😂😂😂
Dulce
JAJAJJAJAJAJAJA
Dulce
Conozco muy bien la primera frase JAJAJA, pasa lo contrario entre más te lo digas
Dulce
MUY interesante /Chuckle/
Navier Riddel
guau cada ves más misterio me encanta no se quien es el culpable al final va a salir qué elena es la culpable jaja seria el final inesperado pero yo no quiero que se rompa esa amistad porque 😭 yo quiero que se quede con Lucien porque después de todo lo que Kael descubrió de la otra Serana le da falsa ilusión a elena esta mal porque no sabe lo que quiere ilusiona alimenta un sentimiento y después se hace el esposo celoso cuando el esta ilusionando alguien más si saber que quiere cuando alguien duda de lo que siente después de saber todo lo que hizo una persona que lo amaba de verdad y sigue viendose con otra persona vale la pena estar con una persona así siempre va estar el fantasma de elena entre Kael y Serena sin contar con la otra serena también es muy complicado Lucien esta seguro que quiere a Serena y no duda de ella es lo mejor para Serena soy team Lucien sería super escena de película a Serena el sistema le advierte del peligro con Lucien hay cuando esta con miedo de perderlo descubre que lo ama y esos sentimientos complejo que siente por Kael son rastro qué dejo atrás la verdadera Serena todo romántico 🥰
Dulce
GRACIAS POR ACTUALIZAR, AUTORA. Quedé con mucha intriga. Esperaré los siguientes con paciencia. ¡Bonita noche! /Determined/
Dulce: Yo encantada con cada actualización /Sob//Heart/
total 2 replies
Dulce
Madre mía, ¡ya no se ni qué pensar!
Dulce: Qué emoción!!!
total 2 replies
Dulce
QUEEEEEE
Dulce
Concuerdo totalmente /Tongue/
Dulce
JAJAJAJAJAJA, amo estas situaciones /Chuckle/
maiy medina
No arruines el momento kael🫠🫠🫠
Darcalie: JAJAJA déjenlo, está haciendo su mejor esfuerzo 😭😂. Aunque con Kael nunca se sabe cuánto puede durar un momento bonito sin que haga alguna de las suyas 👀
total 1 replies
Aurora
En serio , ya dudo de todos y ahora con la advertencia de la amistad con Helena que se va a romper, hasta creo, que la mente detrás de todo esto es ella o una reencarnada en ella, mejor dicho estoy loca Lukas.
Aurora: Demasiadas pistas para analizar , me siento leyendo una novela de Agatha Christie, versión época antigua , que solo hasta los dos últimos capítulos descubres el culpable y siempre es el menos sospechoso🤭🤭🤭🤭 yo mejor sigo leyendo que esto se pone bueno capítulo , tras capítulo.
total 2 replies
Georgetth Rosemary
Más capitulos
Darcalie: JAJAJA voy, voy 😭❤️. Me encanta que quieran más capítulos, estoy preparando lo que viene y se vienen cositas 👀🔥. Gracias por leer y tenerme paciencia 🥹💕 Vamos por un poco más de la mitad de la novela.
total 1 replies
maiy medina
siempre hacen las mismas preguntas, aunque ya saben la respuesta 😕
Darcalie: JAJAJA ustedes ya conocen a Serena demasiado bien 😭. El problema no es que no sepa la respuesta… el problema es que decirla en voz alta significaría aceptar MUCHAS otras cosas 👀💔
total 1 replies
maiy medina
No lo averigues 🥴
maiy medina
Yo odio cuando siente cosas por Kael, estoy esperando que digan que solo son del cuerpo que habita, NO LA MERECE🥲
maiy medina
Definitivamente Lucien y no nos interesa el romance de kael
Georgetth Rosemary
Más capitulos
maiy medina
No le rompan el corazoncito a Lucien 🥲
Darcalie: NUNCA LO HARÍA 😭😭😭😭 LO AMO... PERO KAEL... SÓLO SIGAN LEYENDO JAJAJAAA
total 1 replies
Aurora
😂😂😂😂😂😂😂😂🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣😂😂😂😂😅😅me hizo el día este párrafo 👌👌👌👌👌👌👌👌👌.
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