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La Venganza De Una Santa

La Venganza De Una Santa

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Venganza / Época / Completas
Popularitas:16.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

La devoción de la Santa Duquesa fue una vez el faro de esperanza para su pueblo. Con un toque, curaba heridas y consolaba almas. Pero su mundo se derrumbó la noche en que su hermana, casada con el hijo del rey, fue falsamente acusada de envenenar a la hija de la concubina real.
Sus súplicas de clemencia fueron ignoradas. Su pueblo le dio la espalda. Y ante sus propios ojos, vio cómo su hermana perdía la cabeza.
Rota por el dolor, pero con una determinación de acero, la Duquesa se retira a su hogar ancestral. Mantiene una imagen impecable, serena y devota ante el mundo. Pero tras esa máscara de pureza, se teje una red de astucia y alianzas sagradas. No busca violencia burda. Busca desmantelar, pieza a pieza, a quienes la traicionaron, empezando por el mismísimo rey.

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Capítulo 20: La Sombra de la Guerra (El Plan Maestro)

La gran Sala de Obsidiana, ubicada en el corazón subterráneo de la fortaleza, era una estancia concebida únicamente para dictar el destino de los reinos. Paredes de piedra negra impecablemente pulida reflejaban las llamas de diez inmensos braseros de hierro forjado. En el centro de la habitación, sobre un estrado de granito, se extendía la mítica Mesa de Guerra del Imperio: una maqueta monumental de bronce y madera donde los relieve de las fortalezas, ríos y fronteras del continente cobraban vida con aterradora precisión.

Alrededor de la mesa se congregaban los altos mandos del Gran Imperio Dragomir. Generales de rostro curtido por la batalla, ataviados con armaduras de acero oscuro y pieles de lobo norteño, aguardaban en estricto silencio. A la cabeza del estrado, vestida con su túnica de terciopelo imperial, la Emperatriz Elena observaba la escena con la majestuosidad de una soberana antigua. A su lado, el príncipe heredero Cassian permanecía erguido como una torre de bronce, con la mano apoyada en la empuñadura de su mandoble y sus ojos carmesí fijos en la joven que tomaba el control de la reunión.

Lysandra avanzó hasta el centro del estrado. Vestía su traje de cuero de combate oscuro, con la capa azul noche de la Casa Aurelius cayendo sobre su hombro. No había rastro de duda en su rostro de porcelana; su figura emanaba una autoridad fría y absoluta que acalló cualquier murmullo entre los veteranos del ejército.

Con un movimiento fluido de sus manos, Lysandra desplegó sobre el mapa de bronce los diagramas cifrados que Felipe había enviado desde el interior de Mortemer, combinándolos con las rutas tácticas de los espías imperiales.

—El reino de Mortemer no debe ser destruido —comenzó Lysandra, y su voz clara y helada resonó en las bóvedas de piedra—. Sus campesinos y sus soldados de bajo rango han sido víctimas de la misma tiranía que masacró a mi hermana. Una invasión bruta por las fronteras solo provocaría un baño de sangre inocente y daría al rey Aldous la excusa para justificarse como un mártir. Ejecutaremos un golpe quirúrgico.

El Gran General Rostov, un veterano cubierto de cicatrices, se inclinó sobre la maqueta cruzando los brazos.

—Una infiltración en la capital durante la guerra es un suicidio, Duquesa —advirtió el general con escepticismo—. Las murallas de Mortemer son infranqueables si los rastrillos están abajo.

—No entraremos por las murallas, general —corrigió Lysandra, deslizando una pieza de madera sobre el mapa hasta posicionarla en el corazón del castillo de Aldous—. Entraremos por las entrañas de la fortaleza durante la Noche de la Llama Sagrada.

Un murmullo recorrió a los oficiales. Cassian dio un paso al frente, fijando la mirada en el punto exacto donde la joven había colocado la marca.

—La Festividad de la Llama Sagrada es el único día del año en que el palacio real abre sus galerías inferiores para los banquetes de la aristocracia —explicó Lysandra con voz calculadora—. El rey Aldous y la concubina Morgana estarán ebrios de poder, confiados en que la peste y el luto me han destruido. Mientras la corte festeja, mi cuñado Felipe desactivará los mecanismos del acueducto norte desde el interior, tal como lo confirman sus informes contables.

Lysandra miró directamente a Cassian.

—La Guardia del Dragón Negro ingresará por los pasajes subterráneos corrosionados que descubrimos en los archivos —prosiguió la estratega—. Dividiremos las fuerzas en dos frentes: la división del príncipe tomará los cuarteles de la guardia real y neutralizará a los oficiales leales a Morgana sin encender alarmas. Al mismo tiempo, un contingente reducido y yo entraremos directamente al Gran Salón del Trono.

—Queréis aislar la cabeza de la serpiente —dedujo la Emperatriz Elena desde su puesto, con sus ojos rojos brillando con una satisfacción oscura.

—Quiero exponer la verdad ante la nobleza —afirmó Lysandra, apretando los puños sobre la mesa—. Revelaremos las pruebas de la magia negra de Morgana y la corrupción del rey con los documentos que Felipe ha reunido. La corona de Aldous se desmoronará desde adentro antes de que tengan tiempo de alzar una sola espada. Y la justicia para Elara será ejecutada en el mismo lugar donde fue sentenciada.

El silencio que siguió a la exposición fue denso, pesado, cargado del sobrecogimiento de los generales imperiales ante la brillantez y frialdad del plan. El General Rostov inclinó la cabeza despacio, reconociendo la maestría táctica de la joven Duquesa.

—El plan es impecable —declaró Cassian, rompiendo la pausa. Su voz profunda resonó con una autoridad indiscutible—. Las tropas marcharán hacia la frontera bajo el manto de la bruma invernal a primera hora del mañana.

Cassian caminó hacia una pequeña mesa lateral de madera de ebano donde reposaba una caja de terciopelo negro. Tomó el contenido y regresó al estrado, deteniéndose a solo un paso de Lysandra.

Ante la mirada atenta de la Emperatriz y la cúpula militar, el príncipe heredero abrió la caja.

En su interior yacían dos armas de una factura excepcional. La primera era un dardo de plata pura, grabado minuciosamente con el sello del Dragón Imperial y cargado con un mecanismo de resorte de acero. La segunda era una espada corta, de hoja forjada en acero de obsidiana negra, ligera pero increíblemente afilada, cuyo pomo llevaba incrustado un zafiro oscuro que igualaba el color de los ojos de la Duquesa.

—El Gran Imperio no envía a sus soberanos a la batalla sin el acero adecuado —dijo Cassian en voz baja, sosteniendo la espada corta con ambas manos de manera solemne—. El dardo de plata lleva el veneno paralizante de las montañas del norte; un solo roce neutralizará a cualquier guardia. La hoja de obsidiana ha sido forjada por los armeros personales de mi estirpe. Es ligera para vuestras manos, pero capaz de atravesar cualquier armadura de hierro.

Lysandra contempló las armas. El reflejo del fuego de los braseros bailó sobre el acero negro de la espada. Por primera vez en todo el encuentro, la joven sintió el peso sagrado de la alianza que acababa de sellar: ya no era una víctima acorralada en el exilio, sino una comandante respaldada por la fuerza de un imperio invencible.

Extendió sus manos delicadas y tomó la espada corta por la empuñadura de cuero. El equilibrio de la hoja era perfecto. Deslizó el dardo de plata en el mecanismo de su brazalete de cuero y miró a Cassian a los ojos.

—Acepto el acero del Gran Imperio —declaró Lysandra con voz firme y solemne—. Y prometo que no descansará hasta que la traición sea erradicada de Mortemer.

—Que así sea —sentenció Cassian, ofreciéndole una inclinación de cabeza impregnada de una lealtad inquebrantable.

A pocos pasos de ambos, la Emperatriz Elena permanecía inmóvil, observando la figura erguida de Lysandra junto a su hijo. Las llamas proyectaban sombras alargadas sobre la piedra negra de la Sala de Obsidiana, envolviendo a los dos jóvenes en una aura de poder, elegancia y peligro.

Elena apretó los dedos sobre el reposabrazos de su trono. Veía en ellos la alianza perfecta entre la luz de una fe perdida y la fuerza de las sombras demoníacas del norte. Sabía mejor que nadie que la traición de Aldous y la crueldad de Morgana habían desencadenado algo que ya no podría ser detenido por ninguna diplomacia.

La Emperatriz sonrió de forma imperceptible en la penumbra, mientras una certeza amarga y majestuosa se grababa en su mente: la tormenta de plata y sangre que estaba a punto de marchar hacia la frontera no solo derrocaría a un rey corrupto, sino que reescribiría la historia del continente para siempre.

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Marlucha💋
Excelente historia
Marlucha💋
💖💖
Marlucha💋
Pobre Rey pedejo
Marlucha💋
Sigue soñando víbora
Marlucha💋
😨😨😨😨😨😨😨
Marlucha💋
Osea Dragón 🐉 💖
Marlucha💋
Si sueña Rey moribundo! 😂
Marlucha💋
De malagradecidos está lleno el mundo!.
Por eso muchas veces es mejor ayudar a un perro.
MARINA SIMÓN
/Ok/
Guadalupe Araceli Esparza Meraz
si quiero la historia de la emperatriz
Josseline Palma
🌺🥰
Doris Laura Torres Amaya
excelente👏👏👏 corta y buenisima☺️👏👏👏
Rosario Hernandez Ortiz
🥰🥰🥰GEACIAS AUTORA MUY BUENA HISTORIA 🥰🥰🥰🥰DESDE EL PRIMER CAPITULO HASTA EL FIN A SI ME GUSTAN CORTAS PERO CON FINAL FELIZ 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰DIOS TE BENDIGA/Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
Rosario Hernandez Ortiz
🥰🥰🥰🥰ESO ME GUSTO AUTORA 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Lorena Itriago
Excelente Novela
Jesus Castro Montero
Gracias escritora por deleitarnos con tan maravillosa novela
Jesus Castro Montero
Lisandra que bueni que encontraste en Casian el afecto amor y respeto para ti 💘💘💘💘💘
Jesus Castro Montero
Por fin las traidoras y el rey fueron apresados y muertos😂🤣🥰💘😈😈
Jesus Castro Montero
Si Lisandra que ella su hija y el rey paguen caro lo que le hicieron a tu hermana siendo inocente 😈💘😈😈💘💘❤️
Jesus Castro Montero
Si que Lisandra acabe con esas dos brujas de una ves que las mate
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