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Renací y me casé con el bombero que me salvó

Renací y me casé con el bombero que me salvó

Status: Terminada
Genre:Reencarnación(época moderna) / Multi-reencarnación / Mujer despreciada / Venganza / La mimada del jefe / Completas
Popularitas:95.1k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Leslie Michelle Gonz

En su primera vida, Valentina Solares lo entregó todo por Diego Estrada. A cambio, él la traicionó con Camila, permitió que usaran su cuerpo para gestar el hijo de ambos y la abandonó cuando más lo necesitaba. Valentina murió frente a un hospital creyendo que nunca podría recuperar lo que le habían quitado.
Entonces despierta cinco años en el pasado, en medio del secuestro que marcó el comienzo de su desgracia.
Esta vez no va a suplicar. Romperá su compromiso, recuperará la investigación que le robaron y hará caer, uno por uno, a quienes construyeron su felicidad sobre el sufrimiento de ella. Pero Diego también recuerda la vida anterior y está decidido a volver a controlarla.
Para escapar de su familia adoptiva y cambiar un destino que parece escrito, Valentina toma la decisión más arriesgada de todas: casarse de inmediato con Sebastián Montero, un reservado capitán de bomberos que siempre aparece cuando todo arde.
Valentina cree que ha firmado un matrimonio de conveniencia. Lo que ignora es que Sebastián ya le salvó la vida una vez, que lleva diecisiete años buscándola y que, detrás del uniforme, oculta la identidad del heredero de una de las familias más poderosas del país.
Mientras sus enemigos intentan destruirla y su esposo convierte un contrato en el único hogar que ha conocido, Valentina deberá decidir qué desea más: cobrar cada deuda del pasado o atreverse a vivir el amor que nunca creyó merecer.

NovelToon tiene autorización de Leslie Michelle Gonz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

Capítulo 8 — «¿Y si me caso con tu tío?»

La mañana del cumpleaños de la abuela, me pongo un vestido largo de cuello alto. Azul oscuro, manga tres cuartos. Lo compré por muy poco en una tienda de segunda mano, pero la tela cae bien y el color resalta contra mi piel de una forma que ningún vestido de diseñador logró nunca. El estilo es sobrio. Elegante. El tipo de elegancia que no necesita una etiqueta de marca para funcionar.

Frente al espejo del baño de Sebastián, me maquillo con lo mínimo. Delineador fino. Labios en tono neutro. Cabello recogido en un moño bajo que expone la línea del cuello. Nada ostentoso. Nada que dé motivos de ataque. Nada que diga «mírenme.» Todo lo contrario: un aspecto que dice «no necesito su aprobación.»

En mi bolso: las pulseras de esmeraldas falsas, envueltas en terciopelo rojo. Mi teléfono. Mis llaves. El anillo de compromiso de Diego, que todavía cargo como un lastre del que no he logrado deshacerme.

Es todo lo que necesito para la batalla que viene.

—————————————————————————————————

Mientras espero el taxi en la acera del edificio, con el vestido oscuro ondeando levemente con la brisa del mediodía, le escribo a Isabella.

«¿Puedo hacerte una pregunta ridícula?»

La respuesta llega en diez segundos. Isabella siempre responde rápido. Es una de las cosas que más extrañé de ella en mi otra vida.

«Las ridículas son mis favoritas. Dispara.»

Mis dedos se detienen sobre el teclado. Lo que estoy a punto de escribir es una locura. Una idea que nació a las tres de la mañana, en el silencio del apartamento de un hombre que no me conoce pero me preparó un plato de pasta sin pedir nada a cambio y me alquiló un cuarto sin hacerme firmar más que una hoja.

He pasado días pensando en cómo escapar del triángulo que me asfixia. Diego quiere casarse conmigo por la herencia. Rodrigo quiere mantenerme atada para usarme como incubadora. Don Ernesto quiere la alianza comercial. Mientras yo siga soltera, soy una pieza disponible en el tablero de todos ellos.

Pero si me caso con otro hombre, el tablero se derrumba.

«¿Qué pasaría si me caso con tu tío?»

Envío el mensaje. Me arrepiento instantáneamente. Mi dedo busca el botón de eliminar, pero es demasiado tarde. Isabella ya lo leyó. Los dos palomitas azules brillan como sentencia.

Treinta segundos de silencio. Los más largos de mi segunda vida. Luego, un tsunami de mensajes que hace vibrar el teléfono sin parar.

«PERDÓN.»

«¿QUÉ?»

«¿EN SERIO?»

«VALE, RESPÓNDEME.»

«¿ESTÁS HABLANDO EN SERIO O ES UNA BROMA?»

«PORQUE SI ES UNA BROMA NO TIENE GRACIA.»

«Y SI NO ES UNA BROMA TAMPOCO TIENE GRACIA PERO POR OTRAS RAZONES.»

No alcanzo a responder. Mi teléfono muestra una notificación nueva. Un mensaje reenviado. De Isabella. A Sebastián.

Mi mensaje original. Tal cual. Sin editar. Sin contexto.

El alma se me cae a los pies.

«Isabella. No.» Pero es tarde. El mensaje ya fue entregado. Ya fue leído. Las palomitas azules brillan como dos pequeños juicios finales.

Sebastián está escribiendo.

Los tres puntos aparecen y desaparecen. Aparecen y desaparecen. Cada ciclo dura una eternidad. Mi corazón late con la fuerza de un tambor de guerra dentro de un cuerpo que está parado en una acera cualquiera de Puerto del Sol, con un vestido de segunda mano y un bolso lleno de esmeraldas falsas.

La respuesta llega. Tres líneas.

«Es posible.»

«¿Cuándo quiere ir por el acta?»

Me quedo mirando el teléfono como si las letras fueran a reordenarse y decir algo diferente. No lo hacen. Siguen ahí. Catorce palabras que acaban de alterar la trayectoria de mi vida.

Sebastián Montero Ríos, capitán de bomberos, el hombre que habla con frases de cuatro palabras y jamás levanta la voz, el que tiene cicatrices de quemaduras en las manos y una habitación cerrada con llave al fondo de su pasillo, acaba de aceptar casarse conmigo. Por un mensaje de texto. Reenviado por su sobrina. Sin preguntas. Sin condiciones.

¿Cuándo quiere ir por el acta?

Como si fuera lo más natural del mundo. Como si casarse con una mujer que conoce hace tres días fuera una decisión que se toma con la misma tranquilidad con la que se decide el menú de la cena.

Isabella manda un audio de cuarenta segundos que no abro porque no puedo procesar nada más. Mi cerebro está funcionando a capacidad máxima y aun así no alcanza a cubrir todo lo que está pasando.

Mi teléfono suena. Un mensaje de Rodrigo, seco y breve: «El auto te espera afuera. Vienes con Diego.»

Bajo las escaleras del edificio con el corazón latiendo en un ritmo que no reconozco. Rápido pero constante. No es miedo. No es ansiedad. Es algo nuevo. Algo que se parece peligrosamente a la esperanza, y la esperanza es una emoción que llevo mucho tiempo sin permitirme.

—————————————————————————————————

Diego me espera en su auto. Traje azul marino, corbata plateada, perfume que se huele desde la acera. Abre la puerta del copiloto sin saludarme.

—Sube. Llegamos tarde.

Me siento. Cierro la puerta. El auto arranca. El interior huele a cuero nuevo y a la colonia de Diego, esa mezcla amaderada y cara que solía marearme de amor y ahora me revuelve el estómago.

—Sobre lo que hablamos ayer —empieza Diego, con ese tono de vicepresidente que usa cuando intenta cerrar un negocio—. Pensé en modificar la propuesta. Si nos casamos y mantenemos las apariencias durante un año, puedo ofrecerte el diez por ciento de las acciones de...

—Dije que no.

—Valentina, escúchame. Sé razonable. No tienes opciones. Sin la familia Solares, sin mí, ¿qué vas a hacer? ¿Vivir en un cuarto alquilado el resto de tu vida?

Un recuerdo me golpea sin aviso. No de esta vida. De la otra.

Una cama de terapia intensiva. Tubos en mis brazos. Monitores que pitan con la regularidad de un metrónomo. Una habitación blanca donde pasé seis meses inconsciente después de que el hermano de Diego me clavara un cuchillo en el costado. Seis meses conectada a máquinas mientras mi cuerpo luchaba por no apagarse. Seis meses que Diego aprovechó para irse de viaje con Camila por tres países. Sin visitarme. Sin llamar al hospital. Sin preguntar si seguía viva o si ya podía disponer de mi cama.

Cuando desperté, la enfermera me dijo que mi esposo no había venido a verme en ciento ochenta y tres días. Lo contó. Ella sola los contó, porque le pareció tan cruel que quiso tener el número exacto para cuando alguien preguntara.

La rabia me sube por la garganta como bilis. Pero no grito. No lloro. Mi voz baja de volumen, como siempre que la furia alcanza su punto más concentrado.

—Diego. No voy a casarme contigo. No voy a ayudarte a heredar nada. Y si vuelves a tocar el tema, voy a contarle a tu abuelo exactamente por qué quieres la herencia y qué piensas hacer con ella una vez que la tengas. Cada detalle. Cada conversación. Cada mentira.

Diego me mira de reojo. Por un segundo, el barniz se cuartea. Lo que asoma debajo es pánico puro.

—No te atreverías.

—Pruébame.

El resto del camino transcurre en un silencio que tiene peso y temperatura. Frío. Denso. Como el aire antes de una tormenta.

El auto se detiene frente a la residencia de la abuela. La casona vieja de los Solares, más grande y más oscura que la de Rodrigo. Faroles de hierro forjado. Jardines recortados con precisión obsesiva. Autos de lujo estacionados en fila como una exhibición de vanidad.

Bajo del auto. Me aliso el vestido. Toco el bulto suave de las pulseras dentro de mi bolso. Siento el peso liviano de las piedras falsas contra mi cadera.

Cruzo la puerta principal con la espalda recta y una sonrisa que nadie puede descifrar. En mi bolso, las pulseras de esmeraldas falsas. En mi teléfono, la respuesta de un bombero que acaba de cambiar mi destino.

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Aldana Vallejos
Linda novela. Felicitaciones 💐
Lorena Larios
por fin tanto tiempo se reveló
Lorena Larios
muy interesante la historia
María Isabel García Guzman
muy buenas historias felicidades
Rusi Jmz
Me encanta, aunque si llore un poco
Elida Padilla Alcazar
Excelente novela muchas felicidades siga escribiendo y deleitándonos 👏👏👏🎉🎉🎉
Olga Rueda Solano
es la novela más confusa que he leído toca coger la novela y reacomodarla para entenderla
Olga Rueda Solano
yo estoy tratando de entender la novela por qué tiene muchísimas contradicciones 🤭🤭🤭🤭
Olga Rueda Solano
está novela está muy enrredada que ni la autora la ha podido desenredar 🤭☺️😭
paty creative
pues quién es tu esposo???🤭
paty creative
esta bien tonta, dice que ya no quiere nada con su pasado y aún así le contesta y todavía pensaba ir con ellos...🙄
paty creative
yo me preguntó es muy valiente o muy tonta, de por si como la dejaron y ahí va de vuelta a la boca del lobo....
Gloria Grijalba
muy buena
Olga Rueda Solano
🤭 no entiendo cómo supieron los hermanos que ella vivía en ése edificio y como tomó un taxi y luego el novio la recogió 🤭😂🤣
Sandryux Loor Villon
Muy bonita historia... Felicitaciones autora
Rurcel Lacourt
por favor que patético.
tienes mil enemigos y sales solas por un lugar que nadie te va a defender. que drama. me pone los nervios en completo estre 😤
Rurcel Lacourt
jejjejejej que puedo decir. detalle sin mucho aporte. pero la historia me tiene atrapada. decir vestido azul 🤔. bueno ya no me acuerdo. entre un golpe seco de espalda a uno de mejilla. le mantiene la mente despierta y se nota me leemos 🤭🤭🤭🤭.
espero no lo tome a mal. estiendo mi respeto, soy lectora, no tengo capacidad de redactar una historia.
es por ello mi admiración y gratitud de que comparta su historia. saludos. 🥰
Ada Steele
muy hermosa la novela felicidades
Mer Agrás
Me gustó pero con demasiadas incongruencias, inconsistencias, huecos y un final apresurado.
Mer Agrás
¿Qué pasó con sus verdaderos padres?
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